Sin ánimo de resultar ventajista ni inapropiado dadas las circunstancias, creo importante resaltar los defectos del actual Barça, que si mucho no cambia la película, nada va a tener que ver con el Hexacampeón de 2009.
El Barça de 2010 no es ni de lejos, por ahora, el de 2009. En casa ya veníamos destacando desde el final del verano que se jugaba peor, con una imagen menos agresiva y menor intensidad, con escasa ferocidad y espíritu combativo en ocasiones. Mi padre y yo tenemos un problema o quizás una virtud, y es que a la mínima criticamos algo o vemos qué puntos flacos deben atacarse.
Dicho lo cual es verdad que el Barça sigue líder aunque seguramente hoy lo pierda en favor del Madrid; es cierto que es el único club de las grandes ligas europeas que permanece imbatido; que sigue vivo en la Champions; y sobrevive en la Copa del Rey.
Pero uno más allá de los colores no debe cegarse. Tratar de ser realista y crítico es esencial. También es objetivo pensar que es imposible, irrepetible, volver a traer 6 títulos en una temporada a la capital de Catalunya. Pero no menos absurdo sería hasta cierto punto no levantar ninguno de los que está en juego.
La plantilla no es suficiente para afrontar con seriedad y garantías los tres títulos en juego de aquí a mayo. Ni es profunda y además carece de calidad en el fondo de armario. Lo ideal que define por norma a un equipo grande es tener dos jugadores solventes por puesto. El Barça actual presenta un déficit en muchas de sus parcelas. Ya las padecía el año pasado pero el destino quiso hacernos a los culés partícipes de un Triplete y luego ver a nuestro equipo ser el primero en ganarlo todo en una temporada de ensueño. Tras el Triplete famoso se pensó que ya estaba hecho todo por parte de los responsables directivos y técnicos (de Begiristain para arriba, sin contar con Guardiola). Laporta y compañía no querían traer a jugadores muy buenos para al año siguiente poder beneficiarse un nuevo Presidente, una nueva Junta. Además, repito, con el Triplete de fondo, todo era calma y él mismo estaba Tri-tranquilo.
A esas alturas ya sabían que jugadores clave como Touré o Keita se perderían varios partidos por la Copa África a inicios de 2010. Por lo tanto, el primer error: una mala planificación debido al sesgo producido por los títulos y las venideras elecciones. En el centro del campo sin los dos africanos quedan Busquets, Xavi, Iniesta. Iniesta rinde mejor en banda, de falso extremo con libertad para venirse al centro y combinar más. Con él y Xavi de centrocampistas delante de Busquets o Touré, se pierde músculo y físico, algo de fortaleza que necesitan todos los equipos (el rol de Keita, además de su llegada). Keita no tiene sustituto puro. Si el Barça no funciona en medio, no funciona en ningún lado ni sentido del campo. Es una de las perogrulladas del fútbol, pero en un equipo como el Barça lo es más.
Como Keita está Alves, sin recambio para el lateral derecho. El invento de emergencia es poner a Puyol, como cuando era joven con Van Gaal, pero sin la velocidad ni explosividad de antaño.
De esa falta de recambios en medio y en defensa vemos que algunos jugadores apenas reciben descanso, como Xavi, Piqué, Puyol o Alves. A largo plazo puede pasar factura. No existen muchas rotaciones ni de media parte ni de tres cuartos ni de partidos enteros. Y si Guardiola no las hace, o no reemplaza algunas pequeñas piezas por otras, o es porque no confía en lo que tiene en el banquillo o porque los teóricos titulares indiscutibles merecen jugar siempre a cualquier coste.
Pienso que Guardiola conoce mejor que nadie las limitaciones de la plantilla, por mucho que alabe a cada uno de sus jugadores. Es su labor como técnico, labor intachable.
Otro ejemplo, la defensa de gala (Alves, Abidal, Puyol y Piqué), se están cargando de muchos minutos, partido tras partido suelen ser fijos. Maxwell es un fichaje bajo sospecha que apenas ha aprovechado su oportunidad cuando ha jugado, mostrando bastante debilidad defensiva. Los centrales merecerían un capítulo casi aparte, ya que Márquez está en el ocaso de su carrera (y lo han renovado...) y el fichado Chygrinskiy parece que va a resultar en un fiasco con mayúsculas. Milito es una incógnita tras su larguísima lesión pero a poco que estuviera a su nivel previo a la desgraciada lesión, se comería a los dos anteriores sin dificultades. Pese a que suelen jugar los cuatro fijos en defensa, cometen varios fallos de coberturas y basculación a lo largo del partido, dejando trazar fáciles diagonales a la contra a los rivales. Puyol parece demasiado lento en ocasiones y muchas otras tanto él como el resto de compañeros asumen excesivos riesgos en la creación junto a Valdés. Esto nos lleva al segundo error, de índole técnica: rizar el rizo. Exceso de recreación en la elaboración, sacando el balón jugado desde atrás asumiendo riesgos innecesarios.
El Barça vive de la precisión, de un fútbol de toque exquisito y placentero que sucumbe al espectador y al buen aficionado en un estado de gracia y felicidad. Precisamente este concepto de precisión nos lleva al tercer error: la imprecisión. Muchos pases errados, falta de entendimiento, poca velocidad en la circulación, poca sopresa... La imprecisión observada se debe a la falta de físico y al escaso hambre tras tantos títulos en poco tiempo (factor psicológico). El alcance de esta dualidad físico-cabeza reduce la precisión y por tanto el equilibrio y armonía, así como la efectividad de los azulgranas en el campo.
La falta de hambre observada esta temporada dirige al equipo a un pecado mortal que puede significar su verdadera cruz, el cuarto error: la falta de presión. Si algo había caracterizado al Barça era esa presión como lobos en manada que ahogaba a los rivales (Octavos de final contra Lyon o Cuartos contra el Bayern, ambos en casa). Una presión que permitía recuperar el balón en posiciones muy cercanas a la zona de peligro rival, para reducir los esfuerzos en la finalización. Si el Barça no recupera en campo contrario sufre y mucho. Se está comprobando.
Es difícil mantener la cabeza y el cuerpo a un ritmo y a un nivel altamente competitivo después de una temporada perfecta pero son profesionales y se les debe exigir el compromiso de querer seguir aumentando la leyenda y hacer historia en un tiempo en el que tienen la oportunidad de conseguirlo. Si yo viera que no fueran capaces de hacerlo, no me molestaría en escribir estos párrafos. Pero como culé y aficionado me siento en la obligación. Ojalá me pueda comer estas palabras algún día.
Quinto error: escasez de jugadores válidos para el 1x1. Solo Messi e Iniesta pueden irse 9 de cada 10 veces en 1x1. La clave de un sistema como el 1-4-3-3 es que necesita de jugadores creativos y capaces de irse en velocidad en el regate en 1x1, sobretodo los dos falsos extremos o delanteros en banda, como se les quiera llamar. Henry está ya en el fin de su carrera. El Henry del Arsenal forma parte de un bello pasado, y el Henry del año pasado rindió por encima de sus posibilidades reales como jugador en activo. Henry juega de falso extremo por la izquierda, uno de los puestos peor cubiertos por el Barça, más aún si Iniesta no juega en esa posición. Messi puede jugar en todos los sitios de arriba, pero el Barça suele notar mucho su ausencia, como es lógico. Es capaz de abrir el solo la lata y de cambiar el signo de un partido. Pedro no tiene 1x1, tiene la virtud de tener el gol en vena, está colocado en el lugar y momento adecuado. Pero no tiene aún nivel de Selección. No hay que dejarse llevar por el estado de embriaguez culé del último año. Ibrahimovic hace cosas muy bien, fija muy bien a los centrales, se mueve muy bien a lado contrario del balón, pero se obceca demasiado en ocasiones tratando de hacerlo todo tan detalladamente preciosista. Quizás sería mejor algo más de efectividad. No es por compararlo con Eto'o, pero el camerunés ejercía un rol fundamental, más allá de su labor goleadora, en la famosa presión que ya he destacado. En ese hambre carroñero que apisonaba a los rivales, cualquier de ellos.
De eso de apisonar al rival, solo hemos visto que recuerde al Inter en casa y al Zaragoza o en Santander, estos dos últimos rivales, sin faltar el respeto, de poca entidad. Sexto error: la vulnerabilidad. Este Barça resulta bastante vulnerable a cualquier rival. No es capaz de matar los partidos ni de generar tantas ocasiones como el año pasado. Eso es lo preocupante. No controla el partido desde el principio y sufre mucho a sus espaldas. A veces el equipo da la sensación de que está roto o partido, aquella extraña sensación que ocurría el último año de Rijkaard. Vulnerables.
Séptimo error: escasa capacidad de soprender. Añadimos a la vulnerabilidad el hecho de que todos los rivales saben de sobras como jugarnos, con mayor o menor fortuna, pero lo saben. Si se encierran y defienden bien, sin meterse en el área, al Barça le cuesta dios y ayuda inventar, circular rápido, imaginar, crear. Todo es demasiado previsible y sin capacidad de sorprender ni asustar. Solo simples destellazos de calidad pueden girar la tuerca.
Además esta temporada parece que en el campo se observan actitudes más engreídas, desde el punto de vista futbolístico, todo ello en relación a lo comentado en los puntos anteriores. Se ha llegado al octavo error: la displicencia y la dejadez. Sobrevuela en muchas fases del partido una indiferencia peligrosa sobre el césped, confiando todo en el talento de los jugadores, orgullosos de lo que han logrado, pero como si olvidaran que sin esfuerzo y sin compromiso todo está perdido.
Noveno error: subyace de algunos apartados anteriores, la falta de fondo físico, individual y colectiva, consecuencia de la escasez de recambios y de la falta de una plantilla profunda y de calidad así como de la preparación mental.
Décimo y último error: creer banalmente que la cantera puede ser la solución a los problemas y errores de verdad antes mencionados. Las jóvenes promesas que suben y van iniciándose en el primer equipo deben sumar y aportar como ya hacen, pero no son el remedio para tapar los agujeros estructurales y coyunturales que se adevertían y se advierten en la plantilla. Demasiado hacen ya los canteranos, entre los cuales alguno dibuja un futuro esplendoroso sin ninguna duda.
Quizás soy demasiado crítico e impertinente. Quizás. Pero por mucho que hayamos vivido al mejor Barça de la Historia de 2009, no debemos cegarnos por una realidad que se sabía en junio pasado. Si escribo esto es porque lamentaría que dejáramos aprovechar la oportunidad de escribir bellas páginas de fútbol y títulos con letras azulgranas. Tenemos la suerte de contar con una buena base de futbolistas que todos nos sabemos de memoria, y de un técnico increíble, pero por favor no queremos que del todo se pase a la nada. Eso tampoco se entendería. O al menos yo no lo entendería. No pido 6 otra vez, siendo realistas es demasiado improbable, pero el Barça es un compromiso que no se puede abandonar ni a las buenas ni a las malas. Es para toda la vida y la Historia manda. El Barça ha de pelear siempre por estar ahí, arriba entre los mejores, en todo.
1 comentario:
Bastante de acuerdo en la mayoría de cosas, Chopi, un gran análisis. Sin embargo, hay una cuestión en la que no estoy de acuerdo. Ambos somos iniestistas, pero por lo que veo valoramos de forma distinta su papel en el equipo. Para mí, donde más rinde es junto a Xavi, no escorado a banda (aunque sea sólo una posición de partida). Lo de Keita me parece bastante triste, que le "quite" el puesto a nuestro amadísimo Andrés. Al Barça no le tiene que hacer falta músculo si están los maestros en el centro del campo acaparando el balón. A mí Keita me hace pensar en un calificativo: insustancial. Su aportación al juego del equipo es nula.
Dos apuntes últimos, que seguro no son del agrado de nadie: Guardiola no es perfecto, tiene algunos errores bastante graves (no realizar apenas cambios, el ostracismo de Bojan...). Por otro lado, este año se confía demasiado en Messi; tanto, que acapara balones que deberían ser de Xavi e Iniesta en el centro del campo, y desde ahí arranca hacia portería. Se lleva palos innecesarios, se funde físicamente, y no llega con claro peligro, ya que al arrancar desde una posición tan retrasada no consigue llegar con claridad.
Venga, un saludo y nos vemos en el Bosco!
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