La noche anterior al Rally de Valls, como siempre antes de una carrera, a Raül le costaba conciliar el sueño. Le daba vueltas a la cabeza pensando cómo y por dónde tendría que pilotar a la mañana siguiente. Con la mayor de las ilusiones por saltar ya a pista. Esta vez todo se manifestaba en una fría habitación de un hotel de Valls cercano al parque de asistencia. De esta forma evitaban el sábado un mayor madrugón desde Barcelona.
El recorrido del rally lo habían podido supervisar y reconocer como era costumbre el fin de semana anterior. Una prueba que constaría de 7 tramos: dos pasadas por La Riba, dos por Mont-Ral y una pasada por Querol, Santa Perpètua y Vallespinosa. Eran tramos de muy buen asfalto y muy limpios y Raül e Ignasi están confiados en hacer bien las cosas. El piloto asegura que es un terreno donde se encuentra muy cómodo.
Llega el sábado bien temprano y alegre. Pasan las verificaciones correspondientes y todo está listo para empezar. El reloj marca las 11h cuando entran en el parque de asistencia. La organización del rally, con mucho acierto y pensando en la sinergia entre participantes y público, ha situado el podio de salida en pleno centro de la ciudad. Una hora más tarde y con el dorsal 37 asignado, llega el momento de arrancar. Aguardaba el tramo de La Riba.
La Riba era un tramo histórico en la geografía catalana, conocido por los grandes aficionados a este apasionante mundo. Y es que en su momento formó nada más y nada menos que parte del Mundial de Rallys. El escenario aparecía inmejorable para intentar demostrar la valía de uno mismo y todo el aprendizaje adquirido a lo largo de los últimos meses. No es casualidad que momentos antes de empezar, Raül e Ignasi, piloto y copiloto, hablaran sobre sus intenciones. Estaban convencidos de poder dar un salto hacia adelante y estar en mejores tiempos que las últimas pruebas. Con el objetivo de llegar más arriba afrontarían el inicio del Rally de Valls. La principal idea era intentar apretar en las curvas medias-rápidas, que eran las zonas donde acostumbraban a perder más tiempo. Confianza no les faltaba.
El Peugeot 206 sale lanzadísimo en La Riba. Tras un primer kilómetro de lo más rápido, con un ritmo muy superior al de pruebas anteriores, poco podrían haber imaginado ambos protagonistas que, lamentablemente, la carrera no daría mucho más de sí. Ocurrió en el 1,5 km. Ignasi cantó una "izquierda 5 larga tarde" pero Raül, en un error de percepción, traza una "izquierda 5 larga". El piloto ataca la curva desde el principio y al final cuando se cierra se encuentran ya en el interior de la curva sin posibilidad de corregir la trazada. El coche se va directo. Es el principio del fin. Raül explicaría cómo reaccionó en esos instantes:
"Levanto gas y añado más dirección, entonces se me va el culo. El culo impacta con el guardarraíl, lo que provoca que el morro también se pegue al guardarraíl. Con la mala suerte que al terminarse el guardarraíl, había una roca. Sin ninguna posibilidad de salvar el accidente, impactamos contra la roca, que nos arranca la rueda delantera derecha, junto con el palier, amortiguador... Además, la aleta y la telonera chafadas y bastante daño de chapa. El puente trasero también parece que está algo tocado.
Si hubiese habido 3 metros más de valla, hubiésemos salvado el accidente. Pero, por otro lado, si la roca no hubiese estado ahí, quizá hubiésemos acabado abajo en el barranco.
Pero esto ya da igual, la cuestión es que tuvimos un error de pilotaje y de interpretación de las notas que debemos analizar para que no vuelva a ocurrir. Asumo mi responsabilidad dado que fue un error de pilotaje."
En una sensación de tremenda impotencia, el piloto piensa que no le puede estar sucediendo nada de eso a él. Era como querer abrir los de aquello que se parecía más que nada a una pesadilla y no poder hacerlo. Porque era real. Conscientes de que el coche no podía ya dar más de sí, advirtieron al resto de participantes que les sucedían para que tuvieran en cuenta la incidencia y así poder evitar males mayores. Tras pasar el último de los coches, la grúa vino a recogerlos. Entonces tuvieron tiempo de hablar con el jefe de equipo Santi Albí gracias al análisis de las cámaras interiores. ¿Los motivos del accidente? Esa era la gran cuestión que todos querían poder responder. Raül se confiesa:
"Probablemente, nuestro error fue querer atacar desde el principio sin tener la necesidad de hacerlo y estando algo fríos. Hubiese sido más lógico salir algo más tranquilos en la primera pasada y atacar más adelante cuando el coche y las ruedas cogen temperatura, el copi está más rodado y yo también estoy ya metido en el asunto."
Error humano. Involuntario. Inesperado. Tan cruel como real. Una forma desagradable de despertarse del sueño en una temporada que aún contaba con pruebas por disputarse. Pero para Raül e Ignasi era ya el punto y final. Este accidente les afecta gravemente a nivel presupuestario así que a la espera de que Santi Albí evalúe todos los daños y costes de la reparación, se avecina el tiempo de analizar y trabajar de cara al año que viene. Porque en este sentido, el 2012, desgraciadamente, se ha terminado para ellos antes de lo deseado y previsto.
Son días en que cuesta asimilar lo ocurrido. Pero tendrán que pasar página. Ellos quizás no quieren escucharlo ahora mismo pero el camino no ha hecho sino empezar. Y de obstáculos está repleto un trazado que como en la vida misma, va colocando retos a superar. Más pronto que tarde llegará el momento de darle gas de nuevo al coche. Y estarán esperando aquellas mismas curvas que se atragantaron para, al pasarlas de nuevo, mejorar lo realizado.
Los rallys, como la vida, son un ejercicio constante de superación personal. Raül e Igansi lo saben bien. En frío se darán cuenta de la buena labor realizada y serán capaces de hacer balance en esta su primera temporada. No es el final. Solo han despertado antes de tiempo del sueño.
Continuará...
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