Hay sabores que nunca se olvidan. Ni siquiera el de la nocilla a pesar de que la tenía en el ostracismo de mis facultades gustativas. Y sí, aunque muchos se opongan a la nocilla y defiendan a la nutella, yo siempre fui de nocilla que era lo que entraba en el hogar. Aprovechando los días de vacaciones he vuelto a recuperarla y con ella el pan bimbo. El chocolate es un vicio y siempre apetece mojar todo en él. Mojar la galletita, el sobao, el cruasancín, además de meter el dedo claro está. Lo chupas y te lames una y otra vez cuán fiera desatada en plena pasión amorosa. Ya no hay más. Hasta que se termina. Esa nocilla te retrotae a los tiempos de la ESO en que te llevabas un sandwich al colegio para comer en el patio. Recuerdo que tenía educación física algunos días antes del patio y que merecía la pena cansarse y disfrutar porque luego venía la rica nocilla para recuperar energías. Luego ya en Bachillerato vendrían los famosos bocadillos de fuet. Creánlo, estuve dos años desayunando un bocadillo de fuet en el patio. Quizás algún día se hizo cierta excepción para confirmar la regla pero del fuet o la longaniza nadie me sacaba.
Aprovechando también estos días de vacaciones recupero la tradición de merendar. Como me levanto demasiado tarde para el Cola-Cao (ya que se juntaría con la hora de comer), pues lo dejo para la tarde, junto a las ensaimadas, cruasanes y sobretodo las galletas marbú dorada, siempre 8 por vaso de leche con Cola-Cao. Prometo que no me pagan por escribir de tales marcas pero mi paladar las valora y así lo expongo. Recientemente he cambiado las galletas de dinosaurio por las marbú dorada pero esto de las galletas es como los crispies cuando eras pequeño. Unas semanas te apetecían los smacks, otras los choco crispies, otras los corn flakes, los chocapic, los choco's, golden grahams... y así ibas alternando. En la variedad reside el gusto. También ocurre así pues con las galletas: dinosaurio, tosta rica (nunca me convencieron), marbú, chiquilín (¡ay las chiquilín qué ricas están!)...
Pero recordad que en todo ello había un impulso comercial que a la infancia atrapaba en forma de regalito o juguetito o promoción para ganar una pelota o una camiseta firmada o una imagen en movimiento en 3D, etc. En fin, suerte que acabo de merendar porque seguro que a más de uno le apetece ir a picar algo o como diría mi cordobesa madre, a llenar la andorga (léase llenar el estómago).
En el diseño ideal de las vacaciones de Semana Santa quedaba la buena intención de dedicar un tiempo diariamente a hacer ejercicio físico en forma de abdominales variados y flexiones, tal como hiciera hace año y medio al finalizar el verano. Si aquella vez duré un mes y poco, esta vez he tardado un día. Me emocioné demasiado el primer día en vez de ir progresivamente de menos a más. Parece mentira que haya jugado toda la vida a fútbol y que entrene en la actualidad. Es aquello de en casa del herrero, cuchillo de palo. Aunque no estoy en baja forma física ya que velocidad y resistencia sobretodo nunca me ha faltado por suerte, si es verdad que un poco de corpulencia y de músculo no me iría mal, y así de paso superaría los ridículos 55kg que marcó la báscula el otro día. Quizás no funciona correctamente pero sea como fuera, no recuerdo la última vez que alcancé los 60kg. De todas formas y como no creo que me apunte al gimnasio en mucho tiempo ni entre en la corriente de culto al cuerpo que está arrasando en mucha gente hoy en día, lo cierto es que como soy bajito pues mi delgadez compensa. Un engreído en mi posición diría: esto es pura fibra, figura esbelta. Por favor...
Debemos estar conformes con lo que tenemos y sino lo estamos seguro que podemos cambiarlo así que no hay de qué preocuparse. En la época de Rubens los cánones de belleza distaban mucho de los que hoy sepultan a las lozanas chicas que con sus preciosas curvas no pueden desfilar por las pasarelas. Recuerden la obra del citado maestro, Las Tres Gracias. Lo más lamentable y que no sé si últimamente se está superando es que muchas marcas (diseñadores,as) apoyen la tendencia de estrechar cada vez más el tallaje. Con esta forma no hacen sino imponer unos cánones por los que supuestamente todas las mujeres deberían moverse, entrando en una competición desmesurada y sin orden ni control por conseguirlo. Considero que ni un extremo ni otro, pero que cada persona tiene un óptimo de belleza y hay que saber encontrarlo, verlo y sobretodo valorarlo. Repito aquello de que en la variedad reside el gusto. No sería gracioso andar por la calle y observar a decenas de chicas y mujeres encajadas en una 34 por citar un ejemplo y sin herir sensibilidades, ya que esa presunta homogeneidad en el físico no sería positiva. Sería un aburrimiento. Lo bello es lo variado en tanto en cuanto puedes disfrutar de la Naturaleza en todas sus dimensiones y alcance.
Personalmente cuando iba al colegio siempre me acababan gustando chicas bajitas y delgadas. Era lo que más me encantaba. Ahora el gusto ha evolucionado, cambiado. Pero hablamos de cómo verías a tu chica ideal, a saber, la belleza de la mujer como algo platónico. Así por ejemplo, por mucho que diga que me gustan las rubias puedo terminar el resto de mis días junto a una preciosa morena. Porque la vida es así, y el amor, irracional.
No olviden la merienda y que es preferible el Cola-Cao al Nesquik.
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