25.4.08

De los colores


Saltas al terreno de juego pisando con el pie derecho primero; dos nudos en la bota izquierda y tres en la derecha; miras al cielo buscando la gloria que ansías. Son puras manías. Hasta hace casi un año lo hacía cada fin de semana. Son fechas señaladas en las que el recuerdo sale a escena, es un año par y eso es un valor añadido. En la memoria los años 2000 y 2004, por ejemplo. A veces creo que vivimos del recuerdo demasiado, pero supongo que en mi caso es algo que me ayuda a estar orgulloso del pasado y al mismo tiempo es un signo de anhelo, de desear volver a vivir sensaciones similares. Mas dicen que no podemos vivir del recuerdo; sería quizás doloroso e innecesario.

Este fin de semana va a resultar atípico, distinto a la mayoría, como nueva para mí fue la intervención con láser para atenuar el problema de la piel que tengo en la cara. Dicen que para lucir hay que presumir; espero que después de tanto tiempo y con el mantenimiento merezca la pena y presente un aspecto sino perfecto pues mejor que los últimos tiempos. Debido a ello no puedo estar en contacto directo con la luz solar unos días, y hasta que no salte donde me han aplicado el láser pues no tendré un aspecto más decente como para tener mucha vida social sin complejos. Son unos pocos días...

Seguramente no aprovecharé todo lo posible para descansar, que lo necesito, para dormir en abundancia, para soñar... Ya empieza a notarse el calor primaveral, y las hormonas también se resienten. Ya se sabe que la primavera la sangre altera. Hay dichos increíbles la verdad. Ya empiezan a aflorar las abejas, con su miel tan rica, avispas con caprichosos aguijones y los mosquitos anuncian que están al venir. Muchos árboles ya han florecido debido seguramente al cambio climático, ese desorden natural de las cosas que llevamos padeciendo. Pero el calor seguirá siendo calor y las flores seguirán ofreciendo su néctar, atendremos las polinizaciones debidamente y nos refrescaremos con algún zumo natural de cierta fruta exótica si puede ser, como de mango.

Pega el sol entonces con más fuerza, es hora de abrir la ventana durante el día y ver qué entra en casa. Es bueno siempre tener puertas, ventanas abiertas a nuevas ideas, horizontes. Así podemos llegar a vislumbrar metas personales y colectivas tras una pequeña apertura a la innovación, a lo desconocido. Podemos asomarnos e incluso pescar a la carta aquello que más nos convence, pero lo importante es tener la voluntad de querer algo. No ser indiferente a nada, vivir la vida y buscar a diario motivaciones. Desde ir a la universidad para encontrarte con tu gente, con la que tienes unas ganas tremendas de charlar y reír; ir al encuentro de esa chica que te vuelve loco y más en esta estación; ir a entrenar para disfrutar de la ingenuidad de los críos y de su calidad, y es que cada vez veo más claro que la educación y la formación en esos niveles de corta edad es la base para la prosperidad democrática de un país y su progreso económico, social y cultural; ir con los amigos de fiesta a echar unas birras y/o cubatas y ver que se cuece en el ambiente, según el sitio; irse a dormir satisfecho y con la mirada en la luna y las estrellas, sabiendo que te esperan dulces sueños y quizás alguna amarga pesadilla que para nada ensombrecerá los otros; ir a tus padres y decirles que gracias por todo lo que han hecho y que les quieres mucho.

Son detalles, algunos pueden parecer irrisorios, pero he ahí donde radica la esencia de la belleza más sublime. Es algo inexplicable, que solo se puede sentir y que me resulta complicado describir. Amarillo, rojo, verde, naranja, azul, rosa. Amistad, amor, esperanza, fiesta y goce, mar y cielo, cariño. Sensaciones, colores.

La vida es un cúmulo de colores y tonalidades con los que poder pintar la variedad de vivencias y experiencias, con los que poder sentir de todo un poco, y de un poco mucho, aquello que más nos agrada y satisface. Placeres físicos e intelectuales.

Rompiendo moldes, abriendo fronteras a nuevas ideas, conceptos pero ondeando una bandera multicolor. Ahora las noches son más calurosas. Se acerca el verano. La distinción entre el día y la noche se hace más diminuta. El calor uno a los dos como los colores dan forma a esta nuestra vida.

20.4.08

Aires de vuelta


De nuevo por estas tierras de la península tras ser conquistado por algunos encantos de Túnez. Está en proceso una crónica del viaje así que renunciaré parcialmente a extenderme en la república sobre lo acontecido.

Cierto es e importante que el viaje sirvió para desconectar del mundo real y para olvidarme de la rutina cotidiana de las obligaciones y leyes impuestas, de los deberes, nunca mejor dicho, con doble sentido. Vuelves y algunas cosas siguen igual o peor, enzarzados como estamos en la guerra por los recursos hídricos, politizando este y otros temas que determinan la calidad de la convivencia civil, que influyen en la sociedad. Lamentable algunas cosas que suceden en este país. ¿Estamos todos locos o qué?

Quizás hoy ya domingo día 20 que será presidida su noche por una imponente luna llena, si entran lluvias puede que tengamos unos días de tormentas y chubascos que atenuen el efecto de la sequía y el estado de alerta en que nos encontramos. El gran Montalbán ya predijo hace unos años que algunas guerras del futuro vendrían marcadas por la lucha por los recursos naturales, entre ellos, el agua.

Es cuando ya topas de nuevo con el día a día tras un período vacacional que te das cuenta lo a gusto que te encontrabas tostándote al sol, calentando ideas junto al oleaje mediterráneo del norte de África, que tardaste en descubrir su Luna pero era algo irremediable ya que tratándose de un país musulmán, el astro que reina en la noche es el imán que guía los años, que mide el tiempo en esas naciones. El calendario lunar, por tanto. Por ello destacan en sus banderas la luna en estado creciente junto a alguna estrella normalmente. Distintas costumbres y tradiciones, hábitos, pero el turismo, la globalización han cundido de pleno. Los occidentales nos encontramos como en casa, supongo que vayamos donde vayamos. Y la idea de consumir no escapa de sitios así. De todas maneras ni teníamos tantos días ni era el objetivo del viaje en sí, pero no creo que hayamos visitado lo principal de Túnez; de hecho la ruta que hicimos los tres días tras los mismos iniciales de descanso total y absoluto al libre albedrío, consistía en lo llamado Túnez desconocido. Añadiré a falta de más detalles un contraste entre el Norte y el Sur, bastante notable, y que cada cosa, como casi todo en esta vida, tiene su encanto.

La visita a un nuevo continente me ha aportado días de tranquilidad y mucha relajación pero ha dejado algo de mella en mi salud, que tengo que cuidar me dicen; que sobretodo tengo que descansar y dormir. No dormiré esta noche seguramente 14 horas como habrán hecho otras personas pero soñaré que me traslado a la playa en los aledaños de Monastir, estirado en la toalla disfrutando de un majestuoso, picante Sol. El agua noto con los pies que está excecesivamente fría. Me quiero trasladar al centro elíptico del amfiteatro de el Jem, luchar como un gladiador y ganarme mi libertad. Ver el final sin fin del desierto, ese horizonte implacable que impacta desde luego, que puede llegar a atemorizar si se quiere. Debilidad espacial.

Recuerdo que el día que pisé tierra firme al llegar a Túnez dije a todos de respirar hondo y sentir algo nuevo. Era una sensación distinta. Allí estábamos; ahora de nuevo dando guerra por el barrio y escribiendo. No solo no dejamos huellas en la arena de la playa sino por todos los sitios que pisamos dejamos nuestra semilla. ¿Españoles? Desde luego. Y catalanes... "mucho mirar y poco comprar...". Ahora respiro y no me desagrada el aroma de la noche, su sabor también es a veces dulce aunque incomoda de su belleza, de tanta grandeza que desprende. Entiendo que si pudiera permitírmelo viajaría por todo el mundo en busca de distintas culturas, paisajes, gastronomías, siguiendo un camino feliz, todo aquello de lo que pudiera escribir, y viajar escribiendo, o escribir viajando. El aire del día, de la política, el fútbol, está bastante viciado, es mñas desagradable que los vientos de la noche, donde almenos dominan los sueños y la imaginación.

Pasarán los años, pasará el tiempo y recordaré los días en Túnez, no por el hecho de que sea un país tremendamente bello, que no creo que lo sea, sino porque es el segundo país que he visitado tras Italia (Roma). Es curioso que los dos países que he conocido además del mío sean el resultado de lo que quizás fueron los dos imperios más trascendentales y enfrentados de la Antigüedad: Roma y Cartago. No cruzaré como Hannibal los Pirineos y los Alpes con elefantes y un ejército bien poblado ni estaré a punto de sitiar la Roma imperial, pero seguiré dejando huella por activa (físicamente) y por pasiva (en mis escritos) de aquello que mis ojos vieron y que mi mente transforma en palabras, sensaciones, esencias, sustancia.

Y si algún día vuelvo a sitios donde he estado sé que nada será lo mismo. Porque nunca te bañas dos veces en el mismo río, como dijo el sabio. A cada cosa su momento, a cada lugar y tiempo su goce. Soñaré despierto. Soñaré.

PD. Carlos, como seguramente habrás visto en otros espacios, no me olvidé del aniversario republicano. Agradezco mucho tu texto, digno de ser publicado aquí en lugar de mis escritos.

6.4.08

Despedida en el sueño de un mediodía


Hace unos cinco meses abandoné este rincón para que mi alma viajara y explorara nuevos horizontes. Fue un retiro espiritual; ahora estaré unos cuantos días de ausencia, tanto física como espiritual. Es un punto de inflexión en el presente año y en el arte de compartir ideas a través de esta república. Y es que como algunos ya sabréis me voy a Túnez el siguiente martes. Volveré con las pilas cargadas, con más ideas y más experiencias con las que poder jugar en esto del escribir y el leer.

Puede ser ahora un buen momento para recordar lo que ha sido este espacio desde que volví. No hubiera esperado que el retorno fuera a ir progresivamente tan animado y vitalista, que mostrara bastante entusiasmo en mis escritos y que al otro lado hubiera personas que aún me seguían. Y sobretodo alguna alma impaciente, con ganas de diversión en otros lares y pueblos, alejada de la ruidosa ciudad, reapareció, y brillando como la estrella más joven y fugaz, me animaba aunque ella no se lo imagine a seguir; indirectamente, con los detalles más ínfimos y las conversaciones algo surrealistas pero naturales, me impregnaba de esencias y sustancias sobre las que relatar historias, metáforas de mi yo, y de todos nosotros, de mi entorno.

Seguramente el contenido ha cambiado desde que reanudé la marcha en este camino, pero las formas sugieren los mismos derroteros, las mismas lanzas de ataque en pro de una defensa de la vida y la libertad. Y sobretodo sigo escribiendo porque es algo que semanalmente me llena por dentro y me satisface, pero más que nada el saber que después habrá gente dispuesta a viajar con mis palabras y mi alma, los latidos de mi corazón, me complace bastante, mucho.

Una noche tuve un sueño, difícil de explicar y concretar; ni con Freud me aclaro hoy en día a dilucidarlo. Sonaba una melodía preciosa de piano, algunos acordes lentos de guitarra y unos toques ágiles de batería; estaba yo caminando por una llanura hasta que descubrí bien arriba, recostadita al lado de la Luna, un estrella preciosa que no brillaba como las demás. Quise entonces sin vacilar ir a cogerla, a compartir esa luz que desprendía. Además cantaba como los ángeles. Para ir a su encuentro tenía que subir como unas escaleras de mármol, estilo renacentista. Cuando me percaté que estaba a mitad quizás del camino, me desperté súbitamente; lo último que mis ojos, mi pensamiento admiró en el sueño fue esa estrella deslumbrante.

Han pasado las semanas y quizás sigo a mitad del camino, o éste es eterno, infinitamente implacable e inalcanzable en su totalidad. Lo esencial es que a medida que uno va subiendo, en busca de su meta, de sus sueños, de sus fines, va aprendiendo, va tropezándose, se equivoca una y otra vez. Se reemprende la marcha, uno se hidrata de nuevo y el ardor vitalista sigue su curso. Porque más allá de presiones, responsabilidades de los tiempos actuales, obligaciones, es bello tener en el horizonte, en el cielo, en una noche estrellada, una llama que desprenda energías y amor por la vida; un motor que acompaña y guía tus pasos. Quizás nunca llegue a ella pero en el trayecto habré sido feliz y habré disfrutado de las subidas en estado de éxtasis, y habré luchado con todas mis fuerzas en momentos de sopor, dolor y en los que el mal me alcance. Porque merece la pena sobreponerse a las advsersidades y luchar por lo que uno desea sin obsesionarse.

El verdadero triunfo es el día a día. El verdadero triunfo es poder amanecer cada día y sonreír al asomarse por la ventana.

La más sublime de las victorias es irse a dormir al anochecer contemplando y afirmando, admirando la belleza de la noche. Preciosa fuiste, preciosa eres y preciosa serás.

En el mediodía de una tarde de domingo, hasta un nuevo amanecer, anochecer.