¿A qué saben los besos que nunca nos dimos?
¿Cómo suenan las canciones que no llegamos a escuchar?
Las aventuras que no emprendimos. El dejarnos llevar por el primer autobús que pasara. Sin rumbo.
Los caramelos que no compartimos. Los bombones que jamás derretimos en nuestros labios.
Las miradas que ya no volvieron a coincidir. Los mimos y cariños que no aparecían al amanecer. Ni cuando las estrellas jugaban traviesas alrededor de su Luna. Las caricias que no llegaron a tiempo.
¿Cómo son las palabras que no nos dijimos? Las confesiones que se marchitaron en plena primavera.
El anhelo que sugería la eternidad. La nostalgia que pesaba como una lápida modernista.
¿A qué huelen los sueños que no se cumplieron? ¿Cuándo fue la última vez que jugamos con la imaginación? Cuando vislumbrar el futuro por adelantado era tan diario como la salida del Sol.
Los momentos que no hicimos el amor. ¿Cuánto placer se escapó en ellos?
La fruta madura que cayó del árbol y no fue recogida. Las flores que no llegamos a respirar.
El tiempo que se fue para siempre. Para no volver.

No hay comentarios:
Publicar un comentario