27.12.08

Algunas notas finales


Anginas de caballo es lo que tengo. Dios. De caballo, la expresión acuñada por Rajoy para referirse recientemente a la crisis económica. Una señal más de que no solo no es un gran orador sino que sigue persistiendo en la idea de dirigirse a un público popular, ignorante y castrense. Cuesta creer que Rajoy puede ser el líder que la derecha y el centro de España necesita. Cuesta creer que algún día será presidente. Pero a las siguientes elecciones se llegará con mucho desgaste. Habrán sido unos 8 años -si se cumple la legislatura al completo- de gobierno socialista. Por ley natural tocaría un cambio de color en Moncloa; Rajoy se tendrá que esforzar mucho más aunque la situación actual de la economía le ayudará. Con la demagogia típica de los políticos españoles, sin apuntar para nada en las causas y las soluciones, se hablará de las cifras del paro continuamente. A medida que el desempleo aumente, la tumba socialista seguirá creciendo. La única salvación para Zapatero podría llegar a través de una pronta y no esperada recuperación económica y del crecimiento. De todas formas, y sin ánimo de morir en vanas especulaciones, lo cierto es que Rajoy si algún día llega a ganar unas elecciones y ser presidente, no será por mérito suyo sino por demérito de los socialistas.

Guste o no, comparta uno sus ideas o no, la verdad es que Aznar era y es mucho más líder que Rajoy. El Aznar de la oposición en lo últimos años de Felipe González era un político serio y honesto. Luego, tras la mayoría absoluta del 2000, el frustrado atentado contra su persona y su paranoia bilateral con los Estados Unidos, se ha convertido en un personaje ingrato en la mayoría de sus declaraciones. De alguna forma el personaje que había creado el propio Aznar se ha devorado a sí mismo. El personaje ha enterrado al hombre que lideró el país desde 1996 a 2004. Ni Aznar es la persona que necesita el PP ni lo es Rajoy. El Partido Popular debería ser un partido que aglomerase al centro y centro-derecha del país. Por el buen equilibrio de fuerzas y por la salud democrática de un estado se requiere una derecha centrada y democrática que no caiga en sectarismos, que tenga ánimo y ganas de cooperar con un gobierno ajeno a su ideario. Así daría gusto poder ver acuerdos entre todas las fuerzas políticas del Parlamento, incluyendo a los dos partidos mayoritarios, que son los ejes centrales y centralistas alrededor de los cuales ha girado la política española a lo largo de su escasa historia democrática. Visión y compromiso de Estado de los distintos poderes políticos. Más si cabe cuando nos encontramos en un ciclo de contracción económica. Por poner un ejemplo, Estados Unidos, que es junto al Reino Unido paradigma de bipartidismo, da muestras a lo largo del tiempo de pactos de Estado entre republicanos y demócratas. Y actitudes como las de John McCain reconociendo la victoria de Obama y deseándole lo mejor así como una colaboración y cooperación en todo lo posible, son dignas y muy plausibles. Le honran como político y persona. Se anhelan estos ciertos vientos de diálogo e interdependencia por nuestro variopinto paisaje ibérico.

El rumbo del PP a mi juicio no navega por una cauce seguro pero tampoco está a la deriva con Rajoy. Con el desgaste, la crisis y las mentiras de Zapatero les llegará seguramente para gobernar en el futuro. Aunque nunca se sabe. Pueden cambiar mucho las cosas en poco tiempo. Sino que se lo digan a Zapatero. Parecía un ángel lleno de talante y dialogador en sus primeros años. Una vez consumiendo el poder, el cargo se hace grande no solo a sí mismo sino a su titular. El actual presidente es el teórico de las contradicciones y las negaciones. Un día sol y otro lluvia. Quería quedar bien con todo el mundo y quería ser amigo de todos. Pero quizás la historia acabe juzgándolo como alguien con buenas intenciones que nunca aprendió aquello de mejor hacer poco y bien que no casi todo o todo y mal. Demasiados frentes abiertos y demasiada responsabilidad asumida por sí mismo, en parte debido a la escasez de talento y fortaleza política de su gabinete ministerial, donde pocos se podrían salvar. Zapatero le debe la actual presidencia a Andalucía y Cataluña. Aquí es donde entran en juego los debates autonómicos, más que nada de la famosa financiación. La ambigüedad es patente en este terreno ya que existen siempre otros temas más importantes a juicio de Moncloa. Solidaridad, igualdad...siempre conceptos llenos en estos sacos territoriales. Recuerden cuando Zapatero y Solbes negaron que iba a ser fuerte el impacto de la crisis económica. Que ni iba a venir. Que no nos íbamos a resentir. Que estábamos en la Champions League de la economía mundial. Rajoy en su momento (debates electorales) tampoco decía la verdad ya que afirmaba que estábamos en plena crisis. Pero ni una cosa ni otra. Nunca he sido un gran admirador de Zapatero pero creía que tras 8 años de Aznar un cambio era necesario e indispensable. Si fuera votante socialista estaría bastante decepcionado. Con políticos como Zapatero y Rajoy veo más que justificables -que no compartidas- derivas nacionalistas de la ciudadanía, tanto en un sentido como en otro. Cuando no se definen las cosas y cuando no se atacan de frente es lo que sucede.

España tiene muchos deberes por delante, sobretodo para paliar el crónico desempleo que se acentúa en tiempos de depresión económica y para frenar la inflación, también endémica en el conjunto de Europa comparándola con sus socios. Más allá de colores de los gobiernos de turno que dirijan los quehaceres estatales, lo que necesitamos es rigor, firmeza y honestidad, no solo para no vender humo ni hacer decaer las expectativas, sino para creer que un proyecto común de convivencia, solidaridad e igualdad asimétrica es posible. Y para empezar a sanar la economía, empezar a transformar las estructuras, ya que ninguna economía puede sostenerse fiable a largo plazo a partir de sectores tan volátiles como la construcción o el turismo. Innovación, desarrollo y progreso tecnológico son las claves para coger el tren del futuro. El 2009 será un año duro para muchas familias, pero confío en que el sufrimiento del pueblo no sea en vano y que el horizonte que imagino lleno de luz y esplendor sea real.

En las notas de final de año, curso, los líderes del PP y PSOE no aprobarían a mi juicio. Espero que algún día aprendan la lección. O sino, siempre nos quedará esperar algún Mesías (algo no recomendable en democracia), que sin caer en el personalismo y el individualismo, nos genere la ilusión y entusiasmo que ha conseguido arrancar de casi todo el mundo el personaje del año: Barack Obama.

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