El calendario anunciaba una fecha especial: los dos patitos. Al día siguiente un examen que me trajo algún que otro quebradero de cabeza todo el mes de julio, nos esperaba con muchas ganas. Estábamos en pleno Mundial. España había perdido en su debut contra Suiza.
Estaba recibiendo diferentes formas de felicitaciones hasta llegar al número mágico. Algo especial, único. Inolvidable. Y entonces, a media tarde, sonó el teléfono. Contesté y era mi primo Juan. Su voz era más cercana que nunca a pesar de los kilómetros que nos separaban. Un acento algo afrancesado pero al fin y al cabo su esencia. El primo intelectual cuya destreza a la hora de comunicarse eran dignas de un orador de primera y que había estudiado en la Pompeu, la misma universidad que yo terminaría pisando. Que se casaba. Con su novia francesa, Claire. No lo podía asimilar en ese instante debido a la tremenda alegría que me suponía poder escuchar tan bello anuncio. La fecha: 31/03/2012. El lugar: Toulouse.
Entonces lo vi como una fecha tan lejana que me permitió jugar algo con la imaginación. Pensé que podría ser la primera boda a la que asistiera acompañado de una chica. No podía evitar sonreír pensando en ello, como un niño que sueña con ser futbolista de mayor.
Un año y medio después, ya hemos asistido al precioso enlace. He pisado Francia por vez primera aunque haya sido casi fugazmente en apenas un fin de semana. Me encantó la ceremonia de extremo a extremo así que el listón para las siguientes está francamente muy alto.
Camino de tierras vecinas, mientras avanzaba el paisaje, mi cabeza parecía rememorar en apenas pocos segundos multitud de imágenes desde aquél día que mi primo Juan me había anunciado que se casaba. Y, como por arte de magia, me sentía feliz. Sonreía a través de la carretera y sus adornos, mientras todo fluía sin ánimo de permanencia.
En el hotel donde nos alojamos fui el único que durmió sin compañía alguna. Más allá del silencio y mi sombra. No pude evitar sentir sobre todo la primera noche una sensación algo ambigua de soledad. Aunque quizás todo estaba exagerado por la cantidad de cafeína ingerida y el insomnio acuciante por un calor algo insoportable. Un anhelo. Una gota de nostalgia que me llevó al 20 de junio de 2010.
Y no sé si a la próxima boda iré acompañado. No lo creo ya que es en verano. Pero sí puedo decir que fui feliz. Muy feliz. Y que si volviera a nacer desearía poder volver a vivir todo aquello. Aunque llegado el último día de marzo de 2012 volviera a sentirme algo solo en la habitación de un hotel a la entrada de Toulouse.
La vida puede ser maravillosa. Como cuando dos personas se dicen un 'sí quiero' para toda la vida. Que el amor y la salud os acompañen en el camino que juntos recorréis y que el pequeño o pequeña que asoma ya en el horizonte os colme de felicidad de sol a sol.
1 comentario:
Querido primo,
un dia los papeles se inversaran y yo sentiré esa mezcla de orgullo y felicidad al ver a mi primo Jordi con la mujer de su vida.
No lo dudes. Nunca dudes. Cultiva el amor a tu alrededor y un dia seras recompensado. El amor es un acto democratico. Todo el mundo puede acceder un dia.
Encontrar a la mujer de tu vida puede llevar tiempo pero acaba llegando. Cuando llegue, sabras, las dudas no existen cuando hay amor. Sigue tu instinto no te defraudara. Abrazalo y no lo dejes escapar bajo ninguna condicion. Cuidalo.
Un dia nos acordaremos de esta conversacion y reiremos de alegria.
Un abrazo muy grande.
Te quiero primo.
Juan
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