14.10.06

De la música y la (no)-política





Una melodía de Coldplay acompaña mis latidos y mis sueños. Sin música, sencillamente esta nuestra vida no tendría sentido. Pero por las tierras del Señor uno se puede encontrar todo tipo de variopintos y agitados ritmos. Sin recorrer a las antípodas, en nuestro panorama político persisten los tonos graves, riffs acusados y acusadores de guitarra y una percusión bastante desproporcionada. No importa si nos referimos a la situación en Madrid (al Estado me refiero) o a la de Cataluña. Todo se reduce a disputas partidistas entre los dos grandes bloques (PSOE vs PP en el país y PSC vs CIU en estos rincones de la periferia ibérica). No importa si comentamos las últimas declaraciones de un tal Acebes o Zaplana (políticos,¿?) o las agresiones verbales y no verbales de unos con otros (caso Martorell digamos). Por no mencionar el asunto de los DVD. Es de todo menos política.

En Cataluña, llevamos de precampaña desde que se firmó el Pacte del Tinell. Sí, es una exageración, pero no va la cuestión tan desencaminada. El 1-N se celebran elecciones al Parlament y haré uso de mi derecho a voto por primera vez. Lo mejor sería que se celebraran ya los comicios, para que CIU no aumentara su distancia y no llegue a la mayoría absoluta. Eso son valoraciones personales. La abstención va a ser muy importante, ojalá no, pero presumiblemente será así. Si la participación llega al 55-60% sería un éxito rotundísimo. Sin embargo, hay que constatar lo citado anteriormente entre líneas: el bajo nivel de debate político existente en nuestras esferas. De todo menos política es lo que llevan a cabo en muchos casos. El territorio huele a demagogia, partidismo, intereses individuales y engaño.

Me permito animar a la gente a que vaya a las urnas, porque cuanto mayor sea la movilización, menos reunirá la derecha para gobernar. A esa izquierda durmiente, a esas minorías, que voten. Esa es la clave para que se pueda intentar avanzar con un desarrollo más sostenible, justo, equitativo y social. Otro aspecto es que se vote al programa, no a la persona, pero eso suena muy complicado...

Veremos después de las elecciones que música sonará en el Parlament. Quizás se anticipen los ritmos latinos propios de la canícula y ofrezcan caipirinhas a los diputados. Eso significaría que se reedita el tripartit. Sí, soy partidario de tal opción. Debe ser, es lo mejor para los ciudadanos de Cataluña aunque la tarea es altamente costosa y complicada. Quiero creer en la honestidad de ciertas propuestas, de ciertos políticos. Quiero ser partícipe de la democracia en su esencia. Quiero que el rock duro se lo dejen a los grandes artistas de verdad, y que ellos los políticos toquen los instrumentos con los cuales servir al pueblo con los objetivos ideales de igualdad, justicia, libertad y con infinitas dosis de humanismo. Tales instrumentos anuncian una melodía suave, delicada y discreta que no pretende llamar la atención. El tiempo y la razón expresarán el juicio de esas composiciones.

Me acuesto como un músico con la partitura en su mente, con la fuerza de Carmina Burana de Carl Orff y con la voz de Luz Casal en mis ojos. Mi partitura se rellena poco a poco y va configurando su armonía sin deliberar. Antes de cerrar los ojos ella se aparece de nuevo y acaba de rematar sus últimas notas el Satisfaction de los Rolling Stones. Es una noche estrellada; el viento sacude con parsimonia la vestidura de los árboles. Todo ya es calma, descanso, un nuevo fragor, una nueva llama del mañana, de lo que está por venir. De lo que os contaré humildemente.

7.10.06

Del despertar


Cuentan hoy por los rincones mediáticos que el limbo es una hipótesis. Eso es lo que al menos han decidido en el Vaticano. Me parece muy curioso y criticable el hecho de que se reúna la Iglesia para tratar ciertos temas de una gran ambiguidad o abstracción como el limbo: lugar donde iban los niños fallecidos sin bautizar. En mi país hace relativamente no muchos amaneceres los representantes de la Iglesia se congregaron para tratar la unidad de España. Y yo atónito, porque si ya es tarea ardua y absurda la de tratar ese tema en sí, enfocar la cuestión desde un punto de vista religioso o teológico es más irracional si se me permite.

La noche de ayer va a suponer un punto de inflexión en mi ser porque así lo percibo, así lo manifiesto. Medianoche, justo. Alguna cenicienta asoma una cálida mirada en el horizonte; yo persigo vestirla desnudándola. Y ella sonríe pero me cita para un próximo reto. Había quizás actuado de manera temeraria, pienso. Ni arcos ni flechas ni Cupido, solo su embrujo y mi locura, que cada día que se marchita supera a mi razón. Antes de despedirme con una coincidencia de sus cristales esmeralda y mis oscuros, le confieso que se ha apoderado de mi, me ha desarmado el alma.

El arbusto sigue dando de que hablar. O de él, o de su administración, que es a lo que me enfrento. En su llamada lista del Mal o Terrorista aparece gente de lo más dispar y que tienen en común el hecho de pertenecer al Mal, según el arbusto, claro. Evo Morales, por ejemplo, o Fidel Castro y su amigo Chaves tienen puestos de honor. Qué manía los norteamericanos, que desde el reaganismo sobre todo llevan con una concepción maniquea donde ellos son los buenos y los que no están con ellos, los malos. Pues yo estaría a la orilla contraria al arbusto, y si me quieren vender como parte del Mal bienvenido sea, porque ni sus concepciones políticas ni mucho menos las morales son ejes de humanismo y progresismo del siglo XXI. Si estar en contra de su oficialidad y de lo que la globalización, la mass-media nos quiere ofrecer como la doctrina de la salvación, yo opto por otra vía, sin duda. Y no es que renuncie a sobrevivir sino a vivir con más intensidad si cabe.

Por suerte, las palabras nunca caerán en el olvido. Si llega un día en que lo innombrable sucede, sería el triundo de la ideología e idiosincracia del arbusto (o ausencia de ideología). Es lo que les interesa a los grandes magnates del poder, que hubiera analfabetismo e incultura por doquier y que ellos manejasen a su antojo, como de hecho ciertos indicios pueden indicar que así es. Yo me niego a ser una marioneta en tanto que ser humano no soy esclavo de nadie ni de nada porque lo que nos guía o debería guiar es la libertad del alma y la razón. La guerra por la libertad todavía no ha terminado, esa es la única guerra justificable y que no se gana con las armas sino con el intelecto y el corazón, con plena dualidad armoniosa. Cuando todo llevaría a indicar que habitamos en un iniciado milenio con más libertades que nunca y menos dependencia, todo lo contrario. Lo peor es que no nos damos ni cuenta, ya que la evolución ha sido tal que el nihilismo se ha acomodado como un huésped de honor en nuestros hogares, y detrás de ello, una mano invisible, que nos empuja hacia el estrés y a denegar cualquier reflexión por falta de tiempo. Menos mal que existen rincones y momentos como este en que uno advierte que el día que ya no se sepa escribir ni leer, ni saber escuchar, todo habrá terminado.

No os dejéis engañar. Es cierto que no soy profeta de la verdad pero trato de usar el sentido común y mis capacidades (limitadas) analíticas y por descubrir. Yo tan solo vivo en una República utópica llamada Chopista, esa es la tierra que como la de ciertos lugares emana vida y amor por ella y por los seres humanos, los hombres y mujeres que son artífices de ella. Y es que donde ella está, donde hay vida, hay esperanza.

1.10.06

Esperando el amanecer entre mi yo y ella



Uno de esos días en los que sabes que no has sido tú, que tu ego te ha manipulado inconscientemente y de forma deliberada, uno de esos días que ya ha visto su fin y ha dado la bienvenida a uno nuevo. ¿Que nos deparará? Es difícil encontrar un aspecto tan relativo como el tiempo, y sin embargo, vivimos o sobrevivimos atados a sus cadenas de acero inoxidable. Es en estos momentos de la noche cuando a uno se le pueden ocurrir preguntas de lo más metafísicas, existenciales y tascendentales, al fin y al cabo. Es en este momento que me percato de que llevo dos semanas quebrando lo que podía haberse considerado norma: escribir cada semana.

Han sido unos quince días algo, bastante controvertidos y me gustaría destacar por encima de todo que pasan los años, los siglos y aún seguimos enfrentados por una cuestión tan ancestral como nosotros los seres humanos: la religión. En mi modesta opinión el hecho de que la religión siga siendo en muchos casos un elemento de división y batallas no hace más que corroborar y evidenciar que no hemos progresado nada. Yo respeto todas las religiones porque en sus bases y principios se encuentra el hermanamiento y la unión de hombres y mujeres a través de la fe, un acto de creencia supremo que se puede tanto interiorizar como compartir con los demás. Lo que no se puede tolerar es que se instrumentalice la religión de tal modo que sirva de precepto para lograr x intereses, objetivos, fines,etc. Ni tampoco acepto que violencia y religión sean una pareja de baile, porque aunque a lo largo de la historia ha habido casos de conflictos, guerras en nombre de la religión, es inadmisible que eso siga sucediendo a estas alturas de la existencia de la humanidad.

Por otro lado, y está relacionado con una de las polémicas recientes (Benedicto XVI y el Islam, Mahoma...), vemos los más sensatos, que espero que seamos todos, como día tras día no se respeta la libertad de expresión. Y si no obsérvese el caso de Rubianes, y como le vetaron su actuación en Madrid, vamos, que se lo prohibieron. Yo creo que la libertad es quizás el principio fundamental en nuestras vidas; es a partir de la libertad que podemos llegar a ser lo que queremos, actuar según nuestros principios, a vivir, en definitiva. Y ya entonces entraríamos, una vez que la libertad es la base para vivir y existir, en los distintos tipos o formas que puede tomar: la libertad de. La de expresión, siempre que no se atente contra la naturaleza del ser humano mediante su uso, es por tanto algo imprescindible. Y aclarando esta cuestión, me parece lamentable muchos casos de censura que continuamente vislumbramos, no solo el caso de Rubianes, sino también la obra de Mozart en Alemania, por ejemplo. Y todo debido al miedo. Eso es lo más peligroso. Para zanjar de alguna manera esta cuestión que bien merecería una Biblia, recomiendo la lectura de Erich Frömm: El miedo a la libertad.

En ocasiones, asiduamente, tengo la sensación que vivimos en un sin sentido brutal, que nos hemos ido instalando en un nihilismo que no conduce sino a la nada. Cada vez es más latente que los principios, los valores esenciales brillan por su ausencia, y nos guiamos por el interés. Por eso, es en estos momentos en los que pienso que me gustaría amanecer en un contexto diferente, pero no es posible, al menos realmente. La mente es otra historia; con su capacidad imaginativa es capaz de ingeniar lo indescriptible. Me gusta caer o levantarme mejor dicho en el idealismo, y ahora voy a tener que conjurar para interactuarlo con algo más de pragmatismo. Por eso he empezado a estudiar ADE, y por eso quiero formarme con dos ópticas bien diferentes, la inherente a mi ser que es la búsqueda del idealismo y de los sueños utópicos, y la otra que espero ir adquiriendo como es ser más práctico en cuanto al análisis y enfoque de la vida. Esa mezcla explosiva es la disyuntiva básica en muchas ocasiones.

En fin y en principio, porque el fin no es sino el principio de un nuevo fin, yo soy aquél que me cuestiono a lo largo de los días muchos aspectos, que no puedo dar respuesta a todos como imperfecto que soy, y las respuestas que doy también distan de ser perfectas. Yo soy aquél que prefiere cosiderarse un loco y un transgresor intelectual contrario al oficialismo que nos quieren implantar como si fuéramos carne de laboratorio. Pues he ahí que siempre habrá gente dispuesta a buscar la verdad, (sí, me gusta lo abstracto y lo relativo), dispuesta a demostrar que la mayoría está equivocada, y que somos las minorías las que cambiamos y deberíamos cambiar la sociedad. Ya tan solo espero amanecer mañana con nuevas ilusiones, retos y posibilidades. Tan solo espero amanecer a su lado, recogidita ella sobre la almohada.