8.6.08

Después de la tormenta


Ha sido un fin de semana ocupado; ayer con un torneo en Villa Olímpica que organizaba el CEEB; hoy con la comida de equipo, con los pequeños jugones, sus padres, Eric y el omnipresente e imprescindible, gran Alfons. Ha empezado la Eurocopa, un paso más en la neurosis deportiva que llevo en la sangre. Pero el fútbol especialmente corre por mis venas. Un apunte deportivo más si cabe: Rafa Nadal y su cuarto título seguido en Roland Garros. Es un tenista especial, único, seguramente el mejor que jamás haya visto el mundo sobre la tierra batida.

No estoy seguro si ha empezado ya una serie que tiene por título algo así como mira la que se avecina. Lo cierto es que los más pesimistas tienen esa frase de lema, seguro. Mañana empieza una huelga indefinida de transportistas como protesta ante la subida de los precios del gasóleo. Puede generar un efecto dominó tal que se resienta lógicamente la industria, necesitada de abastecimiento y de fuente de energía, los consumidores vía uso del transporte privado o vía escasez de alimentos en las tiendas o supermercados principalmente, etc. Es un síntoma más seguramente, un agravio añadido del ciclo económico que estamos atravesando. Técnicamente aún no estamos en crisis puesto que no encontramos crecimiento negativo del PIB durante dos trimestres consecutivos. Por otro lado se observan tendencias y posibles efectos nada halagüeños que pueden confirmar que el ciclo de contracción puede llegar a ser severo y notable. Pero dejemos la ortodoxia económica de lado, los técnicos puros y básicamente lo que nos encontramos es ante un clima de descontento generalizado por la situación económica, una sensación que captan los más sabios, el pueblo llano que madruga para levantarse a trabajar de lunes a viernes, digamos. Contracción del consumo (demanda) unido a subida de los precios de la gasolina hemos visto, aumento de los precios de la electricidad, caída de la construcción (estallido de la burbuja inmobiliaria), recortes empresariales (no se ha creado empleo en mayo por primera vez en bastante tiempo), aumento del paro, los tipos de interés por las nubes que contrae si cabe aún más la inversión (el Banco Central Europeo que preside un tal Trichet opta por estas medidas en pro de un ansiado control de la inflación)...

Que vamos a entrar en crisis técnicamente, ya veremos. La desacelaración es muy notable, la economía está al borde de la recesión. Afortunadamente en Cataluña, por la parte que nos toca, en el último mes se ha paliado la situación de emergencia nacional de la grave sequía, con una gran escasez de reservas de agua que teníamos, y que debido a las cuantiosas lluvias pues parece que se ha frenado la alarma. Pero nunca llueve a gusto de todos, y miren en Euskadi lo que ha ocurrido con inundaciones, zona incomunicadas e incluso la amenaza de que se ague, si se me permite la expresión, la fiesta de la Expo de Zaragoza, ante la crecida del Ebro.

Tengo la teoría de que los años pares son buenos; más que una teoría es una creencia puesto que no tiene ningún fundamento ni hipótesis probada. Me gusta el 8 y estamos en 2008. La situación a nivel general no se avecina pues muy favorable ni rebosante de alegría, pero es precisamente en momentos así, de previsible tensión y sufrimiento cuando debemos luchar para minimizar el impacto de las crisis, sean del tipo que sea, y no dejarse vencer por el desánimo. No se levantó Roma en dos días. Además hoy me apetece defender eso de que vale la pena relativizar y tomarse las cosas con más calma. Yo que soy una persona demasiado emotiva, que le da mucha importancia a las cosas, que le gusta vivir con intensidad los momentos que respira, que siente. Y eso que aún no he empezado a estudiar...

No lo duden, no pierdan la esperanza. Ahora mismo estoy más preocupado por la salud de mi padre que de la crisis económica. Pero hay que tener el toque de serenidad y templanza para ser optimistas y no pensar que detrás de la tensión alta (tiene la mínima muy elevada) y el derrame en el ojo que tuvo ayer mi padre se esconde algo grave (bastante a menudo le ocurren este tipo de derrames en un ojo). Los médicos dijeron que no. Debe ser de los nervios, quizás es algo que he heredado. Somos muy emotivos y sensibles.

Lo dicho, sean felices y no pierdan la esperanza. Espera sonriente un nuevo amanecer en que otro mundo es posible, en que reverdecerán rojas amapolas en una extensa y alegre pradera de sentimientos y amor.

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