Me tenía hasta mal acostumbrado a mí mismo escribiendo cada semana. De algunos eufemismos tan empleados ahora puedo citar aquello de crisis creativa o travesía por el desierto. Simplemente falta de ganas, que no de tiempo. Momentos, días y etapa de más bajadas emocionales que subidas coléricas; seguro. Ayer mismo era casi una repetición de un día, valga la redundancia, ya pasado, en el que acabé yendo a la playa durante el transcurso de una jornada universitaria. Tal experiencia la relaté en su momento aquí.
Ayer comí con un estudiante de Richmond, de origen boliviano, quien me anunció algunas gringas de su universidad, de tal forma que explicaba que cuando aquí venían, se convertían la mayoría, por no decir todas, en unas guarras... Digamos que yo comí a lo americano (pasta y pizza) y él a lo español (paella o pseudo-paella, es la comida de la universidad...) Acabamos en la biblioteca y yo me salté la clase de Historia Moderna A, una infausta decisión de libre elección, nunca mejor dicho. Por lo menos hice por primera vez unos deberes de principio a fin en ese espacio que llaman biblioteca, pero que en el caso de la Pompeu de Ciutadella solo se cumple en el Edifici de les Aigües, donde el silencio reina y el ambiente es funerario, y fúnebre, desangelado. Ciertamente se esconde una magia y un trasfondo hasta poético en la biblioteca, lo que explicaría la falta de atención que presto en mis tareas cuando intento hacer algo ahí dentro.
La Pompeu Fabra en tal Campus de al lado del zoo presenta la virtud de aglomerar la mayor concentración de féminas por metro cuadrado. Eso juega malas pasadas a la hora de concentrarse en la biblioteca, donde además hay demasiado tráfico y ruido, sonidos que en nada se parecen al respirar y a la presión de los bolígrafos sobre el papel. Así que pese a todo, finiquité el ejercicio de Contabilidad Financiera I para el próximo martes. Muy bien presentado y limpio, ordenado, para lo que es habitual en mí. Mis apuntes cotizan como las acciones de Lehman Brothers en la Bolsa...
Hice tiempo con un ordenador, consultando y chafardeando algo, pero sin vicio ni alevosía. Entonces sabía que algo me ocurría. Además de tener un fuerte dolor de cabeza que me impedía pensar con claridad, era evidente que por dentro algo no funcionaba. Mi caparazón de hierro se había fundido en ínfimas y numerosas piezas, y me sentía vulnerable y sensible a más no poder. Necesitaba de alguna manera hablar con alguien sin saber realmente qué me pasaba. Si es que algo importante estaba martilleándome. No lo hice. No directamente sino a través de otras vías e inquietudes, porque sencillamente, todos tenemos días que comúnmente llamamos de bajón, y es habitual que cada cierto tiempo llame a tu puerta ese estado de ánimo carente de ilusión y esperanza, energías.
Hago un inciso en tiempo real, sobrecogido por la Teoría de Amparo.
Todo es transitorio. Sino en este caso, llevado al máximo extremo, uno acabaría sometido en una fuerte depresión y no vale la pena. Quizás hay cuestiones estructurales, más allá de la realidad del tiempo presente y de la coyuntura más reciente, que tienen más complejidad, pero el frenesí de la actividad diaria las tapa y las trata de enterrar, hasta que puede que un día uno explote y saque todo lo que lleva dentro. Lo bonito de todo, siempre hay algo bello que extraer al fin y al cabo, es que existe un espacio donde poder escribir y sentirse mejor. Es un buen síntoma que a esta hora esté escribiendo. Vuelta a cierta normalidad.
Por cierto, me tomé ayer dos coca-cola, y se me pasó el dolor de cabeza (no tiene nada que ver; que se debería al agobio de la biblioteca seguro...). Ha pasado un día hasta que me encuentro mejor y me miro al espejo, donde me voy reconociendo, no sin ocultar ciertas inquietudes y preocupaciones. Pero la vida es así.
Tot està per fer i tot és possible.
Fin de semana nuevamente deportivo; me doy cuenta de que acabo siendo un personaje de lo más simple y vulgar. Todo se acaba reduciendo a pocas cosas. O será aquello de que en las cosas más triviales, en los detalles más ínfimos radica la esencia total de todas las cosas y la plena felicidad que ello nos reporta.
Volveré, pero sin fecha anunciada.
1 comentario:
jajjajjajajaaja aún sigues sobrecogido???? pues ten en cuenta la teoría, porke es real!!!;)
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