27.12.09

Feliz Navidad


Resultaría lamentable obviar los placeres del paladar en estos días, tan tópicamente comentados como señalados. Señalados en rojo por el calendario de María Auxiliadora desde luego. Fiestas, las Navidades, que vienen y van y que traen año tras año las frases de siempre. Que si el frío que hace, que si siempre llueve en San Esteban, los regalos del Papá Noel o el Tió como un pique entre nacionalismos y cultura que divergen en esencia pero convergen en el fin. Que si has preparado demasiada comida para tan pocos invitados, que si va a sobrar, que si mejor más gambas y menos entrantes para picar...

Afortunado me siento tras estos días, que aprovechando para reunirse y comer en familia, da igual el tamaño en este caso (lo que importa es la calidad), uno disfruta al fin y al cabo como cualquier otro día con la magistral mano de la mejor cocinera del mundo. Sí, mi madre, claro.

Ayer el corderito asado estaba delicioso. Como solo comemos un manjar así una vez al año sabe mucho más rico, y lo más importante, que está hecho con cariño. Así sabe el triple de bueno, tal y como Arguiñano comenta en televisión. Siempre se debe cocinar con cariño.

Hoy ha sido un día tremendo. Las gambas un escándalo, deliciosas a la plancha. Los canelones, otro escándalo. He probado varios canelones en muchos sitios pero todos son sucedáneos de los que hace mi madre. Nada que ver. El redondo de ternera en salsa, otro escándalo. Ha logrado fundir los sabores en una salsa más compacta y menos líquida que en otras ocasiones, y ello unido a que la ternerita se deshacía solamente con la mirada, dibujaba un clímax apetitoso y único de placer. En los entrantes he dado mi toque básico a los canapés con camembert, philadelphia, membrillo casero, nueces, avellanas, también había sobrasada de cerdo ibérico y salmón, de lo cual se ha ocupado mi padre. Una palabra para resumir, un escándalo, sí.

Ni mucho menos comemos aquí mal. Es imposible con mi madre. Por lo tanto, si en fechas así haces algún que otro extra que te lo puedes permitir, pues bienvenido sea. No es que tu estómago lo agradezca, es que es un motivo de felicidad poder comer todo esto en días así sabiendo que no todo el mundo puede. Y sabiendo que la vida puede girar muy rápido en poco tiempo. No comemos gambas cada semana ni cada mes. Por poner un ejemplo materialmente penoso creo que la última vez que comí gambas a la plancha fue en las pasadas Navidades. Por eso, lo que está bueno y consumes de tanto en cuando, sabe mucho más agradable a tu exquisito paladar.

Somos afortunados, sobretodo por tener a mi madre y por poder compartir en mi caso ni que sea solo con ellos la Navidad. Al fin y al cabo en el colegio me suena más que me relacionaban la Navidad con compartir y dar sin esperar nada a cambio que con regalos, comilonas y reuniones familiares hipócritas.

Feliz Navidad a todos y ojalá podamos compartir otras fiestas así año tras año.

See you

Siento que he fracasado conmigo mismo. Estoy decepcionado conmigo mismo. Tenía el reto y la necesidad de terminar en junio si era posible. Seguro que ya no será así, no puedo negar que me esforcé pero sencillamente uno a veces no llega a lo exigido. Cuesta asumirlo no por no estar acostumbrado sino porque te comparas con los que gozan en las antípodas de tu situación y condición.

Sucede cuando te tomas la vida en muchas ocasiones como una cuestión de todo o nada, de vida o muerte. Cuando es un partido en el que solo vale ganar. La derrota es fracaso y sinónimo de humillación y degradación. No entiendes de empates. No se trata de eso.

Estás cabreado contigo mismo, sabiendo que te duele. Pero la vida no acaba aquí. Es incómodo y pesado pero septiembre te esperará de nuevo para un segundo duelo. Ojalá no tenga más para entonces pero suceda lo que suceda hay que seguir.

La mayor derrota al fin y al cabo es rendirse y la grandeza de los hombres se demuestra en los momento complicados. Seguramente no es para tanto pero quería demostrarme a mí mismo y a mis padres que podía licenciarme en la práctica ya en junio.

No será así pero sí en septiembre. Quizás en otra vida, en otra realidad paralela mi otro yo ni siquiera está en la universidad y está malogrando sus oportunidades entre vicios y dinero fácil.

Literalmente cabreado. Quizás es incomprensible que me sienta así pero es una cuestión de orgullo y de ganar. Todo o nada.

La próxima vez sonreiré al amanecer.

24.12.09

En Pep, el sello del Hexacampeón



Si en mi opinión el personaje del año 2008 fue un tal Barack Obama, este año se lleva el ilustre galardón concedido por La República Chopista el entrenador del Barça, Josep Guardiola. En Pep.

Y la imagen del año la del propio Pep tocando el cielo con sus lágrimas tras liderar a su equipo al sexto título en una misma temporada. Por encima de los protagonistas sobre el césped el triunfo del hexacampeón reside en la humilde y elegante figura de Guardiola. Un estilo propio, una forma de pensar y entender no solo el fútbol sino la vida. Curtido entre sus trajes oscuros y corbatas, sin afeitar al completo casi nunca esa excelsa barba, ha imprimido una personalidad propia a un Barça que parecía deshauciado tras el declive de Ronaldinho y compañía con Rijkaard.

Guardiola es el sello de mediados de los 90 e inicios del siglo XXI para el mundo del fútbol. Un emblema de La Masia, la prolífica cantera azulgrana nutrida no solo con jugadores de la casa sino extranjeros como el propio Messi. Todo es un premio a un estilo, una marca registrada auténtica y distinta de las otras. Ese 1-4-3-3 con el que juegan y rezan todas las categorías del club. Es la leche que maman desde pequeños todos en La Masia. Luego en el primer equipo podemos ver lo que persigue Guardiola y lo que ha caracterizado en la mayoría de partidos al Barça: laterales ofensivos, centrales muy abiertos y separados para sacar el balón desde atrás, extremos a pie cambiado, múltiples cambios de posiciones y libertad de movimientos para dar rienda suelta a la calidad y la creatividad individual de los medios ofensivos, la figura del ancla por delante de los centrales, un punta de mucha movilidad para crear espacios a los hombres de segunda línea, la presión que asfixiaba a los rivales, incapaces de salir de medio campo, esa inmediata recuperación de balón y las infinitas posesiones que en muchas ocasiones tras 20 pases acababan en gol.

Son muchos detalles, grandes jugadores que han hecho posible una hazaña seguramente irrepetible y que han hecho historia. Pero detrás de ello ha estado un hombre sensato, valiente, que en su primer día no prometió títulos sino sacrificio hasta el final partido a partido. La suerte también ha contribuido, ingrediente imprescindible para llegar a la eternidad, con remontadas o goles en los finales de partidos decisivos.

Guardiola, su segundo Vilanova y compañía han logrado sellar la mejor temporada en la historia del Barça y del fútbol hasta ahora. 6 de 6 es un motivo más que suficiente como para comprender que las lágrimas de Guardiola mezclan la emotividad magnificada de la felicidad y el sufrimiento, la presión de todo un año llevando a uno de los clubs más famosos del Universo.

A un equipo que históricamente le costaba ganar los títulos, está viviendo desde inicios de los 90 su edad de oro y ahora se ha consagrado en el firmamento de la eternidad futbolística de la mano de un entrenador y un hombre de la casa.

En Pep. Guardiola, los jugadores y el Barça han hecho historia. Nunca hubo en el mundo más bellas lágrimas de felicidad y barcelonismo.