
Hace unos cinco meses abandoné este rincón para que mi alma viajara y explorara nuevos horizontes. Fue un retiro espiritual; ahora estaré unos cuantos días de ausencia, tanto física como espiritual. Es un punto de inflexión en el presente año y en el arte de compartir ideas a través de esta república. Y es que como algunos ya sabréis me voy a Túnez el siguiente martes. Volveré con las pilas cargadas, con más ideas y más experiencias con las que poder jugar en esto del escribir y el leer.
Puede ser ahora un buen momento para recordar lo que ha sido este espacio desde que volví. No hubiera esperado que el retorno fuera a ir progresivamente tan animado y vitalista, que mostrara bastante entusiasmo en mis escritos y que al otro lado hubiera personas que aún me seguían. Y sobretodo alguna alma impaciente, con ganas de diversión en otros lares y pueblos, alejada de la ruidosa ciudad, reapareció, y brillando como la estrella más joven y fugaz, me animaba aunque ella no se lo imagine a seguir; indirectamente, con los detalles más ínfimos y las conversaciones algo surrealistas pero naturales, me impregnaba de esencias y sustancias sobre las que relatar historias, metáforas de mi yo, y de todos nosotros, de mi entorno.
Seguramente el contenido ha cambiado desde que reanudé la marcha en este camino, pero las formas sugieren los mismos derroteros, las mismas lanzas de ataque en pro de una defensa de la vida y la libertad. Y sobretodo sigo escribiendo porque es algo que semanalmente me llena por dentro y me satisface, pero más que nada el saber que después habrá gente dispuesta a viajar con mis palabras y mi alma, los latidos de mi corazón, me complace bastante, mucho.
Una noche tuve un sueño, difícil de explicar y concretar; ni con Freud me aclaro hoy en día a dilucidarlo. Sonaba una melodía preciosa de piano, algunos acordes lentos de guitarra y unos toques ágiles de batería; estaba yo caminando por una llanura hasta que descubrí bien arriba, recostadita al lado de la Luna, un estrella preciosa que no brillaba como las demás. Quise entonces sin vacilar ir a cogerla, a compartir esa luz que desprendía. Además cantaba como los ángeles. Para ir a su encuentro tenía que subir como unas escaleras de mármol, estilo renacentista. Cuando me percaté que estaba a mitad quizás del camino, me desperté súbitamente; lo último que mis ojos, mi pensamiento admiró en el sueño fue esa estrella deslumbrante.
Han pasado las semanas y quizás sigo a mitad del camino, o éste es eterno, infinitamente implacable e inalcanzable en su totalidad. Lo esencial es que a medida que uno va subiendo, en busca de su meta, de sus sueños, de sus fines, va aprendiendo, va tropezándose, se equivoca una y otra vez. Se reemprende la marcha, uno se hidrata de nuevo y el ardor vitalista sigue su curso. Porque más allá de presiones, responsabilidades de los tiempos actuales, obligaciones, es bello tener en el horizonte, en el cielo, en una noche estrellada, una llama que desprenda energías y amor por la vida; un motor que acompaña y guía tus pasos. Quizás nunca llegue a ella pero en el trayecto habré sido feliz y habré disfrutado de las subidas en estado de éxtasis, y habré luchado con todas mis fuerzas en momentos de sopor, dolor y en los que el mal me alcance. Porque merece la pena sobreponerse a las advsersidades y luchar por lo que uno desea sin obsesionarse.
El verdadero triunfo es el día a día. El verdadero triunfo es poder amanecer cada día y sonreír al asomarse por la ventana.
La más sublime de las victorias es irse a dormir al anochecer contemplando y afirmando, admirando la belleza de la noche. Preciosa fuiste, preciosa eres y preciosa serás.
En el mediodía de una tarde de domingo, hasta un nuevo amanecer, anochecer.
2 comentarios:
¡Felicidades!
Un 14 de abril de 1931, España conseguía una de los mayores logros de su historia: La proclamación de la Segunda República. Este hecho dio un vuelco a la situación del país, y se alcanzaron cotas de libertad e igualdad todavía hoy inalcanzadas. Como por todos es sabido, al igual que todos los períodos este tambien tuvo sus sombras además de sus brillantes luces; sin ir más lejos, el hasta entonces reprimido sentimiento laico desembocó en una ira y una reacción desmesurada contra la Iglesia. Finalmente, todo esto acabo fracasando, con el estallido de la Guerra Civil y la posterior instauración de la terrible dictadura franquista.
Hoy, exactamente 77 años después, empieza a funcionar el consejo de ministros elaborado por el presidente que elegimos todos hace ya un mes. Parece que se inicia un periodo de concordia y relativa complicidad entre los dos grandes partidos, al menos eso nos dicen. Esperemos que, esta vez, cumplan su palabra y lleguen a acuerdos en los "grandes temas de estado". Y que tenga éxito el novedoso ministerio de igualdad, que nos permita llegar a algunas de las metas alcanzadas durante la República, perdidas por el tortuoso camino de la dictadura.
Aprovecho, para saludar al caballero que cada semana nos regala una nueva creación de su pluma digital. Seguro, que aunque esté apurando las últimas horas de sus vacaciones, no se le habrá olvidado una fecha como la de hoy!!
Charly
Mientras el corazón guie a la pluma...
Un beso.
Patri
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