27.10.07

El fin


This is the end

Beautiful friend

This is the end

my only friend, the end


(...)


This is the end

Beautiful friend

This is the end

my only friend, the end


It hurts to set you free

But you'll never follow me

The end of laughter and soft lies

The end of nights we tried to die


This is the end


No es la muerte de una crónica anunciada ni algo inesperado. Es una necesidad vital más, siempre es algo vital, necesario, imprescindible para seguir adelante. Me voy a tomar un descanso que nadie sabe lo que va a durar. Podría continuar escribiendo cada semana con mayor o menor acierto y podría seguir cayendo en los mismos errores y vacíos tanto literarios como semánticos y de fondo. Pero seguiría cargado de buenas intenciones.

La República Chopista nació como lo que iba a ser, un espacio abierto a la reflexión y a las ideas, a la buena fe y voluntad, al amor por la vida y denuncia de las injusticias. Entre lo que uno pensaba el primer día y lo que ahora piensa seguramente han cambiado algunas cosas, pero la esencia permanece ahí intocable, eternamente. Durante algo más de un año y pocos meses he intentado entretener, informar desde una perspectiva peculiar y sobretodo hacer pensar y reflexionar, abrir la cerradura del debate y el diálogo democráticamente.

No aseguro que vaya a volver por estos fueros de aquí a un tiempo. Lo inevitable sucederá en su debido tiempo. Ahora voy a viajar a través de la vida y abandonar la pluma del ordenador. Quizás me cargue de más energías de las que tengo para volver si cabe con más fuerza e ilusión. La esperanza y el amor por la vida son dos aspectos que siempre he intentado defender y proclamar a los cuatro vientos. Espero que el panorama mundial, nacional y regional haya mejorado si llega el día del retorno.

Quiero dar las gracias a todas aquellas personas que alguna vez se han pasado por este espacio común para compartir su preciado tiempo con mis palabras. Es un orgullo y satisfacción el saber que al otro lado de la pantalla había ojos esperando actualizaciones. Vosotros habéis sido parte fundamental de esta actividad. Habéis constituido aún sin saber fuente constante de inspiración. ¿Y es que existe mejor fuente de inspiración que la vida? Quiero agradecer además también a las chicas porque ellas son al mismo tiempo fuente de vida y amor, una fuente inagotable de recursos capaces de hacernos sentir diminutos y dichosos. Que no se molesten los del sexo masculino, pero los que me conocéis ya sabéis de qué hablo.

Las mujeres son una república en sí, un espacio abierto a la vida, amor, esperanza y al progreso. Porque amar es lo más bonito que existe en el mundo. Querer es algo majestuoso. Ya lo decía el Evangelio que nos amaramos los unos a los otros. El amor y la bondad son capaces de engendrar lo más bello en estas tierras; son la materia y el abono de nuestros particulares huertos, de sus plantas. Todos nosotros fuimos, somos y seremos producto del amor que dos personas sintieron o sienten, y aunque no tengamos que tener ningún fin marcado de antemano, el corazón me dice que querer es algo inmenso que te llena de satisfacción y te hace digno de considerarte ser humano. Con tus padres, tu familia, los amigos y amigas, la pareja, en el trabajo... Allí donde uno vaya siempre será capaz de irradiar optimismo y amor por la esperanza.

Esta República nunca será abandonada porque en ella aunque no se escriba de nuevo, el recuerdo y la presencia de vida serán constantes. La vida en sitios así es eterna, para siempre.

Muchas gracias. Os agradezco a todos de corazón que hayáis decidido en algún momento de vuestras vidas este año y pocos meses a pararos y ojear estos párrafos. Sin vosotros no habría sido posible.

La República es eterna, como la vida tras la muerte, aquí en la tierra como en el cielo.

Nos esperan muchos amaneceres y la vida seguirá brillando con intensidad ante unos rayos de esperanza e ilusión por mejorar y progresar. La vida sigue.

La vida es así.

19.10.07

En busca del hogar


Nunca es tarde para mirar atrás y observar como pasa el tren de tus orígenes a toda velocidad. Desde bien pequeños crecemos en un entorno al que podemos llamar para el resto de nuestras vidas hogar. No todos ni todas tienen esa suerte, existen niños y niñas que durante la infancia han sido unos desgraciados, no han sido nada afortunados.

Cuando vamos creciendo dejamos de unir cada vez más lo que es la casa, el hogar, y lo que son y representan tus padres. Antes todo formaba una unidad, ahora paulatinamente uno busca desesperadamente su espacio y la supervivencia. Siempre conservaremos con cariño y aprecio nuestras primeras cuatro paredes, ese suelo por el que gateábamos de chicos, ese sofá que se convirtió en la segunda cama; pero inevitablemente, más pronto a unos que a otros, nos llega el momento de salir del nido.

Uno se debe adaptar a las circunstancias una vez toma unas decisiones que cambian su rumbo, que modifican su destino, aquello que parecía escrito desde los comienzos. No debe ser fácil tratar de identificar un nuevo espacio como tu nuevo hogar, como aquello que siempre habías deseado. Ni es el palacio medieval que uno sueña en época estival ni es el cuchitril al que nadie esperaría ir. Simplemente es diferente, raro. Quizás nunca encontremos el calor del pasado, ese ardiente sentimiento de amor familiar que se respiraba entre las habitaciones de la casa, hasta el tercer, cuarto o quien sabe hasta qué hogar buscado.

Entonces llegará un día en que estarás lo suficientemente preparado como para asentarte y desarrollar tu vida en unas condiciones similares a las que tus padres de jóvenes decidieron. Podrá ser solo, acompañado, con pareja, estable, no seria...pero habrás mirado al cielo y allí mismo te habrían respondido con una afirmación. Es lo que buscabas. Lo has encontrado.

Porque hoy me apetecía llenar vacío con algo que no me atiende directamente ni me afecta porque soy un afortunado que lo tengo todo a mano en la capital; escribo porque me satisface el saber que por fin esa persona que tanto te importa parece que finalmente ha logrado lo que buscaba. Será un hogar temporal, pero uno más al fin y al cabo. Allí encontrará su espacio, sus rincones para ser feliz, reír y hasta llorar si hace falta. Pero podrá cada mañana al amanecer dibujar una sonrisa que haga sombra al mismo Sol. Y cada noche al acostarse podrá ver a la Luna con sus amantes las estrellas, que decorarán de un intenso fulgor el paraíso celestial.

Unos orígenes, un destino, unos hogares, un fin: la amistad eterna.

13.10.07

Confesiones de un español català


Sóc espanyol. Soy catalán. Cumpliendo con lo que ha ordenado el líder de la oposición cavernaria en nuestro país, unas palabras de mis sentimientos como patriota, no sé si bueno o malo, cada uno es libre de jugzar como quiera.

Nací en un país llamado España y por tanto soy español. Como tuve la suerte de nacer en un estado de las autonomías plural y diverso, vine al mundo en las tierras de Cataluña, y he vivido toda la vida en su capital, esa Barcelona que bien podría ser la capital de cualquier estado del mundo, una ciudad cosmopolita como hay pocas en la Tierra. Crecí durante algunos años más que otros, y al mirarme al espejo veo que sigo madurando y modelándome; no he podido ver República en mi país sino Monarquía, pero el mayor logro de todos es el de disfrutar de una Constitución y de una santa Democracia. Tiene sus defectos como toda organización, marco y estructura jurídico-política existente, pero es la base fundamental para el progreso y la convivencia.

Me crié entre riquezas humanas, morales y afectivas, nada materiales, y siempre he querido sentirme orgulloso de pertenecer a la tierra en la que pude ver la luz. Si hubiera nacido en el Congo o en Nueva Zelanda, lo mismo.

No soy el español que se siente orgulloso de tener una oposición beligerante y poco demócrata ni soy aquél que ve en el electoralismo del gobierno de Zapatero el arma para convencer. No me gusta que la política española sea de una bajez inusual y tremenda, que caiga en la demagogia y en la falta de respeto continua por las instituciones y la Ley. No me gusta la carrera viciada por el poder. No soy aquél español nacido en Cataluña que se enorgullece de lo bien que va RENFE, de lo marginadas que están algunas de las líneas de metro y de lo sucias que están las calles, que en el barrio donde uno vive parecen estercoleros de perros muchas zonas. También podrían poner alumbramiento público en alguna que otra calle.

No disfruto sintiéndome español cuando veo unos medios de información que manipulan, tergiversan la historia y el camino ético, y son propaganda de unos fines bien concretos dirigidos desde altas instituciones políticas, económicas y sociales. Quiero seguir viviendo en un estado laico, donde el laicismo no se convierta en una especie de religión más pero donde tampoco se de preferencia a ninguna religión como la católica, o la que sea. No me parece bien el papel que quiere seguir teniendo la Iglesia en nuestro país. La fe es una manifestación privada que bien se puede cohesionar socialmente a través de asociaciones y grupos de acción, pero jamás debería institucionalizarse.

No me siento orgulloso de ser español porque no somos capaces de reconocer nuestro pasado. No somos capaces de condenar definitivamente el Franquismo, de superar una etapa agria de nuestra historia, de afirmar rotundamente que fue una Dictadura personal de tintes fascistas y totalitarios, xenófoba y racista, y de carácter divino, en la que la Iglesia tuvo gran protagonismo. No somos capaces de reconocer que la II República, más allá de sus errores y también atrocidades, supuso el primer gran intento de democratizar progresivamente a España. Y contando que solo ha habido dos ocasiones en la que esto se ha producido, era un logro avanzado a su tiempo (el otro momento es la llamada Transición).

No me siento orgulloso de ser catalán cuando veo el rastrerismo de algunos nacionalistas que en su día se aliaron con el Caudillo, esa burguesía pudiente que siente complejo de lo que es cuando ya apenas existe como tal, que permanece anclada en la fiebre por el dinero y con la boca llena de catalanismo, cuando si bien le interesa pacta con unos y con otros. No comparto el fervor nacionalista ni de mis compatriotas catalanes ni de mis compatriotas españoles.

Cataluña debe de seguir adelante y no caer en los oasis que siempre ha propuesto Convergència ni en el victimismo intrínseco del que unos cuantos se quieren apoderar. Me agrada esa Cataluña abierta a todas las fronteras ideológicas, ese espacio multicultural y plural de ideas, de partidos de todas las raíces, de gente de todos los lugares de España y de fuera de nuestras fronteras. Ese espacio abierto al progreso, a la cultura, a la fascinación y al aprendizaje continuo.

España, España de mis amores, si algún dia crecieras nadie te pararía; pero en la caverna muchos te quieren; otros desearían quemarte y dejarte caer. Hay quien te odia también. Todo respira en la viña del Señor.

Existe gente como un servidor que quiere sentirse orgullosa de ser español. Pero no hay motivos para ser muy optimistas. Más de lo mismo para Cataluña, pero aquí existe un fet diferencial que solo pueden comprender los que catalanes fuimos, somos y seremos siempre. Español y catalán, catalán y español, tanto monta, monta tanto. Llegará un día que saque ambas banderas al balcón y pronuncie algunos vivas en voz alta. Mientrastanto, seguiré día tras días izando esas preciosas banderas de las ideas, del progreso, de la democracia, de la paz, de la amistad y del amor. Porque aún no estoy preparado para dejar mi vida por la Patria o las Patrias.

Pero siempre estaré dispuesto a morir, a sacrificarme por amor.

Viva España y Visca Catalunya,

un español català.

5.10.07

De lo que arde


No tenía previsto coger la pluma hoy y disparar. Cambio de planes. Un viernes en la soledad del barrio, agudizando algo el bochorno, sin tanta presencia de mosquitos como en verano. ¡Menudos los tigres esos! Observando el panorama habría mucho de que hablar, y cuando así uno lo pretende, acaba sin decir realmente nada. Estas últimas semanas han ardido algunas cosas...

Empezando por Birmania, que está sumida en un régimen militar que no se debe tolerar puesto que se opone a los derechos y libertades fundamentales de los ciudadanos, y está acabando sistemáticamente con la vida de inocentes que simplemente reclaman democracia. Las imágenes de los monjes budistas manifestándose pacíficamente han calado hondo en nuestras perfumadas televisiones de Occidente. Habría que preguntar en los colegios si saben situar Birmania y cuál es su capital. Como haya demasiados intereses, no importará que un país de estos tan pobre esté en algo similar a una dictadura o en una de hecho. Solo hay una palabra para todos los pueblos y estados que viven desgraciadamente situaciones análogas: Democracia.

En nuestro país lo que es una moda últimamente, sobretodo en Cataluña, es la quema de fotos de nuestra Monarquía o atributos de ella. Lo que empezó como una reivindicación ha seguido de forma más o menos regular por la sobredimensión que tomó en los medios, y por las posibles penas impuestas a los infractores. Recordemos que la Constitución, pese a que dice que somos todos iguales, en realidad el Rey está por encima de ella, y goza de un carácter excepcional, digno de ser protegido y respetado más que nada. Creo que se ha de respetar siempre la libertad de expresión a no ser que a través de ella se promueva la intolerancia y en definitiva, la absencia de libertad en sí; pero no comparto las acciones que puedan representar o llevar a alguna manifestación de violencia o similar. Sé que quemar unas fotos parece algo inofensivo, pero no tanto. Son símbolos sí, de oposición, pero actitudes así no hacen sino retroalimentar unos extremos a otros. Existen formas más pacíficas de reclamar lo que uno desea, de forma democrática. Pero de eso a ir a la cárcel por quemarlas, me parece excesivo. Y más cuando en este país existen diariamente delitos más graves, desde corrupción a asesinatos, y muchos están libres y bien vivos y coleando.

Soy de los que reclamarían pacífica y democráticamente un cambio de régimen, una transición hacia una III República, pero siempre con el Estado de Derecho como arma fundamental. El problema es que en este país hay algunos temas que parecen intocables, y cuando uno o unos abren la mecha, nunca mejor dicho, y aunque no sea de la mejor forma, y sean en el caso de Cataluña más independentistas que republicanos (a mi humilde entender), pues empieza a arder el bosque. Demasiado revuelo para tan poco trasfondo. El PP ya aprovecha la mínima para hacer apología de la bandera y los símbolos del Estado, o lo que ellos llaman la nación española. Baten el récord semana tras semana de repetir la palabra E-S-P-A-Ñ-A por cada míting electoralista.

Siempre nos quedará la huella de esas cosas que arden y cuya esencia no es tan devastadora ni maliciosa. Ardo en deseos, en ganas, de poder contar bellos acontecimientos, de contemplar flores silvestres, de que cada amanecer me despierte el mismo ángel con cara de doncella, de que al otro lado de mis pensamientos estés tú y sepas apreciar el cariño que te tienen, que te tengo.