31.7.11

Letter to Allie from Noah


"My Dearest Allie,

I couldn't sleep last night because I know that it's over between us. I'm not bitter anymore, because I know that what we had was real. And if in some distant place in the future we see each other in our new lives, I'll smile at you with joy and remember how we spent a summer beneath the trees, learning from each other and growing in love.

The best love is the kind that awakens the soul and makes us reach for more, that plants a fire in our hearts and brings peace to our minds. And that's what you've given me. That's what I'd hoped to give to you forever.

I love you. I'll be seeing you.

Noah."


Instants


Necessitava moments així. No pensar en res. Deixar-me portar simplement pel que estava fent. O millor dit, pel que estava vivint. Sentir-se molt a gust. Respirar. Mirar l'horitzó. Marc incomparable. Que el món es detingués durant una bona estona. Que no compti el temps, massa ràpid en aquest tipus de circumstàncies. Agradables. Quan millor ho estàs passant. Quan dibuixes somriures a la teva cara de forma constant.

Convertir en fàcil les coses difícils. No preocupar-se per res. No pensar més enllà ni jugar a imaginar el futur. Tot vindrà. Tot acabarà succeïnt i mai sabem com ni quan. Ni si estaràs més sol o acompanyat. Només saps que hi ha moments que desitjaries que no acabessin mai o, si més no, que poguessin durar una miqueta més. Perquè sempre et quedes amb ganes de més. Deu ser bona senyal, al cap i a la fi.

Buidar la ment. Somriure. Moments, instants pels quals val la pena viure. Que són l'essència de la vida.

28.7.11

Trencaclosques


La vida sembla un gran trencaclosques. Gegantí. Un munt de peces, algunes encaixades a la força, sense cap tipus de vincle suficientment fort. Aquestes peces s'acaben separant. Es desgasten amb el pas del temps.

D'altres durant una bona temporada recreen escenes meravelloses. Tot tipus de colors, sensacions, olors. Peces que brillen molt a simple vista. Però, i no se sap mai per què, acaben unes mirant cap a un cantó, i les altres en direcció oposada. No hi ha respostes. Simplement preguntes pendents a l'aire i les coses que van succeint de forma pràcticament inevitable. Un fenòmen implacable que no te cap oposició digna.

No obstant, entre tanta varietat de peces, trobem algunes que des d'un inici encaixen a la perfecció i per molt que passin els mesos i els anys, continuen ben juntes. Miren a la mateixa direcció, deixen les mateixes empremtes per un únic camí i sembla que un destí increiblement capritxós volgui demostrar el seu poder davant tothom. Ningú coneix el secret. La fòrmula per aconseguir unir aquestes peces fins l'eternitat, pràcticament. Allò que en diem, 'per sempre'.

I, finalment, en tot aquest puzzle gegant que resulta ser la vida, hi ha moments en que parts, peces que procedeixen de llocs remots, de senders tan diferents, acaben reunint-se. I sorgeix una màgia incomprensible a ulls de la majoria perquè són experiències i moments que només es poden veure amb l'ànima i el cor. Són invisibles. S'amaguen de la realitat que estem acostumats a palpar amb els sentits. Hi són allà, presents, però d'una altra forma. Una petita flama que comença a cremar, i que no es percep. Aquestes peces aconsegueixen reflectir com cap de les altres una bellesa inimaginable i inigualable. Un, com espectador neutral, desitjaria que mai es separessin. Sempre fan l'esforç per estar juntes malgrat sàpiguen que el destí no els hi tena reservat cap lloc privilegiat a primera fila. Poden ser moments puntuals, dies concrets, sensacions efímeres comparades amb grans períodes de temps. Tanmateix són la naturalesa humana en si mateixa. Les persones tal com són. Tal i com es deixen portar sense pensar en el demà o en el que vindrà. Ni en el que hauria de ser.

Peces que es miren als ulls i el món deixa de girar durant una bona estona. Peces dins d'un gegantí trencaclosques. De la vida.

26.7.11

Jugando a imaginar


Me encanta observar. Lo hago todos los días de lunes a viernes. Me siento si soy afortunado y levanto la vista. Oteo el horizonte más lejano y luego me centro en lo que mis ojos ven más cerca. En los detalles. Hasta entrar dentro de cada uno de los que me rodean.

La mujer que tengo justo delante mira con aires de inferioridad. Se siente insegura de sí misma por llevar en el mismo trabajo mucho tiempo. Pero carece de maldad. Es bondadosa y sonríe ante quienes por sus atuendos, juzga por exitosos. Le juegan una mala pasada las apariencias y por eso su vida laboral se ha estancado demasiado, así como a nivel personal. Su marido le quiere...a su manera. Los hijos ya no viven en casa y quizás solo la llegada de algún nieto o nieta pueda ser su gran y definitiva salvación. Siempre le encantaron los niños y quien bien la conoce sabe que no ha sido nunca tan feliz como cuando fue madre. Advierte finalmente que la estaba mirando y aparta la vista. Hasta la próxima parada en que ya llega su turno. Sigue su sendero.

Dos hermanos de distinto sexo parecen estar continuamente picándose el uno al otro. Tienen edades similares y la niña, la mayor de los dos, es más pícara. Muerde con la boca cerrada, que se suele decir. Acaba quitándole un sugus a su hermanito sin que se diera cuenta. Cuando ya lo ha devorado tras imitar a los rumiantes, el pequeño busca desesperadamente su caramelo. Y arranca a llorar. La madre, de actitud brava ante la vida, soltera y abandonada por el padre de esos dos retoños en una fría tarde de invierno, logra calmarlo con otro sugus. Lleva atavios similares a los de la mayoría de indignados que poblaban plaza Cataluña semanas atrás en Barcelona. Es una guerrera ante la vida, que recela de mirar atrás. Cargada de amor por ellos dos y de mucha valentía, empuja el carrito hacia la salida.

Se sienta a mi lado una persona mayor. Tan solo puedo de reojo ver más allá de mis sensaciones. Respira fuerte y con cierta dificultad al tiempo que carraspea a menudo. Huésped incómodo. De vez en cuando parece hacer ademán de no sentirse a gusto. De renegar. Parada sí. Parada no. Busca desesperadamente conversación con el resto de cohabitantes de ese espacio llamado vagón. El tiempo es habitualmente su primera y mejor arma. Por no decir única. El mes de julio que no parece tal y la ciudad que se ha londinizado durante varios días. Termina por coger uno de esos ejemplares de diarios gratuitos del asiento vacío de su izquierda. Entonces el blanco de sus objecciones es el gobierno. Y, en general, los políticos.

De pronto veo que se aproxima Tarragona, ayudado por el tono del móvil que me avisaba de algún mensaje. Tras jugar con la imaginación es tiempo, antes de bajarme, para leer el correo, ver las notificaciones en Facebook, el WhatsApp y echar un vistazo a Twitter.

Un día que empieza. Caminos que se cruzan. Sueños que no cesan. La imaginación que nunca descansa.

24.7.11

No un Olimpo cualquiera


Janis Joplin. Jimi Hendrix. Jim Morrison. Kurt Cobain. Ahora también Amy Winehouse.

Un mismo destino a la temprana edad de 27 años. Talento musical que abandona lo físico demasiado pronto. Permanecerán sus canciones, su única y auténtica voz. Su música podría haber llegado más lejos de lo que lo hizo porque llevaba la vena artística en cada ápice de su piel.

Solemos idolatrar a los músicos y cantantes hasta extremos importantes. Los convertimos en auténticos dioses porque nos transmiten sensaciones especiales, singulares y extraordinarias. Sonidos que nos llevan a otros planetas. A deambular entre lo desconocido.

Y, desgraciadamente, para acrecentar la leyenda algunos terminan con tal destino fatal como fallecer antes de los 30 años. Cuando -no es un tópico- tenían toda su vida y carrera por delante. Dejando de lado a Amy, mucho más actual y efímera que saltó a la fama mundial con un disco tremendo como el Back to Black, los otros nombres son aún el estandarte de otra época. De un movimiento contracultural entonces que se rebelaba contra los estándares sociales de la época. Vidas llevadas al límite desde muy jóvenes unidas a un talento descomunal. Mitos elevados al Olimpo de la eternidad por su magnitud más allá de lo que podemos palpar con nuestros sentidos.

En ese Olimpo, entre otros, ahora mismo Janis está desgranando su voz en pequeñas dosis con Summertime; Hendrix desafiando las leyes de la guitarra eléctrica con el All Along the Watchtower; Kurt está dejándose literalmente sus cuerdas vocales con Smells like teen spirit; desde ayer, Amy canta negándose a su particular Rehab; por último Jim Morrison entona la mítica letra  de The End:

This is the end
Beautiful friend
This is the end
My only friend, the end

It hurts to set you free
But you'll never follow me
The end of laughter and soft lies
The end of nights we tried to die

This is the end

Terminada la canción aplaude entre la multitud un efusivo John Lennon que alerta al mundo para que se prepare. Para que empecemos a imaginar y soñar en un mundo mejor. Michael Jackson asiente con la cabeza junto a Elvis Presley y Freddie Mercury, que lanza una pregunta al aire:

Who wants to live forever?

17.7.11

El verano


El sonido de las letras. El color de las notas musicales. El olor de las cifras. El sabor de las flores. El tacto de la brisa marina. La mirada de los árboles. La sonrisa de la olas. El abrazo de un tierno amanecer. El tacto de un bello atardecer. El silencio de un sutil anochecer.

Chillidos pueriles. Chapoteo de piscina. Castillos de arena. Crema en la espalda. Medusas despampanantes. Tablas de surf. Flotadores al último grito de la moda. Bikinis. Slips. Trikinis. Nudismo.

Zumbido de abejas. Vuelo tétrico de avispa. Pesadas moscas. Zapateros de agua dulce. Cascadas de hormigas. Perros abandonados. Gatos salvajes. Gaviotas hambrientas. Palomas desorientadas.

Barbacoas. Aperitivos. Claras.

Noches cortas. Días eternos.

El verano.

10.7.11

Una peculiar familia


No importa el tiempo que pase entre nosotros. Que la frecuencia con la que ves a algunas personas haya bajado drásticamente en los últimos 5, 6 años. Que la vida nos vaya colocando poco a poco y con más o menos fortuna en distintos caminos. Forjándonos nuestro destino día a día. Con tesón, esperanza y orgullosos de nosotros. Porque tras haber compartido tiempo atrás muchos momentos, tantas y tantas horas en los mismos lugares, se crean vínculos suficientemente fuertes, casi indestructibles, que ni el tiempo ni la distancia pueden apenas combatir. Porque sí, al fin y al cabo, somos como una gran familia.

Hubiéramos quedado a las 4 de la tarde en Virrey. Un sábado. Qué otro día si no. Un ejército de jóvenes con ganas de pasarlo bien, de ganar la partida a la edad y al desenfreno hormonal. Para intentar vivir en una tarde lo equivalente a uno o varios años. Dejarse llevar... Siempre suena demasiado bien. La tarde deja su sitio a la Luna y las estrellas. No tienes los 18 aún y es hora de volver a casa algo más contento que cuando saliste. Por el camino comentas la jugada si ha habido suerte y te has líado con alguien, o en caso contrario, los piques entre tribus urbanas que han acudido al mismo recinto. Cuestión de dominar, siempre.

Pasan algunos años. No son las 4 de la tarde. Ya ha entrado de sobras la noche y la madrugada busca imperar con elegancia. Has perdido el contacto de antaño con muchos. Pero no importa. Allí donde hubieron cenizas, siempre puede renacer el fuego de una sólida amistad. Como si todo el tiempo transcurrido entre esta y la última vez que nos vimos sencillamente no hubiera existido. Podemos cambiar físicamente, de peinado, dejarnos barba, cambiar nuestros códigos de vestimenta e incluso nuestros atavíos, pero seguimos siendo los mismos que quedábamos a las 4 de la tarde los sábados para disfrutar de los placeres de la vida. Siempre en grata compañía.

Cada uno va moldeando su destino de la mejor manera que puede. Hallando la felicidad en su propia búsqueda. Gestionando las emociones dadas nuestras distintas experiencias y tratando de crecer a medida que nuestros pasos nos llevan a un lugar u otro. Pero para nosotros el tiempo o la distancia no son lo primordial ni la diferencia. Es solo una excusa porque somos descuidados y vagos a la hora de vernos más a menudo y compartir la alegría en momentos que por sí solos ya serán inolvidables. Como hace apenas dos días o si retrocediéramos casi 8 años en nuestros senderos.
 
Somos todos los que estábamos pero no estábamos todos los que somos. Estoy seguro que sí habrá una próxima vez y que incluso podrá acudir más gente.

Porque aunque algo peculiar, somos como una gran familia.

4.7.11

Soñar despierto


Soñar despierto. Que siempre amaneciese a tu lado. Con los tímidos primeros rayos de sol penetrando por la rendija del ventanal trasero. La habitación era un palacio para los dos. Nuestro reino vasto en sentimientos, humilde en posesiones materiales. Me mirabas y me enriquecía por dentro, como solo tú sabías hacerlo. Derretido y consumido, no ansiaba sino unirme a ti formando un solo ser día tras día. Noche tras noche. Que no pasara el tiempo. Que nada avanzara. Que aquello durase para toda la vida.

Porque eso era para mí la felicidad.

Vivir un sueño hecho realidad. Lo que había imaginado tiempo atrás con tanta esperanza, alegría e ilusión. Que no cesara el canto del ruiseñor en primavera. Ni la sonata del grillo estival. Que no cayeran todas las hojas en otoño. Ni que hiciera demasiado frío en invierno. Aunque tendríamos la manta y el sofá como aliados. Y una buena película que hubiera elegido el destino. Quién si no.

En un rinconcito muy especial siempre estarás. Unos capítulos llenos de aventuras y cargados de todo tipo de emociones. Porque si la vida fuera una novela, todo esto sería una de las partes más bellas de la misma. Y los bonitos recuerdos no existen sino para permanecer toda la eternidad en la memoria. Allí donde uno ha soñado despierto.
 
La podréis ver cada mañana si os fijáis bien en el cielo, cuando el Sol quiera hacer acto de presencia de forma magistral. Pero sobre todo impera preciosa en la noche junto a las atrevidas estrellas. Única, dichosa, espectacular. Estará siempre ahí, velando por todos. Como cuidó de mí. Sé que su luz y su esplendor me guiarán por el camino siempre que aparezcan las dudas y la incertidumbre. Que me iluminará un destino feliz.

No dudéis. Si algún día os encontráis con ella, aunque sea por casualidad, ofrecedle vuestro corazón y mejores ideas ya que sabrá sacar el mejor jugo de vosotros. Porque cuando miréis arriba, siempre tendréis en quien confiar.