
No sé por donde debería empezar. Por el final, pues.
Con el confirmado dopaje de Landis una vez realizado el contranálisis, el Tour que había servido para revitalizar el ciclismo tras su enésima salpicada (Operación Puerto), parece que va a ser el primero en que desposeen del título a su vencedor. A un servidor le entran dudas ahora acerca de si muchas de las hazañas de las que nos vanagloriábamos los aficionados fueron fruto del esfuerzo y calidad individual o del dopaje, del engaño. El engaño en el deporte representa la bajeza absoluta, en tanto que se juega y manipula con la inocencia pura de los aficionados más jóvenes y la diversión de todos, sea de la eda que sea. Gozamos con el deporte.
Prefiero pensar que todos aquellos que se han dopado han sido cogidos y excluidos mediante la sanción que sea, y los que no, es porque no se han dopado, porque no han querido violar las reglas más elementales del deporte: el juego limpio. He aquí donde me entran dudas y cuestiones.
¿Cómo quería Landis engañar a todos después del descalabro de diez minutos en la Toussuire? ¿Cómo podía tener la conciencia tranquila?
¿Se dopó realmente Armstrong (EPO) en 1999? Muchos insisten en destronar al héroe tejano que sobrevivió a un cáncer, y no quiero creer que sus victorias no hayan sido limpias.

Hay un caso como el de Perico Delgado en 1988, año en que ganó el Tour, que el control antidopaje de la carrera le acusó de doping, pero luego le retiraron los cargos. Fueron días de angustia no solo para la parroquia española ya que él era el gran ídolo de la afición, el mejor escalador, sino lógicamente para él mismo.
Anquetil, el pentacampeón francés dijo que no se ganaba la ronda francesa con agua mineral...
Desde los inicios del Tour de Francia prácticamente el 'doping' ha salpicado sobre sus ventanas, y son muchos los casos de ciclistas que décadas atrás reconocieron tomar drogas, todo ello para mejorar su rendimiento claro está.
El dopaje puede constituir una jugada sucia por parte de los ciclistas, que sin una ética correcta y desprovistos de toda moral quieran poner en riesgo su salud por un triunfo; pero también puede formar parte de una red en la que los ciclistas son un engranaje más de una máquina poderosa en la que se benefician muchas partes implicadas-salpicadas (mánagers, médicos...)
¿Se sabrá alguna vez la verdad? No quiero ni me gustaría que el ciclismo sea un deporte en el que el engaño sea un arte.
El ciclismo es probablemente uno de los deportes (sin el probable) que exige un mayor esfuerzo, entrenamiento, sacrificio y concentración. La dureza de sus pruebas roza a veces lo inhumano y por ello los ciclistas son todos héroes, y los que resultan vencedores dioses entre humanos. Yo quiero creer en los dioses del deporte que llegan al Olimpo sin trampas ni artimañas.
Ante todo en el deporte debe reinar el juego limpio, la honestidad, ya que se juegan con los sentimientos y emociones de los seguidores, la base de cualquier acontecimiento de este tipo, y sin ellos el deporte no sería lo que es.
Que se persiga al dopaje pero este y el ciclismo no son sinónimos, eso lo tengo claro.
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