18.5.08

Breve recuerdo de sábado


Volvía en el metro de la universidad; raro es verme por ahí un fin de semana pero es por necesidad imperiosa, ya que el miércoles exponemos un trabajo que contabiliza 12 créditos. Casi nada... Así que en el metro nuevamente me han venido a la mente escenas, imágenes de precisamente cuando volvía de fiesta años atrás. Entonces salíamos por las tardes y por la noche uno llegaba a casa para cenar con la cara y el alma de no haber roto un plato en todas esas horas que había estado de juerga. Si yo te contara...

A nivel de salud, entre unas cosas y otras no he pasado por una buena racha. Lo último un mal de estómago que me ha tenido sin pisar las clases desde el miércoles y con bastantes dolores. Debe sr algo nervioso, intrínseco totalmente. Ahora ya me encuentro mejor y en ese sentido con ganas a todos los niveles de volver a hacer muchas cosas. Tengo ganas de volver a entrenar y jugar; esta semana que empezará retornaré a lo que siempre me acompañará: la pelota. Qué simples podemos llegar a ser los simios, digo los seres humanos...

He ganado alguna nueva afición como los crucigramas de El País, va a días, pero uno se entretiene algo mientras no atiende a las aburridas clases de Economía Internacional I y Teoría Económica IV. De todas formas hay que ser franco, y es que los hombres somos capaces de hacer varias cosas a la vez. Los tiempos cambian, a mejor.

Llego a un punto en el que me percato de que escribo más en primera persona, a veces en plan diario personal con ciertas anécdotas o asuntos principales de mi ser, de mi interior, que quiero contar. Escasean reflexiones políticas, económicas, digamos que mediáticas. Con todo nunca he dejado de hacer de mi vida una metáfora compatible con la vida de ahí fuera. A eso llamemósle extrapolar. Pero sé que amanecerán tales días en los que me lance a una piscina de sucesos actuales y plasme por escrito lo decepcionado que estoy con algunas cosas y gente, y lo que me horroriza el ver algunos fallos judiciales, escándalos corruptos (léase Coslada)... Impotencia la que siento cuando veo por TV esas catástrofes naturales que arrasan con todo, con miles y miles de inocentes. El poder de la naturaleza llega a ser muy devastador y siempre está ahí para demostrarlo.

Mañana será un nuevo día. Los caballos aguardan en las cuadras para al salir el sol echar a galopar por las verdes praderas. La lluvia de los últimos días ha traído un frescor merecido al ambiente, que se agradece. Por las praderas florecen amapolas esplendorosas y se extiende un olor a jazmín que recuerda a patio andaluz, a la Córdoba de mi madre.

Ayer (ya estamos a 18 considero) se cumplieron 10 años de mi primera comunión. Cómo pasa el tiempo, y cómo cambiamos. No sé si queda algo del niño de mofletes con pajarita roja y sonrisa maliciosa, pícara. Seguro que sí. Todos conservamos algo del demonio y del ángel ingenuo que llevábamos dentro así como la energía y ganas con las que nos íbamos de picos pardos aquellas míticas tardes que recordaba al inicio al volver del metro.

PD. Cuelgo el texto hoy domingo por la noche tras los problemas en la conexión de la madrugada de ayer.

No hay comentarios: