28.3.08

Del destino


Siempre acabo encontrando nuevas voces, nuevas divas con las que bañarme en un mar de sonidos, emociones y hasta de ilusiones. Sinceramente existen cosas que me encantan, que me apasionan. Una de ellas es el sabor de la victoria, el aroma del triunfo es más que agradable en las almas humildes pero ambiciosas; sazonado todo ello con ritmos de locura y emociones extasiadas, raza y casta, amor, mucho amor y vida por supuesto.

Voy a bucear en las profundidades del ser humano, de nosotros que vivimos en compañía y sin ella, amparados en lo que llaman sociedad. No hagan caso de lo que llegó a decir Margaret Thatcher de que no existía la sociedad sino los individuos. Me dentengo en una gruta a unos cinco metros de profundidad, ya es demasiado hondo para mí. En la cavidad frontal leo algo así un poco ininteligible: Destino.

La vida es algo así como una rueda que no cesa de girar, que es eterna por gracia y por sí misma, que fluirá por los vasos sanguíneos de toda especie, que nadará por océanos, mares y ríos, escalará las cumbres más elevadas, endulzará el verdor de la flora global... En la vida muchas cosas no ocurren por casualidad, tienen un significado que no cabe buscar sino que llega solo, se encuentra a medida que los pasos avanzan firmemente sobre terreno llano, sin dudas ni lamentaciones. Creo que el capricho, el azar, el bendito destino es capaz de colocarnos en un tiempo y lugar, rodearnos de unos personajes con los que interactuar. Por alguna razón nos cruzamos en el espacio, en esta Tierra y podemos aprovechar al máximo la coincidencia.

No es que en algún lugar bajo llave, en cierto tesoro, se encuentren encerradas las vidas de todos ni que esto sea un cuento escrito en tiempos ancestrales en los que la vida empezaba a germinar. Es un proceso constante, vital, de cambio, progreso y eternidad, un camino lleno de bandas sonoras bellísimas, rosas rojas con y sin espinas, girasoles espléndidos, amapolas relucientes al atardecer... El destino es algo impredecible por esencia, algo sin sustancia lleno de sorpresas, emociones, casualidad, azar y capricho al fin y al cabo; es capaz de despertar en uno mismo una sonrisa al amanecer, al comprobar que sí, que merece la pena seguir hacia adelante. Porque vendrá él y te ofrecerá oportunidades, que tendrás que aprovechar, no malograr. Disfrutar que esto es posible.

Puede que esto no sea creer en el destino, simplemente reconocer una magia invisible llena de vida y esperanza, que puede depararnos muchas alegrías pero también momentos tristes. Más allá de momentos trascendentales, trágicos o felices, sería plausible y digno de admiración que fuéramos capaces de aprender a compartir y de extraer de los demás, de aquellos que se cruzan en tu camino por o sin accidente alguno, lo mejor, lo más positivo, aquello que irradia vida allí por donde va. Así tu camino, el vuestro y al final el mío, todos estos caminos, se forjarán con la dureza y solidez del metal, con la dulzura del canto de un gorrión, el suave frescor de la brisa marina, el olor a jazmín del jardín, los rojez del geranio, las estrellas de la noche, el cielo azul relajante, música, mucha música, voces angelicales, instrumentos tocados por los dioses del Olimpo, miradas nostálgicas y esperanzadas, sueños, metas, ilusiones, ambiciones, mucha vida, vida al fin y al cabo.

Quizás ha sido la inercia del destino la que me ha llevado a improvisar todo esto en la noche de hoy. Seguramente no son mis palabras dignas de ser leídas en todo el mundo y en 150 lenguas pero el escaso alcance que tengan es suficiente porque al otro lado estáis llenos de vida, ilusiones y esperanzas, esperáis que a cada nuevo amanecer os sonría el Sol y que al meteros entre las sábanas en plena noche la Luna os deseee felices sueños.

Esperáis aunque ni siquiera lo sepáis que el destino os reserve una existencia feliz y admirable.

21.3.08

Noche de luna llena


Sales al encuentro de un nuevo anochecer sin esperar nada a cambio; sin esperar de las estrellas más que una mirada atenta de precaución. Un valiente joven al acecho, en busca de algo no encontrado. Dicen que de noche todos los gatos son pardos. Debe ser muy cierto. Lo que sí que es más que verdad, real, angelical, sublime, es una noche como esta, de preciosa luna llena.

A mí las noches así me recuerdan a momentos vividos; pasajes en los que me encontraba yo mirando ese cielo y esa luna estando en el camping, siendo mucho más crío e inocente, justo cuando me dirigía a los servicios a cepillarme los dientes antes de irme a dormir; tengo esa imagen de entonces grabada, me traslado a ese pasado vivo y me reflejo en el presente. O aquellas noches de fiesta en las que ella sale a tu encuentro y te advierte que la nocturnidad es joven, fiera y poco dócil, te reserva más de una sorpresa, agradable o no. Y tú te imaginas de todo, intentando subirte a ella, allí en lo alto del firmamento.

Recuerdas, añoras, anhelas y esperas, no olvidas. Ella siempre me ha traído buenos recuerdos, la he mitificado como algo esencial en mi vida, en mis palabras, versos, labios; he identificado a ella con ellas, quizás porque en ellas la belleza de lo mágico, lo desconocido, lo curioso y lo atractivo brilla como ella acompañada de su coro de baile, esas estrellas danzantes a un ritmo celestial, de color azul oceáno bien profundo. Allí yo de marinero navegando hacia lo efímero, el placer sublime, con escala hacia lo eterno, lo inmortal.

Muchos dicen que nada pasa por casualidad. Cierto día dije a alguien que creía en el destino. Yo no creo estrictamente en él pero confío en el contenido azaroso de la vida y que ofrece oportunidades que no se han de dejar escapar y que se han de interpretar como señales del destino, de algún fin que no tenemos marcado pero que si estamos convencidos podemos forjarnos, para aprovechar el momento y subirse al vagón del tren más certero. Porque llega un día como este y ves que puedes sintetizarlo todo en algunas pocas sensaciones, a reunirte con tus palabras en un baile frenético de ideas, esencias y sustancia. La vida ofrece muchas dudas pero somos nosotros los que debemos buscar las respuestas, y equivocados o no, debemos creer en todo momento lo que hacemos y confiar en nosotros mismos; sino no merece la pena lanzarse a la aventura, empezar a remar y repostar en los mejores puertos. No sirve rendirse, no merece la pena desistir sin lograr lo que queremos. Llegará el reposo, llegará el descanso ansiado pero nada vendrá a nosotros sino vamos a buscarlo.

Yo una noche como esta de luna llena salí sin brújula alguna y me dejé llevar por el destino. Después de un tiempo que las cosas no salieron como uno hubiera querido en el más bonito y dichoso de los sueños, apareció otra estrella que en mi ser brillaba fuerte. Pero no fue más allá y de esa luz brotó una espléndida amistad que camina con paso firme, que navega entre su puerto y el mío.

Entonces de casualidad una noche alcé la vista al cielo; una estrella que había estado en mi atmosfera durante muchos años había resurgido de la distancia, de tiempos pasados, pero su carácter y raza eran aquellos que yo había conocido tiempo atrás. Reencuentros así de azarosos siempre son más que agradables, endulzan el alma y el corazón a cada amanecer y anochecer.

Por eso en noches de luna llena como las de hoy miro allí arriba y veo algo muy brillante entre la multitud de estrellas. Solo las mejores y más valientes se atreven a danzar alegremente con esa personalidad y brillantez alrededor de su majestad la luna; es por eso que solo las más importantes y bellas lucen con fuerza cuando mi mirada y el firmamento se convierten en un solo ser, cruzándose el presente con el recuerdo, el pasado y el futuro, los sueños de esta vida que une y separa, pero que no olvida para siempre. Esta vida que nos coloca en partes de un mismo camino dirección a la eternidad.

16.3.08

Domingo revolucionario radical


Somos lo que somos. Erramos porque somos humanos, seres de carne y hueso con razón y sin ella. Amparados en el instinto, los reflejos automáticos, sin pensar, cometemos acciones, y nos equivocamos. Caminamos entre luces y sombras. Ni somos tan buenos ni tampoco tan malos; ni somos totalmente ángeles ni totalmente demonios. Lo importante es aprender de los errores. Somos corazón y alma, tenemos dotes y defectos fruto de las esencias del día y de las de la noche.

Es una melodía que agrada a mis oídos, tranquilamente avanza con un alto sentido de la determinación, ondea una bandera preciosa en favor de la justicia, la libertad. El débil, indefenso, sin protección ante el poder abusivo, la jerarquía social del orden, de la ley impuesta que oprime a los más desprotegidos y enaltece la alevosía y el egoísmo de los más opulentos, los que desgranan el alma, sentimientos y la dignidad humana. Porque hay que seguir remando fuerte, a ritmo progresivo, y es que la meta se divisa lejos. No importará tanto el llegar a conseguir el oro sino no arribar demasiado tarde a nuestra finalidad.

Y es que no está todo como desearíamos pero apenas tenemos tiempo para pensar en los demás. Cada uno tiene lo que se merece dirán muchos, pero la raíz sigue siendo la riqueza que uno tiene, ya sea no solo en líquido o en el banco sino en patrimonio y diversas propiedades. Y la redistribución de la renta suena a chino en los manuales de Economía. Porque sigue prevaleciendo lo estándar, lo clásico, y aún nos cuesta reconocer que estamos equivocados, que nuestra senda logra un pastel más grande pero que éste cada vez se reparte de peor manera, menos igualitaria y desigual, injusta. Reflexionemos un momento sobre que es lo que podemos hacer. Cuando la riqueza más suprema debe ser la humana, la nuestra, no la estrictamente material.

Las grandes revoluciones empiezan en nuestro interior, como individuos que representamos; comienzan en el fondo del alma junto a los latidos del corazón. Las ideas entonces llegan a tu mente y te dispones a mejorar tu parcela más cercana. Y te dejas la piel en el intento. No quieres hacer cambiar a nadie sino cambiar las cosas para que todo pueda ser posible; es una inercia que debe llevar al progreso y a la vitalidad máxima de la humanidad. Un paraíso lleno de gloria para todos donde beber agua potable y comer tres veces al día no sea un privilegio.

Vivo de sueños porque seguramente soy joven y todas estas palabras anteriores deben sonar a filosofía barata de un loco utópico que se cree que se puede cambiar el mundo. Pero se equivocan; esas serían palabras propias de gente sin escrúpulos, de neocons y neoliberales actuales, de farsantes y verdugos de la democracia que se llenan la boca y los bolsillos con la libertad como estandarte.

Escribo lo que escribo porque no hago daño a nadie, porque creo que otro mundo es posible, y si alguien se siente ofendido es porque el impacto de mis olas les remueve el alma, y es que arrastran cargos de conciencia, como serpientes mudan su moral según sople el viento, y con lengua viperina. Escribo lo que escribo porque las verdaderas revoluciones son pacíficas y empiezan en el interior de uno mismo, su primera magnitud es cercana y su fin es utopía, de alcance mundial.

Pero más que todo eso es vivir, intentar vivir colmando sueños de juventud, de esperanza y de progreso, de justicia y libertad. Sueños que cuando sea mayor recordaré junto a las veces que tropecé con las piedras entre las llanuras y las serranías. Intentaré día a día poner mi granito de arena por mejorar el espacio donde viva, reconoceré los errores y de ellos querré aprender.

Porque la vida no tiene fin. La vida es un cúmulo de sensaciones y experiencias que deben armonizar en una felicidad, unas ansias y ganas espléndidas por querer que nada de esto sea un sueño, por querer que todo esto dure para siempre.

10.3.08

Mujer, fuente de vida eterna


Atípico en las formas, reencuentro tardío. Estamos todos algo de resaca electoral, pero los partidos nos superan; en función de los resultados ya dirimen en estrategias internas y tratan de analizar qué ha pasado. Pero por encima de eso el sábado fue el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, una fecha reivindicativa y especial.

Algunos habrán leído antes de mi intento de obra que la mujer es ante todo fuente de vida, creación e inspiración. Nunca ha dejado de ser un generador de arte en mi caso particular. Porque la mujer es belleza, adoración, divinación. Ella puede hacer feliz y dichoso al más ignorante de los hombres. Debemos proteger y respetar al sexo femenino ante todo y procurar que de una vez por todas se logre una plena igualdad de oportunidades. No se trata de que haya diferencias de sexo en favor de unos o de otros ni de favorecer a un sexo en cuestión sino de lograr que ambos, tanto el hombre como la mujer, puedan desarrollar libremente sus planes de vida sin ninguna restricción. Y dado que la mujer aún hoy en día se encuentra en una situación desfavorable en muchos ámbitos, de forma totalmente injusta, reclamamos una equiparación de derechos, de oportunidades. Diferentes sí, pero iguales al fin y al cabo.

Con una mirada me derrito; con su tacto me consumo; se ilumina el alma a cada palabra que surje de su boca, que sus labios se mueven al compás de un tango de Gardel, invita a mover las caderas; su cabello se entusiasma entre mis torpes manos; el corazón gime de placer, alegría.

De la vía de la reivindicación recuerdo a algunas de ellas y algunas palabras que con ellas acompañé mi recuerdo, mis ilusiones, y por qué negarlo, sueños, muchas esperanzas. Me inspiran y me pueden, ante ellas me llego a sentir débil porque veo belleza en su planta, sentimiento en su interior. Pasarán unas y otras pero evocarán grandes creaciones, generarán más que vida. Habré pasado por momentos de menor entusiasmo pero deseo no haber perdido el tiempo y que no sea demasiado tarde para recuperar el terreno perdido. Alguna amistad queda pendiente de reencuentro. Lo deseo en el fondo de mi ser, pero no soy tan valiente.

Por las mujeres que merecen la mayor de las dignidades y libertad, por que se acaben las sociedades excesivamente patriarcales y conservadoras. Para que de una vez por todas se acabe con la lacra de la violencia sexista (de género).

Para que cada mujer despierte a cada amanecer más libre, más feliz, más bella. Así la vida seguirá su curso. Así tendré siempre motivos para sacar a pasear la pluma virtual, para contemplar la grandeza y riqueza de todo lo que me rodea, de la vida. Así quizás algún día encuentre el amor en una chica, una mujer al lado de la cual me sentiré el hombre más feliz del mundo.

En recuerdo y dedicado a todas las mujeres del mundo y en especial a mis amigas y familiares féminas, a las chicas por las que he sentido algo especial (de las que algunas quiero recuperar la amistad), las que pueden estar ahí y las que vendrán.

Mujer, fuente de vida eterna.

1.3.08

Fuimos, somos, seremos...


Cambiar. Para que no se convierta en rutina y llegues al desánimo de nuevo. Recuerdo cuando abandoné este rincón durante cierto tiempo. Al volver me había topado con agradables sorpresas, algún reencuentro inesperado pero especial, a su manera. Viví lo necesario para retomar fuerzas pero con insistencia sigo viendo como me detengo demasiado en el pasado. Debe ser ese amor por la historia que siempre ha ido acompañando mis pasos. Y como de un año hasta aquí cambiamos, y hasta lo hace este espacio al que acudo como cuando al salir pido un whisky-cola.

He observado unas fotos hace un rato de cuando era bien pequeño, esos mismos años en los que comenzaba a dar las primeras patadas futbolísticas en el Bosco. En clase teníamos una cantera de lujo (algunos) de aquella mítica generación del 88 que siempre fuimos y seremos: coincidí en clase esos primeros tiempos con Xavi, Rubén, Iñaki, Jaume, Tae-Yang, Oriol, entre los destacados. Ahora intento verme reflejado en los niños que entrenamos Eric y yo mismo, críos del año 1999 con mucha ilusión, ganas y una energía que encomienda. Porque la más tierna juventud es una fuente de vida brutal, una corriente pura, inocente e ingenua de vitalidad asombrosa.

Debo decir que nunca me habían gustado especialmente las criaturas, y no sé si el hecho de ser hijo único haya jugado en esa dirección, pero más bien me he mostrado siempre indiferente y alejado de lo más pequeños en estos años que ya uno tiene una edad. Sin embargo, el hecho de unir a estos niños con una de mis pasiones de siempre como el fútbol va haciendo que adquiera seguramente nuevas visiones y hasta capacidades. De todo se aprende, y a veces ciertamente cuesta, puesto que son bastante pequeños y la frontera entre entrenar a fútbol, educarlos y actuar de psicológo infantil muchas veces es muy estrecha, demasiado.

Contemplando entonces esas mismas instantáneas me había trasladado a otro tiempo, y viendo alguno de esos rostros me venían en mente recuerdos, algo de nostalgia sana. Pero no volvería a vivirlo por el hecho de que he hecho muy poco en la vida, pero lo poco que he hecho ha sido a base de bastante esfuerzo, y sería sacrificado volver a repetirlo. Recordaba los momentos esperando a entrar para comer mientras estábamos en una fila sentados en el suelo del patio de abajo, donde ahora está párvulos. Y los días que había pescado; como lo odiaba que hasta alguna que otra vez había sido capaz de guardarme la merluza en cuestión envuelta en la servilleta y bien metida en el bolsillo de la bata para tirarla luego por el lavabo. La famosa bata...

Los partidos entre clases en el patio, como nos picábamos... y eso hasta bien grandes claro. Lo cierto es que en el colegio se pasan los años más decisivos de tu formación, educación, y el entorno condiciona mucho y juega un rol esencial. Yo era aquél chico tímido de tez morena y bajito que me fui convirtiendo en no se sabe qué, pero en algo al fin y al cabo, aquél niño que lloró el primer día de clase y que acabó sacando matrícula de honor en bachillerato. No es algo de lo que me guste presumir aunque tengo una chulería innata que a veces surge de no sé dónde. La humildad que mis padres me infundaron desde bien chico es algo que debo implantar e irradiar allí donde vayan mis pasos.

Recuerdos, recuerdos...

De aquí a 8 días se celebran elecciones generales. Tengo mis preferencias, ya lo saben ustedes, así que si tenemos un futuro gobierno aireado de barbas, nación española, demagogia barata, discurso para el pueblo ignorante, intereses clasistas, tradicionalistas y católicos, centrismo de capa de derechas y una falsa imagen de libertad, pues pediría volver a ser ese niño que ciertamente fui, para desde mi inocencia e incomprensión sana y natural no tener que abrir los ojos a la realidad.

O bien pase lo que pase seguiré peleado con el mundo falso y avaricioso que me rodea y seguiré construyendo vías de libertad y esperanza, caminos y refugios para almas y corazones que deciden parar para preguntarse. ¿Quién soy? ¿Dónde voy? Para nada de pequeño yo imaginaba que iba a estar estudiando ADE por poner un ejemplo; de hecho quería ser granjero con mi primo Isaac. No hubiera imaginado que cada semana guardaría unos minutos para descansar y ponerme a escribir en esta bendita república, pero quizás todo empezó cuando mi tía que me cuidaba me compraba para hacer sopas de letras y me enseñaba revistas por las cuales yo mostraba mucho interés: ¿Y esta letra tita? - La "p". ¿Y esta otra tita? - La "g"...

Suceda lo que suceda, gobierne quien gobierne no dejen que su vida sea un mar de espinas sino de claveles, que no marchitarán con el viento como algunas de mis palabras sino que permanecerán anclados en los escondites más profundos del ser humano.

La fuerza está en vosotros. Los que fuimos el pasado somos una realidad y el futuro nos espera. La ilusión que tuvimos siempre de pequeños debe ser una fuente de vitalidad constante y tozuda en nuestro intento por hacer que estos bellos jardines no dejen jamás de florecer.