15.1.12

Eneros


Antes de ir a dormir cojo la pluma. He despertado sin querer al carlino, que viene con algo de desgana a hacerme compañía. Me recrimina haberle sacado de un sueño erótico con una hembra de su raza. Le miro con cierto escepticismo y le devuelvo la pelota acusándole de roncar en exceso. Se indigna un poco hasta que opta por hacerse el interesante para que le rasque el lomo, su parte favorita. Cómo sabe la criatura...

Enero. Él sigue su camino. Hace un año tenía a mi derecha una foto con una preciosa frase de El Principito -libro que recomiendo leer si aún no lo habéis hecho, para todas las edades y épocas- que reza: 'Lo esencial es invisible a los ojos'. Sublime. Única. En la obra viene precedida de aquello de 'no se ve bien sino con el corazón'... Saint-Exupéry nos brindó un conjunto de perlas preciosas que de vez en cuando va bien recordar para naturalizar el mundo en el que vivimos. 

Unas circunstancias cuanto menos aparentemente difíciles si nos dejamos llevar por las expectativas mediáticas. O por los ratings de las agencias de calificación estilo S&P. Algún día contrataré sus servicios, si mi sueldo me lo permite claro está, para que evalúen la calidad de mi deuda. En cualquier caso, en pleno mes de rebajas, todo se entiende. Aunque nunca he acabado de asimilar por qué inmediatamente después de un período de sobre-consumo como el que representa la Navidad más pos-moderna, empiezan los famosos descuentos y ofertas que pretenden ser irrechazables. 

No me di ningún capricho especial para estas pasadas fiestas. Tengo el mejor regalo posible con mis padres, que pagan el 95% de lo que como, me dan cobijo y una habitación donde dormir. Además de un impagable cariño y confianza en todo. Así que indudablemente se merecían algo por mi parte, aunque fuera de naturaleza material. No fui muy original ya que habremos sido muchos los que hemos optado por los famosos Smartbox. Escogí el de estancia romántica para que pudieran pasar al menos una noche en un lujoso hotel a elegir de todo un listado. Además de cena, desayuno (buffet), acceso al Spa si el hotel en cuestión dispone de dichas instalaciones... Mis padres llevan trabajando toda la vida y apenas disfrutan nunca de viajes o salidas fuera de lo cotidiano. Mi madre, además, está muy preocupada con la formación que tienen que afrontar en el trabajo ya que no se ve con capacidad ni sobre todo, ánimos, para ponerse a estudiar con 54 años (55 en mayo). Todo lo que sea desconectar de su rutina y arduas tareas laborales, es fantástico para ella. Mi padre, por contra, tras la tormenta del paro que le tocó vivir justamente hace dos años y medio, encontró el actual empleo en Applus. Nuevas funciones, nuevos horizontes y retos, una oportunidad más allá de los 50. Como él dice: 'tuve mucha suerte'. El desempeño de roles distintos a lo que él estaba acostumbrado le generan algo de estrés y hay días que puede estar más suspicaz de lo habitual. Es normal. 

Y quien escribe a las 4 de la mañana pues ha de confesar algo. Que para eso es tan tarde. Quizás para ser el primer mes del año, más animado y optimista que otrora. Cuestión de contextos. Empecé el 2011 con la sensación de que me faltaban muchas cosas o que no tenía a mi alcance casi nada y encontraba el refugio no del todo suficiente como entrenador de fútbol formativo. Dos años atrás, apenas tenía motivaciones y la espiral monótona universidad-fútbol me absorbía casi sin darme cuenta. Hasta que el destino jugó algunas cartas y todo empezó a cambiar. Serendipity. E incluso, en 2009, al principio costó. Muchos amigos de la universidad se marcharon de Erasmus y fue una cuestión de adaptación que me permitió por otro lado conocer a más gente. Personas maravillosas. Sin aquellos erasmus no hubiera podido visitar Amsterdam ni Maastricht, por ejemplo. Ni a terminar con un número considerable de contactos en Facebook. Ironías al margen. 2008: inicio complicado tras unas vacaciones demasiado movidas e irresponsables con algunos excesos que se pagaron caro en su momento. De todo se aprende, aunque cuesta. Y puede ocurrir que se vuelva a tropezar en las mismas piedras tarde o temprano. Ya he repetido caídas. Juventud, bendita e inconsciente juventud...

Así que comparativamente el 2012 no podía haber abierto los ojos de mejor forma. Nada que ver con años atrás. Ilusiones alimentadas por una entrevista de trabajo. Y sentir cómo a pesar del transcurso del tiempo y lo distinto que avanzan algunos caminos, ciertas cosas parecen no cambiar nunca. El destino da muchas vueltas y cualquier día, un detalle puede cambiar tu vida para siempre. Siempre he intentado pensar eso. Puede ser un tímido 'hola', una preciosa sonrisa o una tierna mirada. Esos momentos están ahí esperándote. Sucederán. Vendrán. Se irán. Y de nuevo llegarán. 

Mientras, seguiremos soñando despiertos y viviendo mientras dormimos. 

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