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29.12.11

De lágrimas


Dicen que la vida no se mide por las veces que respiras sino por aquellos momentos que te dejan sin respiración. Instantes únicos, vivencias que guardas para siempre en tu interior, recuerdos que con un solo toque de anhelo e inspiración emergen a la superficie, escenas que anidan en lo más profundo de nuestro corazón. 

Intento asimilar el año que inevitablemente agoniza con algo de perspectiva y, realmente, ha habido algunos de esos momentos. Pero este 2011 ha sido el de las lágrimas. Llorar no siempre es un acto reflejo que dibuja la tristeza al exterior. En algunos casos todo lo contrario. 

Fluyeron algunas noches entre lágrimas. Echar de menos a alguien con quien has imaginado todo el universo a tus pies. No era sencillo. En la soledad junto a las estrellas. Entre unas paredes que parecían rebotar miles de imágenes por minuto. Multitud de sensaciones que jugaban siempre alrededor de la nostalgia. Las sábanas y la almohada como cómplices. Querer ver con el corazón pero apenas tener fuerza para sentir y para mirar el horizonte con ilusión. No fueron pocas las veces que me quedé dormido tras desprender algún mar de gotas cristalinas. 

Desde otro prisma bien distinto, el Barça nos volvió a ofrecer más capítulos de su bella historia que agrandan su leyenda. Nuevos títulos a su legado, plagado de un éxito a la par tan reciente como casi inaudito en sus más de 110 años de existencia. La exhibición en Wembley ante el ManU, donde se completaba una cuadratura del círculo que no evocaba sino continuidad más que el final de una época, me produjo una emoción tremenda. No viví la final de México 1970 entre Brasil e Italia pero sabía que estábamos a un gol de redondear el marcador con un contundente 4-1. El símil, iba más allá. La canarinha campeona que lideraba Pelé preside el altar de grandes conjuntos de fútbol de toda la Historia. Allí donde el Barça entrenado por Guardiola ya pertenece por méritos propios. No somos plenamente conscientes, absorbidos por la inmediatez de los sucesos que viajan junto a nosotros, de todo lo que está logrando este equipo mágico. Eterno.

Poco antes de Wembley, lloré. Fue tras un entrenamiento con los alevines. Llegué a casa y mis padres me dieron la enhorabuena. No pude contenerme y los abracé como nunca. Un oceáno de lágrimas. Literalmente. Tras una búsqueda que no acababa de far fruto alguno, me llamaron de Pepsico. Comenzaría el 17 de mayo bajo contrato de prácticas. Por fin alguien me daba la oportunidad de tener experiencia laboral en una compañía y en algo relacionado con mis estudios. Habían sido muchos los meses y uno acababa por sentirse inútil e incapaz de lograr lo deseado. Fue una inyección de moral enorme al mismo tiempo que todo un desafío. Me siento muy agradecido por la confianza que me dieron y el tiempo que esté en la empresa intentaré dar lo mejor de mi mismo. 

Igual que en el Bosco... De allí nacieron las otras lágrimas especiales cuyo sabor resulta aún hoy día indescriptible. Y todo se condensa, siendo muy injusto, en una tarjeta repleta de detalles cuya trascendencia protegeré siempre bajo llave en el cofre de mi alma. He aquí aquello con lo que me sigo emocionando siempre que le echo un vistazo. Son palabras que están ahí. No se las llevará el viento. Igual que quienes las escribieron, nunca fallan. Ellos nunca me fallaron:

1- Rome: Nunca te olvidaremos Chopi, hasta luego.
2- Raúl (Rayu): No te vayas sino te pegamos! Que tengas novias!
3- Sergi (Tapi): Chopi nunca te olvidaremos ni lo que nos has enseñado. Dew.
4- Òscar: Chopi gracias por todo lo que has hecho y espero que te vaya bien la vida, el trabajo y las novias. Nunca te olvidaremos.
6- Roger: Chopi ets collonut. Ets el millor! K estoy muy LOKO!
7- Prats: Eres un buen entrenador y una buena persona, te conozco desde hace muchos años y creo que todos no te olvidaremos. PAZ. Y aprovecha tu vida al máximo vale!!!
8- Alex Mateo: Que te vaya bien el futuro.
9- Gaspar: Nos has entrenado bien estos años, te recordaremos siempre. Adiós.
10- Dani: Chopi espero que te vaya bien en el tajo y que te saques una novia!! Y no de las imaginarias que tienes!
11- Segu: Eres el mejor entrenador del mundo. Te queremos.  

Seguramente este sea el último post que escriba hasta 2012. A todos los que habéis dedicado parte de vuestro preciado tiempo en acercaros, muchas gracias. Es un placer.

No prometo nada pero volveré. Si no con más cantidad, sí mayor calidad.

¡Feliz Año Nuevo a todos! 

Paz y Amor.






12.6.11

El chupa chups de la victoria


Tenía un chupa chups guardado en el bolsillo izquierdo de la cadazora tejana. Había decidio ponerse la marrón clara, otoñal. En esos días no parecía estar respirando el mes de junio. Además, así combinaría mejor con los zapatos de similar tonalidad. Había que cuidar los detalles. La estética. Recordaba mientras desenredaba los cables de los cascos algunas anécdotas que se antojaban recientes en su interior, marcadas con fuego ardiente. Toda aquella historia del chupa chups de la victoria...

Quizás todo había surgido con aquél relato que escuchó por televisión de Red Auerbach, el mítico entrenador de los Celtics que desafiaba a los rivales encendiéndose un puro en pleno transcurso de partido. Ese puro lo bautizó como el de la victoria. Y se lo fumaba aún cuando su equipo iba perdiendo. Tanto para alentar a los suyos e impregnarles de confianza y seguridad en el triunfo como para tocar la moral del contrario. A la vista de los resultados, aquellos puros mágicos funcionaban.

Pues él, por su parte, tenía los chupa chups de la victoria...

Confesó a sus chavales el secreto. Solía empezar a degustarlo tras el descanso. Tuvo su efecto rápidamente. Partido a partido le preguntaban si se había traído el famoso dulce con el palito de plástico. Se reservaba los de sabor cola para los partidos importantes. Eran su favorito. La superstición fluía por doquier. En el rostro inocente e ingenuo de los niños se reflejaba la bondad. La alegría innata por conservar ese secreto. La piedra filosofal del conjunto. Algo intangible a lo que agarrarse cuando no podían navegar por aguas tranquilas. Cuando desde el campo se giraban hacia su posición y veían algo blanco y delgado saliendo de su boca, se tranquilizaban. Ganaban en confianza. Se sentían más seguros de ellos mismos.

Volvió a la realidad cuando sacó del bolsillo aquél chupa chups. Y con agilidad apartó el plástico que lo recubría. Entonces, con suavidad y mimo fue balanceándolo de lado a lado; la lengua ejecutando con maestría y precisión los movimientos más complicados. Entre tanta emoción y concentración había casi descuidado que se encontraba en un lugar público como el metro. Sentado, a las pocas paradas de ponerse en marcha aparecieron una madre y su hija en escena. Se sentaron enfrente de su posición. La niña pequeña, de origen afroamericano, no dejaba de mirar atenta y atónita el chupa chups. Él se dió cuenta y se recreó un poco más en el arte para sacar una tierna sonrisa a la cría. Al verla reír se acordó de sus chavales. De aquella ingenuidad e inocencia que nadie jamás se debería atrever a interrumpir. La niña hacía ademán con sus ojos de querer probar el caramelo. Desorbitados, casi salivaba de la intención. Del capricho.

Llegaba la estación en la que se bajaría para iniciar un nuevo día laborable. Que se prometía largo. Por eso había ocultado otro chupa chups de reserva en el único compartimento interior de la chaqueta otoñal. Al percatarse mientras se dirigía a la salida que la niña le seguía mirando, algo triste y con la mirada menos brillante que hacía unos minutos, acudió rápido hacia ella y le regaló el chupa chups que le quedaba. La niña sonrío mucho más que antes y le brindó con un balbuceo de "gracias" que acompañó de una carcajada muy pueril. Él le guiñó el ojo y se esfumó rápidamente entre la multitud.

Alcanzada la calle, se sintió realizado. Digno. Había compartido la ilusión del chupa chups de la victoria. Se había ganado el corazón y simpatía de una niña muy pequeña que hacía que ese día cobrara ya sentido para siempre.

19.4.11

De dos trimestres


Llevamos disputadas 23 jornadas. Todo victorias para un total de 92 puntos. Matemáticamente no está hecho aún pero puedo asegurar que estamos cerca de proclamarnos campeones. A grandes rasgos, estos son los números del Alevín del Salesians Horta que tengo la suerte de entrenar, comparando los dos trimestres ya sobrepasados.

Primer trimestre, de octubre al parón de Navidades:

- 10 partidos jugados
- 100 goles a favor
- 10 goles en contra
- 10 GF por partido vs 1 GC por partido
- Mayor goleada como local: 19-1 ante Barcino
- Mayor goleada como visitante: 0-13 ante Monopol
- Resultado más ajustado como local: 4-1 ante Sant Ignasi
- Resultado más ajustado como visitante: 1-6 ante Europa

Segundo trimestre, de enero al parón de Semana Santa:

- 13 partidos jugados
- 131 goles a favor
- 12 goles en contra
- 10,08 GF por partido  vs 0,92 GC por partido
- Mayor goleada como local: 21-0 ante Monopol
- Mayor goleada como visitante: 0-14 ante Turó de la Peira
- Resultado más ajustado como local: 7-4 ante Manigua
- Resultado más ajustado como visitante: 2-4 ante Vila Olímpica

Segundo trimestre, destacando solo los 10 primeros partidos jugados:

- 107 goles a favor
- 11 goles en contra
- 10,7 GF por partido vs 1,1 goles en contra por partido

Cifras globales:

- 231 GF
- 22 GC
- 10,04 GF/partido vs 0,96 GC/partido

Era complicado mejorar los números del primer trimestre pero a juzgar empíricamente parece que se ha logrado. La tarea más difícil es seguir manteniendo la motivación y el espíritu de trabajo semana tras semana. No obviemos que hablamos de un grupo de niños de 11 para 12 años. Siempre hay espacio para la mejora. Pero también es razonable asumir que ante una superioridad ciertamente clara a nivel de resultados la tensión competitiva se resienta. A nivel de juego hemos tenido partidos más brillantes que otros pero en la mayoría hemos tenido claro qué hacer con y sin el balón. El estilo y la propuesta están ahí en un grupo con bastante talento, ambición por competir buscando la victoria y que sobre todo tiene que mejorar bastante a nivel extradeportivo. Sobre el césped suelen convencer; fuera de él tienen mucho margen de mejora. Igual que a nivel futbolístico. Pero no hemos de olvidar que en el fútbol base tanto o más importante que formar a deportistas es educar y formar personas.

Imagen: Minutos jugados por partido de los miembros de la plantilla hasta la fecha. Cada partido dura cuatro cuartos de 15 minutos cada uno.

8.4.11

Antes de nada: Educación


Algunos de los que os asomáis por este rincón plagado de buenas intenciones, quizás la mayoría, sabéis que tengo un pequeño gran hobby remunerado que consiste en entrenar a fútbol. Empecé allá por otoño de 2007. Y sigo en ello. Con prácticamente el mismo grupo pero en reducidas dimensiones que la primera vez. Sin duda que los resultados de esta temporada, hasta el momento, son prácticamente inmejorables. Quedan 6 partidos para el final y los críos acumulan casi 230 goles a favor y poco más de 20 en contra en 22 partidos disputados. Hemos ganado todos los partidos. Y si no hay un descalabro final, puedo asegurar que ganaremos la liga.

Pero...

Los resultados, la trayectoria deportiva es lo de menos. No es lo esencial cuando lo que se busca por encima de todo es educar y formar a futuras buenas personas antes que buenos futbolistas. Porque si falla la educación cuando se trata de niños de 11, 12 años estamos entonces creando más bien pequeños monstruos. Todas las instituciones implicadas en la formación integral de un niño, desde la familia a los padres, pasando por los entrenadores o monitores que apenas pasamos unas 6 horas a la semana con ellos, somos corresponsables de tal proceso. De su evolución. Algo falla cuando en menos de un mes, tengo que escuchar o atender tres conflictos internos. El vestuario -y esto los que han jugado a fútbol o juegan lo sabrán- es el lugar sagrado por antonomasia del futbolista, ya seas niño o mayor. Pero eso no significa que sea un sitio donde hacer el golfo ni el aprendiz a gamberro.

Los trapos sucios se lavan en casa. Con la puerta cerrada. Así debe ser. Pero valga el ejemplo de los alevines que entreno para demostrar que ante todo, la educación es lo prioritario. Si no formamos a  personas para que sean buenas -es el mayor reto-, el día de mañana no serán ciudadanos que valoren el respeto, la disciplina ni la ley como es debido. Pensarán y entenderán la libertad de sus vidas como un juego en el que todo vale. "Puedo hacer lo que quiera cuando quiera, donde quiera y como quiera". Y eso no puede ser así. Importa realmente un pimiento -con perdón- que tenga un grupo con mucho potencial competitivo si a la hora de demostrar su valía como personas no optan sino por reírse de los demás y creerse los reyes del mambo. Eso no vale. No debe ser así.

Todos, repito, todos los que participamos en el proceso de formación del niño seremos corresponsables de su destino. Quizás algo falla en el entorno y en el sistema propiamente dicho, pero precisamente, al tratarse de la más divina juventud y el futuro de nuestras sociedades, hemos de ser conscientes que con la educación nos jugamos algo muy importante. Nos jugamos todo. El porvenir de las naciones. Y no es poco. Tampoco fácil. Sin embargo, hemos de persistir para lograrlo. Buenas intenciones, buenas acciones y que la esperanza nos acompañe para siempre.

22.3.11

(De un) Discurso de motivación


El siguiente texto corresponde al discurso motivacional que elaboré para el partido contra el Sant Ignasi -segundos en la tabla- del pasado 26 de febrero. Los críos ganaron por 2-7, rompiendo la imbatibilidad de los locales en su feudo y actualmente lideran la clasificación con 11 puntos de ventaja y 9 partidos por disputar. Aún queda mucho camino. No nos bajaremos de este tren:

"Quizás aún no alcancéis a comprender lo siguiente: en la vida hay trenes que pasan una sola vez en la vida. Rara vez pasarán dos. Simplemente tienes que tratar de subirte a esos trenes. Solo el tiempo dirá si acertasteis o no. Solo el tiempo te dirá si realmente mereció la pena.

El sábado jugamos contra un rival de sobras conocido. Cada año de los que lleváis jugando lo hemos encontrado en nuestro camino. Y este año más que nunca, parece especial. Porque es el que directamente nos pisa los talones. Han ganado todos sus partidos en casa y cosas así siempre nos deben ayudar a encontrar una motivación más que suficiente y que en partidos así ya se presupone.

Tenéis una gran suerte, señores. Jugáis al fútbol que es algo que os encanta. Entre amigos. En el colegio, apenas bajando unas escaleras. Y, además, a diferencia de la mayoría de categorías del club, sois una generación con un alto número de victorias. No os da miedo ganar, sino todo lo contrario. Puede ser que alguna vez os lo haya explicado, ni que sea por encima, pero yo también estuve en vuestro lugar. Jugaba al fútbol, en el equipo del colegio y entre amigos, muchos de los cuales aún sigo viendo bastante a menudo. Los deportes colectivos unen mucho porque se acaban compartiendo un montón de horas juntos y, fundamental, se lucha por un objetivo común. Se es consciente que sin la ayuda y la aportación del otro, nada se consigue. Por eso el fútbol es un deporte, un juego de equipo. Y pensaréis ahora… “¿qué me estás contando, Chopi”? Lo cierto es que como decía yo estaba igual que vosotros hace algunos años. Tuve la suerte de ganar ligas junto a mis amigos y compañeros y nos daba igual el rival, el grupo y la división en la que competíamos. Solo nos importaba pasarlo bien, disfrutar y, por supuesto, ganar. Y, lo bueno de todo es que en ese mismo pack…también ¡aprendíamos! Y eso es el fútbol, señores, al fin y al cabo. Reunir un grupo de gente dispuesta a luchar por los mismos sueños, dispuestos a sacrificarse para lograr algo todos juntos. Nada más se saborea después de un triunfo que el sentimiento de satisfacción. De pensar que se han hecho las cosas bien y se ha intentado dar el máximo. Y, os digo con sinceridad que por mucho que pasen los años mis amigos y yo seguimos recordando viejas batallitas en el campo, partidos especiales ante rivales contra los que había mucha emoción y tensión y miles de anécdotas.

Por ello os digo que pase lo que pase, merece la pena intentar disfrutar del momento y las oportunidades que se nos presentan. En la vida, en el fútbol y en el colegio. Para que cuando pase el tiempo podáis recordar con orgullo aquello de lo que formasteis parte, aquello en lo que fuisteis protagonistas indiscutibles de vuestra propia historia, del primero al último. Nadie nunca os podrá quitar todo eso. Así que si estáis dispuestos a seguir trabajando y a dejaros la piel mediante el esfuerzo en cada entrenamiento y en cada campo, continuad leyendo. Si queréis subiros a ese tren que os he comentado al inicio, pasad a la cara de detrás. En caso contrario, entenderé que lo que queréis es venir a pasar el rato y que no valoramos del todo la oportunidad que tenemos.

Para continuar leyendo y pasar al siguiente nivel necesitamos las paradas, seguridad y frialdad de Rome, la fortaleza defensiva y la barrera humana que forman Òscar y Roger, la creatividad y el talento en la distribución de Mate, la verticalidad y chispa de Gaspar, la solidaridad y asociación continua que ofrece Joan, la izquierda y la magia de Dani, la puntería y el esfuerzo de Marc, el sacrificio y la voluntad de Tapi y el compañerismo y calidad de Raül. Para seguir creciendo necesitamos lo mejor de cada uno de nosotros mismos".

Nota del autor: En la cara posterior estaban las notas, claves y detalles de nuestro rival, el Sant Ignasi.

28.1.11

Aprender y competir

Era un poco antes de las 8 de la mañana cuando me pasaron a buscar. Salir a la calle era como entrar en un congelador. Ninguna escena asociada a un domingo idílico. La plantilla estaba convocada a las ocho y cuarto en el campo contrario. En el Clot de la Mel. Intuía que iba a costar. No sería como los últimos partidos. Ya contaba con una baja por decisión técnica pero no esperaba no poder contar con una de las piezas fundamentales, de esas que no nos gusta tocar a los entrenadores. Niños que pese a lo que son, jóvenes criaturas, te dan una gran confianza. No solo a mí sino a sus compañeros, lo más importante. Así que solo tendría un cambio. Las dudas y los temores se acrecentaban por momentos.

Saltamos al césped para el calentamiento previo al partido. Estaba literalmente helado. Si alguno a esa hora tenía ganas de juerga bien podría haber iniciado una guerra de hielitos. No exagero. Antes de empezar, un padre trajo churros -porras en realidad- a todos los miembros del equipo, incluido un servidor. Estábamos a mitad de la preparación y la imagen era poco más que surrealista. Giré 180º la cabeza para comprobar como aficionados del equipo contrario parecían mirar con estupor, entre contrariados y atónitos. No creo que esperaran un líder comiendo churros antes de un partido así. Al fin y al cabo ellos eran los terceros y contaban con credenciales muy notables como locales. Entonces, un fotógrafo que desafiaba la meteorología en esas circunstancias nos retrató momentos antes del comienzo. La foto colgada, sí. De hecho, fijándose uno bien puede contrastar que algún que otro niño no se había zampado aún el desayuno que nos había ofrecido amablemente el padre.

Comienza el partido. En el primer minuto erramos una ocasión propicia para ponernos por delante y dar un golpe sobre la mesa. Parecía un nuevo presagio sobre lo que se avecinaba. Logramos adelantarnos pero a la jugada siguiente nos empatan de córner tras un rebote en el palo, algo confuso todo ello. Empujaban de lo lindo, producto de su palpable superioridad física y la costumbre de jugar a las 9 de la mañana en esas condiciones. Nosotros estábamos con las sábanas pegadas. Quizás era un reflejo de quien escribe: apenas me salía un hilo roto de voz. Una afonía tremenda. No podía sino dejarme la poca voz que me quedaba animando a los jugadores.

Al final del primer cuarto llegamos con empate a un gol. Y al descanso. Tras la reanudación volvemos a adelantarnos pero inmediatamente ellos nos empatan tras un nuevo barullo en el área a raíz de un saque de esquina. Final del tercer cuarto. Piensas que puedes perder, que quizás era el día señalado para truncar la racha. Hasta un jugador me había comentado que íbamos a perder dado lo que estaba aconteciendo: no dominábamos como otros días, no tocábamos más de tres pases seguidos y la madera había escupido un par o tres veces la pelota. No teníamos nuestro día, desde luego. Yo le dije que sacaríamos esto adelante. Les dije que jugáramos tranquilos y confiáramos en hacer nuestro juego. Intentar hacer las cosas bien y que ya llegaría. Bueno, algo se me escucharía, creo. Estaba más tocado yo que el propio equipo, por mi estado.

Quedaban quince minutos más. Para seguir sumando de cuatro en cuatro o para ver las orejas al lobo. Casi no recordaba la sensación de llegar al final de un encuentro con las cosas ajustadas, con esa mezcla de tensión, tragedia y emoción que solo desprende el fútbol. Porque tratándose de críos, las sensaciones parece que resuenan el doble. Que se llegan a vivir con mucha más intensidad. Por eso en partidos así, uno acaba valorando más la victoria. Lo que se consigue. Dos goles nuestros pusieron el broche final a un partido duro en el que la actitud fue intachable en los minutos decisivos. Lucharon y demostraron un espíritu competitivo muy digno, a la altura de unos pequeños insaciables jugadores que estaban sufriendo más de lo que estaban acostumbrados en lo que llevábamos de temporada. Entonces pensaba en esa persona tan especial que siempre me preguntaba aquello que suena a ¿'de cuántos habéis ganado'? Me sentía orgulloso en parte de poder decir que había sido complicado. Muy igualado. Que como yo siempre le destacaba, aunque se ganara por mucha diferencia, no había sido fácil. Nunca me cree en eso. Que siempre digo lo mismo.

Pero es cierto. Todo en la vida cuesta. Aún cuando todo parece de cara, si no seguimos trabajando y esforzándonos duramente para ir mejorando semana tras semana, entreno tras entreno, lo jugado y lo vivido es puro recuerdo. El partido más importante es el inmediato. Nos queda completar este sábado la primera vuelta. Si creemos que está todo hecho con tanto que aún resta iríamos muy mal encaminados. Mi labor es tratar de mantener una dinámica competitiva pase lo que pase, combinando el aprendizaje con los buenos resultados. Pero ellos ya saben, porque es algo que les repito antes de cada partido, que 'ganar no me vale si no es con nuestro estilo'. Que 'este año lo más importante es crear una marca, un estilo propio para los años venideros'. Y que en este caso para nada 'el fin justifica los medios'.

La sensación de ganar es única. Todo el mundo lo desea. Y consciente soy de mi fortuna. Pero quedan muchos deberes por hacer y muchos exámenes en el horizonte. Si uno no estudia y se conforma, al final no sirve de nada. Lo ideal es ir a más a medida que pasan los días. Las jornadas. La perfección no existe y no debe ser la cima nunca. El objetivo es superarse. A sí mismo y como colectivo. Y si se puede ganar hay que aprovechar la ocasión. No se puede renunciar a saborear el dulce de la gloria. Ojalá sigamos así por mucho tiempo. Pero no será fácil. No importa que llevemos una diferencia de 8 puntos al segundo o que acumulemos 135 goles a favor y 12 en contra en 14 jornadas (una de las cuales descansamos). Estamos a mitad de camino y la cumbre puede que se divise más cerca que en octubre pero ya se sabe lo que dicen. Lo difícil no es llegar arriba sino mantenerse allí. En lo alto. Ojalá en mayo pueda decir que estoy satisfecho con los jugadores y el trabajo realizado. Pase lo que pase, esa sensación será el mayor premio y reconocimiento que uno pueda llegar a sentir. La satisfacción.

¿Qué vamos a hacer? -Luchar. ¿Qué vamos a hacer? - Ganar. ¿Quién somos? - El Bosco.

17.6.10

Escrito por un crío

Jordi, te doy las gracias por estos tres años que te he tenido de entrenador.

Con tu constancia y esfuerzo me has enseñado a tener siempre ilusión en los entrenamientos y en los partidos. Muchas veces se hacía duro porque tenía que hacer deberes o estudiar para los exámenes y de los madrugones, no te cuento. Pero siempre pensaba que tú contabas conmigo y eso me hacía sentirme fuerte y seguir adelante com mi equipo.

Jordi, espero que lo apruebes todo y que puedas seguir siendo mi entrenador y si no puede ser, quiero que vengas a verme jugar, y que nunca olvides que para mí siempre serás mi entrenador y mi amigo. Muchas gracias.


Sin palabras...

30.5.10

El final es sólo un nuevo principio


El partido termina. 6 a 2 de forma favorable ante los segundos. La liga ha terminado. Todo el mundo se saluda; felicito a los críos y formamos un corro todos juntos antes de gritar el famoso ¿Qué hemos hecho? ¡Ganar! ¿Qué hemos hecho? ¡Ganar! ¿Quién somos? ¡El Bosco! Pero hoy, como todos los partidos, dedico algunas palabras antes de gritar como espartanos. Suena a despedida. Un homenaje a un gran equipo y les aseguro que ha sido un orgullo estar todo este tiempo con ellos. Carlos, que lleva un año menos con ellos también, ha ratificado esta emotividad por su parte.

Entonces los jugadores se van al vestuario donde la multitud de padres les espera aplaudiendo, orgullosos como deben de todos ellos. Me dirijo al banquillo y me siento. Es curioso porque nunca me aposento en él durante los partidos. Me los he pasado todos estos últimos meses, jornada tras jornada, por la banda, yendo y viniendo como un poseído en ocasiones. La intensidad, las instrucciones y sobre todo la labor psicológica. El famoso "¡Va, va, va, va"! del que no soy consciente cuántas veces he repetido partido tras partido. Allí en el banquillo no he podido resistir y me he venido abajo. He llorado emocionado y Carlos y Éric, con el que entrené el primer año precisamente a los mismos niños, me han venido a consolar y abrazar. Decían que aún quedaba el torneo. He bromeado que no podría decir nada ese día si hoy ya estaba así... Luego he disimulado las lágrimas echándome agua de los botellines por la cara.

Realmente estoy satisfecho y muy orgulloso. La anécdota es que me han dedicado todos los goles los jugadores. Las 6 veces me han señalado con el dedo en mi dirección. Hoy yo más que nunca los he celebrado por dentro. Estaba tranquilo y confiado en la victoria. La victoria más importante, por encima de los 3 puntos que aseguraban la séptima plaza, era demostrarnos a nosotros mismos que bajo un sol de justicia un grupo de jugadores de primer año podían ganar a todo un segundo clasificado, equipo un año mayor y que ha hecho una excelente temporada. Para mí es un triunfo importante, simbólico.

Si algo ha sucedido en estos tres años es que el fútbol me ha ido devolviendo todo lo que yo hice por él como jugador. Fueron 12 años, desde segundo de primaria hasta primero de carrera en un mismo equipo, defendiendo unos colores. Una trayectoria que terminé tras finalizar el ciclo de juveniles en una nefasta temporada de malos resultados y lo peor que le puede pasar a un futbolista, lesión larga y molesta (tendón de Aquiles). Pero en el fondo de mi alma sabía que algún día se haría justicia y que me acabaría quitando el mal sabor de boca de mi último año como jugador. Y gracias a la suerte que he tenido entrenando a los famosos críos ha sido todo mucho más fácil.

92 goles a favor, 48 en contra. Hemos ganado a todos los equipos excepto a tres como mínimo una vez en el campeonato. En casa somos el segundo mejor conjunto después del campeonísimo Catalonia, con 12 triunfos, 2 derrotas y un empate. Si sumamos lo del año pasado en el que ganamos los 15 partidos como locales la verdad que es una proeza hacer de nuestro estadio un auténtico fortín. Es un síntoma de equipo especial, de equipo grande. Esto al fin y al cabo son datos, estadísticas y ahí queda para el recuerdo y la historia.

Lo que quedará para siempre será la sensación y la emoción de entrenar y dirigir, semana tras semana a tan buenos jugadores, a un grupo tan completo. No sé que pasará en realidad en el medio plazo pero si consigo entrar en Periodismo parece que será complicado seguir entrenando ya que los horarios son intensos mañana y tarde. En principio, y dejando de lado esto último, ya no iba a entrenar a los mismos críos aunque siguiera allí en el Bosco. Pero lo más importante, aunque me dé mucha pena, es ahora mirar adelante y pensar en mi futuro académico y profesional. Han sido tres años magníficos en los que me he reconciliado con el fútbol gracias a un grupo de niños de los que hace apenas cuatro años no sabía nada de nada.

Quedan dos semanas para disfrutar y saborear pero ya nadie me podrá quitar lo bailado. Confieso, para terminar, que hoy en la charla no les he dicho casi nada de asuntos tácticos ni nada puramente futbolístico. Poco más que la alineación, sus posiciones y sobre todo les he dicho que jugaran y pelearan con orgullo para terminar con la cabeza bien alta. Y les he pedido que si tenían una pizca de ilusión y raza, que ganaran por mí, porque iba a ser el último partido oficial que estaríamos juntos. Les había contado que había renunciado a muchas cosas todo este tiempo para estar con ellos; que me había perdido algunas cosas que solemos hacer más a menudo los que tenemos esta edad; y que estaba muy orgulloso de ellos. Que eran un auténtico equipazo pero que no bastaba con palabras. Que si ellos no querían nos meterían unos cuántos. Tengo la sensación, es verdad, que me he repetido más que el ajo estas temporadas. Pero estoy seguro que han aprendido algo. Eso es lo importante.

Hoy han ganado; hemos ganado todos. El fútbol ha ganado con honradez y dignidad. Han vuelto, ahora, a aparecer sutilmente lágrimas de tristeza y alegría, mezclándose en esta velada tan especial e irrepetible.

"¡Va, va, va, va!"

22.5.10

Pequeños grandes jugadores


Me quito el sombrero. Éramos 10. 10 contra 11. Nos han expulsado a un jugador en la segunda parte cuando íbamos 0 a 1, terminando con 9 los últimos 20 minutos aproximadamente. Nos han acabado empatando a falta de dos minutos. El árbitro ha sido lamentable, pero esto ya no es inusual. Para añadir más dramatismo, uno de nuestros jugones particulares, el 10, el rubito de oro con una zurda endemoniada, ha vomitado de camino al campo. Luego acabaría marcando nuestro gol en una cabalgada messiánica desde el centro del campo.

Justicia o no, una victoria moral es algo intangible que a la larga marca y mucho. Les he dicho antes de empezar que pasara lo que pasara, si nos dejábamos la piel y nos sacrificábamos como un equipo, que entonces daría igual el resultado y que continuaríamos siendo los mejores. Que para mí siempre serán ellos los mejores y que era un orgullo ser su entrenador. Al final del partido les he comentado que aunque en la clasificación no ponga que somos sextos, en realidad podemos considerarnos ganadores y merecedores no ya de esa posición sino de la quinta o la cuarta. Que una victoria moral es algo mucho más importante en el largo plazo que tres puntos ahora mismo.

Que era una demostración que ante las dificultades había que crecerse y madurar; y que eso lo tendrían que aplicar a todas las facetas de la vida. Hoy seguro que será un partido que recordarán por mucho tiempo. Lo grabarán en su ADN y cuando tengan dificultades en su camino, individual y colectivamente, sacarán el orgullo y la pasión, la dignidad por no darse nunca por vencidos.

Hoy hemos perdido dos puntos al final y grandes opciones de subir una posición en la tabla, pero lo más importante es que los pequeños grandes hombres, unos auténtico guerreros hoy llenos de esfuerzo y talento, han demostrado que la épica, una vez más, es posible en el mundo del fútbol.

La gesta no ha sido completa pero hoy más que nunca estoy orgulloso de ellos, los auténticos héroes que han demostrado mucho valor y personalidad. Con partidos así, uno no puede sino agradecer la suerte y la oportunidad de entrenar y dirigir a un grupo de críos tan increíbles.

A uno se le queda el mal sabor de boca, agridulce, de saber que estabas tocando con la yema de los dedos algo inaudito, casi mítico y celestial, con dos menos...tan cerca del triunfo. Casi ha sido un milagro protagonizado por unos pequeños que en su mayoría no han cumplido los 11 años. Estoy seguro que pasará el tiempo pero en su memoria y entre ellos recordarán por muchos años que fueron capaces de desafiar todas las adversidades posibles y levantarse como luchadores agotados para morir con la cabeza bien alta. Con dignidad.

Apenas me queda el último partido de liga con ellos y el torneo además de quizás algún amistoso. Son tres años con este núcleo de jugadores tan especiales y días así, todo lo que se ha trabajado y todo aquello a lo que personalmente he renunciado para dedicarme a ellos, merece la pena y compensa en cantidades infinitas. Es un sentimiento, una sensación casi indescriptible y única.

21.5.10

En el calor de la noche


¿Cómo se siente uno preparando el partido casi más importante de la temporada? No hablo de la final de mañana de la Champions League. Como entrenador que trato de ser, tengo objetivos más modestos: acabar sextos en nuestro primer año de alevines. Aún quedará otro partido, igual o más complicado en casa, pero mañana es el partido más importante. El otro ya vendrá.

Hace un año, curiosamente, ya habíamos ganado la liga matemáticamente en benjamines. Acabamos con 87 puntos de 90 posibles en lo que fue una temporada mágica y majestuosa que ya nadie me podrá robar a mí ni a los grandes jugadores con los que contaba, el grueso de los cuales sigue siendo parte esencial este año.

Sabes que vas a un campo realmente complicado ante uno de los equipos menos goleado de la categoría. Además, te presentas con 11 jugadores justos debido a bajas en la plantilla...para jugar nada más y nada menos que a las 14h, con todo el calor que se espera por entonces.

Me gustan los retos y para crecer futbolísticamente se debe incrementar el nivel ante las dificultades, sean cuáles sean los obstáculos. Esta filosofía sería perfectamente aplicable a cualquier faceta de la vida. Crecerse y madurar ante los momentos más complicados. Mañana es un desafío bonito en el que tenemos mucho por ganar y algo, no engañaré, que perder. Mejor quedar sextos que dos o tres puestos más abajo.

Sé que voy a tener que hacer algunos cambios en la táctica respecto a lo habitual, lo que llamaríamos "inventos de los entrenadores" en circunstancias así, con lo que voy a ser valiente y me la voy a jugar desde el inicio con un 1-3-4-3. Alguna ausencia en defensa condiciona el esquema pero no es una excusa sino una oportunidad para demostranos a nosotros mismos que somos capaces de sacar adelante un partido dada la coyuntura.

Con respeto, pero sin miedos, fiel a los principios y con mucha confianza en mis pequeños grandes hombres. Las piedras para izar un gran monumento mañana al mediodía están empezándose a levantar. De muchos factores dependerá que al final del partido el edificio esté bien plantado sobre el césped, pero seguro que ilusión, ganas y espíritu de sacrificio no nos faltará. Con el esfuerzo siempre acaba existiendo recompensa. Si nos dejamos la piel, no habrá sido en vano.

En el calor de la noche, preparando un partido vital, el penúltimo oficial con el núcleo fundamental de jugadores, críos, con los que llevo trabajando tres años.

26.2.10

Cosas de críos

A veces los niños te sorprenden. Hoy me han dicho algunos que me encontraban más joven. Será porque su friolero entrenador ha encontrado el día para volver a los pantalones cortos. No será porque llevo casi una semana sin afeitarme.

Curioso que los críos te vean mayor de lo que realmente eres. Con todo y como casi siempre, esos pequeños momentos logran sacar la más agradable de tus sonrisas. Y que continúe...

21.5.09

Disfrutar


En el deporte profesional y de alta competición, como por ejemplo el fútbol, el éxito se suele medir por los resultados. En su extensión y aplicación, por los títulos. Por su parte, los objetivos y metas que se persiguen en el fútbol base, el de formación, son muy diferentes. Lo que prima por encima de cualquier resultado es disfrutar. Disfrutar aprendiendo a fallar y corregir; disfrutar aprendiendo a acertar. Pero incluso más allá de formar deportivamente a un niño o niña lo principal es ofrecer una base educativa y humana con la que poder ser el día de mañana una buena persona antes que un buen futbolista.

El destino ofrece a veces oportunidades únicas, de ésas que nunca olvidarás y en las que uno mismo puede llegar a disfrutar tanto como los críos que entrena. El sábado pasado y a falta de dos jornadas para terminar la liga, el equipo al que entrenamos consiguió matemáticamente ganar el campeonato. Y hablo en plural porque este éxito sin precedente igual en el colegio es fruto del trabajo y la labor de los dos entrenadores (Carlos y un servidor), los tres ayudantes-entrenadores (David, Oscar y Joan Marc), del delegado (Juan Pedro) y por supuesto del coordinador Joaquín y el jefe de extraescolares Gago.

En la vida la toma de ciertas decisiones condiciona los resultados obtenidos, las experiencias vividas. En mi último año de juvenil en el Bosco el mismo coordinador me ofreció la posibilidad de entrenar al que era entonces benjamín de primer año. Renuncié ya que con mi primer año de universidad y aún siendo jugador quería tantear el terreno y tenía miedo de no poder con las tres cosas a la vez. Un año después Joaquín a través de Èric (amigo y compañero en todos los sentidos), me dijo que fuera una tarde de otoño al Bosco si podía para hablar con él. Me ofreció entrenar junto a Èric, que ya estaba en ello desde el inicio, al benjamín de primer año. Acepté. Tras toda la temporada anterior este año de nuevo volví con los mismos benjamines. Esta vez en lugar de Èric, hacíamos el trabajo con Carlos y los susodichos ayudantes que también poseen el título de entrenador de futbol base. Nunca puedes llegar a saber que hubiera pasado si hubiera tomado otra decisión la primera vez que Joaquín me ofreció entrenar. Pero está claro que no me arrepiento y que me siento muy afortunado dado el punto del que partimos todos, desde los críos a nosotros mismos, y donde nos encontramos ahora.

Es bonito y placentero crecer al mismo tiempo que ellos crecen. Aprender al mismo tiempo que ellos aprenden. Disfrutar al mismo tiempo que ellos disfrutan. No quiero pensar en lo que vendrá aún. Me gusta esa sensación de que en la vida renuncias a algunas cosas para obtener tantas otras, cuya gratificación pese a parecer difícil de digerir en un horizonte temporal breve, reportará utilidad pasados los años. Porque pasado el tiempo seguirá cumpliéndose la azarosa ley de los caprichos y lo estocástico y seguiré pensando que fui un afortunado en todo esto que me ha tocado vivir.

Y la temporada aún no ha terminado. Tenemos todos el sueño de pelear si es posible por la Copa de Barcelona con los mejores colegios inscritos en Consell Escolar. La liga que han ganado los críos es la de la Federació Catalana de Futbol; Grupo 1 de Benjamines de Segunda División.

Personalmente y tras mi realmente triste retirada de los terrenos de juego, lo logrado hasta ahora este año me ha servido como redención. El fútbol y yo hemos vuelto a hacer las paces en cierta forma. Y eso es algo que me llena de orgullo.

Pero si existe algo que me llena de orgullo es ver como todos los niños disfrutan jugando y como sonríen conscientes de que han logrado algo increíble, de que son campeones. De que a falta de dos jornadas han ganado 27 de los 28 partidos disputados en la liga. De que son el equipo con mejor diferencia de goles. De que han ganado todos los partidos en casa. De que están disfrutando con el momento. Como les dije antes del último partido: "Disfrutad de este momento y esta oportunidad que todos juntos tenemos porque os prometo que nadie, absolutamente nadie, os la quitará ni robará. Esta ilusión puede ser un sueño hecho realidad y algo que recordaréis para siempre. Yo aún sigo recordando con alegría y felicidad las ligas que pude ganar cuando era más pequeño y jugaba aquí en el Bosco. Y os prometo que nadie me ha quitado ni me quitará nunca los buenos recuerdos. Así que salid al campo y disfrutad porque merece la pena. Os lo merecéis".

Tenemos la suerte de contar con una veintena de benjamines por lo que cada semana no llevamos los mismos jugadores a la liga y los hemos ido repartiendo entre tal liga federada y consell escolar de benjamín y pre-benjamín. Esto ha comportado no siempre aspectos positivos. Como en la vida misma, nunca llueve a gusto de todos. Y a pesar de que parezca lo contrario, uno se va dando cuenta de que al final uno tiene motivos para estar satisfecho consigo mismo y congratularse por el trabajo hecho, pero que no debe esperar nada a cambio, ni siquiera felicitaciones, de algunas personas. La vida es así y un compañero me lo explicó de forma similar a las palabras que he empleado.

Sí que es cierto que a inicios de temporada los objetivos nunca fueron ganar el campeonato y que pensábamos ir día a día hasta ver el tope que podía alcanzar el equipo en su conjunto dada la restricción de ir alternándolos entre las tres competiciones. Cierto es que algunos han jugado más partidos en alguna liga que otra y que no hemos sido del todo justos en algunas situaciones. No me disculpo porque creo que lo hemos hecho lo mejor posible y que a veces no es fácil. Carlos y yo nos hemos roto los cascos semana a semana configurando tres equipos para el fin de semana. Muchas son las veces que en la universidad me han visto pensando en ejercicios para los entrenos, apuntar en borrador los equipos que pensaba que podíamos llevar para los partidos, etc. Cierto es que nos tomamos esto lo más serio y de forma responsable que podemos y que estamos dispuestos a renunciar a mucho en ocasiones, por no decir siempre, para tratar de que los chavales por encima de todo DISFRUTEN.

A los críos nos debemos y nos deberemos siempre todos aquellos que nos dedicamos a esto. Lo hacemos porque nos gusta y nos encanta tratar de enseñar aquello mismo que a nosotros nos mostraron cuando éramos pequeños. Mantengo el anonimato por ahora de estos auténticos héroes de la escuela y del fútbol, los principales protagonistas de una historia que aún no ha terminado y que han inscrito ya con mayúsculas palabras en los rincones más sagrados del colegio. Porque su historia, en forma de leyenda y realidad, con un toque de épica y de forma mágica me encargaré de difundirla hasta que el corazón me diga basta. Pero aún cuando eso suceda, la eternidad estará ahí para siempre como testigo y narradora de la historia de los increíbles benjamines de 1999.

Porque si algo es verdad en un mundo donde no siempre se pueden vivir y compartir alegrías, es que guardaré para siempre en un rincón especial a toda la plantilla que me ha dado la oportunidad de disfrutar (y sufrir) con ellos. Porque su historia y éxito es más que una razón noble para escribir todo esto que merecen y para concluir con sinceridad que tienen un hueco en la eternidad, no solo de las personas que estamos con ellos en su entorno, sino sobretodo del colegio, donde los valores y las ganas de educar están por encima de todo. Donde la educación y las ganas por disfrutar aprendiendo son lo principal. Así que si además se tiene la suerte de ganar, mejor que mejor.

Yo ya tengo el hueco guardado desde hace tiempo para ellos. Espero que todos vosotros tengáis un espacio para compartir esta alegría.

Gracias a Carlos, David, Oscar, Joan Marc, Juan Pedro, Joaquín, Alfons y Gago por todo esto. A los padres también por la parte principal que les toca. Y sobretodo gracias a los niños, a los críos por hacernos partícipes de toda esta historia donde ellos son los protagonistas y se merecen por encima de todo DISFRUTARLO.

5.4.09

Lágrimas


Ayer fue un día especial. Si la divina fortuna y Dios nos acompañan, la jornada de ayer pasará a la historia. Si tuviera que responder a la tópica pregunta de qué es la felicidad bien podría decir que la felicidad es aquello que sentí ayer. Esos pequeños detalles indescriptibles que emocionan y agrandan la magnitud de la vida hasta cotas insospechadas. Una mirada al cielo, una sonrisa, un abrazo, un choque de manos, un estrechamiento de manos de un padre satisfecho y no menos contento que su hijo, el orgullo. La alegría innata y natural de unos jugadores en cuerpo de niño al terminar un partido. Es algo impagable, de verdad. Pase lo que pase estaré particularmente muy orgulloso de nuestro benjamín. De nuestros pequeños grandes benjamines.

Si el objetivo fundamental en toda etapa de formación deportiva es aprender y disfrutar, y sobretodo aprender a competir poco a poco la verdad que lo de ayer esperemos que sea un paso importante, necesaria condición pero no suficiente para lograr el campeonato de liga. Los críos acudían al campo del segundo clasificado el Sant Andreu, y presidía cierta esencia de partido grande todo el ambiente. Mucho público y mucha expectación. Los nuestros demostraron un poder y una fortaleza increíble y no dejarán nunca de sorprenderme gratamente, lo que ayuda a que día tras día esté más convencido de que contamos con un grupo privilegiado de niños aspirantes a futbolistas pero que antes de nada deben convertirse en buenas personas. 0-2 y ello significa ampliar la ventaja a 5 puntos. Es un premio que merecen los chavales y pueden aprovechar esta oportunidad histórica de forma genial, disfrutando partido tras partido. No todos los años se va líder en liga federada y en consell escolar, donde aspiramos a pelear por la Copa de Barcelona. Además con el pre-benjamín vamos terceros en consell escolar. Ayer bromeaba que como el Barça estábamos en tres competiciones y ahora venía el mes decisivo. No será fácil y debemos seguir trabajando en todos los terrenos, sobretodo el psicológico pero es evidente que es un premio estar ahí donde nos encontramos en estos momentos y estoy convencido de que los críos sacarán el máximo para disfrutar de esta ocasión. Desde luego que es una suerte haberse reunido con un grupo de chavales que van todos al colegio y que sean capaces de lograr lo que han logrado hasta ahora cuando tan solo empezaron el año pasado a entrenar y jugar a fútbol de forma disciplinada y ordenada. Ojalá lo mejor esté aún por llegar.

Me contuve las lágrimas sobretodo al llegar a casa; realmente estaba emocionado y era difícil aguantarlo.

Por la noche acabé deliberadamente ebrio, más que dos noches antes. Después de varias semanas sin perjudicar al hígado se hizo cierta excepción. Así que volviendo a casa ya entrada la mañana de domingo un híbrido de sensaciones me llenaba el cuerpo. El alcohol sesga nuestras capacidades bien hacia la virtud bien hacia el error sistemático pero si algo es evidente es que uno siempre actúa con plena sinceridad al beber algo más de la cuenta. Y así fue ayer. A veces en la vida ocurre algo similar a lo que le sucedió a James Blunt viajando en metro. Acabas rindiéndote a los encantos de una chica y no te queda más remedio que susurrarle al oído: You are beautiful, it's true.

Al acostarme era consciente de mis lacrimosos ojos pero entonces el cansancio hizo excesiva mella. Supongo que aún no estoy consumido por el estado de embriaguez y ciertamente la voz de Enya ayuda aunque no haya podido dormir demasiado. Siempre nos quedarán los sueños y sobretodo los recuerdos. Y si amanecer tras amanecer la vida nos sonríe puede que seamos testigos de algo que aunque ocurra a pequeña escala para nosotros tendrá un alcance global que nos llenará y relizará en todos los sentidos. En efecto ya sentimos algo así, pase lo que pase y ocurra lo que ocurra. Queda aún camino por recorrer. Escalones que subir, y es en los últimos donde el peso de la pendiente entra más en juego.

Esos momentos irrepetibles de felicidad nadie nos los quitará. Y soñar es gratis. Desde soñar con la victoria a soñar con aquellas princesas que nos dejan sin palabras.

18.2.09

Derrotas


Envuelto en los enigmáticos sonidos de Muse. Era algo que tenía su lógica realizar el pasado fin de semana, con el sabor reciente de la experiencia; pero aquí sube el cazador en busca de su presa para retomar el vuelo.

Desde bien pequeño he odiado perder. Nunca supe reconocer la victoria ajena. Recuerdo perfectamente anécdotas jugando a la videoconsola contra alguno de mis primos: al no ganar tal partido, apagaba el aparato antes del final o tiraba el mando contra los cojines del sofá. Como jugador más de un día lloré ante la derrota, sobretodo en las tempranas edades. Luego la experiencia es un grado esencial que te enseña a canalizar de otra forma las emociones. Pero en realidad la ausencia de victoria es destestable, y si bien no se muestra exteriormente como la rabia que uno sentía al perder siendo pequeño, se lleva todo por dentro.

Sin embargo hay derrotas y derrotas. Y me refiero al plano futbolístico que me toca de cerca. El pasado sábado sufrimos la primera derrota en liga federada de toda la temporada. En los 16 encuentros anteriores solo habían conocido la victoria los chavales y estaban en lo alto de la clasificación, todo un premio para una entidad como la nuestra y dado que los objetivos de formación en las edades de iniciación difieren mucho de los títulos y la necesidad por ganar. Somos una escuela de fútbol y entrenamos a niños de la generación de 1999. Al término de la jornada lo de menos es que seguimos líderes pero con dos puntos de ventaja. Toda la estadística y números se reduce a eso simplemente.

Lo que me sorprendió fue la reacción de los jugadores. Lloraron como no lo hacían desde el año pasado, cuando estábamos muy acostumbrados a recibir derrotas y mucho peor, goleadas escandalosas que minan la moral de los que están justo empezando en todo esto por pura diversión y disfrute. Y curiosamente pierden, perdemos un partido y esa es la reacción. Es lógico y muy comprensible. Por otro lado la derrota no es que fuera inesperada y tampoco fue futbolísticamente un baño del rival. Ni mucho menos. Pero a veces la fortuna no acompaña.

De las derrotas se debe aprender. No solo aprenderán ellos que son los que juegan y los verdaderos artífices sino que uno mismo aprende, ya que muy distinta es la actitud y palabras que debo decir siendo entrenador que si fuera jugador. Ante sus lágrimas hay que enseñarles que no todo en la vida es ganar ni que todo se reduce al éxito. Para llegar a la victoria antes tienes que pasar por el sabor agridulce y muy amargo de la derrota. De las derrotas. La tristeza y la pena por no haber ganado son circunstanciales y su efecto es en el corto plazo. Ayer martes vinieron a entrenar y era como que ya se habían olvidado. Ni se habían olvidado ni ahora no les importa. Lo canalizaron poco a poco y vinieron al entreno siguiente a disfrutar y trabajar como nunca. Saben que la base de todo es el trabajo en las sesiones, el interés y las ganas por intentar hacer y aprender cosas nuevas. Tan pequeños y tan valientes, con el mundo por delante. No deben tener miedo de nada. Ayer vi en ellos que disfrutaron entrenando como nunca, y fue algo recíproco. Al llegar a casa sentía que en esa tarde había sido muy feliz y que yo habís disfrutado también como ellos, como un chiquillo.

Precisamente en los partidos que jugamos contra los de arriba les comento que su mayor enemigo son ellos mismos. Porque si falta actitud, ganas y compromiso, son batibles por cualquiera. Son herramientas de motivación, y aunque a veces todos los protagonistas hagan todo lo posible para que se logre alcanzar la victoria pues sencillamente no puede ser. A veces no salen las cosas como uno esperaba o hubiera deseado.

Pero hay derrotas y derrotas. Las derrotas que sirven de lección y como incentivo para mejorar van a reportar mejores beneficios para el equipo en todos los aspectos y líneas. De derrotas como la del sábado pasado se excava muchísimo más que de una victoria por 10 a 0. En la vida no todo es ganar y ni mucho menos lo es para nuestros jugadores. Ellos lo irán aprendiendo paulatinamente. Y si la fortuna, la calidad y el trabajo se reúnen caprichosamente en busca de una solución perfecta pues quizás signifique que ha sido posible. Pero ni debe ser nuestro principal objetivo ni el de ellos.

Ellos aprenderán mucho; acaban de saltar al césped. Pero uno mismo también va aprendiendo y viviendo nuevas experiencias hasta entonces inimaginables. Parece una tontería y que el fútbol es un absurdo, pero cuando estás metido en fútbol base todo tiene una magia especial ajena al mercado y sus pretensiones. Con los más pequeños la vida te ofrece los sabores y sinsabores más preciados. Compartes con ellos emociones y vivencias, alegrías y tristezas, que tienen su momento y su espacio particular y limitado.

Luego pasarán los años y aquellos chicos se acordarán de un sábado en el que perdieron tres puntos y el orgullo de seguir imbatidos. Pero al mismo tiempo comprenderán que ganaron mucho más. Será entonces cuando más de uno esbozará una pícara sonrisa que solo habrán imitado el día de su Primera Comunión.

30.11.08

De algunas primeras batallas


Imagino que los generales de la Antigua Roma, tras una dura misión ante los bárbaros y habiendo logrado la victoria, se retiraban momentáneamente en sus campamentos a saborear la dulzura de un triunfo parcial. Festejaban lo mínimo con exquisitos manjares y sobretodo buen vino, para brindar por la causa y por un porvenir esplendoroso. Hoy me siento satisfecho como cualquier general del extinto Imperio Romano. Victoriosos de las primeras batallas, sí.

Pero la guerra es muy larga... Tan sólo acaba de empezar. Mientras, Enya suena suavemente añadiendo algo de misticismo al etéreo ambiente de la nocturnidad. Placer al tiempo que escribo estas palabras. Realmente satisfecho.

No suelo hablar de los resultados de los benjamines en este rincón pero hoy creo que merece la pena así que romperé un poco el hábito. Será breve. Cuentan sus ocho partidos disputados por victorias y hoy han ganado ante un rival de entidad como el Sant Andreu, que llegaba también imbatido en segunda posición con un partido menos. Suena quizás desmesurado y hasta cierto punto atrevido, pero hay unos cuantos críos que tienen algo especial. Dile que han nacido con unas dotes futbolísticas únicas. Tienen muy buena pinta y con un buen nivel de trabajo y esfuerzo se puede consolidar una gran generación en el Bosco. Falta aún algo de disciplina, pero la edad se lo permite. Cumplirán diez años a partir del 2009 y tienen todo el futuro por delante. Hoy ha sido uno de esos partidos que al terminar te dejan un gran sabor de boca. Aunque detrás de ellos estamos directamente 5 personas implicadas (2 entrenadores y 3 ayudantes que bien podrían ser entrenadores) y un gran delegado, puedo decir sin dudarlo que es que algunos chavales son buenos, muy buenos. Y el mérito es suyo por creer que es posible estar arriba.

Una cuarta parte del camino está recorrida. Queda mucha tela por cortar...

Y la satisfacción personal llega doble gracias a la victoria del Barça en Sevilla. Un golpe de autoridad que afianza el liderato. La Liga de verdad empezaba casi hoy, sin desmerecer a los otros rivales. De todas formas me sorprende, o mejor dicho no me agrada, el hecho de que en un partido en teoría entre dos rivales punteros, uno de ellos logre almacenar casi un 80% de posesión de la pelota. Todo es defendible y cada uno con su estilo, su filosofía, pero llevo observando en Primera División demasiado miedo a perder por parte de algunos equipos, y un excesivo conformismo. Para hacer daño al Barça hay que ser un poco más valientes y presionarles mucho más para no dejarles jugar cómodos.

Pero repito que esto solo acaba de empezar. Y si como dicen estamos en los Alpes y otros tópicos ciclistas del estilo, lo cierto es que muchos tours se han perdido no subiendo sino bajando, y lo que es peor, en el llano y la contrareloj. Ello quiere decir que para ganar la Liga hay que ser el mejor en todos los terrenos, el más regular, y al fin y al cabo vale lo mismo ganar en el Pizjuán que en La Rosaleda. Tres puntos en juego, que sumados unos a otros dan el título. Pero sí es cierto que hoy por hoy, por sensaciones, el Barça transmite más que nadie en España, y seguramente en Europa. La presión, la rápida circulación de pelota o Messi son ejemplos de por qué el Barça está dónde está hoy por hoy.

Messi es el mejor jugador que he visto en un terreno de juego. No sé si el mejor del mundo. En mi modesta opinión sí. Es el más desequilibrante y un espectáculo verle.

No solo de fútbol vive el hombre pero un servidor es al fin y al cabo un ser muy simple y es la mar de feliz con todo lo relacionado con este deporte.

Como les he dicho a los críos estas dos últimas jornadas: "Nuestro fútbol se debe basar en dos principios: solidaridad táctica y talento individual".

Intentemos aplicar los conceptos de solidaridad, esfuerzo, compañerismo junto a la calidad humana y el talento innato, a todas las facetas de la vida.

Seríamos más felices; disfrutaríamos más de todo. Y al llegar la noche, retirados en nuestro campamento militar, nos abalanzaríamos tranquilamente sobre la cama para reposar saciados y satisfechos, pero no del todo. Se han ganado algunas batallas, pero la guerra es muy larga y dura. El colchón y la manta nos ayudarán a descansar y recobrar las ganas y fuerzas necesarias para seguir luchando día a día.

14.6.08

Emotividad


Coldplay está sonando. Hoy ha terminado la temporada con el torneo del Bosco. Hemos ganado con el benjamín B y segundos con el C. De todas maneras no hemos perdido ningún partido y los jugadores lo han dado todo. Les hemos regalado a cada uno una foto de todos los componentes con nuestra firma y un comentario dedicado. Con mi estado de anginas, tos y resfríado me he permitido el lujo al final de jugar el partido entre entrenadores y padres, mezclados claro; si mis padres se enteran me crujen algo... Lo cierto es que casualidad o no esta tarde antes de ver el partido de España me notaba muy calenturriento y he comprobado gracias al termómetro que tenía casi 37,5 de fiebre. Pero ahora ya me ha bajado más de un grado así que mejor.

Volvía después del torneo a casa tras el ritual de siempre: coger el metro en Mundet, bajarme en Canyelles y recorrerme toda la Via Favencia hasta bajar por Joaquim Valls. Mientras mis piernas me llevaban solas por la Via Favencia me han venido a la cabeza recuerdos de esos mismos instantes de sábados anteriores. De aquellos días que empalmaba y llegaba a casa todo junco, algunos días hasta con alguna clara de más dejando de lado los cubatas de la noche que había dejado atrás. Esos días sin dormir, de vuelta, imaginaba cómo sería cuando llegase junio y acabara la temporada. Qué pasaría, qué habríamos hecho, si habríamos mejorado todos, incluso yo, etc. Ese día ha llegado y puedo afirmar con sinceridad que ha sido una experiencia grata y provechosa, beneficiosa además.

Nunca había dedicado tanta parte de mi tiempo a gente tan pequeña; de hecho en teoría era bastante poco cariñoso con la canalla. Sin embargo creo que ha valido la pena y que he aprendido a ver las cosas de forma distinta, a intentarme armar de paciencia y a disfrutar también. No se ven las cosas de la misma forma desde dentro del campo que desde fuera. Después de 12 años como jugador en un equipo llegas a entrenar y vives cosas nuevas, algunas inesperadas, que piensas que no verás nunca. No todo es bueno, también hay espacio para momentos malos, menos agradables. Son esas espinas que te vas encontrando por todo camino.

Quizás el año que viene seguiré entrenando, no es algo que dependa de mí, pero si tengo la oportunidad de continuar y no tengo ninguna incompatibilidad de gran altura pues creo que aceptaré. Me encantaría poder seguir no solo porque creo en la cantera, en el fútbol base puro, de verdad, sino porque los que llevamos el fúbtol en la sangre sentimos que es un deporte que constituye algo así como la más importante de las cosas con menos importancia en la vida. Y esto me llena y mucho. Lo de volver a jugar ahí está siempre presente. El día 26 de junio se organiza una fiesta en Pacha, la Amateur Communication Party, con el objetivo de recaudar fondos para financiar la reconstrucción del amateur en el Bosco. Es posible aunque hoy por hoy ciertamente improbable a mi parecer...Para más información acerca de la fiesta contactad conmigo (630378924) o igle8820@hotmail.com.

Tengo que dar las gracias a los que me han dado la oportunidad empezando por Joaquín, a Gago, a Alfons por todo lo que hace y siempre ha hecho por el club y por mí, a Eric, sin el que hubiera sido imposible tirar adelante todo esto, ha sido un gran compañero de entrenador, fuimos compañeros ya de vestuario en su momento y es una gran persona como su padre; los padres también se merecen mis agradecimientos aunque algunos se pasan más de la cuenta y es cierto que es más difícil lidiar con ellos que con sus hijos; y como no gracias a todos los de la generación del 99, los críos famosos, que constituyen una base de futbolistas prometedora repleta de talento y espíritu de sacrificio (con mucho margen por progresar), y que quizás algún día puedan superar algunos logros en el Bosco que conseguimos los de la generación del 88. Tiempo al tiempo. Paso a paso.

Desde mi posición si sigo de entrenador una temporada más trataré de infundar en los chavales un espíritu competitivo, de trabajo y lleno de ilusión para sacar lo mejor de ellos y sobretodo para que ellos lleguen a ser muy felices y disfruten con el balón en los pies. Eso es lo fundamental. Que presionen arriba, roben la pelota, abran juego, paredes y busquen el gol con insistencia. Un carácter ofensivo donde la defensa debe ser sobria y donde todo pasa por oxigenar el medio campo a partir de abrir el juego a bandas y buscar conexiones y permutaciones constantes entre medios, bandas y delantera. Que los chavales que empiezan a jugar a fútbol sean felices, sonrían con la pelota, que es como una parte más de su cuerpo y mente, y que lleguen a saber ser dignos en la victoria y en la derrota.

Porque el fútbol no es lo más importante en la vida pero es de esas pequeñas cosas que te puede llenar de verdad. A un crío le puede hacer increíblemente feliz. Y cuando uno ve a la más ingenua y tierna juventud en estado de gracia y rebosante de alegría es cuando uno mantiene la esperanza por un futuro prometedor. Es de esos detalles de la vida en los que parece que la hipocresía y el mundo artificial que nos contamina no ha llegado.

Haz feliz a un niño y harás felices a los de su entorno.