4.1.08

El día y la noche


Dormir muchas horas me ha llevado a estos verdes prados. Los efectos de la noche de fin de año se van evaporando, que no olvidando. Historias por contar y suerte que uno puede. Me apoyo sobre la almohada, que emite notas musicales muy certeras, una voz de fondo me susurra que mi camino es aquél que yo me configure, que depende de mí todo lo que quiera llegar a hacer y ser; esa misma almohada huele a flores silvestres, rosas y margaritas que la decoran y la embellecen; su tacto es demasiado suave y tierno como para ser verdad. Entonces una gata se asoma tras la puerta y maúlla como pidiendo consejo.

Caminas y duermes. Y duermes y caminas. Pero llegas a despertar, que no es poco. Nunca es tarde para ello. Te levantas por la mañana y el aire fresco golpea tu rostro enjabonado y las cejas aún algo húmedas. ¿De verdad entiendes algo de lo que está sucediendo? Huelgas y huelgas, unas que te tocan de cerca demasiado. Vives situaciones que no desearías a nadie. Pero no pierdes la esperanza de que todo saldrá bien y de que el presente más cercano va a ser brillante. Pero necesitas dormir más para esclarecer tus ideas y tu rumbo. Han sido experiencias agotadoras y la botella no ha hecho sino empeorarte como individuo y dejarte en un estado deplorable. Pero dormirás más, lo que necesites.

Y el día que despiertes amarás al Sol y lo abrazarás, y reconocerás en el transcurso del día una serie de encantos como la lucidez, la claridad, la sobriedad, la responsabilidad, el deporte, la lectura, la música diurna... Verás la luz y dirás gracias.

Y por la noche te vestirás de gala para saludar y abrazar también a la Luna, quedarte en silencio mirando las estrellas y gozar de los placeres de la noche: soñar, bailar, cantar, amar... Verás un nuevo amanecer a su fin que será el principio de algo nuevamente bello y maravilloso.

Esa es la esencia de la vida. La noche sucede al día pero en todos los rincones uno puede contemplar y gozar de la luz que busque. La vida a veces es un bosque oscuro y frondoso por el que caminamos sin rumbo; pero el corazón y tu mente son capaces de guiarte y sacar lo mejor de uno mismo, hasta en situaciones adversas como ésas. Fe, esperanza, paz y amor.

Verán que no me he tirado aún a la piscina de la actualidad política ni social ni económica; ciertamente estoy navegando con rumbo, no fijo pero constante y estoy de hecho conociendo día a día nuevas facetas y aspectos que me enriquecen de forma lujosa. Existen al otro lado personas que te hacen mejor y que son capaces de generar en uno lo necesario para crear belleza con las palabras. Ese siempre fue mi deseo.

Gocen de la vida en su esplendor; en lo bueno y en lo malo. No dejen de pensar que al final de todo túnel cesa la oscuridad.

Cruzarse en el destino y desear disfrutar de la inmortalidad.

La vida es así: el día y la noche.

1 comentario:

Anónimo dijo...

eres la pasadaaaaaa

este texto m lo guardo:P