23.9.08

Regar ante las crisis


La crisis financiera también ha llegado a este rincón. Es la crisis más severa de la historia del capitalismo. Curiosamente se produce principalmente por un exceso de especulación, de sobreproducción no real, y como vemos está poniendo en jaque al sistema financiero global. Que le pregunten a los norteamericanos. Y paradojas de la vida, cuando el sistema económico falla ahí está el Estado para rescatar los huesos y desperdicios de lo que destruye la economía capitalista. Estados Unidos, emblema por antonomasia del liberalismo económico, interviniendo como nunca antes se había visto, nacionalizando e inyectando dinero para salvar entidades financieras en quiebra. Qué dirán los defensores de la nula intervención de los gobiernos en economía ante ejemplos así. La historia es así.

Así que vistas las cosas, si el Estado acaba pagando los platos rotos de la crisis, resulta que quienes de verdad están pagando los efectos del declive financiero y a la postre, económico y mundial, son los ciudadanos de clase media que constituyen la mayoría en una sociedad como la de los Estados Unidos o la de cualquier potencia económica occidental. La crisis, la paga el ciudadano mediano. La historia es así.

Mientras escribo estas líneas, Buenafuente cumple su programa 500. Recuerdo sus tiempos en TV3 en La Cosa Nostra; el tiempo pasa rápido. Por esos tiempos veraneaba en un camping si no me falla la memoria. Siempre nos quedará el humor, lo hilarante, la ironía y el sarcasmo, la parodia. Reír es de lo más sano que existe en la vida. Y más ahora que nos bombardean con la palabra CRISIS por activa y por pasiva.

Tan negativo es crear falsas expectativas en economía como martillear con excesivo pesimismo. No conduce a nada y solo sirve para desalentar, alienar y evadir de un enfoque relativista no carente de realismo. Algunos dicen que los economistas son expertos en predecir el pasado. Curiosa afirmación. El futuro desde luego que creo que nadie lo puede vaticinar con precisión. Pero sí es cierto que una minoría no solo de economistas sino de periodistas y gente que se gana el pan por esos mundos advertía de que la gallina no iba a dar eternamente huevos de oro. Pero mientras las cosas van bien, el capital se engorda a sí mismo y engorda los bolsillos de los suyos, no hay de qué preocuparse. Todo el mundo podía saber, y desde luego que muchos sabían que esto podría ocurrir, pero no se puso freno en su momento. No interesaba. No es momento para lamentaciones tampoco. Que actúen con franqueza y cordura quienes llevan las riendas y que se permita una economía de mercado con ciertas regulaciones que minimice sus fallos al máximo y que corriga las externalidades negativas lo mejor posible y al revés, que aproveche las positivas.

Quizás este espacio también entrará cierto día en crisis pero dudo que el Estado esté ahí para salvarme y rescatarme. Mientras pueda y tenga ganas iré regando las flores de estos jardines. Algunos luego se las fumarán, otros las quemarán. Yo desde luego me las fumaría sin dudar ni un ápice.

Habrá cosas que jamás las crisis, las hecatombes y desgracias podrán dejar atrás. La imaginación, los recuerdos, la ilusión, las ganas por empezar de nuevo, las ideas nunca cesarán. Esa es la actitud para poder embellecer tus rincones y los de tu entorno. Por eso prefiero regar que incendiar.

La vida es así.

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