¿Crees en el destino?
No lo sé. Puede que sí. Según el día. La esperanza es un estimulante vital muy superior a la suerte, que diría aquél. Creo en la fuerza de la atracción. En pre-visualizar futuros acontecimientos en tu vida para que lleguen a suceder algún día. ¿Y si acaba ocurriendo? Me imagino allí. Contigo. Explicándote alguna historia como una excusa para sacar a pasear y relucir tu bella sonrisa. Para que tu mirada y la mía coincidan en una única dirección. Sin horizontes. Ni barreras de por medio. Solos tú y yo bajo la lluvia. Aunque apenas te conozco. ¿O sí? Qué más da. Es lo que realmente deseo.
No sé si es el destino o el azar. Si los caminos que son aparentemente tan distintos se cruzan por capricho y casualidad o si alguna fuerza invisible los conduce a encontrarse. En cualquier caso mi corazón suena distinto cuando te ve. Como si empezara a tocar una melodía más alegre y, por qué no confesar, llena de ilusión. Primaveral.
¿Te gustaría...? ¿Te apetecería...? Aunque no me atrevo del todo. Pero debería. Solo quien arriesga gana aunque exista el no como peor enemigo en esos casos. ¿Será timidez? A lo mejor inconscientemente uno se protege detrás de un caparazón relleno de inseguridad y desconfianza por algunas experiencias pasadas. Y eso te hace esperar alguna señal que puede que no acabe nunca por llegar porque la tienes que activar tú mismo. Make it happen. Just do it.
Puede que falte valentía. O que sencillamente sea una bendita locura. Algo pasajero. Pero sé que me encantaría. Y, tarde o temprano, acabará ocurriendo. Mientras, el destino o el azar, como quiera él disfrazarse, seguirán haciendo de las suyas. Hasta que un día soleado, teniendo el mar de fondo cuán eterna estampa, te cuente que un día escribí todo esto soñando estar contigo.

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