5.1.10

Mi pequeño homenaje al Leeds United


Aquellos recuerdos que mantienes en la transición de niño a pequeño jovenzuelo camino de ser adulto suelen ser de los más fuertes y vivos. Basta un motivo real que active tus sentidos y tu memoria para que tus sensaciones vuelvan a ser aquellas que evocas.

Viendo el pasado domingo el partido de FA Cup entre el Manchester United y el Leeds United me sucedió algo similar a lo descrito.

El Leeds es uno de los equipos ingleses a los que tengo más aprecio junto al Arsenal. Si el Leeds está en tal selecta lista es porque allá por la temporada 2000-2001, cuando ya uno era más consciente de las proezas futbolísticas a nivel europeo, me enamoró su juego y sobretodo su espíritu. Un grupo de jóvenes futbolistas en su mayoría entonces que maravillaron a toda Europa y alcanzaron en esa temporada las semifinales de la Champions League. De entre los nombres de aquél gran conjunto recuerdo a Robbie Keane, Alan Smith, Mark Viduka, Harry Kewell, Paul Robinson, Lucas Radebe, Rio Ferdinand, Jonathan Woodgate, Olivier Dacourt, Lee Bowyer, Ian Harte, Gary Kelly... entrenados por David O'Leary.

El portero era Nyegel Martin por delante de Paul Robinson, que amenazaba con convertirse en una promesa muy real bajo los palos, aunque no estoy seguro de que jugara los partidos decisivos aún. Los dos laterales se complementaban muy bien; por la izquierda Harte tenía un potente disparo que si mal no recuerdo sufrimos los culés ese año; por la derecha el mítico Gary Kelly, un fenómeno. Danny Mills también estaba ahí. De centrales creo que solían jugar Radebe y Ferdinand, pero no estoy seguro más allá de Radebe, quien también podía ejercer de mediocentro. En medio recuerdo bastantes partidos al francés Dacourt. Las bandas eran una seña de identidad, sobretodo la izquierda con un jovencísimo Kewell que entonces mostraba un nivel de juego asombroso y una zurda australiana envidiable. En derecha me suena que jugaba Bowyer normalmente pero lo digo de memoria. Arriba los que se complementaban de forma excelente eran Alan Smith y otro australiano, Mark Viduka. Viduka tenía y siempre ha tenido una pegada espectacular, era un depredador. Smith tenía mucho talento y espíritu rebelde innato para la práctica del fútbol. Lástima de las lesiones que le impidieron jugar con regularidad y triunfar en Old Trafford. Con todo, digo esta especie de alineación de memoria, no está contrastada con más datos que los que grabados permanecen en mis recuerdos.

Las semifinales de la Champions League fueron el tope en Europa de esa generación del Leeds. En la ida ante el Valencia en Elland Road los españoles sufrieron lo indecible para aguantar el resultado, incluyendo un gol no señalado a favor de los ingleses. En la vuelta el Valencia fue una apisonadora (3-0). Con motivo de esa semifinal, los jugadores se habían rapado el pelo, literalmente.

Creo que es bonito de vez en cuando destacar este tipo de historias. Más si cabe, para aquellos que lo desconocen, que el Leeds United milita actualmente en la League One (equivalente a Segunda B en España). No por ello se amilanó en Old Trafford y así dio la gran sopresa de la Tercera Ronda de la FA Cup. Los tiempos cambian, pero la simpatía y la admiración por un club siguen.

Y en ese recuerdo evocado de glorias pasadas pero que apenas sucedieron hace una década yacen capítulos y capítulos de ilusión y de gloria. Gloria que no alcanzaron quedándose a las puertas de toda una finalísima de Champions, pero aquí, un servidor en España, tuvo la oportunidad de disfrutar y compartir en la distancia el sueño de que el Leeds pudiera llegar a lo más alto. No cabe duda que se lo hubieran merecido. Aquí tuvimos la suerte de verlos jugar ante el Barça, el Madrid, el Deportivo y el Valencia.

El Leeds United es un grande y siempre lo será, aunque ahora esté pasando por momentos complicados. Estoy seguro que renacerán de sus cenizas ya que es cierto que una historia y un pasado tan grande pueden venirse abajo como ha sucedido si no se hacen las cosas bien, pero también es la oportunidad para no volver a a ceder en tal grave situación. Los aficionados del Leeds lo saben y así lo desean más que nadie, y seguramente los futuros hinchas, los más jovenes que están naciendo ahora mismo, podrán dar rienda suelta a sus amores por el club desde la Premier. Desde el lugar donde nunca debieron marcharse.

Mi pequeño homenaje al Leeds.

PD. Como anécdota escuché y leí ya en su momento que el Leeds cambió sus colores iniciales al blanco en honor del Real Madrid de la época dorada de Di Stéfano, Puskas, Gento y compañía (cabe recordar que la época más dorada del Leeds es la acaecida entre finales de los 60 y mediados de los 70).

1 comentario:

Un Sentinella dijo...

Ala! Cómo tu cerebro! Pequeñito, chiquitín, discreto.