2.6.07

Brevedad


La misma cantinela que se repite semana a semana, ese cansancio multiplicado por la necesidad de abrazar la almohada. Todo invitaba a la brevedad. Como breves son muchos de nuestros sueños, estás totalmente metidos en ellos y de repente suena el despertador y el sonido machacante de la rutina ya empieza a taladrar los tímpanos.

Semana que empezó con la resaca electoral (de la abstención), los posibles pactos y los fracasos confirmados (Madrid no es cuna del PSOE precisamente). Semana que llegó a ayer viernes con resaca para muchos. Una semana más, el fin se acerca a pasos agigantados. Y hay que preparar bien ese fin, para evitar cualquier sorpresa y tristeza de final de campaña universitaria.

Mientrastanto, cada uno seguirá persiguiendo sus sueños y buscará la felicidad, la de los pequeños detalles, la del día a día, que no se explica en los colegios ni te la enseñan los padres. Lo aprende cada uno a medida que avanza por el tortuoso camino de la vida.

Esta noche he decidido subirme a un árbol y observar las estrellas. He comprendido una vez más que hay palabras que jamás se las puede llevar el viento, que siempre van a estar ahí presentes. Somos muy afortunados, algunos más que otros y hemos de persistir hasta llegar a nuestras metas particulares. Me quedo sin ideas en esta madrugada, me voy consumiendo como el cigarrillo en manos de una quinceañera en una discoteca. Se va apagando poco a poco la luz con la que tratamos de engañar a la oscuridad, se va deshaciendo el helado de chocolate que todos esperamos saborear.

Nuevos horizontes se han abierto más allá del mar. Algunos intrépidos y osados ya han decidido embarcarse en la aventura. Pero recordad que la principal aventura es la vida, y que a veces sus riesgos vale la pena correr.

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