Un día decidí empezar una aventura en un blog. Decidí titularle La República Chopista por dos motivos. Uno porque entre mis pocas convicciones está la de considerarme republicano. Y dos porque Chopi es un mote que me lleva acompañando desde bien pequeño. ¿Su origen? Es una pregunta que muchos de los que os habéis acercado a este rincón y que me habéis conocido me habéis hecho tarde o temprano. Y no hay respuesta más o menos clara. Yo siempre digo que se parece bastante a Jordi. ¿No es así? En el equipo de fútbol (casi) todos teníamos un mote. Y no tendría más de 8 años cuando empezó todo. Jordi. Chopi. Incluso en el trabajo me conocen así. La paradoja es que mi madre eligió Jordi porque quería uno de origen catalán, breve, que no se pudiera acortar ni que invitase al apodo. Chopi, en cierta manera, salió de la nada. A diferencia de este blog.
La República Chopista fue en su momento una respuesta a algunas de mis preguntas. Y sobre todo ha sido durante muchos años, casi 8, una puerta de entrada (y salida) hacia un mundo en el que mis pensamientos, reflexiones y sueños solían conciliar. Una pasión. Un espejo en el que solía mirarme mucho más a menudo de lo que he terminado haciendo los últimos 36 meses de mi vida. La evolución a nivel productivo es clara. Hay un paralelismo entre la entrada al mercado laboral y la reducción de textos escritos. Al fin y al cabo, con el paso de los años he tenido menos horas de ocio y más obligaciones.
La República Chopista satisfacía una de mis necesidades: escribir. Una especie de hobby que fui alimentando desde bien pequeño, cuando preguntaba a mi tía Antonia y a mi madre qué letra era cada una de las que señalaba en aquellas revistas de marujeo que hoy todavía perduran. Luego vinieron muchos libros y lecturas, como las que mi madre me dedicaba antes de irme a dormir. Era un libro llamado "365 días con animales" y cada día me leía un cuento diferente. Siempre tuve por tanto curiosidad por un mundo que invitaba ya desde chico a la imaginación. A soñar despierto. No han sido pocos los libros que he devorado. Incluso puedo contar la anécdota de que mi padre me regaló un libro titulado Harry Potter y La Piedra Filosofal mucho antes de que se hiciera famoso. Lo miré con escepticismo al ver de qué iba. Yo y la magia... Nunca nos llevamos demasiado bien. Pero lo leí pese a ello y me encantó. Luego la historia del bueno de Harry ya la sabéis. Siempre estaré agradecido a mis padres por inculcarme un valor como este: la inquietud por saber más y más. Para mí nunca ha sido suficiente y mi curiosidad no ha dejado nunca de crecer. Hoy día sigo leyendo bastante, a veces menos de lo que me gustaría. Y aunque sigo resistiéndome a leer libros en formato digital como buen amante del papel, he ido adaptando mis hábitos a los nuevos tiempos, especialmente en lo que se refiere a artículos y piezas más breves, que consumo entre PC y sobre todo, móvil. Nuevos tiempos, viejas costumbres en diferentes soportes.
¿Por qué estoy escribiendo todo esto hoy? Precisamente hoy. Con sinceridad, no lo sé. Pero igual que en su momento decidí abrir una nueva etapa en la red con este blog, ha llegado el día de cerrarla. Estáis leyendo las últimas palabras tecleadas por mí en este espacio.
Han sido casi 8 años de una estrecha relación, con fidelidad irregular. Empezó como un amor pasajero de verano. De esos adolescentes como el que me pilló allá con 12 o 13 años por una chica alemana llamada Daniella. Uno de los nombres más bonitos de toda la historia. Un nombre para poner a una niña. A una hija. Con este blog me pillé muchísimo luego. No como con Daniella, que a los 15 días de su estancia en el camping de la Costa Brava regresó a su país y su vació luego sería ocupado por más chicas.
Quise cambiar el mundo, agarrarme a ciertas ideas de las que muestro más escepticismo hoy que nunca. Quise expresar lo que me ardía por dentro cuando conocía a alguna chica que llamaba a mi puerta sin picar y luego yo no quería que se marchara. Pero se fueron. Todas. Porque casi todo en la vida tiene un principio... Y un final. Como esta aventura. Quise enseñar que mi pasión por el fútbol iba más allá de un simple hobby o afición. Que quise con locura a unos críos que me hicieron muy feliz. Que compartí la gloria de un Barça eterno. El mejor de la historia. El inigualable. El irrepetible. Quise desahogarme ante cualquier caída, ya fuera por decepción o desamor. ¡Siempre fui tan enamoradizo! Al fin y al cabo escribía aquí porque quería ser leído. Escuchado. Todos los que escribimos tenemos un punto (alto) de vanidad. Y si me decían que no lo hacía mal del todo o que a veces incluso muy bien, que no dejara de escribir, que por qué no escribía más... Pues yo quería seguir. A pesar de que no fueron pocas las veces que pensé en dejarlo definitivamente. Llegué a improvisar relatos, pequeños cuentos y difundirlos por aquí. Narraciones en las que junto a los últimos textos, he ido observando en mí mismo mayor madurez en la composición. Pero siempre he tenido una cosa clara y escribir no es una excepción: a medida que lo abandonas, te resientes y te oxidas. Debería haber escrito más a menudo seguramente.
Más recientemente he dedicado principalmente este blog a difundir los sueños en tierra y asfalto de un amigo y compañero del colegio. Un compromiso que acepté gustosamente. En paralelo, decidí durante 2 temporadas aportar mi granito de arena a un proyecto muy ilusionante y esperanzador como Rondo Blaugrana, del que no formo parte desde este verano pasado. Y también he decidido ir escribiendo algo, con irregularidad como no podía ser de otra manera en mí, en Highway.
¿Y ahora qué?
Ahora tengo 26 años y estoy poniendo fin a un blog que inicié recién con 18. Durante este tiempo... Joder, y perdonen el taco, durante este tiempo han pasado mogollón de cosas. Y esta maldita República o mis textos fuera de ella lo evidencian. Cuesta echar la vista atrás y no sentir cierta nostalgia por algunas cosas que ya sabes que no volverán pero no es menos cierto que es igual o más apasionante intentar que cada año supere al anterior. Soy joven, tengo la cabeza llena de dudas, interrogantes y apenas puedo dar respuesta a algunas de las preguntas que ya me agitaban con 16 o 18. Vivimos en un mundo de incertidumbre y es un reto afrontarlo, más si cabe cuando hemos sido educados la mayoría en un contexto de comodidad en el que no te invitaban a salir de tu zona de confort precisamente. Pero a pesar de las incertidumbres también hay alguna certeza. Y en mi caso no os engaño. Estoy a gusto en mi actual trabajo, contento con la oportunidad de dedicar mi tiempo y esfuerzos en un mundo que me apasiona como el fútbol, dispuesto a aprender cuanto pueda durante el tiempo que pueda. ¿Y luego? No lo sé. No tengo ni idea de qué puede pasar en 1 semana... como para pensar qué pasará en 1 año. Hace justo 365 días estaba en otro proyecto y desde entonces todo empezó a cambiar muy rápido. ¿Quién me iba a decir que viajaría a Hong Kong, Shanghai, Bangkok...? Ni siquiera sabia colocar a Changsha en el mapa. ¡Si yo siempre decía que no viajaría al continente asiático!
La vida te sorprende. No es un tópico. El azar tiene una importancia fundamental en nuestras vidas y ofrece oportunidades que intentas tomar lo mejor posible. Te subes a un tren y te lleva a cierto destino. Quizás no te lleva luego donde hubieras querido pero no hay de qué preocuparse. Nunca es tarde para volver a intentarlo. Lo arriesgado sería no arriesgar.
Decía antes que entre tanta incertidumbre había alguna certeza. He conocido a alguien. Sí, lo sé. Puede ser una frase algo manida pero una realidad. Ese alguien me hace sonreír y olvidarme de todo. El tiempo pasa demasiado rápido. La conexión existe. El famoso feeling es verídico. Da igual la edad que se tenga. Creed. ¿Acaso no es cierta la frase que se puede degustar en Interstellar de que el amor es la única fuerza que trasciende las dimensiones del espacio y el tiempo? Llamadlo como queráis, pero existe. No me preguntéis cuánto dura porque no tengo la respuesta pero si estás realmente a gusto con alguien intentas y quieres que dure lo máximo posible.
Me siento feliz. Por eso cierro este blog. Quizás esa es la respuesta a todo. Vendrán otras repúblicas, seguro. Pero esta hoy termina aquí y ahora. Muchas gracias a todos los que os habéis acercado aquí y hasta siempre.













