
Vivo. Muy vivo. Y respiro. Ha sido un letargo intelectual que se antoja relativamente largo. Atrás quedan las experiencias y las huellas tras el camino. Durante este tiempo he viajado a mi interior y me encuentro ahora muy distinto de cuando me retiré. Dicen que quien tuvo retuvo...
Las formas han cambiado, el contexto es distinto pero el fondo es el mismo. Lo que me empuja a escribir de nuevo quizás sea la esencia de la vida, o sino gran parte de ella. A nivel político la situación no ha mejorado sino que más bien el clima gira entorno a una constante irresponsabilidad y un cúmulo de despropósitos que le llevan a uno a pensar un día sí y otro también en la escasa calidad de los políticos en España. En mi esfera personal muchas cosas han cambiado pero sigo por la misma senda que me marca el destino. Tropiezas con las mismas piedras pero siempre existen motivos para volver a levantarse. Y caer. Pero siempre uno se levanta una vez más.
Los relojes marcan las horas agudamente y el tiempo avanza rápido aunque sinceramente la apreciación que tengo es que la última vez que escribí en esta humilde República fue algo equivalente al año pasado. A lo mejor es porque lo poco que he dormido estos dos últimos días (9 horas en total) me modifica la percepción de la realidad. O a lo mejor es que he cambiado en algo. Las condiciones, las circunstancias nos visten el paisaje con ropas distintas y pintan con varios colores y tonalidades bajo un mismo cielo y una misma Luna y Sol. Aprendes de todo, te sacrificas, te duelen las heridas, las cicatrices salen al encuentro; el futuro no parece casi nunca alentador pero siempre acabas por ver la luz al fondo del túnel y estás dispuesto a dejarlo todo por intentarlo. Por seguir adelante, vencer todos los obstáculos y plantearte el día a día como un esfuerzo de superación personal y colectivo en compañía de los tuyos.
Todo fluye nada permanece. También las ideas siguen su curso y progresan. Seguramente no sea el mismo porque nada es igual cuando abandonas la rutina y emprendes nuevas vías. Cogí un tren sin destino y me ha llevado de nuevo hasta aquí por un sendero en el que he visto ruinas de la antigüedad, mi pasado, lo más reciente, mi futuro difuminado por nubes grises y mi presente entre algodones. Pensaba que no iba a ser posible nada de lo que está sucediendo y comprendo al final que existe una fuerza, una energía más allá en forma de fe, no banal ni religiosa, sino vital, y que existen vías de escape para intentar afrontar todo en esta vida.
Porque ha vuelto a las raíces, a sembrar de amor y esperanza todo cuanto ve y porque sigue creyendo en la eternidad. En ese cruce de destinos que ya no se separán jamás.
La vida es así.
1 comentario:
Sí, sí, sí, el chopi ya esta aquí!! Grande chopi, grande, al fin as vuelto!! Me alegro.
Ahora seré un poco malvado, quizás se te ha olvidado hacer algún comentario sobre el clásico... jajjaajjaja.
Feliz Navidad, joujoujou! Cuídate
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