29.9.13

Sobre HIMYM



Aviso para navegantes: El siguiente texto incluye algunos spoilers (intrascendentes) sobre How I Met Your Mother. Si no llevas la serie al día o muy avanzada, es recomendable abstenerse de leerlo.

El pasado lunes se estrenó en EEUU la novena y última temporada de How I Met Your Mother (HIMYM para los fieles de la serie y amantes de las siglas). Y no dudé, aprovechando que al día siguiente era fiesta en Barcelona, en ver el estreno que incluía doble ración. Seguir esta serie ha sido una constante desde que mi amigo Will nos la recomendara a varios de nosotros hace ya bastantes veranos. De hecho, Will nos ha recomendado muchas series a lo largo de estos años si bien yo confieso que al final he acabado siguiendo menos de las que me sugiere. La excusa o el motivo más o menos razonable: falta de tiempo. Esto es, un eufemismo para no decir que inviertes el tiempo en otros menesteres. Pero HIMYM siempre ha estado ahí. En una vida llena de etapas, cambios de ciclos, nuevos desafíos y retos, repleta de inquietudes y sueños, la ilusión por llegar a conocer a la madre de los hijos de Ted estaba ahí. Temporada tras temporada. Hasta que la conoces al final de la octava temporada. Y te quedas algo frío. Quizás no es lo que esperabas. 

¿Soy de verdad tan superficial? ¿O es que las expectativas que apuntaba la serie iban en una dirección que parece no seguir ahora? Sea como fuere, me consta que no soy el único que se quedó algo contrariado al conocer a la madre. Pero -yo el primero- voy a darle una oportunidad más que merecida. 

Es cierto que la serie entra en su recta final y que quizás se ha rizado el rizo más de lo deseado para algunos, aprovechando ciertos gags para rellenar capítulos y que se ha alargado algo más de la cuenta. Pero soy consciente que llegado el final me dará pena y con el paso del tiempo sentiré hasta nostalgia. Al fin y al cabo, HIMYM me ha acompañado en algunos de los años más decisivos y bonitos de mi vida. Entre capítulo y capítulo no solo Ted se acercaba a conocer a su chica definitiva sino que yo trataba de ir haciendo camino al andar. De ir cumpliendo sueños de infancia y juventud. Cómo no tener un cariño especial a esos fragmentos de 20' que tanto me he encargado de recomendar a mi entorno (no hablo del mismo tipo de entorno que el del Barça). Cómo no mirar con ojos distintos a un show que has compartido con alguna persona en particular que te dibujaba una sonrisa diferente y despertaba el fuego más intenso en tus ojos. Cómo olvidar algunos episodios que relacionas con alguno de los capítulos de tu propia vida. 

Te acuerdas de aquél en el que Ted y Marshall creen haber pasado una de las mejores noches de su vida y luego resulta que era todo lo contrario... 

O de cómo conoce Ted a Victoria, mi favorita desde un inicio de la serie. Como en la realidad, tengo un ojo clínico para las chicas...

Y de cómo Barney se va enamorando de Robin... Una de las parejas que mejor encajan en la ficción.

De comprobar que un amor post-adolescente y precoz como el de Marshall y Lily se convierte en paradigma de una relación estable y feliz aunque llena de momentos difíciles. De cómo llegan a ser padres de Marvin.

O de los sentimientos de Ted hacia Robin... Algo que aún dará que hablar esta última temporada. Ojo al arquitecto Mosby.

Lo poco creíble que resultaba aquello de Stella y lo inesperado que fue que le dejara en el altar. 

Y es tras este recuerdo que me detengo. Porque sirve como ejemplo de algunas de las cargas que arrastramos con nosotros y que tarde o temprano, debemos dejar atrás para seguir adelante. Cualquier experiencia negativa nos condiciona y modela. Alguien me dijo últimamente que cuántas más experiencias negativas has tenido, más rápido maduras. Haber sufrido, por los motivos que sea, no es sinónimo de tener que arrastrar esa carga hasta el fin de los tiempos. No olvidar no es malo. Sería peor no aprender de los errores o de las duras experiencias que te marcan. En una vida que fluye sin intención de permanencia no podemos quedarnos parados. Es siempre alentador intentar llegar a la orilla, cueste lo que cueste nadar hasta alcanzarla. Valdrá la pena seguir escribiendo hasta llegar a completar las páginas más bellas de tu novela.

Como de alguna manera le está ocurriendo a Ted. Que ya sabemos quién será la persona con la que va a ser muy feliz. Aunque él aún lo desconoce. Y es que... ¿Cuántas cosas no sabemos en estos momentos que nos levantarán muchas veces el ánimo y centenar de sonrisas? Lo inesperado cambia nuestras vidas. Hay pequeños detalles que al unirse unos con otros, van ilustrando aquello que llamamos felicidad. En un puzzle tan singular como la vida cuyas piezas a veces parecen difíciles de encajar.

HIMYM, como todo en la vida, terminará. Por eso vamos a intentar disfrutarla. Y, mientras, seguir haciendo camino al andar. 

22.9.13

(No tan) microrrelato de final de verano

Dicen que hoy termina el verano. Y siempre que esto sucede, hay algo de psicológico en ello. Que va más allá del hecho de que entremos en una nueva estación como el otoño. Igualmente bonita y con sus encantos. Pero distinta. ¿Qué sería de la vida si todo resultara ser un guión plano, monótono y previsible? Nada interesante. El azar condiciona nuestras vidas. Y cualquier día, un detalle puede cambiar nuestras vidas para siempre. 

Seguramente no sea el único que ha vivido una especie de segunda adolescencia este verano que justo empezaba cuando llegaba a la simbólica cifra del cuarto de siglo. Que dicho así parecen más que 25. Todo empezó en el Palau o incluso antes, no se puede saber con exactitud. Noches improvisadas que terminan siendo especiales. Por diferentes y divertidas pero sobre todo por inesperadas. Es así. Lo inesperado cambia nuestras vidas. 

El verano ha corrido a la misma velocidad que Usain Bolt. Y eso es buena señal. Vivir con intensidad e intentar aprovechar cada día no es algo tan sencillo como podría parecer. Pero la actitud es lo primero y la mente muy poderosa. No importa que haya tenido 'solo' 9 días de vacaciones. Siento que he vivido mucho y en buena compañía. 

En julio pude disfrutar de una experiencia laboral maravillosa al estar conviviendo 9 días con el Athletic en el stage de Austria-Alemania. Si hace 3, 4 años o más me dicen que algún día podría vivir algo similar desde luego que no me lo hubiera creído. Al fin y al cabo, cuando estaba terminando ADE decidí que quería acceder a 2º ciclo de Periodismo. También en la Pompeu. Pero me quedé a 8 notas de entrar, penalizándome sobremanera la parte de la redacción. En aquel examen me dieron el número 14. 14 es la planta del Edificio Imagina-Mediapro en el que trabajo actualmente. El mismo edificio desde el que se ve el Campus del Poblenou que hubiera sido mi hogar 2 años si me hubiera llegado la nota. Puertas que se cierran. Otras que se abren en diferentes direcciones. Curiosidades de la vida. Aunque entonces poco podía imaginar que mis pasos me acabarían llevando cada mañana justo al lado de donde pretendía seguir estudiando.

Por otro lado, estrictamente en términos de ocio, Berlín nos abrazó con mucho cariño a mediados de agosto. Atenta. Aunque no quiero ni imaginar el frío que hace en invierno... Me pareció una ciudad tremendamente vital y joven. Desprende un aire moderno y heterogéneo desde el punto de vista social que la hace muy especial. Diferente. No creo que sea estéticamente una ciudad bonita. Al fin y al cabo, el peso y magnitud de la reconstrucción y unificación están presentes en muchos de sus edificios y partes. Pero sí tiene ese gran valor intangible y más allá de lo simbólico de haber sido eje fundamental de la historia contemporánea. Es la capital europea que más tarde superó la mayoría de edad así que Berlín es sinónimo de mucho futuro. El crecimiento le espera.

Me quedan bastantes días de vacaciones pero aún no tengo planes definidos. Cada trabajo tiene sus pros y cons. El mío es algo peculiar. De hecho me suele costar a veces responder a la pregunta de qué trabajo y qué hago. No estamos en el mejor momento en cuanto al proyecto y las perspectivas a corto y medio plazo no parecen muy alentadoras pero hay que seguir sumando sin descartar ninguna opción. Al fin y al cabo no creo que este vaya a ser mi último trabajo ni mucho menos. He conocido compañeros fantásticos, estoy bastante a gusto y he tenido la suerte de participar en experiencias que ya forman parte de mi CV particular de recuerdos inolvidables. Hay que estar preparado para cualquier cambio y aunque al principio siempre cueste gestionarlo, saber que lo que hoy es un valor seguro, mañana puede dejar de serlo. Lidiar con la incertidumbre no es sencillo pero ella reina tranquilamente a lo largo y ancho del planeta. Sé que el futuro no me va a llegar solo y que soy yo quien tiene que seguir escribiendo los capítulos de mi novela. Haciendo que todo suceda.

Y puede que ahora venga el otoño, las hojas caídas, que anochezca antes, que haga más frío, que haya que coger la chaqueta fina, guardar los pantalones cortos... Pero hay que seguir viviendo. Como si fuera el verano. Si nosotros queremos, hay detalles que pueden durar para siempre. Cuestión de mentalidad y actitud.

En una vida en la que cualquier elección es una renuncia a otras cosas y en la que reina la incertidumbre, tener algunas cosas claras siempre ayuda. Empecemos por tener ganas de vivir y sentir. Como si todo el año fuera verano. Empecemos con una sonrisa cada mañana y un guiño de ojo pícaro. Empecemos cada día como si fuera el último pero más bonito de nuestras vidas.

La vida puede ser maravillosa. Persigue tus sueños.

17.9.13

Rally d'Avià: de nuevo una piedra en el camino



A veces en la vida, sin saber bien las razones, parece que algo se nos atraganta. La competición no queda exenta de esta tesitura y como se trata de algo con un componente psicológico sumamente vital, no es casualidad que a veces se tropiecen varias veces en la misma piedra. Y, por cada uno de esos tropiezos, aunque no quieras pensarlo al principio y necesites algo de tiempo para interiorizarlo, dosis tremendas de aprendizaje. Al fin y al cabo, la experiencia y el tiempo te acaban modelando como persona y deportista. La competición es un aprendizaje continuo. 

El Rally d'Avià volvería a ser una piedra en el camino para Raül -literal y simbólicamente hablando como veremos-, a pesar de que las sensaciones tras la prueba d'Osona eran magníficas y que en verano había revalidado el título en las 12 horas de karting en su también fetiche Circuit d'Osona con el equipo Cracksracing 1. Además, a finales del mes de agosto había participado en unas jornadas de formación para pilotos y copilotos de rally, organizadas por RallyStar

Con la moral muy alta e ilusiones renovadas de cara a las dos últimas pruebas de la temporada, el habitual madrugón de la mañana de carrera siempre sabía mejor. Si bien al llegar a Avià para las verificaciones del recorrido se encontraron con una "sorpresa" del todo inesperada: había en el primer tramo de la prueba una 'chicane' que no aparecía en las notas de Raül y Montse. Comprobaron con el resto de participantes dónde se la encontrarían pero hasta que no pasasen no sabrían bien bien cómo sería y, por tanto, cómo tendría que encararse. Dificultad añadida para un rally que no le traía demasiados buenos recuerdos y que tenía un total de 8 tramos: 3 por Puig-reig y Graugés y 2 por El Gall.   

En el primer paso por Puig-reig, de apenas 4 km, buen asfalto y rápido, el piloto de Barcelona pierde 6" respecto al mejor crono. No solo ha perdido algo de tiempo por prudencia en la inesperada 'chicane' sino que no empieza demasiado a gusto al volante. Con Graugés como escenario para recuperar sensaciones y mejorar, en lo que es un recorrido 3 veces más largo que el anterior, también rápido pero más estrecho y deslizante, los resultados no terminan de salir. Pierde otros 15". Ya en El Gall, tercer tramo de la jornada de 4,2 km, la inercia negativa a los mandos sigue y se deja 10" respecto a los mejores. Finalizada esta primera parte de la competición, está a 22" del podio, muy alejado y bastante descontento consigo mismo por el rendimiento ofrecido hasta ahora. Así confiesa Raül, al terminar el día, cómo se sentía en esos momentos: "Decepcionado y cabreado conmigo mismo, en la asistencia no quiero hablar con nadie y trato de concentrarme y pensar en qué he fallado".

Dicho y hecho. En el segundo paso por Puig-reig mejora en 3" su primer tiempo pero aún siguen lejos de los primeros puestos. En Graugés la mejora es todavía más sustancial si cabe -13 segundos- y se sitúan cuartos en la general de la Copa Recosap. Algo más animado y cómodo con el coche pero no en los cronos deseados ni esperados antes de empezar. En el sexto tramo -El Gall- termina dejándose 9" respecto a los de cabeza. Así llega a la segunda asistencia en la que los mecánicos tienen que solucionarle un problema en el ventilador. El piloto lo relataba de la siguiente manera, restando importancia a la anécdota: "Una piedra, que nos encontramos justo en medio de la trazada en Graugés, nos dobló el protector del tubo de escape y se soltó una chapa que iba golpeando el ventilador. Algo que los mecánicos solventaron sin más". Avià... Una piedra en el camino.

Ya únicamente quedaban 2 tramos. Con todo el tiempo perdido acumulado las opciones de podio eran francamente improbables así que no quedaba otra que intentar mejorar tiempos y finalizar con mejores sensaciones que las de inicio. El rápido y corto Puig-reig aguardaba por última vez. Raül logra mejorar 1" el crono pero no queda demasiado satisfecho. Pone toda la carne en el asador para afrontar el largo y estrecho Graugés, donde destila clase pilotando, incluyendo alguna cruzada en la parte más rápida y deslizante. Sin embargo, con todo el ritmo alto que llevaba, sufrió un pequeño incidente en la penúltima curza del rally, al quedarse con el Peugeot cruzado con la rueda delantera en la cuneta. Ahí perdió algo de tiempo al maniobrar y al final se quedaron a 10 segundos del mejor tiempo. "Saliendo de una curva de izquierdas en bajada en 4ª y con el coche en apoyo, empecé a frenar cuando el coche todavía no estaba recto del todo" -detallaba las razones de aquel pequeño susto, sin más.   

Apagados los motores, la clasificación de Raül lucía el número 4 en la Copa Recopsap y el Open Catalunya. Tenía la nítida sensación de haber rodado mejor al final pero bastante lejos de las expectativas iniciales. En noviembre espera el Rally 2000 Viratges en Manresa y, aunque ya sin opciones de título en la Recosap, nuestro piloto es consciente que tiene ante sí la oportunidad de seguir sumando kilómetros y seguir luchando contra el crono. Hasta entonces, semanas para seguir trabajando en intentar mejorar y olvidar lo ocurrido en Avià.

Avià... De nuevo una piedra en el camino. ¡Y qué piedra!