
Cambiar. Para que no se convierta en rutina y llegues al desánimo de nuevo. Recuerdo cuando abandoné este rincón durante cierto tiempo. Al volver me había topado con agradables sorpresas, algún reencuentro inesperado pero especial, a su manera. Viví lo necesario para retomar fuerzas pero con insistencia sigo viendo como me detengo demasiado en el pasado. Debe ser ese amor por la historia que siempre ha ido acompañando mis pasos. Y como de un año hasta aquí cambiamos, y hasta lo hace este espacio al que acudo como cuando al salir pido un whisky-cola.
He observado unas fotos hace un rato de cuando era bien pequeño, esos mismos años en los que comenzaba a dar las primeras patadas futbolísticas en el Bosco. En clase teníamos una cantera de lujo (algunos) de aquella mítica generación del 88 que siempre fuimos y seremos: coincidí en clase esos primeros tiempos con Xavi, Rubén, Iñaki, Jaume, Tae-Yang, Oriol, entre los destacados. Ahora intento verme reflejado en los niños que entrenamos Eric y yo mismo, críos del año 1999 con mucha ilusión, ganas y una energía que encomienda. Porque la más tierna juventud es una fuente de vida brutal, una corriente pura, inocente e ingenua de vitalidad asombrosa.
Debo decir que nunca me habían gustado especialmente las criaturas, y no sé si el hecho de ser hijo único haya jugado en esa dirección, pero más bien me he mostrado siempre indiferente y alejado de lo más pequeños en estos años que ya uno tiene una edad. Sin embargo, el hecho de unir a estos niños con una de mis pasiones de siempre como el fútbol va haciendo que adquiera seguramente nuevas visiones y hasta capacidades. De todo se aprende, y a veces ciertamente cuesta, puesto que son bastante pequeños y la frontera entre entrenar a fútbol, educarlos y actuar de psicológo infantil muchas veces es muy estrecha, demasiado.
Contemplando entonces esas mismas instantáneas me había trasladado a otro tiempo, y viendo alguno de esos rostros me venían en mente recuerdos, algo de nostalgia sana. Pero no volvería a vivirlo por el hecho de que he hecho muy poco en la vida, pero lo poco que he hecho ha sido a base de bastante esfuerzo, y sería sacrificado volver a repetirlo. Recordaba los momentos esperando a entrar para comer mientras estábamos en una fila sentados en el suelo del patio de abajo, donde ahora está párvulos. Y los días que había pescado; como lo odiaba que hasta alguna que otra vez había sido capaz de guardarme la merluza en cuestión envuelta en la servilleta y bien metida en el bolsillo de la bata para tirarla luego por el lavabo. La famosa bata...
Los partidos entre clases en el patio, como nos picábamos... y eso hasta bien grandes claro. Lo cierto es que en el colegio se pasan los años más decisivos de tu formación, educación, y el entorno condiciona mucho y juega un rol esencial. Yo era aquél chico tímido de tez morena y bajito que me fui convirtiendo en no se sabe qué, pero en algo al fin y al cabo, aquél niño que lloró el primer día de clase y que acabó sacando matrícula de honor en bachillerato. No es algo de lo que me guste presumir aunque tengo una chulería innata que a veces surge de no sé dónde. La humildad que mis padres me infundaron desde bien chico es algo que debo implantar e irradiar allí donde vayan mis pasos.
Recuerdos, recuerdos...
De aquí a 8 días se celebran elecciones generales. Tengo mis preferencias, ya lo saben ustedes, así que si tenemos un futuro gobierno aireado de barbas, nación española, demagogia barata, discurso para el pueblo ignorante, intereses clasistas, tradicionalistas y católicos, centrismo de capa de derechas y una falsa imagen de libertad, pues pediría volver a ser ese niño que ciertamente fui, para desde mi inocencia e incomprensión sana y natural no tener que abrir los ojos a la realidad.
O bien pase lo que pase seguiré peleado con el mundo falso y avaricioso que me rodea y seguiré construyendo vías de libertad y esperanza, caminos y refugios para almas y corazones que deciden parar para preguntarse. ¿Quién soy? ¿Dónde voy? Para nada de pequeño yo imaginaba que iba a estar estudiando ADE por poner un ejemplo; de hecho quería ser granjero con mi primo Isaac. No hubiera imaginado que cada semana guardaría unos minutos para descansar y ponerme a escribir en esta bendita república, pero quizás todo empezó cuando mi tía que me cuidaba me compraba para hacer sopas de letras y me enseñaba revistas por las cuales yo mostraba mucho interés: ¿Y esta letra tita? - La "p". ¿Y esta otra tita? - La "g"...
Suceda lo que suceda, gobierne quien gobierne no dejen que su vida sea un mar de espinas sino de claveles, que no marchitarán con el viento como algunas de mis palabras sino que permanecerán anclados en los escondites más profundos del ser humano.
La fuerza está en vosotros. Los que fuimos el pasado somos una realidad y el futuro nos espera. La ilusión que tuvimos siempre de pequeños debe ser una fuente de vitalidad constante y tozuda en nuestro intento por hacer que estos bellos jardines no dejen jamás de florecer.
1 comentario:
Un texto increíble...
Muak!!
Patri.
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