20.4.08

Aires de vuelta


De nuevo por estas tierras de la península tras ser conquistado por algunos encantos de Túnez. Está en proceso una crónica del viaje así que renunciaré parcialmente a extenderme en la república sobre lo acontecido.

Cierto es e importante que el viaje sirvió para desconectar del mundo real y para olvidarme de la rutina cotidiana de las obligaciones y leyes impuestas, de los deberes, nunca mejor dicho, con doble sentido. Vuelves y algunas cosas siguen igual o peor, enzarzados como estamos en la guerra por los recursos hídricos, politizando este y otros temas que determinan la calidad de la convivencia civil, que influyen en la sociedad. Lamentable algunas cosas que suceden en este país. ¿Estamos todos locos o qué?

Quizás hoy ya domingo día 20 que será presidida su noche por una imponente luna llena, si entran lluvias puede que tengamos unos días de tormentas y chubascos que atenuen el efecto de la sequía y el estado de alerta en que nos encontramos. El gran Montalbán ya predijo hace unos años que algunas guerras del futuro vendrían marcadas por la lucha por los recursos naturales, entre ellos, el agua.

Es cuando ya topas de nuevo con el día a día tras un período vacacional que te das cuenta lo a gusto que te encontrabas tostándote al sol, calentando ideas junto al oleaje mediterráneo del norte de África, que tardaste en descubrir su Luna pero era algo irremediable ya que tratándose de un país musulmán, el astro que reina en la noche es el imán que guía los años, que mide el tiempo en esas naciones. El calendario lunar, por tanto. Por ello destacan en sus banderas la luna en estado creciente junto a alguna estrella normalmente. Distintas costumbres y tradiciones, hábitos, pero el turismo, la globalización han cundido de pleno. Los occidentales nos encontramos como en casa, supongo que vayamos donde vayamos. Y la idea de consumir no escapa de sitios así. De todas maneras ni teníamos tantos días ni era el objetivo del viaje en sí, pero no creo que hayamos visitado lo principal de Túnez; de hecho la ruta que hicimos los tres días tras los mismos iniciales de descanso total y absoluto al libre albedrío, consistía en lo llamado Túnez desconocido. Añadiré a falta de más detalles un contraste entre el Norte y el Sur, bastante notable, y que cada cosa, como casi todo en esta vida, tiene su encanto.

La visita a un nuevo continente me ha aportado días de tranquilidad y mucha relajación pero ha dejado algo de mella en mi salud, que tengo que cuidar me dicen; que sobretodo tengo que descansar y dormir. No dormiré esta noche seguramente 14 horas como habrán hecho otras personas pero soñaré que me traslado a la playa en los aledaños de Monastir, estirado en la toalla disfrutando de un majestuoso, picante Sol. El agua noto con los pies que está excecesivamente fría. Me quiero trasladar al centro elíptico del amfiteatro de el Jem, luchar como un gladiador y ganarme mi libertad. Ver el final sin fin del desierto, ese horizonte implacable que impacta desde luego, que puede llegar a atemorizar si se quiere. Debilidad espacial.

Recuerdo que el día que pisé tierra firme al llegar a Túnez dije a todos de respirar hondo y sentir algo nuevo. Era una sensación distinta. Allí estábamos; ahora de nuevo dando guerra por el barrio y escribiendo. No solo no dejamos huellas en la arena de la playa sino por todos los sitios que pisamos dejamos nuestra semilla. ¿Españoles? Desde luego. Y catalanes... "mucho mirar y poco comprar...". Ahora respiro y no me desagrada el aroma de la noche, su sabor también es a veces dulce aunque incomoda de su belleza, de tanta grandeza que desprende. Entiendo que si pudiera permitírmelo viajaría por todo el mundo en busca de distintas culturas, paisajes, gastronomías, siguiendo un camino feliz, todo aquello de lo que pudiera escribir, y viajar escribiendo, o escribir viajando. El aire del día, de la política, el fútbol, está bastante viciado, es mñas desagradable que los vientos de la noche, donde almenos dominan los sueños y la imaginación.

Pasarán los años, pasará el tiempo y recordaré los días en Túnez, no por el hecho de que sea un país tremendamente bello, que no creo que lo sea, sino porque es el segundo país que he visitado tras Italia (Roma). Es curioso que los dos países que he conocido además del mío sean el resultado de lo que quizás fueron los dos imperios más trascendentales y enfrentados de la Antigüedad: Roma y Cartago. No cruzaré como Hannibal los Pirineos y los Alpes con elefantes y un ejército bien poblado ni estaré a punto de sitiar la Roma imperial, pero seguiré dejando huella por activa (físicamente) y por pasiva (en mis escritos) de aquello que mis ojos vieron y que mi mente transforma en palabras, sensaciones, esencias, sustancia.

Y si algún día vuelvo a sitios donde he estado sé que nada será lo mismo. Porque nunca te bañas dos veces en el mismo río, como dijo el sabio. A cada cosa su momento, a cada lugar y tiempo su goce. Soñaré despierto. Soñaré.

PD. Carlos, como seguramente habrás visto en otros espacios, no me olvidé del aniversario republicano. Agradezco mucho tu texto, digno de ser publicado aquí en lugar de mis escritos.

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