
Atípico en las formas, reencuentro tardío. Estamos todos algo de resaca electoral, pero los partidos nos superan; en función de los resultados ya dirimen en estrategias internas y tratan de analizar qué ha pasado. Pero por encima de eso el sábado fue el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, una fecha reivindicativa y especial.
Algunos habrán leído antes de mi intento de obra que la mujer es ante todo fuente de vida, creación e inspiración. Nunca ha dejado de ser un generador de arte en mi caso particular. Porque la mujer es belleza, adoración, divinación. Ella puede hacer feliz y dichoso al más ignorante de los hombres. Debemos proteger y respetar al sexo femenino ante todo y procurar que de una vez por todas se logre una plena igualdad de oportunidades. No se trata de que haya diferencias de sexo en favor de unos o de otros ni de favorecer a un sexo en cuestión sino de lograr que ambos, tanto el hombre como la mujer, puedan desarrollar libremente sus planes de vida sin ninguna restricción. Y dado que la mujer aún hoy en día se encuentra en una situación desfavorable en muchos ámbitos, de forma totalmente injusta, reclamamos una equiparación de derechos, de oportunidades. Diferentes sí, pero iguales al fin y al cabo.
Con una mirada me derrito; con su tacto me consumo; se ilumina el alma a cada palabra que surje de su boca, que sus labios se mueven al compás de un tango de Gardel, invita a mover las caderas; su cabello se entusiasma entre mis torpes manos; el corazón gime de placer, alegría.
De la vía de la reivindicación recuerdo a algunas de ellas y algunas palabras que con ellas acompañé mi recuerdo, mis ilusiones, y por qué negarlo, sueños, muchas esperanzas. Me inspiran y me pueden, ante ellas me llego a sentir débil porque veo belleza en su planta, sentimiento en su interior. Pasarán unas y otras pero evocarán grandes creaciones, generarán más que vida. Habré pasado por momentos de menor entusiasmo pero deseo no haber perdido el tiempo y que no sea demasiado tarde para recuperar el terreno perdido. Alguna amistad queda pendiente de reencuentro. Lo deseo en el fondo de mi ser, pero no soy tan valiente.
Por las mujeres que merecen la mayor de las dignidades y libertad, por que se acaben las sociedades excesivamente patriarcales y conservadoras. Para que de una vez por todas se acabe con la lacra de la violencia sexista (de género).
Para que cada mujer despierte a cada amanecer más libre, más feliz, más bella. Así la vida seguirá su curso. Así tendré siempre motivos para sacar a pasear la pluma virtual, para contemplar la grandeza y riqueza de todo lo que me rodea, de la vida. Así quizás algún día encuentre el amor en una chica, una mujer al lado de la cual me sentiré el hombre más feliz del mundo.
En recuerdo y dedicado a todas las mujeres del mundo y en especial a mis amigas y familiares féminas, a las chicas por las que he sentido algo especial (de las que algunas quiero recuperar la amistad), las que pueden estar ahí y las que vendrán.
Mujer, fuente de vida eterna.
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