16.11.08

Balas del sábado noche


Puerta abierta. Luz prolífica. Descanso. Tarde distraída y ociosa; un buen rato con la última de Batman. Depende de lo que uno busque, si una maravilla cinematográfica o simplemente disfrutar unas dos horas y media a ritmo de acción y potencia visual, gráfica. Parece haber tantos campos abiertos que no sabría por qué empezar. Qué elegir.

Llegará el día, cercano o posterior al inicio de mandato de Obama, en el que ya habrá tiempo para comentar la situación que se va a encontrar a todos los niveles. Era mi candidato preferido de los dos, pero no hay que pensar en él como un Mesías ni como un personaje que va a tratar de invertir la hegemonía norteamericana sino que a través de una imagen renovada y unas formas más humanas, desde el multilateralismo y el diálogo, tratará de liderar la primera potencia mundial, y por extensión, liderar el mundo global de hoy en día. Con las amenazas y oportunidades del presente y con visión de futuro. Pero Estados Unidos continuará siendo Estados Unidos. No creer en la falsa e hipócrita progresía que ve en el que será presidente nº 44 en la historia del país bañado por el Atlántico y Pacífico, a un presunto líder que cambiará el mundo y lo convertirá en un oasis de igualdad entre naciones. El imperio es el imperio y así deberá serlo hasta que caiga. Entonces vendrá otro. La Historia es sabia. Pero afortunadamente correrán nuevos aires por Washington y podemos augurar menos huracanes internacionales y menos intransigencias. Algo más de democracia, que no es muy complicado.

La crisis económica no es un asunto para extraer cierta hilaridad y sarcasmo, juegos de ironías, pero resulta curioso los eufemismos empleados para calificar a la ya celebrada Cumbre del G-20 en Washington. Se había hablado en los medios (más que nada por el Viejo Continente), de una cita en la que se iba a refundar el capitalismo. No tengo aún conocimiento de si se han sacado algunas conclusiones o si se han acordado medidas comunes para revitalizar los mercados y contrarrestar el derrumbe financiero, pero en ningún caso debemos caer en el error de creer que estamos ante la oportunidad de dar un giro de tuerca radical al sistema económico. El libre mercado es el modelo capaz de generar mayor riqueza, y aunque sea también responsable directo o indirecto de muchas desigualdades sociales, es el más óptimo sistema para distribuir y asignar los recursos disponibles, y el que permite un mayor desarrollo de las virtudes humanas, una mayor potenciación de la libertad, capacidad y creación de los hombres y mujeres. Si en refundar o como se quiera decir está incluida la intención de establecer mecanismos de control y alguna que otra regulación para que los mercados funcionen mejor y se eviten (o mejor dicho se minimicen) desastres como el ocurrido en el panorama financiero, adelante.

La demanda es fundamental, el eje dinámico de todo el mercado. Se debe corregir el déficit creado y volver a restaurar la confianza. Al fin y al cabo yo considero que un cierto grado de intervencionismo en la economía es positivo, siempre que sea para corregir los errores del mercado y para aprovechar las externalidades (maximizar sus beneficios o minimizar sus costes, según el tipo que corresponda).

Interesante y patética también la situación vivida en España, con súplicas por todos los países, con tal de poder asistir a la citada cumbre en Washington de ayer. Un resultado más de la nefasta política exterior del gobierno de Zapatero, de la manera como salió de Irak, la nulas relaciones con Bush y cierta herencia exterior de la política aznarista del pasado. Hemos dado una imagen deficiente. Nadie duda de la fortaleza económica de España en cuanto a algunas variables macroeconómicas; de hecho estamos considerados como la novena economía del mundo en términos del PIB (Canadá nos superó recientemente). Pero si Sarkozy no hubiera cedido el asiento no se hubiera podido ir a la capital norteamericana. A hacer el papel que toca, sí. A eso que querían llamar algunos refundar el capitalismo (¿?).

Sin embargo vamos a tocar algo el lado más humano y triste de la situación económica que estamos viviendo. Dejando de lado por ejemplo que técnicamente Alemania ha entrado en recesión (dos trimestres consecutivos con crecimiento negativo del PIB). Tenemos el triste caso de Nissan y su ERE de algo más de 1600 empleados. Familias que lo pueden pasar realmente mal, ya lo están pasando crudo. Curiosa la situación cuando presumiblemente era de las plantas más productivas. Más allá de Nissan vemos día a día como una empresa o cierra, o despide a gran cantidad de trabajadores. La burra no da para más. Y en períodos así de contracción se produce una especie de darwinismo económico y empresarial. Solo lás más fuertes y eficientes sobrevivirán.

Pero he aquí cierta reflexión. Cuando muchas empresas vinieron a España lo hicieron por los bajos costos laborales de aquí, ya fuera tanto salarios muy bajos como escasa regulación que propulsaba el negocio exponencialmente. Se podía generar cuota de mercado a bajo coste. Era muy rentable. Los tiempos cambian y muchos trabajadores han llegado a poder disfrutar de salarios muy elevados, seguramente retribuciones más altas de lo que merecerían por su calificación y esfuerzo. Entonces deberíamos replantear los salarios en muchos puntos, y lo importante sería que se ajustaran no al IPC sino a la productividad. Sería lo más justo y se evitaría entrar en espirales inflacionistas y esferas de consumo artificial que luego estallan y crean un efecto dominó abrumador y difícil de contener.

Aunque parezca muy frío hablar a veces de un tema como el desempleo y desde la butaca, y sabiendo que el paro es un tema endémico y estructural en España, lo cierto es que quien bien me conoce sabe que hace un año (y aquí también dejé constancia de ello), vivimos un drama diario a través de la situación laboral de mi padre. Ahora la empresa donde trabaja les da descanso algunos viernes y lunes, parones de producción porque apenas existen pedidos. La economía está en desaceleración. Sé lo duro que es pasar por una situación de incertidumbre donde de la noche a la mañana te puedes quedar sin trabajo. Y hay miles de historias y apuntes personales. Pero eso no debe hacernos olvidar que vivimos en un mundo global y que las decisiones se toman a gran escala. Así mismo, lo queramos o no, sufrimos las consecuencias derivadas de otros puntos del planeta. La armonía internacional es inmensa, y los efectos de un lugar sacuden a otros muchos. Es lo que tiene vivir en una economía global de libre mercado.

Y se puede cambiar el rumbo y recuperar la senda del crecimiento. Y apostar por una mayor sostenibilidad. Pero no seamos hipócritas. Seguramente para 2010 las expectativas y la confianza habrán cobrado fuerza y optimismo, así que solo queda desear que los impactos de la crisis sean lo menos duros posibles y que aquellos que tomen las decisiones sean capaces de minimzar daños y dinamizar los mercados cuanto antes.

Creo y es posible que haya cambiado algunas cosas en aquello que escribo. Y que muy poco sea compartido. Pero si de algo estoy seguro es que confío en la voluntad de las personas para salir de las situaciones más complicadas. No creo en alternativas al libre mercado. El socialismo forma parte de la historia como modelo fracasado de organizar la actividad económica. No hace falta recordar los intentos atroces y las víctimas que se produjeron en la URSS o los casos nefastos y lamentables de Cuba, Corea del Norte... El libre mercado más algo de intervencionismo debe ser la clave del éxito, sostenido todo por una auténtica democracia.

Sin caer en la irreal utopía y el falso mensaje progresista, y aunque se quiera relacionar con la reciente victoria de Barack Obama, otro mundo es posible.

Y aunque lo he intentado, ha sido inevitable hablar del personaje del momento. Ojalá haya muchos años para hablar de él. El espíritu Kennedy se ha recuperado, pero esperemos que no se repita su destino.

Para terminar os dejo un excelente artículo de Sala i Martín que leí el otro día en La Vanguardia.


La educación. Vaya con la educación. Tocará hablar de ese tema. Otra cosa no, pero el Plan Bolonya el conec de ben a prop...

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