Mala hierba nunca muere. Pongo música romántica. Sin hacer ruido, en plena soledad, con la lámpara iluminando desde la franja izquierda. Siempre la izquierda, siempre.
Me imagino un mundo repleto de universos paralelos. Es una idea que me han sugerido y contado algunas personas que han pasado, aparecido en mi vida. La posibilidad de vivir otro mundo distinto al actual que siento que es el real. En esas otras vidas paralelas se desarrollaría todo de forma distina a las de ahora. Entararía en juego entonces la creatividad y la imaginación al fin y al cabo.
Esta es mi vida y soy un afortunado de verdad. El pasado martes 20 de mayo mi madre cordobesa cumplió años, ya 51, los mismos que mi padre segoviano cumpliría al día siguiente. Ese martes antes de ir a la universidad actualicé el fotolog en honor a mi madre. Se me escapó un mar de lágrimas antes de poder terminar de escribir palabras, que aun siendo insignificantes, serán el día que no esté huellas de mi pensamiento, de mis ideas, del amor que siento por ella y por mi padre. Nunca he sido capaz de demostrar realmente mi amor por ellos, soy demasiado cobarde y orgulloso. Pero sé que en el fondo bajo mi aparencia sarcástica, irónica y fría ellos saben lo que significan para mí. El día que celebraron las Bodas de Plata salí a decir unas palabras de forma improvisada; delante de todos no logré unir dos palabras seguidas, que arranqué a llorar como nunca lo había realizado en público. Imagino que si algún día mis padres leyeran cosas que he escrito sobre ellos solo harían que confirmar sus tesis de que su hijo les quiere un montón. Sé que lo saben porque son mis padres, son los que me crearon por un acto de amor, y como mínimo he de compensarles con eso, con mucho amor, estima, aprecio y cariño.
Como hijo que trata de estudiar la verdad que he compensado hasta ahora el esfuerzo económico que han hecho, algo solo posible dado que soy hijo único. La vaca no da para tanto, no se crean. Pero tengo dudas, algún temor. Sé que no soy infalible y que me amparo demasiado últimamente en el escaso esfuerzo y que estudio poco. Tengo que ponerme las pilas este trimestre y aprobar todas como hasta ahora. Ellos lo que me exigen es que haga todo lo que pueda y luego que pase lo que pase. Yo siento dado que no trabajo seriamente en mi vida (lo de entrenar no es un trabajo puramente), ni he trabajado, que estudiar es lo que me queda no solo para tratar de labrarme un futuro, una vida mejor, sino también por orgullo y dignidad de mis padres, para que ellos compartan mis alegrías, la consecución de ciertas metas. Son las primeras páginas del libro aún, estoy en plena juventud, así que queda mucho por hacer. En otros aspectos ya les he fallado más de una vez. Solía ser muy responsable y he cometido alguna que otra estupidez, pecados de juventud, exceso, incivismo, irresponsabilidad vaya. De todo se aprende, ya me repito como el ajo.
Soy una persona sinceramente que normalmente he tratado de esconderme en una capa fuerte y opaca. Con pintas chulescas, altivo... Nunca he querido mostrar realmente mis sentimientos y mis problemas, si es que los he tenido. Supongo que por eso escribo. A veces prefiero contar por escrito que explicar a alguien según que. Opto por guardármelo y pensar que ya se pasará. Pero una cosa son las apariencias y otra muy distinta es la realidad. El cuerpo a cuerpo, el trato personalizado. Siempre he intentado preocuparme por los demás y ayudar en lo que fuera posible, ni que fuera tan solo escuchando. Creo que mucha gente necesita eso, ser escuchada y a veces hasta uno le puede comprender; al menos tratar de ponerse en su situación, animarla, enfundarle energías para afrontar y lidiar con las reses más bravas que se plantean a lo largo del camino. En asuntos íntimos, personales, en persona, siempre prefiero escuchar que hablar.
Tengo la impresión de que estoy escribiendo demasiado creo. Hay gente que me importa mucho, más de lo que se pueden pensar. Pero me gusta ir de duro por la vida y de matasuegras. Luego vengo a refugiarme a este blog; ahora mismo me río de mi mismo. Creo que soy incapaz de dejar de escribir durante un tiempo, sobretodo en estas fechas. Es primavera, se acerca el verano, mis 20 años, todo si queremos puede llegar a ser especial.
Esperemos que el día a día sea especial y que poco a poco sea capaz de ser más expresivo y abierto en persona. No me gusta desnudar mi personalidad demasiado. Prefiero optar por eso de que las apariencias engañan. Luego algunos conocen a ese tal Chopi y descubren que está tan loco que además escribe, y no demasiado mal. Y que dice que se va y vuelve.
Pero no me puedo ir, y cuando me vaya por necesidad espero que aquí se deje constancia de vida, de detalles que nos hacen a todos más dichosos, de la esencia de compartir experiencias. No he cumplido mi palabra, lo sé, pero no me puedo marchar. Y cuando lo haga, reitero, quedarán mis palabras. Tengo dentro de mí sentimientos tan bonitos y bellos que no puedo dejar de escribir ni dejar de pensar lo grande y magnífica que puede llegar a ser esta vida. También injusta y llena de mamarrachos asquerosos, pero contra la injusticia uno se debe rebelar.
Porque en la soledad del que escribe, con letras románticas, enganchado a Prison Break, con un carrusel deportivo por venir impresionante, puedo decir que ha sido un día agotador. Consulten mi agenda si eso... Una agenda que por cierto hace días que no actualizo a cierta persona, que seguro que agradece que no la aturde con mis tareas... Mucha suerte a todos con los exámenes, algunos ya habrán empezado, otros empiezan el 4, otros empezamos el 18. Esto también va por barrios.
En la noche me despido, prometiéndome la luna que este mes de junio que entra va a ser menos lluvioso, más inteso y lleno de emociones y que terminará con una gran traca final. Bendita sea la noche y los gatos que se asoman a ella.
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