31.1.09

Pittsburgh o Arizona


La Super Bowl XLIII está cercana a la rueda de calentamiento. Después de mañana nada será lo mismo para el vencedor. Para Pittsburgh o Arizona.

Los Pittsburgh Steelers son la franquicia de la NFL más laureada de todos los tiempos con un total de 5 Super Bowls, igualados con los San Francisco 49ers y los Dallas Cowboys. Ello significa que si mañana se alzan con el Vince Lombardi serán el equipo más glorioso de la historia en solitario. Por su parte, los Arizona Cardinals disputarán su primera final de siempre.

Por la parte personal lo cierto es que son dos equipos que me caen genial. Los Steelers siempre me han encantado por su tradición, afición, intensidad defensiva y el juego pesado terrestre. Los Cardinals reúnen ingredientes simpáticos para todo aficionado como el hecho comentado de disputar su primera Super Bowl. Además como equipo tradicionalmente perdedor, todos somos un poco de los Cardinals.

Atendiendo a razones deportivas, puras y propias del football, la final de mañana tiene todo dispuesto para ser un gran espectáculo en que se contrapondrán dos estilos bien distintos y definidos.

Pittsburgh llega como la mejor defensa de la NFL; un muro que causa muchos sacks y presión sobre los quarterbacks rivales, y donde Harrison es el líder del equipo en esta estadística particular. Pero donde la defensa aún multiplica su sombra y temores sobre los ataques es en la secundaria, liderados por el safety Troy Polamalu, al que muchos ven como posible MVP en caso de victoria de los Steelers. Polamalu es un auténtico líder con una capacidad brutal innata de leer la jugada de ataque rival, y cuenta también con una técnica y habilidad muy depurada. Uno de mis jugadores favoritos, sin duda. Su simple presencia puede desembocar en turnovers, ya sea en forma de intercepción directa o indirecta, o fumbles.

El ataque está liderado por Ben Roethlisberger, Big Ben, un quarterback que pese a su corpulencia es bastante móvil, y sobretodo muy inteligente. Se apoyará en su receptor principal, Hines Ward, que ojalá por el bien del espectáculo esté finalmente disponible para jugar. La segunda opción aérea está en el versátil Santonio Holmes, que incrementará su valor con los retornos de kickoff y punts. Una pieza esencial en la ofensiva es el tight-end Heath Miller, no solo en labores de recepción sino muy importante su trabajo en los bloqueos para abrir vías terrestres. Porque es aquí, en el juego de carrera, donde radica la pureza y grandeza de los Steelers. Es tradición que cuenten con un pesado juego terrestre. Para ello cuentan con Willie Parker como principal emblema. En la medida en que puedan correr y realizar drives largos y sostenidos, de mucho tiempo, darán el margen suficiente para aprovecharse de los play-action y sorprender con pases profundos que cacen a la secundaria de Arizona.

En los equipos especiales, el citado Santonio Holmes es un peligro para los oponentes. Su kicker, Jeff Reed es un seguro de vida.

Arizona por su parte llega con un ataque aéreo explosivo y lleno de romanticismo como la seña de identidad del equipo. Sin embargo, la defensa de los Cards ha mejorado sustancialmente en los últimos partidos y realmente ha demostrado grandes cosas en los Playoffs. Así que no se trata del típico equipo muy bueno en ataque y muy flojo en defensa. Han logrado cierto equilibrio.

En la ofensiva están liderados por el veterano quarterback Kurt Warner, el mismo que lideraba a los famosos Rams con Faulk, Bruce, Holt y compañía. Puede convertirse en el primer quarterback en la historia que gana la Super Bowl con dos equipos distintos. El resto de jugadores de su posición que han repetido título siempre lo han hecho en el mismo equipo. Cuenta con un cuerpo de receptores de lujo donde tres de ellos superaron las 1000 yardas de recepción en temporada regular: Larry Fitzgerald, Anquan Boldin y Steve Breaston. Tienen ese orden de importancia. Fitzgerald se está marcando unos playoffs antológicos, históricos. Está consagrándose como el mejor wide-receiver de la NFL. Un puro espectáculo verlo jugar, por su clase, elegancia, calidad, rapidez. Es genial. Quema a cualquier defensa con su profundidad. Por ello una de las armas más peligrosas y que mejor le ha salido a los Cardinals este año ha sido la amenaza del pase profundo. Pero para que el juego aéreo pueda funcionar necesitan que el juego terrestre sea el de los playoffs y no el de temporada regular, donde eran el peor equipo en yardas de carrera por encuentro. La experiencia de Edgerrin James y la juventud y ganas de Tim Hightower está dando sus frutos en los tres últimos encuentros.

La defensa, por su parte está ganando también enteros en Arizona. Pueden tener problemas con el juego de carrera pero su secundaria es realmente peligrosa. Antrell Rolle y Adrian Wilson son los puntales de ella junto al rookie Rodgers-Cromartie. Adrian Wilson es un veterano con 8 años de experiencia, todos ellos en los Cards. Ha renunciado estos años a irse a un equipo más competitivo e incluso ganar más dinero y ahora ha encontrado una recompensa única.

En los equipos especiales cuentan con un kicker también de lo más fiable como Neil Rackers.

Es un tópico aquello de que los ataques ganan partidos y las defensas campeonatos. Todo en el fondo se reduce a un cierto equilibrio. Pero está claro que ha habido ejemplos como los Ravens de Ray Lewis y los Buccanneers entrenados por Gruden que han ganado una Super Bowl con mucha defensa y poco más. Los Steelers pese a liderar las estadísticas defensivas son un conjunto más completo que los anteriores pese a ser difícil el comparar situaciones y equipos. Sobre el papel se enfrentan la mejor defensa de la liga contra el mejor ataque aéreo, dos simples ingredientes para esperar muchísimo.

Pittsburgh se presenta entonces con la última de las versiones de su mítica Steel Curtain (Cortina de Acero), con la que históricamente ha derrotado a grandes ataques y ha levantado de sus asientos a sus aficionados con las terrible towels (toallas amarillas con las que animan sus seguidores). Arizona asume el papel de cenicienta por no partir como candidato a la Super Bowl ni a los inicios de campaña ni a principios de playoffs. Pero esta es la grandeza del deporte, la grandeza del football.

Mañana en Tampa, estado de Florida, uno de los eventos más esperados por todos aguarda impaciente. Ganar te encumbra a los altares de la historia para siempre. Poca gente se acordará de los perdedores realmente. Creo que las opciones de victoria de Pittsburgh están en un 60%. Arizona, un 40%. Pero los Cardinals son mejores de lo que parece. Gane quien gane estaré contento. Pero soy consciente de que para tipos como Warner la de mañana será una ocasión irrepetible, seguramente la última para alzarse con la gloria de nuevo. Y seguro que Big Ben y Polamalu tendrán nuevas oportunidades para añadir una segunda Super Bowl o más a su historial personal.

Menos de 24 horas para el gran espectáculo. Amenizarán el mítico Springsteen y los suyos durante el descanso. Pongan el partido recién entrado el lunes en España y disfruten.

Steelers o Cardinals. Pittsburgh o Arizona. La historia y le eternidad esperan al vencedor.

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