30.12.12

A la Luna llena


Quiero terminar el año como me gustaría empezar el siguiente: contemplando la Luna llena.

Su brillante sonrisa que ilumina todo el firmamento de estrellas, ángeles, cometas, planetas y galaxias. Su pícara mirada que guiña el ojo a los aventurados que salen a desafiar la oscuridad de la noche. Con sus dulces palabras dibujadas por unos finos labios de porcelana te atrae para darte cobijo entre las sombras y escucharte en el silencio. 

Mirar a la Luna para estar solos ella y yo. Sin más compañía que su luz y caricias. Sin más ruido que su tierna respiración y unos rítmicos y poderosos latidos que anuncian un corazón vital y cariñoso. 

Tan arriba, tan cerca. Capaz de estar en todos lados y llegar a cualquier rincón. Sin ti la noche sería como un  mar sin agua. Como una rosa sin espinas. 

Quiero terminar el año como me gustaría empezar el que viene: contemplando la Luna llena porque de bonita que es, me recuerda a ti.    

25.12.12

Como un niño en Navidad


Solía ir a la cama muy pronto en la vigilia de Navidades o Reyes. Aunque no tuviera sueño. La gracia era, misión (im)posible incluida, tratar de estar aún despierto para cuando mis padres decidieran bajar los regalos al sofá. Entonces ya sabía que los Reyes Magos, en efecto, eran los padres. Y Papa Noel. Y el caga-tió. Tampoco nos olvidemos del atemporal ratoncito Peréz, uno de los más simpáticos personajes de nuestro imaginario colectivo. 

Todos tenemos una historia de cómo conocimos la verdadera historia, pero no nos hubiera importado a aquellos que lo descubrimos demasiado pronto, haberlo alargado un poco más. Mucha de aquella magia, ingenuidad e inocencia, se pierde de forma tan severa e irremediablemente con los años que nos pasaremos no pocos días anhelando ser aquél niño que esperaba ansioso el día en que poder abrir aquellos paquetes envueltos de aroma navideño. No recuerdo exactamente el día pero sí el cómo. Era Navidad y como no había colegio tenía tiempo más que de sobras para investigar por toda la casa. Hasta que al abrir unos armarios...encontré unos regalos envueltos. Ese día cambió mi infancia, claro. Pero me lo callé bastante tiempo y seguí haciendo durante algún año más como si nada. Pero mis padres siempre intuyeron que yo ya lo sabía...

Pasados los años, me he descubierto a mí mismo ocupando ese rol de mis padres. Soy claramente el último en irme a dormir cada día. Laborable o no. Y me encanta antes del 25 o el 6 dejar los regalos sobre el sofá como ellos hacían cuando yo era pequeño. Es una de esas bonitas tradiciones que endulzan los hogares y los tiñen de esa alegría y tierna inocencia de la que hablábamos cuando éramos niños. Aunque esta noche dudo entre esperarme a Reyes o que se encuentren con ello mañana mismo. Porque, igual que mi madre, no suelo tener paciencia ni para estrenar cosas ni para abrir o dar regalos. Inmediatez. Quizás opte por una división material y matemática: 50% Navidades, 50% Reyes. Dejando el más 'gordo' para más tarde... O no. Ya veré.

No he pedido nada este año. Tampoco el anterior. No recuerdo la última vez que escribí la carta a los Magos de Oriente. Ahora mismo con oro, incienso y mirra no iría mal. Especialmente con lo primero, y más en la coyuntura económica actual. Sarcasmo al margen, recurrir al tópico de pedir salud, trabajo, dinero y amor es eso, poco original y nada anecdótico. Pero nada más lejos de cualquier plausible y digno deseo. 

Porque, ¿qué me gustaría realmente? 

Mi respuesta se aproximaría a viajar. Me encantaría ir a Estados Unidos. Y ver en directo un partido de la NBA. Ya fuera en el Madison o en el Staples. Visitar además de NY o LA, Las Vegas. Seguramente no soy muy creativo en mi sueños pero desde bien pequeñito han estado ahí. Hasta recuerdo que en no pocas redacciones de las clases de inglés me inventaba un futuro en el que vivía en sitios como Miami o cualquier rincón de la costa de California. Luego también me encantaría poder ir a Brasil a disfrutar del Mundial en 2014. Veo más probable a día de hoy lo primero que lo segundo aunque ambas son a largo plazo. Intento ahorrar lo máximo ahora que puedo con vistas a viajes de este tipo. Viajes que no sé cuándo podré hacer. Y sé que precisamente si algo le ha faltado a mi vida ha sido siempre ese punto de locura y hacer algo simplemente por placer y porque me apetece de verdad. Sin embargo, la incertidumbre que planea sobre el ambiente en términos laborales y la certeza de saber que en mi actual trabajo no me podría permitir muchos días seguidos de vacaciones pues realmente hace flaquear esos dos sueños. Quizás sea mejor vivir soñando y previsualizar que todo eso ocurrirá más pronto que tarde. Pero que sucederá. Que llegará un día en que me vea disfrutando como un chiquillo viendo un partido de la NBA en la otra punta del mundo y celebrando goles en portugués con una multitud enloquecida a mi alrededor. 

Me imagino en ambas situaciones y vuelvo a ser como aquél niño que en vísperas de Navidades o Reyes imaginaba el regalo de su vida. Los nuevos Gi-Joe, algunos playmobil...cualquier excusa para en esos días y los venideros compartir tardes eternas con mi primo Isaac. Nos encantaba montar torneos de fútbol con los distintos muñecos aprovechando las canicas como pelotas y las cajas de zapatos como porterías. Los playmobil eran los mejores, unos auténticos jugones con una técnica exquisita ya que podían chutar de cuchara y eso les hacía imparables. 

Sé que cuesta volver a ser pequeño. Aunque yo no tenga la tremenda ilusión que antaño por estas fechas, me estimula y me anima ver esos rostros de ilusión entre los más críos. Creer en la magia no debería entender de edades ni generaciones. Yo mismo soy como un niño cuando disfruto con aquello que me gusta. Fui un niño cuando me enamoré de alguien como nunca lo había hecho. Y, precisamente, hoy hacía dos años que empezó a cambiar todo. Que ya nada volvería a ser igual. Uno se pregunta cómo es posible que alguien que ha sido muy importante para ti, pasados los meses, los años...ya no lo sea. Que ya no forme parte de tu vida. Solo del recuerdo. De esas páginas del pasado que en ocasiones cuesta dejar atrás para poder seguir escribiendo el resto de la novela de tu vida. Son personas que estuvieron ahí de forma intensa, que eran piezas clave en tu puzzle vital, pero que ya no lo son. Esas experiencias te modulan y esculpen como persona, aunque quizás acabes emulando comportamientos y repitiendo situaciones. Algunos dirán que errores, pero siempre merece la pena arriesgar y dejarse llevar. Y más cuando quieres a alguien tanto que no concibes tu vida sin ella. Quién sabe. La vida es un giro constante que no tiene miedo alguno a evocar el eterno retorno

Dicen que todo en la vida sucede por alguna razón. Que cuando conoces a alguien, tienes una misión con esa persona. Y que ella la tiene contigo. Lo único que en la mayoría de ocasiones, por unas circunstancias u otras, no terminamos de saberlo nunca y, por tanto, no podemos llevar a cabo esas misiones. Pero si la descubres a tiempo, no lo dudes. Llévala a cabo. Sé feliz.

No sé si será la casualidad o el destino, pero siempre habrá accidentes afortunados esperando. Todo llega. Y cuando menos te lo esperes, acaba sucediendo. Entonces es algo imparable. Inevitable. 

Volver a ser aquél niño es posible. El que se emocionaba e impacientaba la noche antes de abrir los regalos de Navidad igual que minutos antes de encontrarse con aquella chica por la que sus latidos cobraban todo el sentido del mundo. Ser un niño es al fin y al cabo, ser feliz sin responsabilidades. Éstas, llegan con la edad, no hay más remedio, pero la otra parte de la ecuación sigue estando ahí. 

La felicidad es un largo camino y aunque haya personas que ya no sigan en él, las que han sido muy importantes en el pasado, han ayudado también a construirlo y darle forma. Y, por encima de todo, se trata de un camino más bonito de recorrer junto a aquellos que, pase lo que pase, siguen estando ahí. Año tras año. Tempestad tras tempestad. Sin importar fronteras ni barrera alguna.

Feliz Navidad a todos y próspero Año Nuevo 2013.

9.12.12

Breve historia de un enamoramiento en el metro


Parecía un día de huelga a juzgar por la multitud que se aglomeraba en el andén. Venía siendo, en cualquier caso, un año en el que predominaban las encubiertas. Un reflejo más de la coyuntura económica y social del momento. Miró a su reloj e hizo lo mismo, tras alzar la vista, con el panel electrónico que tenía a unos metros. Tampoco era tan tarde y desde luego otros días lo había cogido pasada la hora en punto. Suspiró a medio camino entre lo resignado y la indiferencia. Decidió ojear rápidamente el móvil en busca de los resultados de la última noche en la NBA, prestando atención especial a los jugadores de su Fantasy League que habían jugado. Era cierto, LeBron nunca fallaba.

Llegó por fin el metro y la avalancha humana se movió en dirección a las puertas. Una vez dentro sin no poca oposición, como si el resto de viajeros fueran defensores impidiendo la progresión de un delantero, le tocó estar arrinconado junto a una de las puertas de entrada y salida, pegado a la barra derecha. Un marcaje al hombre en toda regla. Bielsismo puro. Sin margen ni espacio para coger y entretenerse con el móvil, aquello prometía ser un viaje anodino. No había esperanza alguna en que mejorara aquella escena y era perfectamente asumible que iban a ser sardinas humanas todo el trayecto. Una media hora llena de empujones, caricias involuntarias e irritabilidad palpable a flor de piel. "El ambiente está tenso", pensaba él.

Pero al llegar la siguiente parada, y aunque entró de nuevo más gente de la que salió, algo pareció cambiar. Era como una luz al final de un largo túnel de sombras. Quizás le sacaba una cabeza entera. Media melena dorada a la que imaginaba curtiéndose en alguna de esas calas de la Costa Brava para las que uno necesita un mapa y mucha paciencia. No podía ver si tenía aquellas curvas tan sugerentes que había visto en una foto de Kaley Cuoco, pero sí sus ojos cuando la mirada de ambos coincidió en un mágico instante que aunque duró a lo máximo 2 míseros segundos, acabaría justificando aquél viaje rodeado de sardinas. Ojos de miel, dulces, como su mirada, tranquila y relajada. Llevaba unas gafas de pasta negras que la hacían sugerente y atractiva. Muy estimulante. Su sonrisa al darse cuenta de la coincidencia, dibujaba pentagramas en el aire. Una melodía de Frank Sinatra sonaba en su cabeza: A fine romance, with no kisses. A fine romance, my friend this is...

Continuaron todo el viaje sin mirarse directamente. Aquella primera inocente mirada no volvió a repetirse. Ella terminaría bajándose tres paradas antes. Amagaban con volver a hacerlo pero no llegó a cristalizar. De reojo trataban de adivinar qué pasaba por la cabeza del otro, como quien no quiere la cosa. Disimulaban fatal. Ella se encontraba a unos escasos metros pero en aquél espacio de densidad humana -más bien inhumana-, eso era como si en vez de en el vagón estuviera en la lejana y helada Siberia. Él se conformaba con imaginarse todo el cuerpo de ella, a la que solo había podido retratar su rostro, hombros y algo de sus brazos. Una instantánea preciosa que estampó en sus recuerdos para el resto de la jornada. Además, mostraba preocupación por si en esas malditas condiciones el resto de viajeros le había robado el Axe y la CH 212 sexy for men. No era nada trivial pensar en ello dadas las circunstancias. O eso al menos pensaba. Quería dar la mejor de las impresiones ante aquella belleza de aspecto angelical y 1,85 m. "Si llega a mi aroma ya no se olvidará nunca de mí, pase lo que pase".

Fue la mejor media hora en el metro de los últimos meses. En su cabeza no pararon de mezclarse historias sobre ella. Sus orígenes, su dedicación, pasiones, su estatus sentimental... Llegó a la conclusión que no tendría más de 23 años. Aunque la edad poco le importaba. Fue feliz en esos momentos. Tan cerca de ella y a la vez tan lejos. Seguramente nunca la volvería a ver pero ya no la podría olvidar. Todo gracias a aquella impuntualidad más severa de lo habitual. Días que lo cambian todo y que ya no son fáciles de dejar atrás. 

Cuando ella se bajó, su corazón se encogió y se quedó algo helado durante unos instantes. Entonces, superado el breve trance por aquella irremediable pérdida, deseó con todas sus fuerzas volver a encontrarse algún día con aquella melena dorada, las gafas de pasta negras y aquella sonrisa que dibujaba pentagramas en el aire al ritmo de A fine romance, with no kisses. A fine romance, my friend this is...

3.12.12

Mi Equipo del Año [UEFA]


Aprovechando la posibilidad de votar a nivel usuario #MyTeamOfTheYear en uefa.com (Equipo del Año), voy a exponer a continuación mis XI elegidos (1-4-3-3).

Portería

Iker Casillas (31 años, Real Madrid): El guardameta del Real Madrid es por méritos propios uno de los mejores porteros no solo de la última década sino de todos los tiempos, algo que únicamente el peso de la historia se encargará de determinar. A pesar de seguir sin corregir su deficiente juego de pies y dudar en el juego aéreo, Iker es uno de los grandes baluartes del equipo dirigido por Mourinho y de la selección española de Vicente del Bosque. Nunca falta a las grandes citas y sus paradas son decisivas. Ejemplo máximo de portero no ortodoxo. En el año natural actual ha conquistado la Liga BBVA, la Supercopa de España y la Eurocopa.

Defensas

Branislav Ivanovic (28 años, Chelsea): Defensa sólido de gran fortaleza física y mental que puede actuar tanto de central como lateral derecho, posición que ocupó con mucho éxito y solvencia la temporada pasada con los blues. Suele estar en el sitio adecuado sin balón y elegir sus subidas por banda con mucho rigor, a lo que suma una gran potencia. Ejemplo de sacrificio y trabajo en el Chelsea de Di Matteo que ante la sorpresa del mundo del fútbol fue capaz de alzar la primera Champions League del conjunto de Londres con un sistema defensivo que renunciaba al balón sin complejo alguno. Además conquistó la FA Cup. 

Sergio Ramos (26 años, Real Madrid): Ramos, que se había convertido en uno de los mejores laterales europeos en los últimos años, se ha consolidado como (posiblemente) el mejor central del continente. El dúo que ha formado junto a Pepe en los últimos tiempos del Madrid de Mourinho ha sido una de las claves para entender el éxito de un equipo de récord. Capaces de subir la línea defensiva a una altura insostenible para cualquier rival, el andaluz goza de un notable criterio con el balón y un poderío importante en las acciones a balón parado. Además de los títulos con su equipo (Liga BBVA y Supercopa de España), en este 2012 fue uno de los más destacados en el triunfo de España en la Eurocopa de Polonia y Ucrania. Para la historia, valga un ilustrativo ejemplo, su partido ante Portugal en semifinales, rematado con un penalty a lo panenka con cierto sabor a dulce venganza. 

Matts Hummels (23 años, Borussia Dortmund): Una de las realidades europeas en el puesto de central, clave en la defensa zonal del Dortmund de Klöpp que ha logrado durante dos años seguidos poner en jaque el poder hegemónico del Bayern en Alemania. Elegante y muy técnico, tiene una gran salida de balón y un notable sentido de la colocación, si bien aún sufre ciertas lagunas que debe corregir en pro de una mayor regularidad. La pareja que forma junto a Subotic es clave para los borussers y de lo más interesante en el viejo continente. Su rendimiento este 2012 bajó algo en la Eurocopa, donde se esperaba algo más de él aunque dejó detalles de su clase y potencial. Además de la Bundesliga conquistó la Copa de Alemania, en una final espectacular ante el Bayern en el Olímpico de Berlín.

Jordi Alba (23 años, FC Barcelona): Quizás la gran revelación en Europa. Tras demostrar bajo la batuta de Emery en el Valencia que podía rendir indistintamente como extremo y lateral, su velocidad y cualidades ofensivas no pasaron desapercibidas ni para del Bosque ni para los técnicos del Barça, que no dudaron en recuperarlo para la causa (cabe recordar que se formó en La Masia). Con la selección fue un fijo en la Eurocopa, donde se convirtió en uno de los mejores debutantes que se recuerdan en la gran escena europea, con una cuota de responsabilidad importante en el éxito español. Todo ello rematado con un gran gol en la final ante Italia. En sus primeros meses con el Barça de Tito Vilanova está dejando boquiabiertos a los más escépticos, siendo ya pieza clave en el esquema blaugrana.

Centrocampistas

Andrea Pirlo (33 años, Juventus): El ex jugador del Milan, llegado gratis a la vecchia signora en verano de 2011 (algo que muchos rossoneri recordarán mucho tiempo), se convirtió rápidamente en el emblema de una Juve que ha significado un soplo de aire fresco en el calcio de la mano de Conte y su característico 1-3-5-2. Simbolizando la figura del clásico regista, jugando por delante de la defensa, es el jugador más decisivo del actual campeón de Italia. El que da sentido a todo el juego desde su excelso criterio con balón. Su fútbol es inagotable y crece en la misma medida que su actual barba sin afeitar. Faro también de la selección italiana, únicamente la derrota ante España en la final le privó de convertirse (con toda probabilidad) en el mejor jugador de la Eurocopa 2012. 

Xabi Alonso (31 años, Real Madrid): Uno de los mejores mediocentros de los últimos tiempos, figura clave del vigente campeón de Liga BBVA y del doble pivote made in del Bosque en la selección. Sin balón, domina con un físico privilegiado las coberturas y apoyos laterales. Con él, destaca por un exquisito criterio, especialmente en los desplazamientos en largo, auténticos misiles autodirigidos. Capaz de imprimir, además, mucha velocidad y ritmo vertiginoso a la circulación del Madrid, sobre todo en transición, donde el equipo de Mourinho se siente más cómodo. Como Iker y Ramos, protagonista importante en los triunfos de Liga, Supercopa y Eurocopa.

Andrés Iniesta (28 años, FC Barcelona): Elegido Mejor Jugador del Año según la UEFA  y de la última Eurocopa, el natural de Fuentealbilla es uno de los mayores talentos que ha dado España y Europa en las últimas décadas. Prodigioso con balón, de gran virtuosismo técnico, nunca falta a las grandes citas ni con su equipo ni con la selección. Puede rendir tanto de interior al uso en el clásico 1-4-3-3 blaugrana como desde banda izquierda, actuando de falso extremo -si se permite la expresión-, algo que domina en la selección (y desde donde le hemos visto partir en los últimos partidos con Tito en el Barça). Aunque se caracteriza más como asistente que otra cosa, suele seleccionar muy bien sus goles, si bien uno podría esperar un poco más de producción en esta materia dado todo el talento que atesora. Sin duda, uno de los mejores futbolistas de la actualidad. Además del triunfo en la Euro, logró la Copa del Rey con el Barça.

Delanteros

Radamel Falcao (26 años, Atlético de Madrid): El Tigre se ha convertido en uno de los delanteros de moda en el fútbol europeo gracias a su gran rendimiento antes con el Oporto y ahora con el Atlético de Madrid, destacando sobremanera sus actuaciones en UEFA Europa League, donde fue por segunda temporada consecutiva máximo artillero. Es tras Messi y Cristiano el goleador más decisivo e importante del panorama europeo. Desde la llegada del Cholo a la entidad rojiblanca encontró un hogar aún más cálido en el que dar muestras de su calidad y pasión. Gran rematador, menos torpe de lo que se intuye en la asociación, es capaz de fabricarse el gol por sí solo y sobrevivir cerca del área cuán incisivo cazador. Destrozó al Athletic Club en la final de la Europa League e hizo lo propio con el Chelsea en la Supercopa de Europa. Dos actuaciones individuales para el recuerdo que se suman a su protagonismo indiscutible en la Colombia de Pekerman, que camina con paso firme hacia el Mundial 2014 con la promesa de dar mucha guerra y ofrecer dosis de buen fútbol en Brasil.

Cristiano Ronaldo (27 años, Real Madrid): El segundo mejor jugador de la actualidad, capaz de marcar las diferencias desde la izquierda o actuando como punta/falso 9. Determinante como pocos, es sinónimo de peligro ofensivo en cada una de sus intervenciones. Mourinho le ha dado todos los galones en ataque, descargándole de trabajo defensivo para poder decidir en las transiciones rápidas del Madrid tras robo, una de las especialidades de la casa blanca. Importante que superara el estigma de no marcar en partidos decisivos, como demostró en el Camp Nou ante el Barça. Realizó su mejor temporada a nivel goleador en Liga BBVA (solo superado por Messi) y si bien no pudo liderar a Portugal al cetro continental (derrota vs España en semifinales), su 2012 es para enmarcar. 

Leo Messi (25 años, FC Barcelona): Mejor jugador del momento y los últimos años con cierta diferencia respecto al resto. A pesar de su edad ya se le puede considerar como uno de los futbolistas más importantes de toda la Historia, capaz de superar casi todos los registros. Y lo que le queda. A pesar de que fue su mejor campaña a nivel goleador (Bota de Oro con 50 goles en Liga BBVA, récord de todos los tiempos), con su equipo no pudo conquistar la Liga ni la Champions League, asignaturas pendientes para esta temporada. Además de levantar su segunda Copa del Rey bajo la era Pep, se ha convertido ya, definitivamente, en el líder y capitán de su selección y amada Argentina. Con la albiceleste no hace sino seguir con las exhibiciones que deja partido sí y partido también en el Barça. Ha comenzado la temporada a toda máquina con 21 goles en 14 partidos de Liga y 5 goles en Champions, donde el año pasado igualó el récord de 14 tantos en una sola edición y fue el máximo artillero por cuarto año consecutivo. Paradigma de la figura de falso 9 en el Barça más reciente, Leo es un centrocampista y delantero al mismo tiempo. Un futbolista de leyenda. Para la Historia.

Este es mi XI del Año en Europa. ¿Cuál es el tuyo?

2.12.12

Una parada en el camino


No he venido al mundo para dormir demasiadas horas. Más bien para soñar despierto, mientras intento vivir y caminar. Aunque a veces no resulta sencillo. Hay días que caen cuán losa pesada sobre el alma. De aquellos que uno piensa: "Hubiera sido mejor quedarse en la cama y no levantarse para nada". Pero al fin y al cabo todo suma. Incluso las experiencias negativas. Todo te aporta y te enseña. Somos lo que somos a partir de nuestros errores y aciertos. Y el futuro está aún por escribir. No estoy seguro de que este 2012 fuera el que imaginé en mi cabeza cuando pensaba que iba a ser un gran año. Pero valoro bastante lo vivido y alcanzado si bien últimamente mi mayor meta es el día a día mientras sueño despierto a ráfagas y por momentos. 

Porque uno puede valorar lo que tiene (si quiere). Tengo trabajo. Sí. Y esto puede hacer sentirte afortunado dada la coyuntura económica y que en España hay nada más y nada menos que 6 millones de parados. Dato tremendamente escalofriante y triste. Concibo, sin embargo, el actual empleo como algo que no es indefinido, y no solo por las características del contrato. Eso es al fin y al cabo lo de menos ya que pueden prescindir de alguno de nosotros en cualquier momento. No dejamos de ser, en esencia, un frío número. Y hay que cuadrar costes. Para competir, claro... Estoy relativamente satisfecho con mis responsabilidades, que no con el sueldo. Pero en plena curva de aprendizaje ahora no debería ser eso un factor diferencial o decisivo...a corto plazo, claro está. Como he dicho antes, todo en la vida suma. Y creo que todo irá bien a pesar de que hay jornadas que uno llega a casa con ganas de dejar todo y buscar los sueños al otro lado del Atlántico o en las antípodas. Puede que en ocasiones esos horarios tan largos pasen factura en lo psicológico. La mente pide un descanso, una fuga espacio-temporal para desconectar. Algo que suelo lograr desde el viernes por la tarde al domingo. Entre semana reconozco que me cuesta más.

Cualquier día un detalle puede cambiar tu vida para siempre, así que lo que hoy puede parecer como una verdad definitiva en tu vida puede dejar de serlo a partir de algo que desemboque en nuevos cambios. Detalles. Porque esto no cesa nunca de girar.

Incluso pensé en cerrar este blog para siempre. Un fiel amigo que me ha acompañado desde antes de la facultad. Escribo menos y no he terminado de encontrar alicientes desde el punto de vista personal para encontrar en este tiempo libre que no abunda, los minutos para reencontrarme con la pluma. Además, las prioridades en este sentido se han matizado. Una de mis pasiones como el fútbol, visto meramente ahora como aficionado, me ocupa no pocas horas cuando estoy libre. Redes sociales, especialmente twitter, donde he encontrado a través del microblogging una vía de compartir, interactuar y expresar tanto mi opinión como gustos. Además de ser a mi juicio una herramienta muy útil para informarse al instante. Puro siglo XXI que vive en la era de la información. Precisamente a través de la red del pajarito me dieron este verano la oportunidad de colaborar y participar en un proyecto ilusionante y ambicioso entorno al Barça. El resultado es Rondo Blaugrana, donde consumo parte de mi tiempo siempre que puedo, desde comentar a escribir artículos puntuales a sobre todo, gestionar su cuenta de twitter. Hay un gran equipo detrás y estamos en contacto a diario gracias al correo o WhatsApp. Nos lo pasamos muy bien y la intención es ir poco a poco creciendo. 

Sí echo de menos algunas cosas. En especial todo lo que significaba entrenar. La mente, más que el cuerpo me pedían dejarlo tras 4 años de muchos sacrificios y alegrías. Me entristeció mucho saber que los chicos que otrora entrené ya no jugaban juntos. Que había desaparecido el equipo y que el Bosco estaba (está) pasando una delicada situación. Esos críos, ya no tan críos, fueron parte de mi vida y lo serán para siempre puesto que con ellos viví  algunos de los mejores momentos de mis 24 años. Ojalá les vaya bien en lo académico y personal. Y que algún día al reencontrarme con todos ellos sigan acordándose de aquello que llegamos a vivir y soñar despiertos. Es más sencillo recordar y engrandecer las memorias cuando en ellas los éxitos brillaron. Fueron muchas las victorias y muchos los goles que celebramos juntos. Pero aunque el color del triunfo no hubiera sido la tónica en mi experiencia al frente de un equipo de fútbol formativo, nada cambiaría. Porque si lo echo de menos de esta manera es porque me daban vida. Me aportaban y dibujaban parte del camino de la felicidad. Aún hoy, a pesar de que los meses han pasado desde que les dirigí por última vez, sigo emocionándome cada vez que pienso en ellos y me vienen imágenes de algunos de sus partidos. Como el de aquél último partido de liga ante el Turó de la Peira donde no pude contener la lágrimas. Aprendí mucho con ellos y de ellos. Y llegue a donde llegue en este mundo, sé que en parte importante será gracias a aquellos pequeños diablillos y críos que como yo de pequeño, jugaron a ser futbolistas y soñaron con serlo algún día.

También echo de menos el amor recíproco. Despertar al lado de la persona a la que quieres. Una persona con la que sobran las palabras y se puede decir todo con una simple mirada. Cuando conocí el amor, pensé que podría durar para siempre. Alguna vez volverá a ser así, no lo dudo. Pero hace tiempo que no vuelvo a sentir algo mágico, distinto. 

Como decía antes, pensaba que este 2012 iba a ser un gran año. Y si en parte estoy convencido de que lo está siendo es porque el caprichoso destino hizo de las suyas. Haciendo y deshaciendo. A veces es increíble la de cosas que tienen que suceder para que dos personas se acaben encontrando. Conocerse ya es otra cosa, cuestión de meses, tiempo...y en este caso, también paciencia. No importa que no haga ni un año. Los hechos valen más que los días transcurridos. Me alegro de que haya sido así y que ahora ocupes un lugar especial entre mis pensamientos, preocupaciones e ilusiones. 

Pero si algo me ha mermando por dentro estos meses, especialmente tras el verano, ha sido ver a mi abuela con un tremendo bajón de salud. Hoy, después de unos 5 meses con nosotros, mis padres la han llevado a casa de una de mis tías. Necesita más cuidados que antes en todos los sentidos. Y mucha, mucha atención. Lo más duro quizás, al margen de los problemas asociados al físico y salud fruto de la edad (93 años), sea haberla vista como iba perdiendo la memoria paulatinamente. Mi abuela siempre era una persona con una memoria prodigiosa, increíble. Se sabía los cumpleaños de toda su familia. Hace unas dos semanas no recordaba el nombre de algunas nietas... Haberla visto casi toda mi vida como una persona enérgica, llena de vida y siempre comunicadora...choca con lo de estos meses. Como si se estuviera apagando poco a poco. Apenas salía ya a pasear si no era acompañada. Apenas cosía ni veía la TV como antaño. Se pasaba los días dormitando o directamente durmiendo en el sofá. Ahora que se ha ido, su ausencia pesa. Pero creo que lo más razonable es que en su actual estado, esté con una de mis tías. Aquí en casa trabajamos mis padres y yo, con jornadas largas. Demasiadas horas para que una persona tan mayor y así esté sola. Necesita cariño, cuidados especiales... Y esto último, nunca le ha faltado en casa. Nunca. Tanto su hijo (mi padre) como su nuera (mi madre) han estado detrás dando lo mejor de sí mismos. Son un gran ejemplo para mí pero dudo que nunca pueda estar a su altura humana. Los respeto y admiro profundamente en este sentido. 

Después de todo he vuelto a escribir por aquí. Prometo que no será la última vez.

Ya saben, a pesar de los pesares, que la vida puede ser maravillosa.