
Una melodía de Coldplay acompaña mis latidos y mis sueños. Sin música, sencillamente esta nuestra vida no tendría sentido. Pero por las tierras del Señor uno se puede encontrar todo tipo de variopintos y agitados ritmos. Sin recorrer a las antípodas, en nuestro panorama político persisten los tonos graves, riffs acusados y acusadores de guitarra y una percusión bastante desproporcionada. No importa si nos referimos a la situación en Madrid (al Estado me refiero) o a la de Cataluña. Todo se reduce a disputas partidistas entre los dos grandes bloques (PSOE vs PP en el país y PSC vs CIU en estos rincones de la periferia ibérica). No importa si comentamos las últimas declaraciones de un tal Acebes o Zaplana (políticos,¿?) o las agresiones verbales y no verbales de unos con otros (caso Martorell digamos). Por no mencionar el asunto de los DVD. Es de todo menos política.
En Cataluña, llevamos de precampaña desde que se firmó el Pacte del Tinell. Sí, es una exageración, pero no va la cuestión tan desencaminada. El 1-N se celebran elecciones al Parlament y haré uso de mi derecho a voto por primera vez. Lo mejor sería que se celebraran ya los comicios, para que CIU no aumentara su distancia y no llegue a la mayoría absoluta. Eso son valoraciones personales. La abstención va a ser muy importante, ojalá no, pero presumiblemente será así. Si la participación llega al 55-60% sería un éxito rotundísimo. Sin embargo, hay que constatar lo citado anteriormente entre líneas: el bajo nivel de debate político existente en nuestras esferas. De todo menos política es lo que llevan a cabo en muchos casos. El territorio huele a demagogia, partidismo, intereses individuales y engaño.
Me permito animar a la gente a que vaya a las urnas, porque cuanto mayor sea la movilización, menos reunirá la derecha para gobernar. A esa izquierda durmiente, a esas minorías, que voten. Esa es la clave para que se pueda intentar avanzar con un desarrollo más sostenible, justo, equitativo y social. Otro aspecto es que se vote al programa, no a la persona, pero eso suena muy complicado...
Veremos después de las elecciones que música sonará en el Parlament. Quizás se anticipen los ritmos latinos propios de la canícula y ofrezcan caipirinhas a los diputados. Eso significaría que se reedita el tripartit. Sí, soy partidario de tal opción. Debe ser, es lo mejor para los ciudadanos de Cataluña aunque la tarea es altamente costosa y complicada. Quiero creer en la honestidad de ciertas propuestas, de ciertos políticos. Quiero ser partícipe de la democracia en su esencia. Quiero que el rock duro se lo dejen a los grandes artistas de verdad, y que ellos los políticos toquen los instrumentos con los cuales servir al pueblo con los objetivos ideales de igualdad, justicia, libertad y con infinitas dosis de humanismo. Tales instrumentos anuncian una melodía suave, delicada y discreta que no pretende llamar la
atención. El tiempo y la razón expresarán el juicio de esas composiciones.Me acuesto como un músico con la partitura en su mente, con la fuerza de Carmina Burana de Carl Orff y con la voz de Luz Casal en mis ojos. Mi partitura se rellena poco a poco y va configurando su armonía sin deliberar. Antes de cerrar los ojos ella se aparece de nuevo y acaba de rematar sus últimas notas el Satisfaction de los Rolling Stones. Es una noche estrellada; el viento sacude con parsimonia la vestidura de los árboles. Todo ya es calma, descanso, un nuevo fragor, una nueva llama del mañana, de lo que está por venir. De lo que os contaré humildemente.
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