1.5.12

Un día en la ciudad del color especial


Vuelo VY 2224. 9:05 h. Tiempo estimado: 1h 35'. 

Madrugón, sol naciente asiático, fuego primaveral. El día recién levantado duda en aclararse o seguir levitando en la incertidumbre. Acento sevillano cuando advierto la puerta de embarque. Único pasajero con (solamente) mochila. Me siento algo observado. Hasta luego.

Ya en el aire. Literal. Como Son Goku entre las nubes, de una espesura que mis ojos no habían tenido jamás la oportunidad de contemplar. Al hacer el check-in online se me asignó el 25-F, es decir, ventana. En una fila de 3 tengo a una señora en el asiento izquierdo, vacío el del medio. Sigue fascinándome la capacidad de estos pesados bichos para alzarse cuán pájaro que empieza a volar tras los consejos de su madre. Deduzco que volamos por encima del mar. A tramos se deja ver el azulado bosque de olas. Me ha recorrido una extraña sensación durante el despegue. Ya desde instantes previos cuando el aparato de Vueling empezó a maniobrar. Como si tuviera que haber cogido 'este' vuelo mucho antes. O quizás vaticinando aquél futuro que no llegué a coger en el que había que partir en busca del olvido. De una nueva vida. Nunca sabes cómo el azar jugará sus cartas.

Se me ha caído el bolígrafo hace unos instantes mientras me había perdido en mi propia metáfora. Justo estaba viendo tierra. Litoral marino, no sé si aquellas tierras del Ebro que siempre me traen buenos recuerdos. Marcharse para volver quién sabe cuándo. Era una idea entre manos. El final para un nuevo comienzo. Pero la vida tejió sus hilos, fluyó sin ánimo de permanencia y por el cauce del destino me alejé de aquella sensación de fragilidad. De sentirme a la deriva; sin rumbo alguno. Todo empezó a cambiar hacia nuevas direcciones. Una puerta que se abrió con todo el porvenir por escribir. Justo como en el domingo de abril que hoy nos acaricia entre un tímido sol desafiado por la frondosidad de sus intrépidas compañeras de sendero, las nubes. Hasta luego.

La vida puede ser maravillosa, ¿lo saben? ¿Lo sabían? A veces el destino se alía para ofrecerte instantes de alegría indescriptible. Solo el tiempo es capaz de canalizar experiencias así. Me siento realmente afortunado. Hace un calor agónico en el VY 2221 de vuelta a Bcn. También en ventana, pero 24. La F... Una letra bella y única. 

Tras aterrizar en Sevilla he comido un bocadillo de jamón y queso. He pedido Coca-Cola y me ha dicho la camarera si me importara que fuera Pepsi. Le digo que no. Y riéndome le explico que he trabajado, de hecho, en Pepsico. ¿No es el azar caprichoso? Estoy por motivos de trabajo representando a Coca-Cola... La vida es tremenda. 

Me lleva en taxi Javi: bético, culé, nacido en l'Hospitalet. Precio fijado de 25€ por ser domingo. Del aeropuerto a la capital y viceversa. Hablamos de orígenes, de por qué estoy aquí y dónde voy. El barrio de Santa Cruz, casco antiguo de la ciudad, me espera. Quedamos para que me vaya a buscar al Benito Villamarín al finalizar el partido. Me apunta su número de móvil. Es una suerte encontrarte con personas así. Andalucía is different. Mi cordobesa madre ya me lo advirtió. Te quiero, madre. A ti también, papa. Sin vosotros... Nunca hubiera llegado a ver en un día la Catedral y su esbelta Giralda, la Torre de Oro, el Alcázar por fuera... En fin, les debo todo.

Sevilla te envuelve. Te seduce a cada paso por el centro histórico. Nunca había hecho tantas fotos en mi vida. Increíble. Turistas por doquier. La cola del Alcázar a lo Musei Vaticani. Sevilla... Tiene un color especial, sí. Volveré. Porque ha sido breve, dos veces bueno, pero me he quedado con la sensación de que regresaré. 

Justo estamos despegando. La voz de las azafatas es tan dulce como los jardines sevillanos. El Guadalquivir es un mar en la ciudad. Piraguas arriba y abajo las que he observado desde el puente de Isabel II, que conduce a la mágica e inigualable Triana, que no he podido explorar a fondo por falta de tiempo, claro. La Torrre de Oro vigila no lejos de la Plaza de toros y el Museo dedicado a la figura del torero. La señora de al lado se ha quedado roque de tanto sudoku, me parece. Esta vez la fila está ocupada. Hay mucho más jaleo que en la ida. La primavera, la sangre altera. Aunque en cualquier estación la bella andaluza sigue siendo bella. Preciosas morenas adornaban los caminos de la parte antigua de la capital hispalense. Inevitable prenderse en un segundo fugaz en el que las miradas coinciden. No exagero. He visto chicas muy guapas. Arregladas, con modales y con mucho glamour. Estilo, arte. This is Andalucía, my friend.

No he tenido problemas para coger taxi hacia el estadio. Era sevillista pero de nuevo, simpatizante culé. Conversación más que distendida y agradable. En apenas 10' estamos en Heliópolis. Derrocha historia el BV. Mundial del 82. La histórica Brasil que maravilló al mundo con Sócrates, Zico y compañía pero que no besó la gloria final, jugó allí. El 12-1 a Malta. Palabras mayores. Esencia de fútbol. Ángel, el speaker, llega el primero, muy puntual. Muy simpático y agradable. Artista de teatro, mimo, clown, actor... Sabe catalán y lo habla mejor que muchos nacidos en mi tierra. De Sevilla se fue al Baix Empordà y luego a Bcn, donde se acabó de instruir. Vivió por el Eixample, en el Carrer Astúries (Gràcia) y por el Raval. Tipo bohemio que vive ligado a su sonrisa. Ahora reside en Madrid, donde va haciendo funciones. Es autónomo en su profesión aunque vinculado a agencias como la que le ha llevado a actuar de speaker en la acción de Coca-Cola en los estadios de Primera División. Al final del partido hemos ido a tomar algo en una terracita de Heliópolis. Su hija no vive con él en Madrid. De lo que he deducido una separación o parecido, más no he querido preguntar sobre ello para no resultar impertinente. Me ha hablado del carácter del sevillano. Sociedad clásica, tradicional, que le gusta presumir y, sobre todo, aparentar. Demostrar de fachada. Hemos acabado en aquello de 'dime de qué presumes y te diré de qué careces'. Nos despedimos con un fuerte abrazo. Da gusto con personas así. 

Antes, ya en el estadio, David, el canario fotógrafo, no futbolero, y Felipe, su amigo sevillano y ayudante, ahora en desempleo y antes trabajador de Endesa, nos acompañan en la aventura. Felipe es socio del Betis y está orgullosísimo en el BV. Desde el club nos facilitan toda la labor a pesar de que aún no habían llegado las acreditaciones. La prueba pre-partido sin problemas en el centro del campo. Con el sonido, a pesar de que la acústica no es la más favorable, no hay muchos percances por no decir ninguno. La voz de Ángel y su gracia hacen el resto. Nos ubican en lugar privilegiado, justo a la derecha del banquillo visitante. Así vemos a Mendilíbar los 90' en primer plano. Vemos el único gol -golazo- del partido en la portería más cercana, detrás de la que tenemos al grupo más animoso y radical del Betis. Con sus ganas e ilusión contagian a todo el estadio y la sincronía de palmas y cánticos es preciosa. No así alguna de sus banderas de dudosa legalidad. Què hi farem... El estadio es perfecto para un club con esa gente tan entregada y calurosa. Cierto que las instalaciones están algo viejas y muy mejorables, pero la crisis financiera post-Lopera es evidente. Manuel saqueó a la institución. Sin duda. Por eso me ha sorprendido que los lavabos fueran bastante vulgares y algo sucios. Como poco mantenidos. En todo caso, para mí es algo anecdótico. 

Disfrutamos del partido y del ambientazo. En primer plano. Privilegiado me siento. El descanso llega sin previo aviso, es un decir, y la acción de la giga foto se lleva a cabo a la perfección en menos de 8', el tiempo estimado como necesario. Nos han pedido algo de mayor rapidez ya que Pepe Mel, técnico del Betis, había solicitado regar el campo durante el transcurso del descanso. Los fotógrafos haciendo su labor de forma magnífica y Ángel entrando en comunión con el público a cada frase. La afición bética parece entusiasmada y acaba ovacionando a todo el equipo. Mi labor, la más sencilla, supervisar y coordinar que todo fuera según lo pactado y previsto. Antes del partido había controlado que se repartieran los flyers informativos en los tornos de las taquillas así como que estuvieran presentes los posters de Coca-Cola anunciando la promoción. Fotografías, pruebas como testigo de que todo ha ido ok. Luego durante la ejecución de 360º, he de tomar nota de la acción en base a unos criterios determinados. Es la segunda vez coordinando la acción así que me siento mucho más seguro de todo. Tanto el Spot de TV en la pantalla del estadio como la Utv anunciando nuestro cometido se desarrollan según lo previsto. Incluso, reservándome los apuntes para empezada la segunda parte, he grabado a mis tres compañeros mientras hacían su trabajo de forma magistral en el centro del campo. David se ha ido a Madrid tras la reanudación. Ángel, Felipe y quien escribe nos hemos quedado hasta el final. Disfrutando como tres béticos (yo de adopción) y sufriendo hasta el pitido final. Permanencia virtualmente asegurada. Felicidad. Pasión. Alegría.

Al salir vemos los jugadores de Osasuna con caras largas esperando al resto de compañeros. Se fijan y comentan la jugada alrededor de una de las secretarias. Morena bellezón. De 12. Si no más... No lo había destacado aún pero mientras esperábamos las acreditaciones hemos visto pasar a menos de 1m a Pepe Mel y su traje en brazos y a toda la plantilla. Nunca he visto tan de cerca a los jugadores de mi equipo: el Barça. Estaba flipando. Primero los rojillos, con Mendilíbar a la cabeza. Luego todo el Betis. No me lo creía aún. Claro que soy un freaky y me apasiona el fútbol, por eso para mí algo como lo vivido hoy no tiene precio. Me siento feliz al escribir estas líneas y el día se me ha hecho corto. Intenso lo vivido, respirado el encanto de Sevilla, desvirgado queda su color pero con la promesa de que tarde o temprano habrá que volver. 

Y, para hacer de este inolvidable 15 de abril una fecha eterna, cuando íbamos a salir del estadio, justo en el momento en que hemos subido a tribuna para gozar de una perspectiva incomparable, y en realidad, para devolver el micro, he ojeado el móvil. Y me he encontrado con un tesoro en forma de mensaje. Deseando que el destino nos vuelva a reunir, a pesar de mi tendencia a perder sin querer algunas de las personas que han formado parte de mi vida, y con cada una de las palabras grabadas en el corazón, me despido.

Son casi las 9,15h y Bcn no debe andar ya muy lejos. Mi letra es pésima y más en pleno vuelo. Pero deseo que si compartís estas líneas conmigo, al final de ellas dibujéis, efectivamente, una sonrisa. 

Un abrazo. Hasta siempre.

Jordi


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