14.9.06

Reflexiones post-Roma, fugaces y eternas


El lunes último volví de madrugada a BCN desde Roma, donde pasé cuatro excelsos días, los primeros en los que he salido de unas tierras y pueblos de un país llamado España, que no sabe hacia donde va ni donde está. De Roma se podrían comentar miles, infinitas de cosas, y tanto es así que mejor que escriba una crónica, un libro (que es lo que debería haber realizado en la capital italiana todas las noches.) Eso acaerá cuando mi ego me lo proponga, y será entonces cuando comprobaré hasta qué punto la memoria me permite jugar más o menos con el azar y la fortuna.

Dejando de lado tales consideraciones solo me gustaría destacar dos aspectos: la gastronomía anduvo por lo esperado y mi paladar lo agradeció; pero apuntar también que Roma no se escapa de la pobreza, de los focos de marginación, y realmente había zonas que bien podrían definirse como ghettos. Ello no solo demuestra que no es necesario buscar en el África el Tercer, Cuarto, Quinto Mundo..., ya que todo ello lo encontramos desde BCN a Roma, París, Moscú, etc. Y lo que uno ha de pensar y creer es que somos unos afortunados entre mucho desgraciado, y que tenemos la suerte de gozar de unas oportunidades y medios de los que otros jamás van a poder disponer. Por eso viajar, en la mayoría de ocasiones sirve para corroborar que uno ni mucho menos vive tan mal, y eso es destacable en tanto que fui a Roma, no me fui ni a Bangladesh ni a Lesotho. Pero esto que llevo indicando también se ve en nuestra ciudad y en mi barrio Verdún más que en Les Corts y Sarrià.

A la ciudad eterna volveré día alguno y seguramente estaré alojado en otra parte muy diferente a la primera vez, estaré con una chica muy importante para mi y a lo mejor habré aparcado la actual etapa atea por la que atravieso (etapa que recomiendo para saborear mejor el arte presente en las iglesias, basílicas y Museos del Vaticano, que también pueden ser conocidos o denominados como Museos del Expolio...) Y cuando vuelva recordaré mi primera salida del nido español; siempre quedará grabado en mi ser la fugacidad de mi estancia, lo eternamente fugaz que nos persigue como gato al ratón.

¿No es acaso, una de las esencias de la vida lo eternamente fugaz o la fugacidad eterna?

La lluvia quiere volver a arreciar contra las ventanas, se presume de nuevo el goteo progresivo y tan solo diviso ya algunas palomas atrevidas que dispuestas en fila, aguardan otro descansito meteorológico para escapar a lugar más seguro, que les dará cobijo, como hace menos de una hora hicieron otras. También los insectos andan alterados e incluso petrificadas moscas pretenden evadirse como en lo etéreo. Este es el tipo de día gris al que nos referimos en muchos momentos, esos días que parece que nunca van a remitir, que desafían al astro solar y que a mi ser lo entristece. Son estos días los que a uno le hacen rememorar los días estivales abrasados de una calor inmensa (y de luz) que siempre agradeceré más que lo invernal. De todas maneras, en ambos casos el agua es presente de una u otra manera.

Y sin duda el mejor agua se encuentra, sí, en Roma. El agua de la vida que todo ve nacer es la auténtica llama de la eternidad y la espiritualidad que uno allí respira, la fuente donde todos quieren volver.

4.9.06

De la barba y el oro, su espíritu y el retorno a lo cotidiano


Desde ayer, cada 3 de septiembre recordaremos la mayor gesta del baloncesto español en nuestra historia hasta ahora, porque los Golden Boys quieren continuar inscribiendo sus nombres en la cúspide del Olimpo.

La de ayer fue una victoria épica sobre el campeón de Europa, Grecia, uno de esos partidos que se va a glorificar hasta la saciedad pues así lo merece, y es que jamás habíamos experimentado tantas emociones en un deporte colectivo de tal nivel tan competitivo. La mayoría podemos coincidir en que fue un triunfo de leyenda pues nuestro jugador más determinante y All-star Pau Gasol no pudo estar en la cancha por la lesión en semis. Pero él era quien desde el banquillo iluminó al resto de jugadores de la selección hacia el objetivo común, y es que todos ellos eran conscientes que sin Pau no hubieran llegado hasta la lucha por el metal más preciado. Lucharon por él, por ellos, por demostrar que sin su mejor jugador eran capaces de irradiar el tarro de las esencias con el que jugar la final perefecta. Y así fue, realmente.

Se volvió a cumplir el tópico típico (cuanto nos gustan los tópicos) de que los ataques ganan partidos y las defensas campeonatos; España limitó a 47 puntos a los helenos (la segunda anotación más baja del recién finalizado Mundobasket en Japón.) El tanteo (70-47) se me antoja algo bajo sí, pero lo fundamental es la victoria, y esta fue apabullante como se presume. Los griegos defienden muy bien también pero se toparon con una selección que minimizó al máximo las limitaciones técnicas de su rival y en ataque estuvieron guiados por los triples de Garbajosa y Navarro y por el contrataque, marca de la casa. Así rompieron el partido en la primera parte.

Hoy me he levantado en mi barrio y al asomarme por la ventana he observado que todo parecía volver a la monotonía mundanal que supone el fin del verano: mayor volumen de personas bajando para coger el metro, jubilados con bolsas y otros tantos buscando obras, olor a estrés y sabor a la nada. Por eso no estaba seguro de si estaba soñando cuando he abierto los ojos, ya que sin embargo había cosas que no habían cambiado como los ladridos-alaridos del Fox Terrier de enfrente y el reggaeton de los jóvenes de al lado de tan simpático perro. Al fin he despertado de la duda transitoria y he sonreído ante el póster de Gasol: éramos campeones del mundo.

Pau, Rudy, Cabezas, Navarro, Calderón, Felipe Reyes, Carlos Jiménez, Sergio Rodríguez, Berni, Marc Gasol, Mumbrú y Garbajosa son los protagonistas de la gesta más grande que ha conocido el baloncesto español sin olvidarme del magnífico cuerpo técnico, que sin alardeos figurativos ha estado ahí, como en la sombra, siendo el motor que ha impulsado y ha hecho posible llegar a la meta con el oro: ahí han estado el míster 'Pepu' Hernández y sus ayudantes 'Chichi' Creus, Rafael Vecina y Jenaro Díaz, también auténticos personajes en este hito increíble y fantástico. Y es que la selección por encima de todo ha sido un equipo con mayúsculas y todas las de la ley, y no voy a bautizarlos como el auténtico Dream Team como comentaba el fenómeno de las narraciones Andrés Montes, quien ha hecho un trabajo grandioso y espectacular con Itu, Lagarto de la Cruz y el resto del equipo de la Sexta (los que se ven y los que no), sino que un servidor, haciendo honor de su originalidad escasa, a saber, va a bautizar al combinado español glorioso como The Team, ya que en ocasiones lo más simple a primera vista es lo más significativo, y en este caso lo que mejor define a la selección es precisamente que es un EQUIPO (desde el utillero al médico, jugadores...)

Por otra parte he conocido esta mañana la amarga noticia de que el padre de 'Pepu' Hernández falleció antes de la final, y desde aquí me gustaría acompañarle en estos duros momentos, y a su padre, que descanse en PAZ, y que esté donde esté se sienta orgulloso de su hijo, al que le ha sabido transmitir una fuerza vital enorme, ya que el entrenador no quiso comentar nada a los jugadores para no desconcentrarlos del objetivo. Por eso, cuando sonó el himno de los campeones, 'Pepu', con la mano en el corazón compartió con su padre esos momentos, esa victoria iba por él, que en paz descanse.

Los intérpretes de la otra gran fiesta del baloncesto español en Los Ángeles 84 seguirán siendo recordados, pero ahora con los de Japón 2006, en un firmamento en el que victorias como las de ayer ya marcan que uno pase a la eternidad, el estrecho trecho entre humanos deportistas y leyendas deportivas. Gracias por hacernos vibrar, por las emociones, por sentirnos felices y orgullosos del equipo que representa a nuestro país, que desgraciadamente no está habituado demasiado a este tipo de logros. Pero como dicen en la Sexta, todo va a cambiar, y a mejor, claro está.

Solo cabe añadir que en estas dos semanas de campeonato no me he afeitado la barba en honor a Pau Gasol, y superstición o no, ha funcionado, pero ya es tiempo para afeitársela supongo. Lo que nunca abandonaré será el espíritu de la barba, el espíritu de la selección de oro.

22.8.06

Fiebre en el oasis republicano



La espontaneidad fluye en un estado febril como el que me encuentro. Ebullicioso y extasiado de ilusión intento seguir el papel de los baloncestistas españoles en Japón;mi apuesta particular es una final entre EEUU y España. Espero y auguro que no hay lugar para una nueva decepción deportiva a nivel colectivo. Hoy, sin embargo, la llamada del deporte no ha sacudido mi puerta ni se ha asomado por la ventana de mi cuarto. En mi rincón hay ciertos símbolos que reclamaban salir a flote, por más que yo pretendía advertirles que la superficie era en muchas ocasiones tierra de hostilidades.

Este año se conmemora el 75º aniversario de la instauración de la II República, el intento político y democrático de modernizar España más progresista y avanzado del primer tercio del siglo XX. Y a la vez, con el llanto de las golondrinas, hace 70 años que empezó la barbarie, una barbarie que duró tres años y que significó el establecimiento de un régimen dictatorial fascista bajo la tutela del Caudillo-Franco, sistema totalitario y autoritario, por otra parte también. Los que apoyaron al general Franco se rebelaron en contra del orden constitucional establecido que configuraba a nuestro país en su forma de República y que era ambiciosa en cuanto a la idea de prosperar en un proyecto plurinacional y justo con la sociedad en su sentido amplio, otorgando lo que las clases populares merecían. Fue, pues, un golpe militar ilegal e ilegítimo. Los secuaces, los verdugos de la tragedia fueron el sector del ejército insurgente, la Iglesia, las clases pudientes de la sociedad (altas, burguesía, terratenientes...), todo un establishment al que añadiríamos la Banca y la Monarquía, esta última totalmente anacrónica. Con ello se conforma el elenco de poderes fácticos que a lo largo de la historia ha monopolizado el país y que explica no solo su gran retraso en el desarrollo social en comparación con los países que en su momento constituyeron la Europa de los 15 sino que explica el porqué de las elevadas cotas de conservadurismo/derechismo existentes en nuestro rico y plural territorio.

Durante el período republicano es cierto que también se cometieron muchos actos injustos e injustificables, pero esto sucede hoy día también en los regímenes democráticos occidentales. No es mentira tampoco que en el bando republicano, al iniciarse la llamada Guerra Civil, algo que habría que revisar sin tapujos y tranquilamente, cometió muchas atrocidades, pero ellas no fueron nunca una estrategia militar sino que surgía de forma espontánea y fueron claramente despreciadas por la legitimidad del poder republicano, a diferencia de toda la represión y violencia franquista, que no es que conformase únicamente una estrategia militar sino que se prolongó al finalizar el conflicto durante casi 40 años más.

Si Jesús de Nazaret pasó 40 días y 40 noches en el desierto en condiciones inhóspitas, en nuestro país llamado España sufrimos (en mi caso no directamente pero es irrefutable de un modo objetivo que si indirectamente como ciudadano en la actualidad) 40 años de retraso, de involución, de regreso a una nueva Edad Media con el régimen fascista, autoritario y totalitario que se ha denominado por conveniencia social franquismo, que como en su sentido estricto solo se refiere a la personalidad del Generalísimo no abarca ni en esencia ni en profundidad la naturaleza de tal régimen, mal que les pese a algunos reconocerlo (que son los mismos que lo apoyaron, las clases y estructuras de poder de raíces ultraconservadoras, conservadoras, y derechistas, al fin y al cabo).

No fue sino la insurección militar del 18-J mencionada la que puso fin a la experiencia democrática más prometedora en España en las primeras décadas del siglo de las destrucciones y el caos mundial. Durante la Transición no se hicieron bien del todo los deberes y ahora parece que poco a poco las flores van a poder crecer sin esperar a milagros, y la recuperación de la Memoria Histórica parece que va por su cauce correcto. Es necesario que no se desvíe y que el gobierno socialista actual lidere junto con las fuerzas de izquierda lo que es necesario en nuestro país como medida de progreso y democratización: finalizar la amnesia colectiva que ha invadido la plana mayor del mundo político y mediático en España. Y es que hay hechos como algunos ya comentados que son irrefutables. Aquí no se trata de establecer que unos fueron los buenos y otros los malos, sino contar las cosas por su nombre. Los republicanos, por ejemplo, defendían la legalidad jurídica constitucional y no los franquistas. Fue precisamente, además este bando, quien con la ayuda de la aviación italiana de Mussolini bombardeó por primera vez a la población civil, en mi Barcelona natal, y los alemanes nazis los que hicieron lo propio en Durango y Guernica, como muestra de apoyo a Franco y sin los cuales no hubieran podido ganar la guerra, en gran parte.

La Ley de Recuperación de la Memoria Histórica debería ser un paso importante, y debemos seguir adelante para acabar homenajeando a todos aquellos que lucharon por los valores de la democracia, que lucharon y dieron sus vidas por la libertad, en definitiva, por la dignidad humana. Son ellos los que deben ser reconocidos y sin los cuales yo mismo no podría escribir esto ni gozar de mi status de ciudadano con derechos y deberes. No son los mitos del franquismo los que hay que continuar viendo en calles, plazas y monumentos. Se debe hacer justicia y de una vez por todas legislar que la defensa del franquismo es delito, como en Alemania lo es hacerlo del nazismo. Si somos una democracia de verdad, si somos Europa, seámoslo, pero no de retórica solamente.

Por mi estado febril muchos pensarán que soy un revanchista, pero es obvio que niego tal afirmación. Ya no se trata de ganar lo que no se pudo, poque se perdió y mucho, sino de recuperar y ganar lo que nos merecemos. Y me gustaría empezar por implantar y captar el espíritu en que se instauró la II República, con sus sueños e ilusiones de una España moderna y progresista abanderada de la libertad y los derechos humanos en un clima plurinacional que respetase la identidad de los distintos pueblos/naciones del terriorio y que persiguiese mejorar el desarrollo social. Aún hoy existen muchas desigualdades en nuestro país, como lo demuestra lo atrasado que está nuestro Estado del Bienestar, a veces del Malestar. Necesitamos ese espíritu y ánimo, fuerza de progreso para democratizar España y acabar con las injusticias. Seguramente no será bajo una III República ni bajo su bandera pero yo me conformo con que la pueda contemplar cada día en mi rincón mientras se cumplan nuestros sueños de mejora, porque merece la pena.

Por todo ello me permito la licencia de expresar: ¡Viva los valores republicanos!
De ellos podemos y sería precioso aprender mucho hoy en día en una espiral de conservadurismo que reina en nuestro país por el establishment anticipado. Parece que con los cambios de gobierno tanto a nivel estatal como en Cataluña, donde espero que se reedite el tripartit, vamos en la senda que conduce al verdadero Paraíso, no el de dios, sino el de los hombres y mujeres que lucharon, luchan por la libertad, la igualdad, la justicia, por su dignidad más humana, por ellos como sustancia y esencia.

Amén.

16.8.06

Locura de un día de verano


Observando la obra El Verano de Caspar David Friedrich, excelente artista romántico alemán, vemos a una pareja de enamorados regocijados en armonía con la Naturaleza, nuestra matria más antigua (en oposición a patria.) Nada parece atreverse a perturbar ese momento de goce que no rebosa sino ser una esencia eterna en sus vidas, y lo que les rodea constituye un todo ambicioso con aromas paradisíacos que bien pudo imaginar Rousseau.

En ocasiones la vida es eso precisamente, un instante en el cual por los motivos que sea nos hace felices en el amplio sentido de la palabra, sin frivolizar. Pero cada vez más parece ser que estos reductos de máxima felicidad son menos y menos porque además de estar destruyendo el mundo que nos rodea de maneras bien distintas (hay para todos los gustos y paladares selectos), cada vez somos más ajenos a la verdadera realidad nuestra, y es que formamos parte de un sistema globalizado y globalizador en el que nos hemos convertido en una pieza más de un engranaje en el que los poderosos y la mass-media son sus ejes fundamentales. Y esto lo que provoca es que entremos a formar parte de lo que creemos como la vida misma, la realidad en sí, pero no es sino una aparente y falsa realidad en la que nosotros los seres humanos no somos humanos, más bien y en muchas ocasiones máquinas monótonas desprovistas de toda moral, ideología, principios políticos, sociabilidad, y claro está, humanidad, aunque suene a redundancia, que nos creemos y adoptamos todo lo que nos venden.

Los incendios en Galicia son una muestra de hasta dónde puede llegar la perversión del hombre; las continuas e inacabantes guerras que azotan medio mundo y parte del que no vemos, las cuales con falsas treguas no hacen sino poner punto y seguido a lo que está de nuevo por venir: muerte y más muerte, de civiles/inocentes (mal llamadas víctimas colaterales, concepto eufemístico del clan de la Administración Bush Jr.), así como de militares,etc. A un humilde servidor le gustaría un mundo sin ejércitos ni... ni... tantas cosas que no resultarían más allá de una utopía de un loco soñador, pero los locos siempre dicen la verdad, ojo.

Eran solo un par de ejemplos de cómo de bajo podemos llegar a caer para difícilmente muchos poder levantarse, poque la bola de nieve se convierte más y más grande, y esto no para. En ocasiones metafísicas me gustaría frenarme en seco en el lugar que tocase y gritar a nuestra querida Tierra: ¡Stop! Suerte que existimos almas perdidas en la verdadera realidad y que al menos intentamos no caer en el vacío más abrumador y que probamos de responder y resolver ciertos interrogantes, siempre desde nuestra óptica, la de un loco soñador. Mientrastanto me adentraré en el cuadro de Friedrich a dar un paseo por su atmósfera veraniega y a respirar aire puro de verdad.

9.8.06

Del dopaje y el Tour

Soy uno de aquellos locos que lleva disfrutando durante una década con el ciclismo, y del Tour de Francia en especial.

No sé por donde debería empezar. Por el final, pues.

Con el confirmado dopaje de Landis una vez realizado el contranálisis, el Tour que había servido para revitalizar el ciclismo tras su enésima salpicada (Operación Puerto), parece que va a ser el primero en que desposeen del título a su vencedor. A un servidor le entran dudas ahora acerca de si muchas de las hazañas de las que nos vanagloriábamos los aficionados fueron fruto del esfuerzo y calidad individual o del dopaje, del engaño. El engaño en el deporte representa la bajeza absoluta, en tanto que se juega y manipula con la inocencia pura de los aficionados más jóvenes y la diversión de todos, sea de la eda que sea. Gozamos con el deporte.

Prefiero pensar que todos aquellos que se han dopado han sido cogidos y excluidos mediante la sanción que sea, y los que no, es porque no se han dopado, porque no han querido violar las reglas más elementales del deporte: el juego limpio. He aquí donde me entran dudas y cuestiones.

¿Cómo quería Landis engañar a todos después del descalabro de diez minutos en la Toussuire? ¿Cómo podía tener la conciencia tranquila?

¿Se dopó realmente Armstrong (EPO) en 1999? Muchos insisten en destronar al héroe tejano que sobrevivió a un cáncer, y no quiero creer que sus victorias no hayan sido limpias.

Hay un caso como el de Perico Delgado en 1988, año en que ganó el Tour, que el control antidopaje de la carrera le acusó de doping, pero luego le retiraron los cargos. Fueron días de angustia no solo para la parroquia española ya que él era el gran ídolo de la afición, el mejor escalador, sino lógicamente para él mismo.

Anquetil, el pentacampeón francés dijo que no se ganaba la ronda francesa con agua mineral...
Desde los inicios del Tour de Francia prácticamente el 'doping' ha salpicado sobre sus ventanas, y son muchos los casos de ciclistas que décadas atrás reconocieron tomar drogas, todo ello para mejorar su rendimiento claro está.

El dopaje puede constituir una jugada sucia por parte de los ciclistas, que sin una ética correcta y desprovistos de toda moral quieran poner en riesgo su salud por un triunfo; pero también puede formar parte de una red en la que los ciclistas son un engranaje más de una máquina poderosa en la que se benefician muchas partes implicadas-salpicadas (mánagers, médicos...)

¿Se sabrá alguna vez la verdad? No quiero ni me gustaría que el ciclismo sea un deporte en el que el engaño sea un arte.

El ciclismo es probablemente uno de los deportes (sin el probable) que exige un mayor esfuerzo, entrenamiento, sacrificio y concentración. La dureza de sus pruebas roza a veces lo inhumano y por ello los ciclistas son todos héroes, y los que resultan vencedores dioses entre humanos. Yo quiero creer en los dioses del deporte que llegan al Olimpo sin trampas ni artimañas.

Ante todo en el deporte debe reinar el juego limpio, la honestidad, ya que se juegan con los sentimientos y emociones de los seguidores, la base de cualquier acontecimiento de este tipo, y sin ellos el deporte no sería lo que es.

Que se persiga al dopaje pero este y el ciclismo no son sinónimos, eso lo tengo claro.