21.5.09

Disfrutar


En el deporte profesional y de alta competición, como por ejemplo el fútbol, el éxito se suele medir por los resultados. En su extensión y aplicación, por los títulos. Por su parte, los objetivos y metas que se persiguen en el fútbol base, el de formación, son muy diferentes. Lo que prima por encima de cualquier resultado es disfrutar. Disfrutar aprendiendo a fallar y corregir; disfrutar aprendiendo a acertar. Pero incluso más allá de formar deportivamente a un niño o niña lo principal es ofrecer una base educativa y humana con la que poder ser el día de mañana una buena persona antes que un buen futbolista.

El destino ofrece a veces oportunidades únicas, de ésas que nunca olvidarás y en las que uno mismo puede llegar a disfrutar tanto como los críos que entrena. El sábado pasado y a falta de dos jornadas para terminar la liga, el equipo al que entrenamos consiguió matemáticamente ganar el campeonato. Y hablo en plural porque este éxito sin precedente igual en el colegio es fruto del trabajo y la labor de los dos entrenadores (Carlos y un servidor), los tres ayudantes-entrenadores (David, Oscar y Joan Marc), del delegado (Juan Pedro) y por supuesto del coordinador Joaquín y el jefe de extraescolares Gago.

En la vida la toma de ciertas decisiones condiciona los resultados obtenidos, las experiencias vividas. En mi último año de juvenil en el Bosco el mismo coordinador me ofreció la posibilidad de entrenar al que era entonces benjamín de primer año. Renuncié ya que con mi primer año de universidad y aún siendo jugador quería tantear el terreno y tenía miedo de no poder con las tres cosas a la vez. Un año después Joaquín a través de Èric (amigo y compañero en todos los sentidos), me dijo que fuera una tarde de otoño al Bosco si podía para hablar con él. Me ofreció entrenar junto a Èric, que ya estaba en ello desde el inicio, al benjamín de primer año. Acepté. Tras toda la temporada anterior este año de nuevo volví con los mismos benjamines. Esta vez en lugar de Èric, hacíamos el trabajo con Carlos y los susodichos ayudantes que también poseen el título de entrenador de futbol base. Nunca puedes llegar a saber que hubiera pasado si hubiera tomado otra decisión la primera vez que Joaquín me ofreció entrenar. Pero está claro que no me arrepiento y que me siento muy afortunado dado el punto del que partimos todos, desde los críos a nosotros mismos, y donde nos encontramos ahora.

Es bonito y placentero crecer al mismo tiempo que ellos crecen. Aprender al mismo tiempo que ellos aprenden. Disfrutar al mismo tiempo que ellos disfrutan. No quiero pensar en lo que vendrá aún. Me gusta esa sensación de que en la vida renuncias a algunas cosas para obtener tantas otras, cuya gratificación pese a parecer difícil de digerir en un horizonte temporal breve, reportará utilidad pasados los años. Porque pasado el tiempo seguirá cumpliéndose la azarosa ley de los caprichos y lo estocástico y seguiré pensando que fui un afortunado en todo esto que me ha tocado vivir.

Y la temporada aún no ha terminado. Tenemos todos el sueño de pelear si es posible por la Copa de Barcelona con los mejores colegios inscritos en Consell Escolar. La liga que han ganado los críos es la de la Federació Catalana de Futbol; Grupo 1 de Benjamines de Segunda División.

Personalmente y tras mi realmente triste retirada de los terrenos de juego, lo logrado hasta ahora este año me ha servido como redención. El fútbol y yo hemos vuelto a hacer las paces en cierta forma. Y eso es algo que me llena de orgullo.

Pero si existe algo que me llena de orgullo es ver como todos los niños disfrutan jugando y como sonríen conscientes de que han logrado algo increíble, de que son campeones. De que a falta de dos jornadas han ganado 27 de los 28 partidos disputados en la liga. De que son el equipo con mejor diferencia de goles. De que han ganado todos los partidos en casa. De que están disfrutando con el momento. Como les dije antes del último partido: "Disfrutad de este momento y esta oportunidad que todos juntos tenemos porque os prometo que nadie, absolutamente nadie, os la quitará ni robará. Esta ilusión puede ser un sueño hecho realidad y algo que recordaréis para siempre. Yo aún sigo recordando con alegría y felicidad las ligas que pude ganar cuando era más pequeño y jugaba aquí en el Bosco. Y os prometo que nadie me ha quitado ni me quitará nunca los buenos recuerdos. Así que salid al campo y disfrutad porque merece la pena. Os lo merecéis".

Tenemos la suerte de contar con una veintena de benjamines por lo que cada semana no llevamos los mismos jugadores a la liga y los hemos ido repartiendo entre tal liga federada y consell escolar de benjamín y pre-benjamín. Esto ha comportado no siempre aspectos positivos. Como en la vida misma, nunca llueve a gusto de todos. Y a pesar de que parezca lo contrario, uno se va dando cuenta de que al final uno tiene motivos para estar satisfecho consigo mismo y congratularse por el trabajo hecho, pero que no debe esperar nada a cambio, ni siquiera felicitaciones, de algunas personas. La vida es así y un compañero me lo explicó de forma similar a las palabras que he empleado.

Sí que es cierto que a inicios de temporada los objetivos nunca fueron ganar el campeonato y que pensábamos ir día a día hasta ver el tope que podía alcanzar el equipo en su conjunto dada la restricción de ir alternándolos entre las tres competiciones. Cierto es que algunos han jugado más partidos en alguna liga que otra y que no hemos sido del todo justos en algunas situaciones. No me disculpo porque creo que lo hemos hecho lo mejor posible y que a veces no es fácil. Carlos y yo nos hemos roto los cascos semana a semana configurando tres equipos para el fin de semana. Muchas son las veces que en la universidad me han visto pensando en ejercicios para los entrenos, apuntar en borrador los equipos que pensaba que podíamos llevar para los partidos, etc. Cierto es que nos tomamos esto lo más serio y de forma responsable que podemos y que estamos dispuestos a renunciar a mucho en ocasiones, por no decir siempre, para tratar de que los chavales por encima de todo DISFRUTEN.

A los críos nos debemos y nos deberemos siempre todos aquellos que nos dedicamos a esto. Lo hacemos porque nos gusta y nos encanta tratar de enseñar aquello mismo que a nosotros nos mostraron cuando éramos pequeños. Mantengo el anonimato por ahora de estos auténticos héroes de la escuela y del fútbol, los principales protagonistas de una historia que aún no ha terminado y que han inscrito ya con mayúsculas palabras en los rincones más sagrados del colegio. Porque su historia, en forma de leyenda y realidad, con un toque de épica y de forma mágica me encargaré de difundirla hasta que el corazón me diga basta. Pero aún cuando eso suceda, la eternidad estará ahí para siempre como testigo y narradora de la historia de los increíbles benjamines de 1999.

Porque si algo es verdad en un mundo donde no siempre se pueden vivir y compartir alegrías, es que guardaré para siempre en un rincón especial a toda la plantilla que me ha dado la oportunidad de disfrutar (y sufrir) con ellos. Porque su historia y éxito es más que una razón noble para escribir todo esto que merecen y para concluir con sinceridad que tienen un hueco en la eternidad, no solo de las personas que estamos con ellos en su entorno, sino sobretodo del colegio, donde los valores y las ganas de educar están por encima de todo. Donde la educación y las ganas por disfrutar aprendiendo son lo principal. Así que si además se tiene la suerte de ganar, mejor que mejor.

Yo ya tengo el hueco guardado desde hace tiempo para ellos. Espero que todos vosotros tengáis un espacio para compartir esta alegría.

Gracias a Carlos, David, Oscar, Joan Marc, Juan Pedro, Joaquín, Alfons y Gago por todo esto. A los padres también por la parte principal que les toca. Y sobretodo gracias a los niños, a los críos por hacernos partícipes de toda esta historia donde ellos son los protagonistas y se merecen por encima de todo DISFRUTARLO.

14.5.09

Noticias camaleónicas


Hay mañanas que ya te levantas con la extraña y ambigua sensación tras la oreja de que algo no va a ir como esperabas. Llámalo sexto sentido o corazonada, como quieras. El lunes fue un día ciertamente de estos que intento describir, en los que mezclas sabores y sinsabores, jornadas de transición en las que te apetece ir a caminar solo por el paseo marítimo para enfilarte Ramblas arriba en dirección a Urquinaona. Entonces serían nueve paradas de metro y no doce hasta llegar a tu casa en el periférico barrio. Pesaba un aroma sobre el ambiente que me tenía contrariado, algo más intuitivo que real por entonces. Fue un día que intenté lo más tarde posible llegar a casa. No es habitual que regrese en un día sin entreno ni fiesta o celebración alguna a las ocho de la tarde de la universidad. Llámalo aversión a la biblioteca o gusto por trabajar en tu habitación de siempre.

La noche anterior, la del domingo pues, volví de madrugada a casa y ya había notado al otro lado del móvil en un par de conversaciones que tuvimos que mi padre no parecía el de siempre. Más distorsión en su voz y nerviosismo de lo habitual (por tanto seguramente tensión más elevada literalmente, uno de sus principales problemas de salud). Mi madre me había comentado los últimos días tras regresar de los Países Bajos que padre andaba algo raro. Rostro más preocupado, más sensible de lo normal.

Con todo ayer madre me explicó antes de irme a ver la final de Copa con mis amigos que mi padre estaba muy preocupado por la situación laboral, de nuevo. Nunca lo ha dejado de estar ni él ni todos nosotros, y menos con la actual coyuntura económica. Pero tras lo del año pasado (http://repchopista.blogspot.com/2008/01/sin-sentido.html), resulta que estaban reunidos en Alemania para tratar sobre la presunta no rentabilidad de la empresa de Zona Franca. Si así fuera (mañana el Comité de Empresa está previsto que emita algún comunicado), el cierre de la planta podría ser algo más que un temor. Sería una realidad. Es el motivo por el cual padre, como todo ser humano que en su misma o similar situación se encontrase, está más preocupado, susceptible y nervioso de lo que lleva siendo costumbre toda la vida.

Pese a todo, él no me ha dicho aún nada porque no quiere que me preocupe. Estoy viviendo particularmente días de bastante trabajo en la universidad y por otro lado estoy más que ilusionado con la posibilidad de que este sábado los críos ganen matemáticamente la liga. Además, yo como él, él como yo, estamos disfrutando de los triunfos y alegrías azulgranas como cualquier culé esta temporada. Entre tal ambiente deportivo de festividad y cierta felicidad la vida no da tregua en alguna de sus facetas más determinantes como la laboral. El destino puede que se guarde caprichosas cartas en su manga, o puede que al final la historia no vaya a más. Lo que preside en este ambiente económico para miles de trabajadores, no solo mi padre, es la incerteza y la inseguridad de conservar sus actuales puestos de trabajo.

Durante los últimos meses de 2007 fue cuando la situación de la empresa estaba más cruda. Finales de ese año e inicios del 2008. Tras enterarme de todo y vivir esos momentos nada agradables que describí en el artículo enlazado anteriormente, acabé con más de una y de dos borracheras y perdiendo el norte en más de alguna noche de fiesta, completamente desfasado y evadido. No era consecuencia directa de lo vivido en el hogar pero todo influía. Por eso mi padre tampoco prefiere decirme nada sino hay nada claro ni decidido aún. De todo se aprende...

El 20 de mayo cumple mi madre años y al día siguiente mi padre. 52 primaveras ambos. 28 casados. Ya son años, los de casados digo...

Veremos qué sucede con el paso de los días y sobretodo, del tiempo, pero no hay nada mejor que pensar y seguir convencido de que pase lo que pase, habrá lugar y tierra para la esperanza y el optimismo. Hasta que un conflicto así no llama a tu puerta muchas veces vives ajeno a ello. Sea como fuere, estoy seguro que mis padres tendrán lo que se merecen, y esto será lo mejor. Tarde o temprano las buenas personas recibirán una recompensa por su buena labor en esta vida. Y si en medio de tanta celebración individual y colectiva la amargura en forma de decepción entra por las ventanas y puertas no habrá sino más motivos para pensar que merece la pena luchar y creer que algún día habrá justicia. Aquí en la tierra como en el cielo...

Pese a que una noche como la de hoy la lluvia ha venido a hacernos compañía, no será sino el preludio de un bello amanecer que seguirá al de otros muchos donde el arte y la felicidad serán los ingredientes esenciales de ese manjar llamado Paraíso.

8.5.09

Promesas


El cansancio pesa como una losa sobre mi alma. Han sido dos noches bastante especiales, arrancado todo a partir del golazo milagroso de Iniesta. Prometo escribir pase lo que pase en la final de Copa y Champions y en el desenlace de la Liga sobre el Barça de Guardiola. Lo prometo. Es evidente que estos días estan siendo magníficos para nosotros los barcelonistas pero en realidad no hemos ganado ningún título y me impactó mucho ciertamente el ambiente, fervor y ganas de celebrar que vi en Canaletes este mismo miércoles tras la locura ocurrida en Londres. Merece la pena y es comprensible porque estamos necesitados no solo de triunfos azulgranas sino de cualquier tipo de alegría que llevarnos a la boca. Por no recordar la gesta del 2 a 6 en la casa del eterno rival. Se oyen aplausos aún por todo el mundo. A mi se me sigue poniéndo la piel de gallina con esos goles y sobretodo con el de Don Andrés amenizado con las distintas retransmisiones del partido en cuestión y el golazo en concreto. He llorado de emoción...

Prometí no volver a enamorarme pero lo hice de nuevo. Particularmente de algunas canciones que están conquistando mi corazón a pasos agigantados. The Fear de Lily Allen es un escándalo sublime que me permite sentirme minúsculo a cada sílaba, a cada compás. Un par de canciones de la curiosa Lady Gaga son un impulso a saltar (Just Dance) y a cantar (Poker Face). Y como siempre lo mejor está por venir, me aventuro a decir. He sabido que el 18 del presente mes ya se podrá escuchar el nuevo tema de Linkin Park, New Divide. Será una de las canciones de la BSO de la nueva película de Transformers, en cuya primera entrega el primer single de Minutes to Midnight -What I've Done- fue el escogido para acompañar los créditos.

Hacía su tiempo que no escribía un viernes por la noche. Antes solía ser tradición si mal no recuerdo. Antes me refiero a hace bastante, muchos meses.

La vida es caprichosa; la vida es así. Soy un cobarde incapaz de afrontar la realidad. Pero esa realidad a veces es algo cruel, y ahí la terrible causa. Nada de valentía aflora por mis venas cuando de mi corazón se trata. El pensar sobrepasa y gana por goleada al actuar. Sé que no es el momento de sincerarse y tampoco lo será de aquí a unas semanas. No lo será nunca. Es duro aceptar que algo es inevitable y a la vez doloroso. Sin embargo también sé que ahora es el momento definitivo. Ahora o nunca. Prometo que no quiero volver a caer en un laberinto sin salida, atrapado como tantas otras veces me he sentido. Una simple mirada, sonrisa o unas amables palabras eran suficientes para volver a caer en la tentación; para volver a intentar besar el cielo con los labios; para regar las malvas del jardín de los encantos eternos. Es increíble el poder de la vida en todo esto y que en realidad aquello que llaman amor se puede explicar a partir de la ciencia, de puras reacciones químicas. Dicen que el amor es ciego y debe ser verdad. Cuando estuve enamorado realmente estaba ciego. Pero más allá de formar parte de la esencia trágico-festiva de la vida, uno no debe lamentar ni dejar abiertas las heridas del pasado. Todo se cura con el tiempo.

Un ser humano. La libido por las nubes en las noches de fiesta en función del entorno y las circunstancias. Sé que es el momento. Ahora o nunca. Creo que lo voy consiguiendo aunque quizás como tantas otras veces volveré a caer sumiso de un presumible encanto del que quiero renunciar completamente. Poco a poco. Lo voy logrando. Se puede. Simplemente intento tratar de decir adiós con las manos en alto y el corazón en un puño. Se me encoge el alma sabiendo que todo podría ser diferente y cambiar en un abrir y cerrar de ojos pero prefiero no pensar. Todo es irracional y mis promesas quizás vuelvan a ser consumidas por los escorpiones del desierto de las soledades y decepciones. No lo serán. Ahora o nunca. Se puede.

Claro que no es difícil contemplar todas las flores del jardín y algunas son especialmente bellas. Alguna de ellas será la razón de ser del mañana, la alegría al despertar y la mirada en mi mirada.

Tienes miedo a veces y estás cabreado cuando duermes poco después de una noche de fiesta. No te disgusta ser algo borde pero no tanto. Te miras en el espejo y descubres que tienes unas hojeras que afean. Las palabras siguen sirviéndote para animar e incentivar el esfuerzo. Nunca rendirse fue algo bonito. Confianza, fe, esperanza y creencia en la victoria. Hoy les he dicho a mis jugadores que sobretodo creyeran en la victoria hasta el último segundo de partido. Que se dejaran todo en el campo, sin miedo a errar, que tarde o temprano llegaría el acierto, que no había que tener miedo. Confianza en la victoria. Creer es algo maravilloso. Al final han ganado 4-5 con un gol en el último suspiro. Se han marcado unos tres goles de bella factura, por cierto.

Mañana más. Habrá mujeres a las que amar y pintar con bellas y admirables palabras. Sus atributos y artes no me dejarán indiferente. Habrá más páginas que colorear en la vida y mezclaré todas las tonalidades, para días grises y nublados y días soleados y claros. Habrá más canciones que tararear y no solo en la ducha; auténticos himnos te despertarán por la mañana y te alegrarán toda tu existencia. Himnos como el de nuestro equipo, un orgullo. Habrá tantos días como espinas me clavé intentando seducirla para estar con ella. Ella es un recuerdo y una realidad. Un pasado cercano nada fugaz que nunca enterraré pero que prometo quiero apartar para siempre desde hace semanas. Lo conseguiré. Lo conseguiremos.

El triplete suena más a utopía que estas pequeñas grandes batallas que se conjuran en mi alma y corazón. Lo mejor es el recuerdo de la noche más cercana. Cuando recaes en chicas que antes nunca te habían llamado la atención. Y lo crean o no todo partió con una persona elevada a la categoría de divinidad tras los sucesos de los últimos días: Andrés Iniesta. Y es que el 8 une y mucho. Pero eso ya sería otro cuento para otro día...

Siempre. Lo prometo. Se puede. Se podrá.

1.5.09

Vuelta de los Países Bajos


La mirada cabizbaja. Es una nueva despedida; un nuevo adiós. Ahora me encuentro viendo un partido de playoffs de la NBA, Celtics en Chicago. Qué bueno es Ray Allen. Una cena agradable, entretenida y vistosa. Nunca me gustaron las despedidas. Una semana de vacaciones fantástica, seguramente las vacaciones de verano consumidas en abril. Un Sant Jordi, mi santo, vivido en Amsterdam. La capital de los Países Bajos y Maastricht, tierra de amigos y amigas, ahora tengo más pruebas contundentes acerca de lo increíble y fantástico que significa irse de Erasmus. No estoy completamente sobrio pero inspirado un rato.

Amsterdam es una ciudad que me ha convencido mucho. Pese a que no creo haber conocido a toda ella en su esplendor y totalidad lo cierto es que me ha encantado como ciudad para pasear y caminar sin cansarse, una llanura de canales y bicicletas en la que éstas precisamente marcan el compás de su ritmo. Son el principal medio de transporte y el más respetado; luego vienen los tranvías y por último los coches. La casa de Ana Frank es un reclamo turístico, inevitable y necesario pero sobretodo muy emotivo pese a que leerse su famoso diario previamente a la visita debe ser fundamental. Yo confieso no haberlo leído y haber sentido algo especial, casi indescriptible en alguno de los rincones de la casa donde se escondió ella y su familia. Sobretodo cuando su padre, superviviente de Auswitch, confiesa que no conocía realmente a su hija y que nunca hubiera imaginado que fuera capaz de escribir todo aquello, con esos sentimientos. Viene a representar aquella clásica idea de que los progenitores no conocen completamente a sus hijos. El Rijksmuseum es para obligada también sobretodo para admirar las obras de Rembrandt. Confieso que me esperaba algo más de la colección en general, debido quizás a la extendida sombra del Prado y su majestuosidad.

Hay sitios donde todos van a parar como Dam o Rembrandtplein, además de Centraal Station (repetida con acento dutch hasta la saciedad), Prinsengracht, Voldenpark... en Amsterdam todos encontraremos nuestro rincón. Pero pese a todo, hay algo que la hace famosa en todo el mundo, aunque no sea del todo justo: el Red District Light, o mejor conocido como el Barrio Rojo. No deja de ser una anécdota y una catarsis colectiva en todo el mapa cosmopolita de la capital holandesa, que además es un espacio y rincón que no debe dejar indiferente. Es curioso observar la normalidad del negocio de la prostitución y ciertamente lo dignifica aunque la imagen habitual es la de pensar que todo esto se reduce a una simple y pura trivialización. Ciertamente se banaliza la expresión y manifestación sexual pero no deja de ser algo creativo y hasta cierto punto artístico. Es más, confieso que me siento contrariado al observar a chicas bellísimas ejerciendo el oficio. Algunas de ellas son simplemente, increíblemente guapísimas, más allá de las físicamente no atractivas y las típicas chicas de plástico o barbies. Sex shops, museo erótico y del sexo...

Está a punto de empezar la segunda parte. Espero que mi inconsciente y mi pluma virtual estén articulando cosas con sentido porque sino esto será un hazmereír continuo y sin freno.

Mañana entrenamiento en día del trabajador. Líderes los críos con 8 de ventaja sobre el segundo. Un sueño cercano pero no cerrado, queda aún tela por cortar. Ojalá.

Amsterdam me encantó pues, tanto como aquél helado de mango. ¡Qué rico estaba, en serio! Maastricht la gocé como una ciudad algo más residencial, hasta cierto punto mucho más burguesa y coqueta y mucho más adecuada para Erasmus. Muy buena gente y agradables días, hasta pude jugar al fútbol y me emborraché más que en la capital.

Estoy de vuelta pues y cuesta volver a la normalidad. Para empezar no me acostumbro a dormirme temprano ni dormir más de seis horas aunque tan solo llevo una noche transcurrida en Barcelona. En la uni todo parece igual pero tengo demasiado trabajo para mi gusto. Son casi las tres de la mañana y es hora de recomendar cierto viaje a los Países Bajos, que pese a territorio caro es muy interesante y sobretodo cosmopolita y original.

Canastón de Allen. Pero este año Lakers ganarán... a los Cavs. Tiempo muerto.

Estamos vivos. Muy vivos. Buenas noches.