
Un día más o un día menos; unas palabras que se ocultaron tras el tintero; una voz que moviliza la calma y tranquiliza al unísono; los intensos pensamientos del poeta insatisfecho y la rosa que encontré al abandonar el rebaño.
Habrá reedición del tripartit y ya se instaló en el ambiente un clima de rechazo y de negación de lo legítimo en todos los aspectos. Nos hemos vuelto todos locos o qué... Las reglas del juego democrático siguen su curso, y por la buena salud (democrática) del país es preferible, entre muchas otras razones, que gobierne la izquierda. Este territorio en su conjunto, España, carece de sentido común porque precisa de igonorancia directa e involuntaria. Carecemos de tantas cosas que no parece ser demasiado optimista la respuesta a la pregunta qué es España.
Ya es hora de amanecer apartado del rebaño, tanto a nivel moral como práctico, cotidiano en sí. No es inoportuno equiparar a la actualidad aquello que el ateniense Platón expresaba con su famoso mito, sí, el de la caverna. España es un estado que se encuentra
aún en fase cavernaria en muchos aspectos. Intento siempre hablar de lo que conozco o siento que conozco de primera mano (otros dirán que es desconocimiento), de la esencia y de la sustancia. Existe un mundo, un plano mucho mejor más allá, fuera de la caverna, mal que les pese a muchos en nuestro país. Por mucho que les moleste a las gentes conservadoras, pudientes de la sociedad, liberales de nuevo cuño que se denominan entre el neoliberalismo, y que se niegan a reformar las estructuras, infraestructuras y superestructuras del sistema. Cuando seamos realmente libres será porque habremos reducido a la mínima expresión el yugo de la ignorancia y el resentimiento, las cadenas que nos oprimen y nos ligan con un mundo irreal, de falsas apariencias, una burbuja en la que todo es lo que no debería ser, que aplaca la inteligencia y la razón, pasa factura a la reflexión y niega el ingenio y la creatividad, la virtud, la calidad altamente humana. Incluso puede llegar a negar el valor fundamental de toda nuestra existencia: la vida.Cada día me confiesa el silencio que han despertado muchos hombres y mujeres en un nuevo mundo, así lo sienten, así lo quieren demostrar viviendo al máximo en lo bueno y en lo malo. Que ello no sea de carácter utópico, que no sea producto de la imaginación ni los sueños. Lo peor de todo quizás es que no notamos ni que tengamos unas cadenas porque estamos en un nivel vegetativo, cavernario. Cuando prestemos más atención al silencio y a sus reflexiones, más aprenderemos. Él no hace alardes de presencia pero siempre está ahí dispuesto a ofrecer ayuda.
Abandoné el reb
año, salí de la caverna y encontré la rosa más preciada y bella, deslumbrante ante mis ojos, me abrazó hasta el corazón y su voz circuló por todas las arterias de mi cuerpo. Un día más, un día menos; las palabras del ayer y del mañana, la gran verdad del presente. La historia la escribe el tiempo, y la historia describe el tiempo. La belleza de la rosa es eterna a través de los siglos y colma todos los deseos humanos porque en ella radica la esencia de la felicidad. ¿Qué o quién es la rosa? Todos tenemos una rosa en nuestro azaroso destino al dejar el rebaño. Cuando ello ocurre, la pregunta deja de tener sentido porque la rosa es la respuesta a todo, verdadera esperanza. Una hora después de medianoche el silencio ha penetrado en la oscuridad de la calle, donde ya se anuncian con esplendor las luces de la Navidad. Pero hoy no es aún momento de pedir regalos. Más no lo dudéis, el mejor regalo no es sino la rosa que nos espera pacientemente y con amor.
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