25.5.07

Resfríado democrático

Sometido por los efectos de un resfríado que acaba de arrancar, lastrado por la necesidad de descanso, buceando en pensamientos vagos que refrescan la mente y atraído por la sensualidad de una siesta. Fue esta al final quien conquistó a nuestro personaje, pero lo que presumía ser un breve período de refugio duró toda una tarde. Tres horas y pico de apogeo, durmiendo como solo saben hacerlo por estas tierras, eso dicen.

Nadie hubiera vaticinado que ese tiempo fuera a invertirse tan efectivamente. Fue de repente que él empezó a soñar. Llegaba y transcurría el domingo de las elecciones como cualquier otro domingo de cualquier otra semana de cualquier año, fugaz y sin verlo venir. Las 8 tocaron y ya se iban anunciando los resultados de la jornada. Lo que seguía a continuación no resultaba sino estremecedor. Nadie había ido a votar. Era como una pesadilla, esta vez demasiado cruel y verídica.

Los días que siguieron a la fecha en asterisco estuvieron empapados de incomprensión, ignorancia y un no saber qué hacer que se contagiaba por todos los rincones. Nadie podría haber advertido de las consecuencias de unos resultados así, pero algunos ya habían predecido la incomprensión de parte del electorado, su descontento, y el deterioro de la percepción acerca de la política y sus practicantes.

Y tal fue así que desde las instituciones se tomó una severa decisión, fatal para toda la sociedad: se convocó al estilo de concurso actual una especie de "Operación Caudillo", ya que decían que era a través de un poder fuerte y una estructura férrea que se debía ordenar y harmonizar las calles y sus gentes. Se eligió por consenso al que consideraban que mejores credenciales aportaba, y así de un día para otro se pasó en el país a una Dictadura. La Democracia había sido enterrada bajo un mar de ilusiones pasadas, efímeros recuerdos que se jactaban en el corazón de muchos.

Una corriente de aire fresco del avanzado atardecer invadió la habitación. En ese instante él se levantó algo sudado y casi delirando. Había sido lo más cercano a una pesadilla. Sin embargo, dado el estado en el que se encontraba, no podía demostrar que la Democracia seguía su curso. Todo ello despertó en él un deseo de votar de cara al domingo, y de apostar por sus convicciones a través de los canales de representación que ofrecía el sistema. Un sistema que garantizaba nuestro derecho a ejercer el voto cada 4 años, para algunos escasos, para otros insuficientes.

Lo que quedaba a todas luces claro es que la nuestra era una Democracia incompleta en una sociedad imperfecta, y que la mayoría de nuestros políticos ni estaban concienciados ni capacitados para liderar con honestidad y principios un municipio, una Comunida Autónoma o el Gobierno. Pese a todo, pese a la baja calidad de los políticos españoles, no debemos dejar pasar una de las pocas oportunidades que se nos presentan en el sistema vigente, un sistema que es el que más se aproxima a lo que entendemos por libertad, igualdad y justicia. Un sistema por el que tantos millones de personas han luchado a lo largo de la historia y que ahora lo que debemos es seguir apostando por su evolución y crecimiento hacia los tres principios anteriormente destacados.

Hemos de tener presente que una alta abstencion o baja participación, según se mire, alimenta a la derecha y extrema derecha de este país en su intento por recuperar el poder dada la culpabilidad eterna de Zapatero. Pase lo que pase será culpa de él, y el PP representará la verdad. Cada uno es libre de votar a quien quiera, pero que sea responsable y consecuente con lo que vota. Lo que advierto es que la abstención solo beneficia a ellos, y acaba perjudicando a la gran mayoría, entre ellos gente con capacidad y talento intelectual de sobras que no se ven con ánimos ni ganas de participar de un juego en el casi todo el pescado está vendido. Aunque parezca mentira, nos jugamos más de lo que creemos, y nuestro voto puede cambiar el destino de la Historia. Todo aquello que signifique poder gozar de los privilegios de la Democracia será positivo, si bien es cierto que se deben seguir buscando y encontrando nuevos caminos de progreso, nuevos horizontes para hacer de este mundo uno mejor, en el que podamos disfrutar en libertad los unos con los otros sin ningún tipo de distinciones, prejuicios ni diferencias más allá de las otorgadas ricamente por naturaleza.

Que así sea.

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