19.7.08

Brindemos


Rompiendo hábitos y automatismos, alejarse de la rutina. Ayer noche cena de entrenadores agradable y muy distendida; entre recuerdos, memorias, risas... También ayer terminó el cursillo así que si todo va bien en septiembre habrá una nueva hornada de entrenadores titulados. Estoy convencido de que se debe apostar por el fútbol base en tanto en cuanto no solo permite formar a chavales como jugadores de fútbol sino lo que es más importante si cabe, permite que se les ofrezca una educación y unos valores determinados como el respeto, la responsabilidad, el sacrificio, el esfuerzo, la cooperación y las ganas por aprender, un afán de superación en lo deportivo y personal.

Hacía demasiada calor esta mañana y no se podía dormir muy bien. Así pues al final me he acabado durmiendo en el sofá mientras en la sobremesa veía la película Pozos de Ambición. Petróleo, oro negro, auténtico motor de la economía. Algún día nos quedaremos sin reservas, sin gasolina para los automóviles; aún no estamos preparados ni concienciados y ciertamente vivimos a un nivel frenético tal que este aspecto como algunos otros algún día nos cogerán por sorpresa. Una sorpresa marcada por el descuido voluntario, la irresponsabilidad y la falta de criterio para apostar por un desarrollo y crecimiento sostenible de las naciones.

Otro año siguiendo más o menos la ronda francesa, le Tour, y la lacra del dopaje sigue ahí para variar. Al final si no se impone la ética y la justicia van a acabar con este deporte que algunos apreciamos y valoramos. Son muchos los esfuerzos sobrehumanos que llevan a cabo los ciclistas pero no quiero creer que todo es una gran estafa en la que todos, absolutamente todos, se dopan y violan las leyes del deporte. Riccó parecía el nuevo Pantani, había despertado una expectación enorme y había levantado la moral de todo un país como Italia. Menudo desengaño para todos los aficionados. Un par de casos más de ciclistas españoles, alguno experimentado como Beltrán, un gregario de lujo que será recordado tristemente por un final marcado por el dopaje. No está en mis manos el destino del ciclismo pero o se toman en serio la cuestión y se marca de cerca a los tramposos o la magia de un deporte así, donde se magnifica el sacrificio humano en la forma de ascensiones míticas a los grandes puertos de los Pirineos o los Alpes, acabará extinguiéndose, no solo por la escasez de patrocinadores dispuestos a invertir en algo tan volátil como lo que se está convirtiendo el ciclismo sino porque faltará lo más importante, la esencia de todo espectáculo así: la base, el público, la afición.

En la escena política, por otro lado, es donde más se percata uno del período estival. También hay rebajas. Parece eso sí que Zapatero reconoce la crisis y él, junto a Solbes, ya alarman de que puede tener un impacto superior a las vividas anteriormente. Tratándose de una economía capitalista como la que domina el tablero internacional las crisis son una condición necesaria para la pervivencia del propio sistema. Son una inercia inevitable de un modo de producción y lo que es fundamental para el sistema, especulación, que se caracteriza no solo por la riqueza que genera de hecho sino por lo que es capaz de generar a corto, medio y largo plazo. Este margen de maniobra da pie al movimiento de capitales de un sitio a otro, de mano de obra y de mercancías lógicamente. Si se renunciara a un capitalismo puro que es el que domina los mercados financieros y que por tanto explica el germen del actual ciclo de contracción que padecemos, si dicho de otra forma, existiera de verdad una economía de mercado que se regulara para evitar según qué catástrofes evitables, el panorama podría ser más alentador. Pero repito que en la esencia de la economía mundial las crisis son una rama más del árbol, y que algunos defenderán que debe dar sus frutos en el horizonte temporal medio y largo. Lo evidente más allá de este tipo de elucubraciones es que en períodos así los pobres serán más pobres, podrán consumir menos, tendrán más dificultades para pagar la hipoteca, para vestir a sus hijos, y que al fin y al cabo siempre acaban pringando los mismos. Esa es la base de todo. ¿Qué familia puede consumir más tal y como se le pide desde los poderes públicos cuando apenas tiene garantías de llegar a fin de mes? No todos los agentes pueden incentivar la economía desde la demanda; al mismo tiempo la oferta sufre un duro golpe de adpatación al nuevo marco y plantea los famosos ERE (léase Martinsa...). Aumenta el paro, se destruye empleo por primera vez desde hace años en meses oportunos para la contratación de nuevos trabajadores, etc.

No hay várita mágica ni pociones para solventar de un sopetón la situación que azota y lo que está por venir aún. Eso no significa que no se deba hacer nada sino todo lo contrario. Como los seres humanos tropezamos muchas veces con la misma piedra, como eran tomados por locos anti-sistema los que criticaban y alertaban de la especulación en los mercados financieros y la banca, ahora nos damos cuenta de que había que haberlos tomado un poco más en serio si cabe. Es como aquello que las grandes mentiras de hoy son las grandes verdades del futuro. Yo mismo no estoy en condiciones ni tengo la responsabilidad de intentar paliar la crisis pero las personas de las cuales depende el destino de muchas vidas exige rigor y templanza a la hora de tomar decisiones que minimicen los costes de la actual situación y futura.

Mientras, si uno se pasea por el centro verá las tiendas llenas, gente comprando, aprovechando o no las rebajas, y la verdad que supongo que las ventas se deben mover por valores notables. También los viernes desde el mediodía la ronda está a tope; la gente sale escopeteada como si fuera a vertirse una ola tóxica sobre la gran urbe el fin de semana. Son aspectos como esos los que después aún de filosofar y escribir me salpican la mente en forma de pensamientos tales como: ¿Estamos en crisis? ¿Solo existe la crisis para algunos (los de siempre)? ¿Estaríamos dispuestos a sacrificar parte de nuestro frenético ritmo de vida y bienestar en pro de una mayor sostenibilidad?

Interrogantes, dudas que merecen una respuesta. Las iremos encontrando cada uno a medida que recorramos nuestro camino. Aprovechen todo lo que puedan el verano y cualquier excusa es buena para brindar. Brindemos hoy porque ha amanecido de nuevo y porque la luna llena nos guíe nuestros pasos.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hace tiempo que no hablamos...
¡Mucho tiempo!

Espero que todo te vaya muy bien y que estés disfrutando muchísimo.

Un besazo, rei.