20.8.09

Apuntes frommianos de verano


Este verano la música que suele regalarme y fascinarme los tímpanos, así como sobretodo estimularme todos los sentidos y en todas las direcciones, tiene forma de Bebe, Nena Daconte, Ismael Serrano, Macaco y La Pegatina. Mención especial a Macaco, tiene canciones muy interesantes y algunas no menos pegadizas.

Tras leerme Los sueños de mi padre. Una historia de raza y herencia de Barack Obama, semanas después empecé y acabé con ¿Tener o ser? de Erich Frömm y la breve novela de Hermann Hesse, En el balneario. Ahora he comenzado el corto relato de Josep Pla, L'Empordà, y tengo para después, en principio, su Relats de mar.

Confieso que no había leído nada de Hesse, y aunque se trate tan sólo de una breve pieza de su excelsa obra (hablamos de un Nobel de Literatura, año 1946), el autor de Peter Camenzind, Demian y Siddhartha, me conquistó tanto por su estilo bellamente descriptivo como su capacidad para reflejar con palabras las más elevadas emociones y contradicciones existenciales esenciales, básicas del Hombre. En realidad, una única contradicción pero fundamental, la dualidad de la vida. Concretamente, de su vida. Aunque no es una obra conocida, fruto de sus estancias por problemas reumáticos en el balneario de Baden, es un autor del que no dudo que me aventuraré a leer algo más. Desprende una espiritualidad, una esencia que no es fácil encontrar como modo de describir la interioridad de los pensamientos y las manifestaciones humanas, con sus dicotomías en escena.

De Erich Frömm había leido, si mal no recuerdo en el año 2005, su elocuente y magnífica (no soy yo quien para calificar estas obras que por sí solas se presentan vastas ante mi insignificante ser), El miedo a la libertad. La curiosidad me picó a raíz de cierto comentario del excelente profesor de Filosofía de Bachillerato con el que contábamos, en alguna de sus más que interesantes y provechosas clases.

Me parece que Frömm debería ocupar una posición más relevante en las aulas de los colegios y escuelas. No sé si hasta el punto de considerarlo un autor imprescindible de la Humanidad, pero casi. Psicoanalista, filósofo, psicólogo social, humanista. Son epítetos para describir su figura y su obra. Destacaría por encima de todos ellos el de humanista.

De él me encanta su capacidad para analizar al Hombre y su Historia (del Hombre) en clave psicológica y social, empleando un análisis crítico innovador y que rompía con todo lo anterior en cierta forma y fondo. Influido por Freud (psicoanálisis), Marx (análisis social, de la sociedad) y Eckhart (el ser como modo de existencia), entre otros, y simplificando mucho su pensamiento y obra, el principal legado de Frömm radica en la defensa del ser como modo de existencia fundamental y esencial del Hombre frente al tener (¿Tener o ser?), así como la idea de Seguridad en oposición a la Libertad (El miedo a la libertad).

Frömm considera que deberíamos seguir un modo de existencia en nuestras vidas basado en el ser, y por tanto opuesto a la posesividad y el deseo, hambre de dominio, del tener. El ser permitiría al Hombre una autorrealización y una liberación de los procesos de alienación desencadenados por la evolución de un capitalismo que había transformado la sociedad hacia una realidad donde los valores humanistas ya poco importaban, y donde la verdadera esencia del ser humano había perdido fuerza en pro de una obsesión por poseer, dominar, subyugar y en definitiva tener, sentir el control de todo en nuestras manos. Apostaba por la idea de un Hombre Nuevo que representara estos valores más difíciles de describir pero abanderados por el modo de existencia basado en el ser, como alternativa a la realidad en la que había degenerado la sociedad, necesitada de un cambio, de un reto importante y a la vez un gran desafío. Quitarse las cadenas del tener para realmente ser.

Además me gustaría destacar una de sus ideas más convincentes de su obra. Es la religiosidad de la que él suele comentar que irradia del Hombre. Religiosidad no como un concepto basado en la creencia en alguna de las religiones conocidas, no como sinónimo institucional de Fe, sino como realidad teleológica inherente al ser humano, que en su condición y como tal, busca siempre a través de esa religiosidad aquello que podríamos llamar de forma trivial la felicidad (entendida aquí como esencia de la existencia del ser, como autorrealización en contraposición a la enajenación y alienación del Hombre). Religiosidad como reflexión interior del individuo.

Le tocó vivir en una etapa donde se combinaron dos variables importantes en la primera mitad del siglo XX, tanto el capitalismo imperante como el totalitarismo surgido sobretodo a raíz de la crisis capitalista más importante del siglo. Llegó en la imprescindible obra de El miedo a la libertad a la idea de que el Hombre optaba por aferrarse a una Seguridad, sentirse protegido, como sustituto de una auténtica Libertad, como mecanismo de evasión. Esto explicaría de forma simple y poco precisa el principal motivo por el que mucha gente abrazó el movimiento totalitario, como el de Hitler en Alemania o el soviético en la entonces Rusia.

Cierto es que Frömm podría considerarse un humanista socialista, que valoró muchos conceptos del marxismo, del primer socialismo, pero siempre condenó las formas totalitarias y fascistas en las que degeneraron de forma voluntaria las ideas de Marx en algunos lugares como la URSS. Ante todo fue siempre por encima de toda idea política, un demócrata. También criticó los socialdemócratas por su proceso de burguesización y ser un eslabón más del capitalismo al servicio del sistema y la economía.

Y por encima del Frömm demócrata, un humanista. Un humanista preocupado por el bienestar y felicidad de la gente, entendidos no en parámetros utilitaristas y capitalistas de posesión y acumulación de riquezas sino en clave existencial basado en la esencia del ser y la verdadera libertad como realidad para alcanzar la plenitud humana, la autorrealización completa y vencer los mecanismos de evasión y la enajenación y alienación de la que sufre el ser humano en tantas ocasiones desgraciadamente.

Si tienen la ocasión no duden en leer a Frömm. Desde aquí defiendo una mayor aproximación a su obra y pensamiento y que se pueda conocer y saborear más y mejor en los colegios de toda España, Europa y del Mundo.

Yo lo tengo claro. Erich Frömm debería ser uno de los autores fundamentales del siglo XX y de toda la Humanidad.

2 comentarios:

Topanga dijo...

Chopi, nadie va a leer tus apuntes frommianos de verano. Felicidades por ser un varas.

Topanga dijo...

Por cierto, te has ganado mi voto en los premios 20 blogs(por varas).