24.12.09

En Pep, el sello del Hexacampeón



Si en mi opinión el personaje del año 2008 fue un tal Barack Obama, este año se lleva el ilustre galardón concedido por La República Chopista el entrenador del Barça, Josep Guardiola. En Pep.

Y la imagen del año la del propio Pep tocando el cielo con sus lágrimas tras liderar a su equipo al sexto título en una misma temporada. Por encima de los protagonistas sobre el césped el triunfo del hexacampeón reside en la humilde y elegante figura de Guardiola. Un estilo propio, una forma de pensar y entender no solo el fútbol sino la vida. Curtido entre sus trajes oscuros y corbatas, sin afeitar al completo casi nunca esa excelsa barba, ha imprimido una personalidad propia a un Barça que parecía deshauciado tras el declive de Ronaldinho y compañía con Rijkaard.

Guardiola es el sello de mediados de los 90 e inicios del siglo XXI para el mundo del fútbol. Un emblema de La Masia, la prolífica cantera azulgrana nutrida no solo con jugadores de la casa sino extranjeros como el propio Messi. Todo es un premio a un estilo, una marca registrada auténtica y distinta de las otras. Ese 1-4-3-3 con el que juegan y rezan todas las categorías del club. Es la leche que maman desde pequeños todos en La Masia. Luego en el primer equipo podemos ver lo que persigue Guardiola y lo que ha caracterizado en la mayoría de partidos al Barça: laterales ofensivos, centrales muy abiertos y separados para sacar el balón desde atrás, extremos a pie cambiado, múltiples cambios de posiciones y libertad de movimientos para dar rienda suelta a la calidad y la creatividad individual de los medios ofensivos, la figura del ancla por delante de los centrales, un punta de mucha movilidad para crear espacios a los hombres de segunda línea, la presión que asfixiaba a los rivales, incapaces de salir de medio campo, esa inmediata recuperación de balón y las infinitas posesiones que en muchas ocasiones tras 20 pases acababan en gol.

Son muchos detalles, grandes jugadores que han hecho posible una hazaña seguramente irrepetible y que han hecho historia. Pero detrás de ello ha estado un hombre sensato, valiente, que en su primer día no prometió títulos sino sacrificio hasta el final partido a partido. La suerte también ha contribuido, ingrediente imprescindible para llegar a la eternidad, con remontadas o goles en los finales de partidos decisivos.

Guardiola, su segundo Vilanova y compañía han logrado sellar la mejor temporada en la historia del Barça y del fútbol hasta ahora. 6 de 6 es un motivo más que suficiente como para comprender que las lágrimas de Guardiola mezclan la emotividad magnificada de la felicidad y el sufrimiento, la presión de todo un año llevando a uno de los clubs más famosos del Universo.

A un equipo que históricamente le costaba ganar los títulos, está viviendo desde inicios de los 90 su edad de oro y ahora se ha consagrado en el firmamento de la eternidad futbolística de la mano de un entrenador y un hombre de la casa.

En Pep. Guardiola, los jugadores y el Barça han hecho historia. Nunca hubo en el mundo más bellas lágrimas de felicidad y barcelonismo.



No hay comentarios: