28.7.12

Cambios


La relatividad del tiempo. Entre Olimpiada y Olimpiada nos consumimos. Como aficionado al deporte, mides el paso de los años en función de eventos de enorme calibre como unos JJOO, Mundiales, Eurocopas, etc. Así, por ejemplo, desde el punto de vista olímpico nací en Seúl'88. Sin embargo los primeros y vagos recuerdos datan de 4 años más tarde, cuando mi ciudad natal, la meva estimada Barcelona, acogió los Juegos de verano. Luego le sucedieron Atlanta -la diferencia horaria fue un handicap en mi caso-, Sidney -ya había comenzado el colegio así que recuerdo levantarme pronto y ver antes de salir de casa lo que estaban emitiendo por TVE-, Atenas -las pude seguir de forma bastante completa justo antes de encarar la etapa del Bachillerato- y Beijing -el mejor entretenimiento posible cuando tenía que presentarme a segunda convocatoria en un par de asignaturas que tenía cruzadas de 2º de ADE-. Y ya estamos en Londres.

Precisamente, hace 4 años intenté hacer un seguimiento especial y casi a diario en este blog sobre los JJOO de Beijing, dando nota de lo más destacado y focalizando la atención en el medallero español. En esta ocasión será más complicado hacer algo similar ya que trabajando no será tan sencillo atender a las diferentes competiciones. En cualquier caso, como reflejo del cambio de los tiempos, y a partir de mi propia experiencia como usuario/aficionado, si los últimos Juegos fueron muy bloggers y con un seguimiento masivo en microsites de este tipo (no el mío claro), los de Londres serán la estrella indiscutible del verano en las redes sociales -Twitter por encima del resto- y, he aquí la gran novedad, los smartphones. 

En gran parte un móvil de última generación y la red social están interconectados de forma natural. Es una asociación necesaria para difundir información y compartir cualquier cosa que uno desee al tiempo que una RS es la herramienta ideal para hacer ruido mediático. Estamos ya en la primera etapa de una auténtica Era Social, conectados a través de una o varias RRSS con capacidad para interactuar los unos con los otros a la vez que acceder a una cantidad ilimitada de datos por segundo. 

Ya saben, la información, hoy más que nunca, es poder. Y las formas de comunicarse y llegar al espectador/usuario/aficionado cambian al compás de un movimiento imparable. Por ello no es casualidad la gran cantidad de proyectos de comunicación y periodismo tradicional que tienen o van a tener problemas para subsistir. El escenario cambia y los roles son más ambiguos entre quien puede generar información, quien la administra y quien la utiliza. Y, por supuesto, no caigamos en el error de pensar que el Mundo 2.0 es peor que la Tierra Plana donde solíamos respirar. Calidad la hay, y mucha, por la red. 

Es importante remarcar aquello de thinking forward o thinking outside the box para quienes quieran emprender algo innovador en el actual contexto. Desde el punto de vista del usuario, estar preparado y con la mente abierta a todo tipo de nuevos horizontes y desafíos. Cada vez más los contenidos online van a estar diseñados a la carta. O, dicho de otro modo, nosotros podemos escoger los platos que queremos consumir porque en el Mundo 2.0, está literalmente casi todo. Cambia la forma en la que se genera la información y cómo esta llega al destino, pero sigue siendo comunicación. No lo olvidemos.

Al margen de los anteriores detalles socio-tecnológicos, una reflexión final que casa con los propios JJOO y el deporte en general. Vivimos cada vez más, por si alguien no se había dado cuenta, en un mundo donde las ideologías son conceptos vagos y más bien anacrónicos. Se podría discutir o no, pero desde el final de la Guerra Fría y la desaparición de la URSS, a grandes trazos la mayor parte de la población mundial cohabitamos bajo un mismo sistema político-económico-social.

Décadas atrás parte de la sociedad tuvo en personalidades políticas algunos de sus principales iconos. Eran años de reivindicación en que parecía que podían sucederse lo que conocemos como revoluciones. Políticos o aspirantes a, eran símbolos de toda una generación. Nada más lejos de la realidad actual. El descrédito de esta clase, cualesquiera que sean sus orígenes o las siglas vacías que representan, ha permitido una transición nada dolorosa en la escala de los héroes. Estos ahora son sobre todo deportistas o personalidades famosas cuyo éxito parece a nuestros ojos indiscutible. Y además de ellos, tenemos un nuevo icono con el que identificarnos: las marcas. El ejemplo de la inauguración hoy de la nueva Apple Store en Barcelona reflejaría muy bien toda esta fiebre. Desde ayer por la noche había colas esperando al momento de esta mañana. Yo mismo pasé por allí y pude comprobarlo con mis ojos.

De alguna forma hemos dejado parcialmente de consumir ideales o pensar en cambiar las cosas a idolatrar a aquellos dioses cuyos triunfos nos resultan tan cercanos y reales. Una forma de identificarnos con las alegrías en una coyuntura en la que no abundan. Y, en relación a las marcas, ahora mismo consumimos y utilizamos  cosas que hace unos años no podríamos haber imaginado. Surgen nuevas necesidades en las antípodas de lo fisiológico. Es más, por tanto, un proceso psicológico. Compro X porque necesito hacer Y y sentirme Z. Reseñable lo de sentirse Z ya que precisamente tendemos a buscar inconscientemente la necesidad de sentirnos auto-realizados para con nosotros mismos. Satisfechos. Consumir, duren lo que duren sus efectos, nos ayuda. Por ello nos apoyamos en nuestras marcas favoritas como expresión de nuestra personalidad. Nos sentimos mejor llevando según qué ropa o deportivas, comprándonos un Android o Apple...

Cambian los tiempos. La manera de generar y acceder a la información. Los héroes de antaño son hoy símbolo del descrédito en plena crisis económica y de valores. Estos días más si cabe, los auténticos iconos serán aquellos deportistas que subirán a lo más alto del podio.

Así es la vida. "Todo fluye, nada permanece." Y no tiene por qué ser peor o mejor que antes.

15.7.12

Entrevista a Räul Castán, piloto de la Recosap y actual líder del Open Junior



Hoy estamos con Raül Castán (1988, Barcelona), piloto de la Copa Recosap y actual líder del Open Junior. Licenciado en Administración y Dirección de Empresas y en Economía, cuando no está manejando su preciado Peugeot 206 está ocupado con balances y estados financieros en sus tareas profesionales como auditor de cuentas.

J.I.: Hola Raül. Imagino que disfrutando de las vacaciones en la medida de lo posible. ¿Resulta complicado compatibilizar tu pasión por el mundo de los rallies con tu actual trabajo como auditor de cuentas?

R.C.: Ni te lo imaginas, complicado es poco. Después de las largas jornadas laborales, tienes que sacar tiempo y fuerzas de donde sea, con tal de ir a entrenar y preparar adecuadamente cada rally.

J.I.: ¿Cuándo comienza esta pasión por los coches, es algo que desde pequeño llevabas dentro? Nos constan historias del colegio en que no eran pocos los patios dedicados a hablar con algunos de tus amigos sobre el mundo del motor: F1, moticiclismo…

R.C.: Pues la verdad que sí, todavía recuerdo esas largas tertulias en el patio del colegio (risas). Todo empezaba de pequeño, me pasaba el día jugando con coches y no me perdía una carrera de F1 ni un reportaje de Motor a fons. Recuerdo que los domingos a las 14h de la tarde eran sagrados, nadie me sacaba de enfrente del televisor. Incluso 'engañaba' a mis padres para ir a ver carreras a Montmeló. En aquél entonces, disfrutaba de las carreras como espectador. En cambio, ahora me he pasado al otro lado de la barrera.

J.I.: Con el paso de los años, no solo surgen aspiraciones como estudiante y laborales sino también en lo que se refiere a cómo dedicar tu tiempo de ocio. ¿Cómo fue el proceso que te llevó a querer algún día participar en una competición como la Copa Recosap? ¿Le diste muchas vueltas a tus pensamientos o en todo momento lo viste como un sueño por el cual merecía la pena luchar a cualquier precio?

R.C.: Todo niño trata de emular a sus ídolos. En mi caso, mi sueño siempre ha sido vestirme con el mono de piloto. Es algo que tenía en mente desde hace mucho tiempo y he tenido que esperar muchos años para conseguirlo y sacrificar muchas otras cosas. A veces me llego a plantear si realmente merece la pena tanto sacrificio, pero cuando me pongo al volante soy la persona más feliz del mundo porque estoy haciendo aquello que me gusta de verdad. Supongo que todo esto que dejo de lado por poder correr, es lo que hace que todavía valore más el poder estar en la salida de cada rally.

J.I.: Y ya ves, Raül. El sueño…se ha convertido en una realidad. ¿Qué significa para ti pilotar en la Copa Recosap y poder puntuar en el Campeonato Open de Catalunya?

R.C.: Pilotar en la Copa Recosap significa tener la oportunidad de medirme contra otros pilotos en idénticas condiciones, todos con el mismo material. Esto sólo puedes conseguirlo en copas monomarca, como la Recosap. Además, gracias al trabajo del responsable de la Copa, Santi Albí, este año también puntuamos para el Open, lo que nos permite medirnos a pilotos con distintas monturas a la nuestra.

J.I.: Ha transcurrido media temporada en el calendario de la competición. ¿Cuáles son tus sensaciones tras las primeras pruebas y qué es lo que más destacarías de estos meses? Tanto positivo como negativo. Ya sabes lo que se suele decir: ‘Todo es experiencia. Todo suma’. 

R.C.: Esta primera mitad de temporada ha servido como aclimatación al coche, a las notas, a los tramos y a la competición en general. La evolución desde el principio de la temporada ha sido notable, tanto en el pilotaje del Peugeot 206 como en la confección de las notas, pero todavía tenemos mucho trabajo por hacer. Puntos negativos no destacaría ninguno, si bien hemos cometido algunos errores, éstos hay que verlos como algo positivo porque, como bien has dicho: 'Todo suma'.

J.I.: Los resultados son, clasificación en mano, inmejorables. Marcháis primeros en el Open en categoría Junior a pesar de no haber logrado ninguna victoria parcial. ¿Cuál ha sido entonces la clave para alcanzar tan privilegiada posición?

R.C.: Sin duda, nuestra gran regularidad ha sido la clave que nos ha situado como líderes a estas alturas de temporada. Pero todavía queda la segunda mitad y la cosa está muy apretada. Nos espera un final de año muy disputado.

J.I.: Una rápida. ¿Tierra o asfalto? Porque…

R.C.: Asfalto, sin duda. Vengo del karting y es la superficie donde me he movido siempre. De momento no hemos probado la tierra, pero espero que no tardemos mucho en dar nuestros primeros pasos en esa superficie.

J.I.: El deporte en general, y el amateur en particular, necesitan de patrocinio para realizar un esfuerzo económico que sin apoyo comercial sería seguramente imposible de afrontar. ¿Hasta qué punto consideras fundamental la labor de estos patrocinadores en tus actividades como piloto y por qué crees qué deberían confiar en ti las marcas?

R.C.: Por el bien del automovilismo amateur es necesario que las empresas se impliquen apoyando a pilotos y escuderías. Ahora mismo con la que está cayendo, el automovilismo no pasa por un buen momento en cuanto a patrocinadores se refiere. Pero estoy seguro que se pueden encontrar nuevas fórmulas para que pilotos y patrocinadores lleguen a acuerdos que favorezcan a ambas partes. A la gente le gusta las carreras de coches e identificar una marca concreta con un piloto y un coche de carreras, creo que es muy positivo para la imagen de las empresas.

J.I.: En algunos de los tests psicotécnicos que plantea RRHH para entrar en algunas de las grandes empresas te sugieren que cites brevemente tus puntos fuertes y débiles. Ahora toca hacerlo como piloto, Raül.

R.C.: Creo que destaco por un pilotaje muy fino, fruto de varios años en karting, y por una gran regularidad frente al crono. Por otro lado, como punto débil, y algo en lo que estamos trabajando, es la falta de agresividad en mi pilotaje.

J.I.: Ya para ir cerrando la entrevista: un deseo para lo que resta de temporada, un coche y un piloto.

R.C.: Un deseo: Ganar la Copa Recosap y el Open Junior. Un coche: Ford Escort Cosworth. Un piloto: Sebastien Loeb, el mejor, sin duda.

Ha sido un placer, Raül. Os deseo toda la suerte del mundo a ti y a tu copiloto Ignasi en esta preciosa aventura. ¡Que nadie os despierte del sueño!

8.7.12

Compromisos y sueños


Cuando desempolvo la colección de trofeos de mi época en el Bosco -actividad que suelo hacer cada dos semanas-, una sensación de fragilidad hacia lo material recorre mis pensamientos. Esas copas están ahí día tras día en un rincón especial de la habitación. Pero apenas les presto atención. Son como piezas de un museo sin apenas visitantes. Sin embargo, lo que respira alrededor de esas insignias y reconocimientos viaja siempre conmigo. Son los múltiples recuerdos y vivencias, los sinsabores de la decepción y la dulzura del éxito. La experiencia al fin y al cabo de dos de las mejores etapas de mi vida: la primera como intento de futbolista que aspiraba a dedicarse plenamente a ello y la segunda como proyecto de entrenador de fútbol base. Las circunstancias y el destino hicieron posible que tanto en una como en otra fuera muy feliz. Porque más allá de las victorias que tuve la suerte de celebrar desde ambas perspectivas, me sentía auto-realizado. Satisfecho y orgulloso de mi trabajo.

Y detrás de todo ello imagino que yacía desde que era pequeño un compromiso. Una pasión visible para todos aquellos que me conocían, empezando por mis padres. No puedo negar que me encanta el fútbol. Que parece que con el paso de los años lo amo más si cabe. Y junto a aquél compromiso nacía un sueño. Ya no puedo jugar a ser futbolista ni tampoco aspiro a entrenador profesional. Pero por qué no vivir de lo que más me gusta y me llena, aunque sea por otras vías o medios. Este amor es algo in crescendo.

Puede que haya tomado decisiones personales y profesionales equivocadas a lo largo de mis 24 años -seguro-, pero en una vida cuyos giros en ocasiones son puros cisnes negros, debemos intentar ser dueños de nuestros destinos. 

No será sencillo...mas algún día los sueños se harán realidad.