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2.2.09

Resaca de football


El partido de ayer fue increíble y llegó a superar la emoción y el dramatismo de un año anterior. No voy a comentar ni analizar la final, si bien merece la pena destacar que Mike Tomlin se convierte en el entrenador más joven en ganar la Super Bowl y que los Pittsburgh Steelers se han convertido en la franquicia más laureada de la NFL con 6 victorias. Santonio Holmes fue el merecido MVP de la final con una jugada que pasará a los anales de la historia a falta de menos de un minuto para la conclusión: una recepción al límite de la banda de la end-zone mezcla de calidad y heroicidad.

Me fui a dormir a las 4 y media de la madrugada. Lúcido del todo no debo estar porque a la universidad no he dejado de ir. Era cierto que no me importaba si ganaban unos u otros. La clave era disfrutar con dos equipos que me caían muy bien. Sin embargo he de confesar que celebré mucho más las anotaciones de Larry Fitzgerald (en especial la segunda) y que pensaba que los Arizona Cardinals iban a ser capaces de escribir el cuento de hadas más bonito de la historia del football. Pero su defensa, que durante el partido había limitado daños ante los Steelers en más de una ocasión y de dos, no pudo contener la ofensiva de Pittsburgh en el último drive a falta de tres minutos. Los Cardinals hicieron un gran partido pero les condenaron muchos errores de concentración y excesivo nerviosismo (demasiadas penalizaciones cometieron) y especialmente la intercepción al terminar la primera parte, que anuló las esperanzas de ponerse por delante o empatar antes del descanso.

Fueron capaces de remontar del 20-7 al 20-23 pero al final el sueño no se hizo realidad del todo. No por mucho. Ayer demostraron que tienen cuerpo y personal para pelear por volver a estar entre los mejores. Son unos dignísimos sub-campeones y vencedores morales en toda regla. No sirve de nada el quedar segundo, el perder en el momento más decisivo, pero todos aquellos que disfrutamos con la NFL y que nos encanta este deporte apreciamos a Arizona por su partidazo de ayer. Puede que no se vaya a recordar tanto un sub-campeón como esta vez por mucho tiempo.

Había pronosticado mayores probabilidades en favor de una victoria de los Steelers. Acerté, pero hubiera sido deseable cierto respeto para el rival en las declaraciones inmediatas a la victoria. Igual que ocurrió -cambiando de tema radicalmente-, con la final entre Nadal y Federer en Melbourne. El español, vencedor ante el suizo, dedicó palabras de gloria y honor ante su derrotado rival, cosa que no hicieron los Steelers, sabiendo que habían ganado la final in extremis.

Imagino que la de ayer fue una final increíble para todo aficionado habitual a la NFL y que para aquellos que tuvieron la ocasión de verlo por primera vez se engancharon, sobretodo con el último cuarto del encuentro. Uno de esos partidos nuevamente épicos con los que se agranda la leyenda de la Super Bowl.

Los Steelers están en la cima del mundo y cubiertos de gloria en solitario, pero deben dejar un hueco en la eternidad y en el recuerdo perpetuo a los Arizona Cardinals. Seguramente no tardarán tanto en llegar a una Super Bowl como esta vez pero su afición puede estar orgullosa de tener un equipo que puso contra las cuerdas al más laureado de todos los tiempos.

El acero venció a los cardenales. También debe ser el último grito e ironía sobre el futuro de la industria en EEUU y en general en las economóas occidentales avanzadas. La industria pesada de Pittsburgh, toda la ciudad, es una auténtica fiesta a día de hoy. El amarillo de los Steelers cubre el cielo de fugaz colorido convirtiéndose anecdóticamente además en el primer equipo de la NFL en vencer en el partido final con 4 Presidentes distintos: Carter, Ford, Bush Jr. y Obama.

31.1.09

Pittsburgh o Arizona


La Super Bowl XLIII está cercana a la rueda de calentamiento. Después de mañana nada será lo mismo para el vencedor. Para Pittsburgh o Arizona.

Los Pittsburgh Steelers son la franquicia de la NFL más laureada de todos los tiempos con un total de 5 Super Bowls, igualados con los San Francisco 49ers y los Dallas Cowboys. Ello significa que si mañana se alzan con el Vince Lombardi serán el equipo más glorioso de la historia en solitario. Por su parte, los Arizona Cardinals disputarán su primera final de siempre.

Por la parte personal lo cierto es que son dos equipos que me caen genial. Los Steelers siempre me han encantado por su tradición, afición, intensidad defensiva y el juego pesado terrestre. Los Cardinals reúnen ingredientes simpáticos para todo aficionado como el hecho comentado de disputar su primera Super Bowl. Además como equipo tradicionalmente perdedor, todos somos un poco de los Cardinals.

Atendiendo a razones deportivas, puras y propias del football, la final de mañana tiene todo dispuesto para ser un gran espectáculo en que se contrapondrán dos estilos bien distintos y definidos.

Pittsburgh llega como la mejor defensa de la NFL; un muro que causa muchos sacks y presión sobre los quarterbacks rivales, y donde Harrison es el líder del equipo en esta estadística particular. Pero donde la defensa aún multiplica su sombra y temores sobre los ataques es en la secundaria, liderados por el safety Troy Polamalu, al que muchos ven como posible MVP en caso de victoria de los Steelers. Polamalu es un auténtico líder con una capacidad brutal innata de leer la jugada de ataque rival, y cuenta también con una técnica y habilidad muy depurada. Uno de mis jugadores favoritos, sin duda. Su simple presencia puede desembocar en turnovers, ya sea en forma de intercepción directa o indirecta, o fumbles.

El ataque está liderado por Ben Roethlisberger, Big Ben, un quarterback que pese a su corpulencia es bastante móvil, y sobretodo muy inteligente. Se apoyará en su receptor principal, Hines Ward, que ojalá por el bien del espectáculo esté finalmente disponible para jugar. La segunda opción aérea está en el versátil Santonio Holmes, que incrementará su valor con los retornos de kickoff y punts. Una pieza esencial en la ofensiva es el tight-end Heath Miller, no solo en labores de recepción sino muy importante su trabajo en los bloqueos para abrir vías terrestres. Porque es aquí, en el juego de carrera, donde radica la pureza y grandeza de los Steelers. Es tradición que cuenten con un pesado juego terrestre. Para ello cuentan con Willie Parker como principal emblema. En la medida en que puedan correr y realizar drives largos y sostenidos, de mucho tiempo, darán el margen suficiente para aprovecharse de los play-action y sorprender con pases profundos que cacen a la secundaria de Arizona.

En los equipos especiales, el citado Santonio Holmes es un peligro para los oponentes. Su kicker, Jeff Reed es un seguro de vida.

Arizona por su parte llega con un ataque aéreo explosivo y lleno de romanticismo como la seña de identidad del equipo. Sin embargo, la defensa de los Cards ha mejorado sustancialmente en los últimos partidos y realmente ha demostrado grandes cosas en los Playoffs. Así que no se trata del típico equipo muy bueno en ataque y muy flojo en defensa. Han logrado cierto equilibrio.

En la ofensiva están liderados por el veterano quarterback Kurt Warner, el mismo que lideraba a los famosos Rams con Faulk, Bruce, Holt y compañía. Puede convertirse en el primer quarterback en la historia que gana la Super Bowl con dos equipos distintos. El resto de jugadores de su posición que han repetido título siempre lo han hecho en el mismo equipo. Cuenta con un cuerpo de receptores de lujo donde tres de ellos superaron las 1000 yardas de recepción en temporada regular: Larry Fitzgerald, Anquan Boldin y Steve Breaston. Tienen ese orden de importancia. Fitzgerald se está marcando unos playoffs antológicos, históricos. Está consagrándose como el mejor wide-receiver de la NFL. Un puro espectáculo verlo jugar, por su clase, elegancia, calidad, rapidez. Es genial. Quema a cualquier defensa con su profundidad. Por ello una de las armas más peligrosas y que mejor le ha salido a los Cardinals este año ha sido la amenaza del pase profundo. Pero para que el juego aéreo pueda funcionar necesitan que el juego terrestre sea el de los playoffs y no el de temporada regular, donde eran el peor equipo en yardas de carrera por encuentro. La experiencia de Edgerrin James y la juventud y ganas de Tim Hightower está dando sus frutos en los tres últimos encuentros.

La defensa, por su parte está ganando también enteros en Arizona. Pueden tener problemas con el juego de carrera pero su secundaria es realmente peligrosa. Antrell Rolle y Adrian Wilson son los puntales de ella junto al rookie Rodgers-Cromartie. Adrian Wilson es un veterano con 8 años de experiencia, todos ellos en los Cards. Ha renunciado estos años a irse a un equipo más competitivo e incluso ganar más dinero y ahora ha encontrado una recompensa única.

En los equipos especiales cuentan con un kicker también de lo más fiable como Neil Rackers.

Es un tópico aquello de que los ataques ganan partidos y las defensas campeonatos. Todo en el fondo se reduce a un cierto equilibrio. Pero está claro que ha habido ejemplos como los Ravens de Ray Lewis y los Buccanneers entrenados por Gruden que han ganado una Super Bowl con mucha defensa y poco más. Los Steelers pese a liderar las estadísticas defensivas son un conjunto más completo que los anteriores pese a ser difícil el comparar situaciones y equipos. Sobre el papel se enfrentan la mejor defensa de la liga contra el mejor ataque aéreo, dos simples ingredientes para esperar muchísimo.

Pittsburgh se presenta entonces con la última de las versiones de su mítica Steel Curtain (Cortina de Acero), con la que históricamente ha derrotado a grandes ataques y ha levantado de sus asientos a sus aficionados con las terrible towels (toallas amarillas con las que animan sus seguidores). Arizona asume el papel de cenicienta por no partir como candidato a la Super Bowl ni a los inicios de campaña ni a principios de playoffs. Pero esta es la grandeza del deporte, la grandeza del football.

Mañana en Tampa, estado de Florida, uno de los eventos más esperados por todos aguarda impaciente. Ganar te encumbra a los altares de la historia para siempre. Poca gente se acordará de los perdedores realmente. Creo que las opciones de victoria de Pittsburgh están en un 60%. Arizona, un 40%. Pero los Cardinals son mejores de lo que parece. Gane quien gane estaré contento. Pero soy consciente de que para tipos como Warner la de mañana será una ocasión irrepetible, seguramente la última para alzarse con la gloria de nuevo. Y seguro que Big Ben y Polamalu tendrán nuevas oportunidades para añadir una segunda Super Bowl o más a su historial personal.

Menos de 24 horas para el gran espectáculo. Amenizarán el mítico Springsteen y los suyos durante el descanso. Pongan el partido recién entrado el lunes en España y disfruten.

Steelers o Cardinals. Pittsburgh o Arizona. La historia y le eternidad esperan al vencedor.

29.1.09

De la Super Bowl (I)


La primera vez que oí hablar de algo llamado Super Bowl fue a raíz de un anuncio televisivo en Canal+. Hacía no mucho que disfrutábamos en el hogar del canal de pago y recuerdo perfectamente el anuncio: un joven durmiendo en su cama con el pijama todo puesto, pero con la pelota de fútbol americano de la NFL entre sus manos. Era la final entre Denver Broncos y Atlanta Falcons. De eso este sábado se cumplirán 10 años.

Pasarían dos años hasta que grabé la primera final de la liga de fútbol americano más importante del planeta. Es un recuerdo trágico y a la vez emotivo puesto que la madrugada que se enfrentaron los Baltimore Ravens y los New York Giants, mi abuelo materno falleció. Los Ravens ganaron a base de una defensa épica y bestial y gracias también a la efectividad en los equipos especiales. Una temporada antes Saint Louis Rams había derrotado a Tennessee Titans.

Desde entonces mi afición por la National Football League (NFL) no ha ido sino creciendo. El colofón esperado por todos es la dicha Super Bowl, en que se enfrentan los ganadores de ambas conferencias, la AFC y la NFC (Conferencia Americana y Nacional respectivamente).

Comenzó en 2002 la leyenda de Tom Brady, capitaneando la última de las dinastías, los New England Patriots, desde la posición de quarterback. Ese año vencieron a los Rams de Saint Louis en un partido del que recuerdo perfectamente el field-goal ganador de Adam Vinatieri. Los Rams partían como favoritos claros ante un quarterback inexperto como Brady; además los de Louisiana contaban ya con el cuerpo ofensivo que les había liderado a la victoria en la Super Bowl dos temporadas antes. Ese ataque de los Rams es considerado uno de los mejores de toda la historia, con Kurt Warner de quarterback y receptores como Isaac Bruce o Torry Holt y Proehl (tight-end). Marshall Faulk, el gran Marshall Faulk, era además su principal corredor (running-back). Pero Brady, dirigido desde la banda por el maestro Belichick, giraron el rumbo de la historia.

La Super Bowl del 2003 es mi recuerdo deportivo sobre la NFL más desgraciado ya que los Oakland Raiders llegaron a ella y sucumbieron apalizados ante Tampa Bay Buccanneers. Siempre me he sentido de los Raiders de forma especial, por encima del resto. Grabé la final como siempre y al día siguiente extrañamente amanecí malo, así que mi madre decidió que no fuera al colegio y que guardara reposo. La teoría más aceptada al respecto es que mi cuerpo generó una enfermedad dada la ansiedad personal por ver el partido y por el hecho de poder disfrutar y celebrar una victoria de los Raiders. Pero la paliza fue brutal... Ahora mi equipo navega desde entonces sin haber conseguido una temporada con récord positivo en el balance de victorias-derrotas.

Las dos temporadas siguientes fueron la confirmación de la hegemonía y dinastía que antes he mencionado de los Patriots. Primero ante Carolina Panthers, en la que es una de las finales más emocionantes que he visto estos años, donde los últimos partían de una posición de cenicienta ante los todopoderosos Patriots, y casi al final dieron la sorpresa. Vinatieri de nuevo decidió en los últimos segundos. Al año siguiente los Philadelphia Eagles desafiaron la supremacía de la AFC y New England en la gran final. Podría haber sido la primera vez en la historia en que un quarterback negro, Donovan McNabb de los Eagles, ganaba el campeonato. Pero los Patriots eran mucho Patriots... Era la Super Bowl XXXIX.

Llegamos entonces a un número redondo. Cuatro décadas de grandes partidos y mucha emoción desde que toda la magia que envuelve la finalísima arrancase un 15 de enero de 1967, con un tal Vince Lombardi y la dinastía de los Green Bay Packers como primer gran emblema del fútbol americano. No es casualidad que el trofeo de ganador de la Super Bowl se denomine Vince Lombardi.

Tras New England, la AFC continuó imponiendo su ley los dos años siguientes. Primero los Pittsbutgh Steelers con el carismático Bettis en la posición de running-back y dirigidos por el mítico Bill Cowher en la banda además de un joven quarterback como Ben Roethlisberger y la enésima repetición de la famosa Steel Curtain (debido a la gran defensa), vencieron en un partido no muy brillante ante Seattle Seahawks. Lo peor de todo fue que al llegar al colegio (segundo de Bachillerato cursaba), un compañero me dijo que habían ganado los Acereros. No solo me parecía algo ofensivo oír la traducción literal sino que me aguaba la gracia de ver la final grabada sin saber qué equipo se había llevado el triunfo.

Pero eso mismo ya no se repitió al año siguiente. Primer año de carrera y la locura ya había ganado enteros en mi personalidad. Algunos dirían que es de frikis... Total que me quedé a ver la Super Bowl en directo por primera vez en mi vida. Nunca lo olvidaré. Ganaron los Indianapolis Colts a los Chicago Bears con el gran Peyton Manning de quarterback y de esta forma además Tony Dungy se convirtió en el primer entrenador principal (head coach) negro en ganar la final. Me acompañó esa noche viendo el partido una Coca-Cola además de la pelota de la NFL, réplica oficial de merchandising, que aún conservamos encima del televisor.

La segunda final que vi en directo fue el año pasado. La última Super Bowl hasta el momento. Fue un partido increíble de esos que pasarán a la historia por varios motivos. Los Patriots llegaban nuevamente al partido más importante y más favoritos que nunca. Habían ganado todos los partidos que habían disputado ese año, absolutamente todos. Pero perdieron ante los New York Giants en el decisivo encuentro. Una jugada del hermanísimo de Peyton, Eli Manning, desde la misma posición, encontrando al receptor abierto Tyree, pasará a los anales de la historia. Ese fue el detalle mágico y épico. La realidad más allá de ese broche histórico y fantástico fue que la defensa de los Giants vapuleó al mejor ataque de la liga liderado por Brady y compañía. Fue un gran broche de oro para el defensive end de los de New York, Michael Strahan, que se retiró tras la victoria y que era el auténtico jefe de la defensa, magistralmente dirigida por el coordinador defensivo Spagnuolo. En dos años consecutivos se producía el hecho hasta entonces inusual de que dos hermanos liderasen desde la posición de quarterback a sus equipos a ganar la Super Bowl.

Y este domingo viene una más. Y ya irán XLIII. Para mí sería la tercera que intentaré ver en directo y en global la novena que voy a poder disfrutar. Sino eres aficionado a la NFL y al fútbol americano cuesta entender qué es lo que nos lleva a disfrutar con un deporte tan peculiar. La emoción y la pasión que se erige en un partido donde el peso de la historia separa a vencedores y vencidos es muy elevada. Ganar es sinónimo de eternidad. Levantar el Vince Lombardi no será una acción en vano jamás. Pero más allá de la gran final, los equipos han recorrido un largo camino desde septiembre; yo también he ido siguiendo la liga como he podido con partidos en directo (gracias a Digital+ y su excelente cobertura de la NFL) y mucha nfl.com casi a diario.

El domingo se enfrentarán en Tampa (Florida), los Pittsburgh Steelers representando a la AFC y los Arizona Cardinals por la NFC. Espero tener tiempo para redactar una previa y algunos detalles antes de la Super Bowl.

Y si alguno se anima, ya sabe. Una cita histórica aguarda al otro lado del Atlántico, amenizada además con buena música en el descanso (Springsteen), la censura para evitar sucesos como el pecho de Janet Jackson (ya han censurado un anuncio de comida vegetariana por su contenido presuntamente sexual), y emoción, mucha emoción.