
Las luces brillantes, animadas y pintadas de alegría anuncian que la Navidad está asomada tras el puente de nuestros sueños y esperanzas. ¿Qué le pedís este año a los Reyes Magos? Se podía realizar una lista con gran cantidad de cosas y asuntos; lástima que aquellas cosas que un servidor pediría no las pueden traer esos Magos procedentes de lo lejano, sino que aquello que yo querría y desearía depende de otros soberanos y presidentes de los estados poderosos del mundo. Aunque suene a tópico de buenas intenciones sería preferible un espacio comunitario global con más paz y armonía social, más equidad, justicia, libertad y amor, mucho amor. ¿Es demasiado pedir? La retórica de cada uno que entre en funcionamiento y llegue a sus conclusiones: no palabras sino actuaciones, hechos.
Ya sábado, y la cuenta atrá para acostarme ha empezado, sin prisas, que no son buenas consejeras. Con la Navidad, la Via Julia aglomera más paseos humanos, recoge más intimidades, más emociones y mayor emotividad, más vida. La Fira de Nadal va mostrando poco a poco los pesebres y sus figuras, con los caganers de siempre que acaban robando gran parte del protagonismo. En nuestro hogar supongo que ya acordaremos qué día disponer para decorar un poco la casa con motivos del período citado. Ornamentación material, porque la casa, el hogar está decorado de lo cognoscible pero no fácil de advertir: fluyen las ideas diariamente, se funden en un abrazo con las paredes y acompañan al silencio y a la soledad. Ahora que vienen días de fiesta y desembarazo de lo monótono y lo estrictamente cotidiano e improductivo, supongo que se aprovechará para sacar a relucir la Virgen, el Niño Jesús, el árbol, las bolas... Días en los que un estudiante debrá hacer eso, lo que se presupone porque los exámenes observan en un plazo de semana y media.
La Navidad es un tiempo sobre el que se escribe, se ha escrito mucho, desde la Biblia (Natividad en el fondo), y realmente todo el mundo la espera en tanto que puede disfrutar de algunos días de descanso con los que aplacar la inercia autómata a la que estamos expuestos. Días y noches también en los que uno particularmente se acuerda de los allegados cuyas almas marchitaron de lo puramente físico, pero cuyo recuerdo sigue vivo, sus palabras y sus miradas. Es cierto que mucha gente se toma este período como una espiral consumista, una pirámide de propiedades en base a gustos e intereses. También habrá momentos para comprar, pero más que para comprar para regalar. ¡Qué mejor regalo que la vida! Que mayor felicidad que saber que has amanecido nuevamente con el Sol pegado a las sábanas cuando hace nada te habías despedido de la bella y misteriosa Luna. Otra de las cosas que se aprovecha en este tiempo es para quedar con la familia, sí, con parte de la familia que no te llevas en todo el año, pero como es Navidad...En realidad, no es más que fachada e hipocresía, pero hay que saber actuar y estar a la altura de las circunstancias. Sobretodo si vas a comer a algun restuarante y descubres nuevos placeres alimenticios. Pero en mi caso no es la norma tal circunstancia, ni la excepción que la confirma. Sin embrago, hay momento para disfrutar sabiamente de la amistad y el aprecio con aquellos que más quieres, con los que pasas momentos que luego recuerdas porque en el recuerdo res
ide parte del gran conocimiento.Se avecina el sacrificio personal, la constancia, la fuerza de voluntad, el deseo de lo que está por venir que se espera que resulte positivo, luego reposo navideño. Creando prosa que en esencia es poesía acerca de la vida; yo un aprendiz de poeta y artista sin maestro pero con maestra: la vida misma. Para despedirme con un hasta que el ingenio, la locura y mi inteligencia me lo pidan, allí va un aforismo de Friedrich Nietzsche, un filósofo por el que siento admiración y curiosidad, un pensador del mañana: "La madurez del hombre es haber vuelto a encontrar la seriedad con la que jugaba cuando era niño". Momento en el que recuerdo esos momentos de diversión e inocente felicidad, alguna lágrima temeraria se puede escapar. Momentos que no volverán a suceder pero que ahí están, guardados sin llave, y que por lo tanto con su anhelo es como si volvieran a repetirse, no en sustancia, pero sí en esencia. Una sonrisa del genio y del loco, que no necesita de la suerte y que dormirá plácidamente anunciando que la felicidad no se busca, se encuentra en el día a día, en esos detalles y en esas miradas de terciopelo, esas delicadas manos de seda, esa figura de princesa shakesperiana y en ese corazón tan sumamente delicado y propenso a hacerme dulce y sabroso. Gracias.
1 comentario:
Chico, eres un poeta.
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