Un hobby recuperado como el de ver series. HIMYM sigue estando ahí, como un viejo peluche de la infancia al que abrazar en momentos de cierta soledad. Y supongo que ha sido inevitable verme reflejado un poco. Cuán caprichoso es el destino... Como si fuera el momento ideal, o no, para pensar en ello. Para bucear un poco en mi alma. Hasta que el cuerpo te pide escribir algo.
A veces siento que navego por mares de dudas y que no alcanzo a comprender nada. Que la frontera entre las sonrisas y las lágrimas parece tan difuminada. Cuestión de pulgadas. Una montaña rusa a nivel emocional. Con la sensación de haberte quedado parado en uno de sus tramos. Quién sabe hasta cuándo.
Sé que de aquí a menos de 6 horas sonará el despertador. Que hace una semana pudimos contemplar una Luna esbelta y preciosa, más cerca que nunca de nuestros ojos. Que apenas escribo como lo hacía antes. Alguna razón debe haber más allá de la excusa del tiempo.
Ya estoy al día de una de mis series favoritas. Pero de mí mismo no sé si lo estoy. Quizás una parte de mi vida sigue estancada en algún capítulo ya leído. Puede ser. Y no sé realmente qué hacer para que todo pueda seguir fluyendo sin pensar demasiado en ello. Siempre se recurre a lo del tiempo, pero una parte de mí sigue inquieta.
Estoy mejor que hace un año a nivel laboral. Me siento valorado en el nuevo trabajo y dadas las circunstancias tengo una oportunidad a priori de sumar una bendita experiencia. Pero en lo personal creo que estoy bastante perdido últimamente. Mientras, intentaré sonreír ante la vida y confiar en que todo irá bien. Siempre vendrán amaneceres más bellos. Que lo mejor está por llegar.
Aunque en días, o mejor dicho noches como hoy, me sienta más Ted que nunca.

No hay comentarios:
Publicar un comentario