19.10.09

Hasta Siempre Andrés Montes


Me quedé sin palabras, incrédulo. La noticia del fallecimiento de Andrés Montes me convulsionó por todos los sentidos. No era posible. Hacía tan poco que había dejado la Sexta tras la magnífica final del Europeo de Baloncesto que incluso en mi ser interno tenía la egoísta esperanza de que volviera a retransmitir NBA junto a Daimiel en Digital+.

Montes ha sido un genio de la locución que tuve la suerte de descubrir desde que empecé a ver NBA en el Plus allá por 1999. Él y Antoni Daimiel han formado seguramente la mejor pareja en una retransmisión deportiva de siempre en España. Y no digamos de NBA. Qué gozada era poder disfrutar de su estilo, armonía y sintonía. La amistad profunda y sincera de ambos se traducía en un espectáculo en todos los niveles donde se escuchaba de todo, no solo baloncesto. Se hablaba de gastronomía, música, política, curiosidades, mundo rosa... Era un encuentro cultural y deportivo, una suma imprescindible de ocio y gozo en las madrugadas, que yo la mayoría de veces grababa para verlo al día siguiente a la vuelta del colegio. Ellos dos eran como Jordan y Pippen en los Bulls o Stockton y Malone en los Jazz.

Cuando anunció que se iba en su último partido (un Kings-Spurs de los Playoffs de 2006) la tristeza y la nostalgia me invadieron. No me creía que ya no iba a poder oír sus narraciones de NBA. La pareja había retransmitido su último partido en Digital+. Una sensación similar pero mucho más ampliada y extensiva me inundó cuando supe de su desaparición entre los mortales.

Tras dejar Sogecable, Andrés Montes se fue a la Sexta con el Mundial de fútbol y baloncesto, la liga y los siguientes Europeos de baloncesto.

He crecido con sus retransmisiones entre esa peculiar voz y ese estilo inconfudible, desenfadado, acelerado, genial, original. Sus motes seguramente serán lo más conocido y representativo para la eternidad, la marca de la casa. Podría poner ahora mismo muchos y variopintos, era increíble su capacidad de improvisación no exenta de precisión. De forma llana y coloquial diríamos que los clavaba. Él fue, es y será el auténtico jugón de las retransmisiones. Un auténtico monstruo de esos que tenemos la oportunidad de disfrutar quizás solo una vez en la historia.

Montes solo existirá uno y existirá para siempre porque su legado no tiene fronteras temporales ni físicas. Él se ha hecho un hueco en la eternidad porque por encima de todo ha hecho feliz a la gente con su estilo y su calidad humana además de periodística.

Pese a que será irrepetible ha creado escuela y en el futuro un niño a los 11 años igual que yo en su momento podrá disfrutar de las genialidades de un locutor que le cambie la vida y le haga feliz.

Al llegar y marcharse de la Sexta pronunció aquello de que "la vida puede ser maravillosa". Así debe serlo y será aunque con su pérdida se haga difícil digerir los golpes tremendos que ofrece la vida.

Esté donde esté, seguirá narrando con música de fondo y una pajarita de colorines alegres y auténticos. Se ha ido un genio, nace una leyenda eterna.

¡Hasta siempre jugón! Gracias por todo. DEP.

No hay comentarios: