
Iban a venir buenas noticias para la familia. Mi padre ha conseguido un empleo en Applus por 6 meses. Oficialmente dejará de formar parte de la engrosada lista del paro en el país.
Un desempleo que afecta a casi 4 millones de conciudadanos y más allá de eventuales y coyunturales encuestas de opinión es, y así debe serlo, el problema que más preocupa a los españoles. Una cuestión estructural agravada en el país especialmente, ya que mientras otros estados de la OECD parecen ya dibujar signos de esperanza real en el corto y medio plazo, aquí el panorama aparece más crudo si cabe para el 2010.
Ya veremos; no se trata de ser optimista o pesimista sino de afrontar la realidad, y ella es dura para los 3.923.603 millones de parados, una cantidad que representa en % a fecha de diciembre de 2009, el 19,4%.
Es una barbaridad. Una crueldad humana.
Si pido algo, como en mi derecho estoy, es más seriedad a Gobierno, opisición, sindicatos y patronal para que de una vez por todas firmen un acuerdo común, algo así como rememorar los famosos Pactos de la Moncloa en la Transición. Ni el Ejecutivo puede ir dando golpes a ciegas mientras la crisis económica es escandalosamente abrumadora en términos de desempleo, ni el resto de partes se tienen que dedicar a despejar balones sin creatividad ni construcción. No vale eso de no apoyar la política del Gobierno. Tampoco se debe dar la razón al Gobierno. Lo que está en juego es el empleo de muchos ciudadanos.
No es casualidad que España, entre otras cosas, esté en el puesto 34 del Ranking TI (aplicación y desarrollo de las nuevas tecnologías y herramientas de la información, comunicación). Una señal de escasa competividad relativa y de poca ventaja comparativa respecto a otros países, que muestra no solo carencias a nivel de innovación e I+D, sino lo más grave, un aparente desinterés por paliarlo, ya que según parece, la tendencia prevista es bajista.
Al fin y al cabo, mejoras en la organización y la productividad deberán venir dadas por innovaciones y estas son las que se deben incentivar sí o sí a todos los niveles.
Cierto que España ha presentado históricamente un mercado laboral peculiar, con una excesiva tasa de temporalidad (muy superior a la tónica de vecinos de la Unión), que presenta un importante componente estacional entre otras cosas por el clima, o que se ha concentrado tradicionalmente en sectores como el turismo y servicios auxiliares de él (precisamente influido por dicha estacionalidad) y, sobretodo, la famosa construcción. Un sector que ha necesitado en los últimos años una mano de obra poco cualificada cuyas características mejor representaban los inmigrantes. Unos inmigrantes que han tenido más que en otros estados muchas facilidades para entrar en el mercado de trabajo debido a la pasividad legislativa del Gobierno.
Con todo, los tiempos peores son tiempos también para no dejar escapar las oportunidades que se presentan. En todo contexto las hay. Existen situaciones en las que poder dirigir el destino en una dirección o en otra. Las oportunidades están ahí y no cabe imaginar al estilo del Gobierno (estrategia conejo de la chistera) sino ingeniar, innovar y mejorar.
Queda mucho camino por recorrer en nuestra economía pero desde luego que deseamos que 2010 sea un año en el que dejemos de destruir empleo.
2 comentarios:
Pero entonces las notícias llegaron, al final?
La culpa de todo es únicamente del Gobierno. Sólo hace falta ver las medidas que están adoptando en el ámbito económico para darse cuenta de que ZP y sus colegas son unos incompetentes.
Tenemos el paro más elevado de Europa y somos el segundo país del mundo con mayor déficit, detrás de Estados Unidos. ¿Y qué hace el Gobierno? Pues aumentar el gasto público con el ingenioso Plan E y subir lo impuestos para cubrir ese aumento del gasto. ¡Muy bien! ¡Sí señor! Que el resto de Europa baja los impuestos, nosotros los subimos; que ellos ayudan a los empresarios, nosotros les ponemos más trabas. ¡Claro que sí!, así solucionamos el problema del paro a corto plazo, ganamos las elecciones y cuatro años más chupando del bote.
Discrepo en cuanto a tus comentarios sobre la oposición. La oposición está proponiendo soluciones y, por lo menos, son soluciones con un mínimo criterio económico, pero el amigo ZP va a su bola.
Muy a mi pesar, dado que para los intereses de Catalunya no será lo mejor, espero que se produzca un cambio en las próximas elecciones.
Publicar un comentario