Nunca es fácil elegir el momento
para decir adiós. Si Pep decide no seguir, está en su derecho. Tras 13 títulos
en 4 años y a un escalón del 14º, ya se ha convertido en el entrenador más
laureado de la centenaria historia de nuestro club. Un referente cuya magnitud
logra trascender más que el propio Barça marca un antes y un después, es
evidente.
Algo ha cambiado en este período en el que Pep ha estado al mando. No
solo son los títulos, es el compromiso con unos valores y la fidelidad por un
estilo que ha perseguido de forma persistente la victoria en cada partido con
mayor o menor acierto. Ha destilado clase dentro y fuera del campo y sus
declaraciones se han convertido en un paradigma de la deportividad. Ha habido
errores, como los cometemos todos, y para muchos será un hipócrita. Pero Josep
Guardiola ha cambiado nuestra historia más reciente y nos ha situado en el
altar de la eternidad. Ahora que el viento es favorable, a pesar de dos
recientes derrotas que forman parte de la bella ley del deporte según la cuál
no siempre se puede ganar, y tras una ciertamente longeva etapa de triunfos y
juego exquisito, no es del todo un momento inapropiado para marcharse.
El reto
para el que lo reemplace será impresionante, pero no olvidemos la lección más
importante de toda esta historia: se han sentado las bases de uno de los
mejores equipos de todos los tiempos. Y aún con cambios y la necesidad de
reinventarse y regenerarse para no anquilosarse en las glorias experimentadas y
superar las barreras pendientes, no habría que hablar de cambio de ciclo sino
de continuidad con un proyecto e ideas que parecen las adecuadas a día de hoy
tal y como se gestiona el Barça desde su fútbol base. Ahí empiezan a brotar las
semillas que van creciendo y que junto a los que ya están haciéndonos
disfrutar, guardan la esencia y el secreto del éxito a corto, medio y largo
plazo. Detrás de ello, todo el barcelonismo debe apoyar y animar, como el
sábado o el martes a pesar de no alcanzar la victoria. Som i serem més que un
club. Y, créanme, Guardiola ha contribuido a ello desde la banda igual o más
que lo hizo cuando jugaba de 4 y portaba el brazalete de capitán.
Cualquiera que sea tu decisión,
muchas gracias por todo Pep.

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